30 dic. 2010

2010: FIN DE AÑO, EL AMBIENTE Y LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

 Imagen: "La Nave de los Locos" de Hieronimus Bosch (fragmento)


Estamos finalizando un año complejo, difícil y lleno de situaciones alarmantes.

La Naturaleza nos ha dejado bien claro que sus procesos son tan poderosos que se burla de nuestra soberbia de "especie dominante" y que sino respetamos sus leyes naturales, el sufrimiento humano será cada vez mayor, y en última instancia nos encontraremos en un sitio nada privilegiado de la existencia sobre este planeta.

En simultáneo, la miopía, falsedad, cobardía y avaricia de gobiernos (de todos los colores), empresas y sociedades, parecen querernos decir que mejor nos olvidemos de los temas ambientales, ya que ahora debemos cuidar de los temas "serios": Economía, política, política, política y que para que nos entretengamos no nos perdamos ni un sólo minuto de los espectáculos que nos presentan en nuestro circo cotidiano (farsas políticas, misses, reality shows políticos, wiki leaks, escándalos judiciales y mucho beisbol y futbol)

Esta situación se mezcla con el hecho de que a escala global en los últimos años la política de los grandes bloques de poder, tanto tradicionales (USA, Europa) como emergentes (Brasil, China, Rusia),  ha estado marcada por este nuevo pragmatismo político, que en gran medida es simplemente la caída de las caretas ideológicas que permiten dejar de aparentar que a su gobernantes les importan los temas éticos, sociales y ambientales.

A esta situación se nos une que la política nacional en nuestra historia reciente pasó de la hipocresía, el abandono, el desprecio por las mayorías y la "ilusión de armonía", al enfrentamiento, la violencia, la polarización, el menosprecio al conocimiento, así como a la exclusión de cada vez más actores sociales. En ese panorama los temas ambientales sólo quedan para los discursos internacionales y las declaraciones descabelladas y sin visos de realidad.

Pero a la vez, hay signos alentadores: este año con mucha timidez se lograron algunos avances en la reunión de Cancún que ya dábamos por ilusorios luego del estruendoso fracaso de la cumbre de Copenhague; asimismo, el tema ambiental, a través del cambio climático, toma un segundo aire y se recogen las banderas de impulsar planes nacionales que les permitan a los países disminuir su contribución al aumento de los niveles de gases invernaderos y prepararse (adaptarse) para los impactos generados por este fenómeno global; simultáneamente se redescubre que la lucha por el cambio climático es en la práctica hacer gestión ambiental de manera eficiente, integral y de largo plazo; se reencuentra el discurso de la sostenibilidad con el de la protección ambiental y volvemos a mirarnos como comunidad global amenazada de manera conjunta. A esto debemos agregarle que en nuestra sociedad venezolana, aún de manera incipiente, pero cada vez más importante, las comunidades populares, los movimientos sociales y los grupos de base toman conciencia de la conservación ambiental es también de importancia para su supervivencia y desarrollo.

Los que trabajamos en el tema ambiental, especialmente educadores y comunicadores, ahora tenemos nuevas herramientas de trabajo a través de los nuevos medios de comunicación basados en Internet y especialmente en la Web 2.0, pero además comenzamos a asumir que el éxito en nuestro papel como promotores del gran cambio que es necesario realizar, no depende de las herramientas a nuestra disposición, sino de presentarles a la sociedad mensajes poderosos, coherentes, socialmente pertinentes y en los cuales las personas se sientan identificados y motivados para la acción.

Los educadores ambientales ahora comenzamos a entender que, si queremos cambiar las actitudes de las mayorías, debemos modificar nuestros paradigmas y metodologías, salir de los guetos académicos, doctrinales y sectoriales y abrirnos a una nueva síntesis que facilite la integralidad del trabajo ambiental, la incorporación real de todos los actores sociales a la gestión ambiental, a la hibridación de nuestros enfoques con los temas de salud, gestión de riesgo, la educación para la participación, sostenibilidad económica, producción y consumo responsable, democratización del conocimiento y un largo etcétera, así como al desarrollo de una nueva visión del ambiente como un tema verdaderamente prioritario para todos y cada una de las personas que habitamos este planeta.

El 2011 no le veo con demasiado optimismo, lo siento un reto difícil y a veces duro, pero así son tan las cosas, y como dice mi admirada Michele Sato: "... no elegimos la educación ambiental en busca de la victoria. La escogimos para asumir los riesgos y luchar por las esperanzas. Al final, como el deseo es tropical lo improbable puede acontecer"

Un abrazo para todos y mi deseo de que cada uno de nosotros logre hacer su parte para alcanzar lo improbable.

Feliz Año

28 nov. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 21 – Adriana Boccalon



Muchos de los profesionales que trabajan en el tema ambiental viven intensamente la pasión por la búsqueda de la verdad y la justicia. Y la verdad en temas ambientales es frecuentemente compleja, afecta intereses y muestra los desatinos de los poderes políticos y económicos: Recordemos la famosa frase de Lord Northcliffe: “Noticia es lo que alguien hace en alguna parte, que no quiere que sea publicado. Todo lo demás es publicidad".

En este contexto, vamos a recorrer las ideas y vivencias de una periodista que ha vivido intensamente su profesión y que de esas vivencias nos puede mostrar el difícil camino de informar a la población como se lesionan sus derechos ambientales y como luchar para hacer valer estos derechos. Para mi, esta entrevista es una forma de homenaje a todos los comunicadores que trabajan intensamente, a través de su trabajo de información, en hacer de este país un sitio más democrático, justo y donde se respeten los derechos de todos los venezolanos.

En un giro interesante de estas entrevistas, Adriana se presenta a sí misma, por lo que los dejo directamente con sus palabras:

La lectura siempre fue mi pasión, así como la lucha por el bienestar de la sociedad basado en el desarrollo de sus ciudadanos, la educación y, por supuesto, la justicia, quizás por eso no fue difícil para mí tomar la decisión de estudiar Comunicación Social, sabiendo desde que comencé mi formación académica que jamás me dedicaría a hacer diarismo, sino mas bien a estudiar los procesos para interpretarlos desde sus diferentes aristas y entonces, desde mi tribuna como Periodista, desempeñarme de acuerdo a mi propuesta.

Tuve excelentes profesores, quizás los mejores que han pasado por la Escuela de Comunicación Social de la UCV, quienes contribuyeron con creces a abonar mis ideales que logré materializar con éxito durante mis años de ejercicio profesional, especialmente en el diario El Correo del Caroní, en Ciudad Guayana, donde gracias a la confianza de su Director, el Dr. David Natera Febres, consolidé un espacio valiosísimo donde el medio ambiente fue siempre el principal protagonista. En paralelo, mis años de desempeño en Fundacite-Guayana me permitieron estrechar vínculos con investigadores y científicos especializados en diferentes disciplinas, participar con ellos en múltiples actividades como jornadas, congresos, simposios y charlas, incluyendo, por supuesto, salidas de campo, lo que me permitió ganar su confianza y respeto, así como la credibilidad de mis seguidores.

Durante años trabajé el tema ambiental desde dos ópticas: La primera, la información para la educación; la segunda, la denuncia, y fue precisamente esta ultima la que prácticamente me forzó, bajo amenazas,  a alejarme de los medios de comunicación social a finales de 2006, acabando de recibir el Premio de Periodismo en Biodiversidad que otorga Conservation International. Desde entonces sigo activa, pero desempeñándome freelance para revistas, trabajando en mi taller de diseño y confección de bolsos, y sintiéndome siempre Periodista Ambiental.

 ¿Puedes decir por qué eres una comunicadora ambiental?
Primero me gustaría puntualizar que entiendo el “ambiente” desde su óptica más amplia, es decir, mucho más que flora y fauna, pues integra al hombre y todo lo que este hace para modificar para bien o para mal, su entorno natural. Y ha sido desde esa visión que he trabajado la mayoría de mis reportajes periodísticos relacionados al tema ambiental, siempre asesorada por especialistas en cada disciplina.

¿Cómo llegaste a convertirte en comunicadora ambiental?
Como comenté al inicio, siempre supe que el diarismo no sería mi fuerte, y no porque desestime esta actividad, sino porque me interesaba mucho más hacer trabajos de investigación que explicaran el por qué y el para qué de los acontecimientos, de los sucesos, de las tendencias, y de este modo poder transmitir un mensaje más completo, integral, con posibilidades de razonamiento y reflexión. Entonces, estando en la Universidad, cayó en mis manos un libro sobre Periodismo Científico de Manuel Calvo y decidí que indudablemente esa sería mi especialidad, aunque académicamente no existía nada parecido en el país. Mucho menos el periodismo ambiental, por supuesto, quizás porque el “ambiente” no estaba de moda.

Al cabo de varios años, después de graduarme, me fui a vivir a Ciudad Guayana y allí fue justamente donde tuve la oportunidad de involucrarme con la gente de los centros de investigación de las universidades y las empresas, conocer los proyectos, estudiarlos, entenderlos y servir de puente entre el científico y su lenguaje, y el público en general. Recorrí un largo trayecto antes de sentirme una periodista ambiental, pues hay que derrumbar algunos muros rígidos que levanta, generalmente, el mismo investigador, quien celoso de su trabajo de años, teme, con sobrada razón, que este termine siendo malinterpretado por algún profesional de la comunicación social que por falta de formación en tan delicada lid o acostumbrado a hacer sólo diarismo, escriba o hable con ligereza de temas que podrían tener una génesis muy remota, un sinfín de interpretaciones, términos que son necesarios aprehender o resultados que a su vez generan información para nuevas investigaciones, y a la hora de divulgar estos tópicos al ciudadano común, es importante que el periodista haya establecido un vínculo estrecho con su principal fuente de información: el científico o el investigador. Y así fue justamente como me formé como Periodista Ambiental.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de comunicación ambiental en el cual has participado o participas?
 Honestamente debo confesar que no tengo UN proyecto que considere el más significativo en lo que a comunicación ambiental se refiere, pues desde el más sencillo hasta el más engorroso cumplió su objetivo; sin embargo, la serie de seis reportajes de investigación que titulé “Aguas” fue quizás uno de los trabajos que más revuelo causó en Guayana, pues quedaron al descubierto muchos entuertos que tenían como escenario el Lago de Macagua, donde van a parar todo tipo de desechos, desde los biológicos hasta los tóxicos y químicos, sin haber sido tratados adecuadamente antes de llegar al cuerpo de agua, donde a escasos metros están ubicadas las tomas de la Planta de Tratamiento de Agua Potable, que dicho sea de paso tiene una infraestructura obsoleta y un mantenimiento muy básico, tal como quedó demostrado por los resultados de laboratorio de las muestras de agua, indicando que la salud de los sectores que reciben esa agua está en permanente riesgo, amén del otro porcentaje de la ciudad que solamente recibe agua industrial. Esta serie de reportajes generó reuniones de emergencia, visita de la entonces Ministra de Ambiente, declaraciones de altos funcionarios de la CVG, ofertas, promesas, pero la ciudad sigue creciendo y la situación empeora con el transcurrir del tiempo.

El caso de las lagunas de Lodos Rojos de CVG Bauxilum también fue a parar a mis páginas de ambiente, cuando comprobamos que las mismas tienen filtraciones que terminan drenando su compuesto de agua, hierro, alúmina, sílice, galio y soda cáustica, una combinación altamente tóxica, junto a los lixiviados del relleno sanitario de Cambalache, hacia la laguna natural de Cardonal donde la gente pesca para alimentarse, o hacia el mismísimo río Orinoco. Han transcurrido varios años desde aquella denuncia refrendada entonces por representantes y técnicos del Ministerio de Ambiente en la región, la vice-presidencia de Ambiente Ciencia y Tecnología de la CVG, la Defensoría del Pueblo y la Guardería Ambiental de la GN; sin embargo, la situación se torna cada día más delicada y la indiferencia gubernamental asusta.

¿Cómo ves el estado actual de la comunicación ambiental en Venezuela?
Evidentemente, de unos años a esta fecha los medios de comunicación han entendido que el tema ambiental merece un espacio privilegiado, aunque siguen siendo muy pocos los periodistas con dedicación exclusiva a la temática ambiental; sin embargo, este esfuerzo no es suficiente si en paralelo el estado venezolano no implementa responsablemente un programa sostenido, no una mera campaña, dirigido a la educación ambiental en escuelas, colegios, liceos y universidades, tal como lo señala la Constitución Nacional. Y para que este programa resulte efectivo con el transcurrir de los años, debe contar, además, con el apoyo de los medios de comunicación y las ONG, así como la asesoría de científicos, especialistas e investigadores, de modo que se establezca una sinergia a favor de una cultura ambiental que lamentablemente no tenemos en el país. Observo apreciadas iniciativas en algunos medios de comunicación social, ONG que hacen un trabajo excelente y el esfuerzo de profesionales conocedores del tema que transmiten mensajes en positivo, pero del mismo modo percibo un preocupante vacío oficial así como la participación en público de personas como locutores de radio y entrevistados, por ejemplo, que opinan a la ligera sobre temas ambientales, probablemente con la mejor intención, pero sin bases sólidas para hacerlo.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la comunicación ambiental en el país?
Concretamente, creo que la simbiosis debe establecerse entre científicos/investigadores, comunicadores sociales y Estado, pero en vista que este último parece ser el más difícil de integrar, quizás por ser sus empresas las que más atentan contra la sanidad del entorno natural, entonces deberíamos comenzar por estrechar vínculos entre los otros dos componentes. Para ello, los primeros deben perder el miedo de conversar con los periodistas y dedicarles un poco de su tiempo a “educarlos” en materia ambiental para contribuir a derrumbar el muro, mientras que la nueva generación de comunicadores sociales debe interesarse en el tema y comprender que el periodismo dejó de ser, hace años, la noticia que responde al qué, quién, dónde, cuándo y cómo, para aclarar el por qué y el para qué, y para eso es necesario el estudio, la reflexión y la especialización.

Un comentario final
Durante mis 6 meses de “exilio” en Montreal, Canadá, de marzo a septiembre de 2007, a diario compraba el diario Gazette de la prensa local. Una sola vez llegué a leer un suceso en aquellas páginas, recuerdo que se trataba de un asesinato pasional en Alberta, mientras que el tema ambiental con frecuencia abría la edición. Entre lo que más me llamó la atención, recuerdo el caso de un crucero de verano por el río Saint Laurent al que una periodista descubrió que no tenía planta de tratamiento y dejaba colar los excrementos humanos al cuerpo de agua. El gobierno sancionó a la empresa con suspensión de licencia y una multa millonaria. Otro caso interesante fue el Presidente de la Comisión de Ambiente del Senado, al que otro periodista lo hizo seguimiento para descubrir que el susodicho sacaba la basura de su casa colocando en la misma bolsa todo tipo de desecho, cuando por regla cada tipo de residuo debe ir en su respectiva bolsa y depositado, en consecuencia, en el pipote que le corresponde. El hombre no hacía lo que predicaba, como tantos otros. Fue sancionado y removido de su cargo.

10 nov. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 20 – Adolfo Cardozo

 
 
En Venezuela, el desarrollo de modelos y experiencias exitosas en el tema de la educación ambiental en el medio rural, es como dicen: “una asignatura pendiente”, “un área virgen”, “una prioridad olvidada”. Prácticamente hay que buscar con lupa para conseguir experiencias profesionales, de largo plazo y bien sustentadas dentro de este tema. En este caso esta búsqueda, no sólo permitió conseguir una experiencia interesante, sino un verdadero tesoro de trabajo, creatividad y honestidad profesional a través de la vivencia y acción de Adolfo Cardozo.

Comencé a oír hablar de este educador e investigador ya hace unos cuantos años asociado a la CENDIGRANJA, una experiencia de granjas integrales demostrativas donde se trabajaba-investigaba-educaba con procesos agrícolas sostenibles dirigidos principalmente al pequeño campesino. Este programa asociado a la Universidad de los Llanos “Ezequiel Zamora” en Guanare era (y es) una referencia nacional de desarrollo de prácticas agroecológicas dirigidas al mejoramiento de la vida de los pequeños productores rurales a través del desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles y la valoración de la cultura y conocimiento campesino. Su creador Adolfo Cardozo, un Ingeniero de Producción Animal profesor de esa Universidad, se sale de todos los esquemas y preconcepciones del docente universitario asociado a las prácticas tradicionales de extensión agrícola y su acción genera un impacto mucho más allá de las fronteras institucionales y geográficas.

La entrevista que hoy les traigo, es una verdadera piedra preciosa que, como ellas, está llena de facetas, brillo y valor. No exagero lo más mínimo si digo que debería ser leída y discutida en los distintos programas de formación de educadores ambientales y en especial en las instituciones que hacen gestión de la educación ambiental en el país.

Por favor disfrútenla y divúlguenla.

¿Puedes decir por qué eres un educador ambiental?
Al principio, yo creía que para ser educador ambiental era necesario tener un título que lo acreditara a uno como educador y luego una especialización en el área obtenida por experiencia laboral o por formación académica. La verdad es, que si realmente soy un educador ambiental, se debe al tipo de trabajo que desarrollo desde hace unas dos décadas, al menos así me lo han hecho saber algunos especialistas en el área, seguramente, por el aprecio que me tienen. Si tuviera que presentar el por qué soy educador ambiental, los argumentos podrían ser:

1) Creo firmemente en el inigualable poder que tiene la educación para incidir positivamente sobre las causas por las cuales el ser humano, en la mayoría de los casos, (de manera individual o colectiva, como sociedad), no convive de manera armoniosa y respetuosa con su entorno natural. 

2) A lo largo de mi vida familiar, en sociedad y como docente universitario, he comprobado una y otra vez que a las personas, cuando se les motiva de manera adecuada para que reconozcan la existencia de determinado problema ambiental que afecta su calidad de vida y se desarrollan con ellas unas metodologías pedagógicas básicas de diagnóstico-acción local, el resultado, en materia de identificación y abordaje de soluciones alternativas es notorio y satisfactorio. 

3) Si como investigadores y facilitadores de este proceso humano, tenemos la suficiente constancia, más temprano que tarde, comienzan a evidenciarse los cambios de aptitud y actitud en las personas, el “santo grial” de la educación ambiental.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
La Etapa Temprana: Aprovecharé esta entrevista para narrar una versión personal sobre como llegué al fascinante oficio de la educación ambiental, o más bien, ¿cómo se fundaron esas bases tempranas en mi persona? Mi niñez y adolescencia transcurrió en una parcela agropecuaria, ubicada en Samán de Güere, estado Aragua. Desde niño me identifiqué con el espíritu por explorar, conocer y entender la naturaleza que tenía mi padre César Bernardo (†). De mi madre Ana Minerva, maestra rural, recibí el gusto por la pedagogía sencilla y vivencial, que nos conduce a disfrutar la satisfacción que se siente cuando tu aporte como educador, se siembra para siempre en las mentes y corazones de los niñ@s. No obstante, fue de mi hermano mayor Luis Beltrán (†) de quien tengo el recuerdo más lejano que pudiera terminar de explicar mis orígenes como educador ambiental. Una de las pasiones de mi hermano Luis, era reunir a todos los hermanos menores en unas dinámicas lúdicas de recolección de basura, siembra de árboles y atención de plantas, tanto en la parcela como en la comunidad. ¿Su estrategia motivacional?, juegos, paseos y algunas golosinas. Nos agradaban tanto estas jornadas, que hasta se las pedíamos cuando pasaban varios fines de semana sin practicarla. También él acompañaba estos animados trabajos voluntarios con conversaciones, fotografías y lecturas de algún material que tuviera a su alcance.

La Etapa AgroAmbiental: Ya graduado en la UNELLEZ-Guanare, como Ing. De Producción Animal, al poco tiempo ingresé a esta universidad como profesor. Desde el inicio de este período, mi mayor preocupación fue desarrollar una línea de investigación, docencia y extensión orientada hacia el desarrollo de sistemas sostenibles de producción agropecuaria. Cuando comencé a salir al campo, visitar las fincas de los productores y recorrer las comunidades rurales, no tardé mucho en darme cuenta de una dramática realidad. La insostenibilidad de la mayoría de los sistemas de producción agropecuaria, cuyo rostro social es la pobreza rural, estaba estrechamente ligada al alto costo ambiental de la actividad agroproductiva y a un modelo educativo poco efectivo en este campo. ¿Qué podíamos hacer para contribuir a la solución de estos problemas?. Como primer paso, optamos por organizarnos como grupo de trabajo en la Asociación Civil CENDI (Centro de Investigación y Divulgación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria). Desde esa plataforma de acción local, canalizamos esfuerzos de investigación y extensión para poner en práctica los principios de la agroecología. Progresivamente, fundamos también CENDIGRANJA, una red de fincas campesinas que sirvieran como centros socioproductivos e intercambio de saberes para desarrollar Granjas Integrales que les sirviera a sus familias propietarias y a la vecindad, a modo de “Escuela AgroAmbiental de Campesino a Campesino”.

No obstante, limitados por los paradigmas mismos de las profesiones agropecuarias del equipo CENDI y CENDIGRANJA, siempre me preguntaba: ¿y los niñ@s ?, ¿Qué ajustes metodológicos debíamos realizar para trabajar con ellos?, concibiéndolos a ellos como protagonistas. En esa búsqueda y casi sin darme cuenta, surgió el proyecto “La Doctora Gallina en Las Escuelas de Portuguesa”.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Indudablemente que para mí ha sido el proyecto “La Doctora Gallina en las Escuelas de Portuguesa”. Se trata de una propuesta de educación ambiental basada en la música popular venezolana y la literatura infantil, como concluimos en uno de sus talleres: “buena para el niño, ideal para el maestr@, necesaria en la escuela y útil a la conservación del ambiente”.

La Necesidad de Innovación Metodológica: Volviendo a los orígenes, desde muy joven yo he tocado el cuatro, instrumento con el que me uní gracias a mi hermana, Rosa María. Cuando apenas tenía 6 años, ella nos regaló un pequeño cuatro a la hermana Carmelina y a mí. Más tarde, al inicio del año 2000, me encontraba trabajando en talleres de investigación y capacitación participativa con comunidades campesinas del estado Portuguesa. Allí pude observar que los maestros de las escuelas rurales cerraban sus salones y se dirigían por su propia cuenta con sus pequeñ@s alumnos a participar de los talleres comunitarios, que en ese entonces llamábamos “Convites de Conocer y Solucionar Haciendo”. Obviamente, no estábamos preparados para trabajar con niñ@s y adultos a la vez, por lo que tuvimos que improvisar.

Ese proceso de improvisación fue conformando un creciente repertorio metodológico que incluía: Contar historias, jugar, cantar canciones con los niñ@s, hacer pequeñas exploraciones por los patios, los cultivos, el bosque, las quebradas y los basureros, tomar,  exponer y comentar fotografías, entre otras. En ese lapso, comencé a escuchar de algunos educadores términos nuevos para mí como: Educación ambiental, interpretación ambiental, ejes transversales, aprendizaje significativo, pedagogía lúdica, y en fin, una larga lista de definiciones propias de la pedagogía escolar como ciencia. Lo cierto es que se trataba de un provechoso aprendizaje personal. No obstante, me di cuenta que tanto a los niños como a mí, lo que más nos gustaba era tocar el cuatro y cantar canciones. En principio, el repertorio que usé eran las canciones que lograba recordar de mi infancia, aquellas que mis maestras nos cantaban en la escuela: “El Elefante”, “Las Cinco Vocales”, “Allá en la Fuente”, “La Pulga y El Piojo”, entre otras. En una de esas ocasiones, noté que los maestros les introducían letras improvisadas a las canciones para hacerlas más cercanas a la realidad local conocida por sus niñ@s. Otra novedad metodológica para mí en ese entonces fue observar la pedagogía propia de los maestros con vocación quienes “dramatizaban” las canciones que cantábamos. Justo allí descubrí el poder de la comunicación multisensorial (visual, táctil-corporal y auditiva). Inmediatamente me di cuenta que si pudiéramos contar con un repertorio de canciones cuyas melodías fueran rítmicas, lo suficientemente “pegajosas a los niños”, con letras que plantearan un propósito educativo y dramatizables por los maestr@s, tendríamos en mano una excelente herramienta metodológica. Hasta ese entonces, jamás había compuesto una canción propia.

Del Sueño a la Metodología de Educación Ambiental: En una de esas madrugadas, tuve un sueño en el que recreaba el momento de la infancia cuando mi madre regresaba los viernes del campo, donde se desempeñaba fuera de la casa como maestra rural. En el sueño, recreaba la felicidad de ver a mamá entrando por el largo camino, entre el portón de la parcela y la casa, sus hijos teníamos ya cinco días sin verla. En su llegada, ella cargaba en sus brazos a su “bordona” (Rosaura, la hija menor), los más pequeños nos guindábamos de su vestido y los grandes la abrazaban, como escoltándola todos por el largo camino. No obstante, en el trayecto del camino que recorríamos en el sueño, mi madre, como por arte de magia, se “convertía” en gallina, y todos nosotros en pollitos. Ella nos cantaba “clo, clo, clo” y nosotros respondíamos “pio, pio, pio”, mientras escarbaba en el suelo lleno de hojarasca para mostrarnos algo que ella veía para nosotros. En alguna parte del sueño me levanté, agarré un lápiz y un papel y escribí la letra de mi primera canción “La Doctora Gallina” y casi simultáneamente, le compuse la melodía. A los pocos días, “probé” la canción con un grupo de niños campesinos en una comunidad rural de las montañas altas del estado Portuguesa. A las pocas semanas, observé el carácter “pegajoso” de la melodía y algunas estrofas. Pocos días después, en otro Convite de Investigación-Capacitación, trabajando el tema la problemática alrededor del recurso agua (escases, inundaciones, contaminación, erosión hídrica, etc.), compuse el tema” Una Gotica de Agua”. A finales del año 2000 tenía ya compuestas y probadas en campo, las primeras 10 canciones.

El Cancionero Ecológico Infantil Como Herramienta Didáctico-Ambiental en Escuelas y Hogares. Al tener reunida  las primeras 10 canciones sobre temas ambientales me propuse publicar el trabajo, en un intento por hacerlo llegar como medio didáctico a las manos de los maestr@s en las escuelas. Para ello editamos una cartilla con pequeñas historias, las letras de las canciones, dibujos para colorear e indicaciones para tocarlas en el cuatro o la guitarra, recurso impreso acompañado del CD con las canciones y principales pistas musicales. Nació así el “Cancionero Ecológico Infantil Vol. 1. La Doctora Gallina”. Este primer volumen tuvo inmediato éxito en un grupo de escuelas piloto del estado Portuguesa, lo que me motivó a continuar el proceso de composición y edición de los siguiente volúmenes 2 (El Gallinero Feliz) y 3 (La Camada de Pollitos), para un total de 30 canciones. La idea siempre fue que estos recursos le facilitan al docente y padre el proceso de enseñanza-aprendizaje de temas como: Los animales domésticos, varias especies de fauna silvestre venezolana, la extinción de la biodiversidad, la agricultura ecológica, algunos fenómenos naturales, el agua, el manejo adecuado de los desechos sólidos, la flora, entre otras. Entre el año 2002 y 2007, en una alianza entre al autor, CENDI, La Asociación Cooperativa LOMACRILLAN, la UCER-Gobernación y muchos usuarios particulares de la colección de los tres cancioneros, desarrollamos el proyecto de educación ambiental “La Doctora Gallina en las Escuelas de Portuguesa”. Este proyecto ha llegado a mas de 500 escuelas y se han capacitado y dotado con los materiales didácticos a mas de 1000 maestr@s. Los docentes acogieron muy bien la propuesta y la implementaron con un tan alto nivel de creatividad. Los resultados han sido evaluados por un equipo técnico de la UCER, la zona educativa, la dirección de educación y dos tesis de grado. Debido a ello, podría decirse que la propuesta metodológica ya ha demostrado sus bondades. Faltaría ahora, su difusión hacia el resto de Venezuela.

La Doctora Gallina en la Web. En octubre de 2010 salió al ciberespacio  la página www.ladoctoragallina.com . Los objetivos de este nuevo medio de información y comunicación son:

a) Ofrecer un espacio para compartir los resultados del Proyecto de Educación Ambiental “La Doctora Gallina” con la comunidad global. Para ello, la página ofrece opciones de “Artículos”, “Fotogalería”, “Documentos Descargables”, “Videos” para despliegue y descarga gratuita,  “Comentarios”, “Noticias”, “Foros” y “Suscripciones” como usuarios registrados.

b) Ofrecer una vía para que el usuario pueda adquirir, a bajo costo, la colección multimedia del Cancionero Ecológico Infantil (Volúmenes: 1, 2 , 3 y DVD).

Esta nueva edición especial multimedia, cuya adquisición se pone a la disposición desde la página, incluye los tres discos con las 30 canciones didácticas y un DVD que le permite al usuario: Imprimir desde su computadora las cartillas didácticas cuantas veces lo requiera; Disponer de una guía de aplicación del cancionero en la escuela o el hogar; Ver y compartir videos didácticos; Así como ver, imprimir y compartir una fotogalería.

En los primeros 30 días con la página web al aire, las estadísticas muestran que hay posibilidades de lograr los objetivos propuestos por esta nueva vía de ejecución del proyecto “La Doctora Gallina” como propuesta de educación ambiental basada en la música popular y la literatura infantil. El tiempo, la participación y los aportes de los usuarios tendrán la última palabra.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
En mi opinión, la educación ambiental actual en Venezuela presenta las siguientes cuatro características:

a) La que se desarrolla como contenido curricular formal en los niveles básicos, medios y universitarios, se muestra muy “expandida”. No hay duda que la obligatoriedad del eje transversal ambiente, unido al crecimiento de la matrícula estudiantil universitaria, ha producido sus resultados en este campo de cobertura curricular. 

b) La educación ambiental como actividad de extensión de estas instituciones educativas, atraviesa un período de “automatismo”, es decir, se ejecuta predominantemente como “obligaciones” académicas. En ella no destaca aquel fervor que se observaba cuando era la enérgica acción del voluntariado y las ONG que marcaron la pauta para impulsar la inclusión de estos contenidos curriculares. 

c) Los aportes que en materia de educación ambiental venían desarrollando las ONG muestran una tendencia a disminuir en cuanto a su cobertura y la cantidad de organizaciones con proyectos locales, sin desmeritar la calidad de su trabajo. En contraste, parecieran incrementarse elementos de “personalización”, “globalización”, y “deslocalización” de los mensajes educativos en el campo ambiental, posiblemente ayudado por la expansión que han experimentado las opciones que ofrece Internet. 

d)  Las instituciones públicas venezolanas con competencias ambientales, durante los últimos años, han sido fuertemente presionadas para  fundir en un solo proceso, el mensaje político-partidista con el mensaje ambiental. El balance de consecuencias de este enfoque amerita una evaluación científica de impacto.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Algunas ideas, podrían ser:

1. Si aceptamos que hoy por hoy el país dispone de una mayor población de potenciales “educadores ambientales” preparados por el sistema educativo formal, habría que desarrollar acciones orientadas a equilibrar cantidad con calidad, basada esta en evaluación de resultados.

 2. Diseñar y ejecutar un gran proyecto nacional e investigación, entre las principales universidades nacionales orientadas a evaluar objetivamente el impacto que ha tenido la fusión de mensajes político-partidistas con mensajes ambientales.

3. Aún hay que articular y comunicar más las experiencias locales exitosas venezolanas en materia de educación ambiental.

4. Hay que hacer llamados de “volver a los cauces” en materia de educación ambiental. Más emoción, menos obligación; mas responsabilidad, menos evasión; más argumentación y consenso, menos dogma; más honestidad, menos maquillaje; más unión natural, menos división; más humor y sonrisas inteligentes, menos amargura estancadora; mas contenido, menos vacíos; más amor, menos culpas; más poesía y música, para que la letra sabia y convincente empape el alma.

Un comentario final
Por recomendación del autor de la entrevista aquí les pongo su correo electrónico por si alguien desea entrar en contacto con él: adocardo@gmail.com Así como no dejen de visitar su página web: www.ladoctoragallina.com

31 oct. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 19 – Nora Ruiz



Puedo comenzar la presentación de esta entrevista como una carta de recomendación: “Mediante la presente hago constar que tengo conocimiento y trato desde hace casi veinte años con Nora Ruiz” esto suena excesivamente formal, pero es verdad, y desde que la conozco me impresionó su carácter aparentemente muy suave, pero de extraordinaria fortaleza y tenacidad.

Nora trabajó por muchos años como Coordinadora del Programa Juegos Ecológicos en los Parques, realizado por INPARQUES en la ciudad de Mérida. Allí no sólo tuvo una labor destacada, sino que además se convirtió en una formadora de educadores ambientales, muchos de los cuáles actualmente realizan una importante labor educativa desde muchas instituciones, tanto merideñas, como de otras partes en la región andina.

Este bagaje de trabajo en formas de educación ambiental no convencional, la llevaron a estar como nadie preparada para el trabajo con comunidades en distintas zonas de los Andes, y en los últimos años a desarrollar un excelente trabajo de participación comunitaria y educación ambiental en el Monumento Natural Laguna Urao, de la cual ya es uno de sus duendes protectores.

Así que con orgullo y satisfacción (porque me costó un poco conseguir esta entrevista) les dejo con la voz de Nora Ruiz.

¿Puedes decir por qué eres una educadora ambiental?
Luego de veinte años de trabajo en áreas protegidas como técnico del Sistema de Parques de Venezuela, he llegado a la conclusión que ser  educador o interprete ambientales es la única vía posible para mejorar la apreciación y el respecto de las comunidades y cualquier actor social hacia el ambiente y la importancia de su protección a futuro, a través de procesos de educación y sensibilización y no de simples restricciones, que en la mayor parte de los casos generan reacciones negativas en la colectividad, comprometiendo  el dialogo necesario entre las partes y  el eficiente desempeño de los técnicos y educadores en la conservación del mismo.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Desde muy joven, mi padre que es periodista de profesión, nos llevaba en largos paseos por los pueblos de Mérida, contándonos a mis hermanos y a mí las historias y leyendas de los sitios que visitábamos, que incluían la singular Laguna de Urao, donde actualmente laboro y por la que siento un especial cariño.

Años más tarde, ya graduada comencé mi trabajo en INPARQUES, allá por  el año 1988,  sin embargo la educación ambiental no tenía mayor peso en los programas de manejo en la región y básicamente se circunscribía a las tradicionales charlas en escuelas. Sin embargo, mi incorporación al instituto ocurre a través   del Programa Juegos Ecológicos en los parques de recreación, donde fui guía y luego coordinadora. Este Programa me permitió adentrarme en los procesos de sensibilización ambiental y con el transcurso del tiempo, teniendo como soporte la experiencia del Juego como herramienta, tuve oportunidad de experimentar con los docentes y las comunidades. Hoy día la interpretación y la educación ambiental funcionan como un  eje transversal en todos los procesos de gestión, que tienen lugar en las áreas protegidas donde trabajo.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Desde el punto de vista de formación profesional, sin lugar a dudas el Programa Juegos Ecológicos, a través del cual accedí a una serie conocimientos que complementaron lo que yo conocía como forestal. Por otra parte, en los talleres que realizamos durante más de diez años, con profesionales convencidos de la importancia de los procesos educativos ambientales, nos capacitamos en herramientas novedosas de planificación  y evaluación que actualmente se hacen imprescindibles en los proyectos de educación ambiental.

En la actualidad, estamos iniciando  conjuntamente con los Guardaparques del Monumento Natural Laguna de Urao, en Lagunillas, estado Mérida, el Programa Guardaparquitos, para los grupos indígenas, que esperamos sea un logro a corto plazo.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Considero que estamos perdiendo espacio ya que no nos hemos adecuado  rápidamente a los nuevos lineamientos en materia de participación comunitaria; entender cómo funcionan y hacerlos nuestros, es una tarea laboriosa pero necesaria que nos permitirá  abonar el terreno para sembrar  nuestro mensaje. Sin embargo, los educadores ambientales tenemos una ventaja, somos muy flexibles y podemos encajar perfectamente y apropiarnos de muchos procesos en el seno de las comunidades para llevar nuestro mensaje de conservación.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Fortalecer,  mediante la capacitación y la formación de valores  ambientales a los actores claves  (educadores, líderes locales, gobiernos locales, consejos comunales, etc.), para generar en el seno de la sociedad procesos de reflexión y discusión, lo que sería el punto inicial a nuevas propuestas de conservación ambiental originadas de estos procesos internos en cada localidad o comunidad donde se necesiten.

Un comentario final
Probablemente en el momento histórico que vivimos, sea una utopía alcanzar cambios decisivos  en la colectividad en lo que respecta al cuidado de nuestros recursos naturales, aun así, el educador ambiental está consciente de esta situación y sin embargo seguirá abordando este tema, porque  sabe, que es una forma de vivir  y de enseñar muy particular, por la que vale la pena seguir trabajando.

10 oct. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 18 – Gilberto Carreño


Antes de iniciar esta entrevista, quizás vale la pena recordar que la educación, la comunicación y la participación son las tres herramientas sociales de la gestión ambiental. Todas ellas se interconectan y retroalimentan, y en las buenas prácticas de gestión ambiental todas deben estar presentes.

Es por ello que deseaba poder incluir en esta serie a más comunicadores ambientales y es para mí un orgullo tener la oportunidad de entrevistar a alguien con la trayectoria de Gilberto Carreño. Este comunicador formado en la UCV y egresado en 1979 tiene una extensa e importante hoja de vida que lo llevó a trabajar en importantes diarios tales como Ultimas Noticias, El Universal y El Nacional entre otros; pero también en instituciones del Estado venezolano como el Ministerio del Ambiente y la Alcaldía de el Hatillo, entre otros retos y aventuras periodísticas que le llevó a acometer su enorme impulso como divulgador y promotor ambiental.

En todas estas etapas, una de sus preocupaciones permanentes fue la formación de los periodistas como comunicadores ambientales y su desarrollo como colectivo importante y trascendente. Este esfuerzo tuvo su época dorada en los años ochenta y noventa del siglo pasado al haberse consolidado un extraordinario grupo de periodistas que fueron factores muy importantes de las luchas ambientales de esa época. Pero aún en este momento presente lo conseguimos trabajando con gran pasión en la formación de los nuevos talentos necesarios para informar y estimular a los venezolanos a actuar responsablemente por la protección de nuestro ambiente.

Sin más aquí los dejo con Gilberto Carreño.

¿Puedes decir por qué eres un comunicador ambiental?
Después de más de 40 años vinculado al manejo de la temática ambiental, desde diversas posiciones,  sospecho que mi inclinación predominante es la de comunicar a distintos públicos, a través de los más variados medios, lo que en el curso de todo este tiempo he venido conociendo y aprendiendo en materia de ambiente y recursos naturales.
 
¿Cómo llegaste a convertirte en comunicador ambiental?

La preocupación  por el deterioro que venía observando de la Caracas que  comencé a conocer desde el año 1946, cuando me trajeron de apenas un año de nacido desde Carúpano, mi ciudad natal, me impulsaron a solicitar siempre un espacio en el primer periódico al cual preste mi servicios en 1972. Fue en el diario La Verdad, donde pese a que mi pauta estaba generalmente orientada hacia la búsqueda de informaciones políticas, siempre me las arreglé para que mis jefes de información me aceptaran las informaciones “coladas” sobre asuntos relacionados con el maltrato a la vegetación caraqueña  y al progresivo desmejoramiento de la calidad de vida en nuestra querida ciudad capital.

Últimas Noticias fue el otro periódico que, durante mi paso por ese diario (1979-80), me permitió adentrarme en los barrios para conocer de una manera directa sus diversos problemas, y adonde a simple vista resaltaban las paupérrimas condiciones en las que se desenvolvía (y se sigue desenvolviendo) la vida de sus pobladores.

Mi desempeño como periodista al servicio del Ministerio de Agricultura y Cría y Corpomercadeo (1975), me permitió conocer sobre la realidad ambiental de las comunidades campesinas del país, que contribuyeron a darme otra visión sobre el modo de vida de una gran porción de venezolanos; pero puedo asegurar que mi afirmación como comunicador ambiental la logré en el diario El Universal (1980-1989), donde tuve por parte de mis jefes de información la más amplia libertad y apoyo para desempeñarme en el área. Ya no sólo se trataba de abordar sobre los distintos temas ambientales de la ciudad, sus problemas y sus propuestas, sino que me permitió ir al encuentro de otros grupos de pobladores de nuestro país, para conocer la vida y problemas ambientales de comunidades indígenas como las los guarao, en el Delta, o de  los yanomami y otras etnias, en Bolívar y Amazonas.

Es importante señalar la importancia que ha tenido en este proceso, que me llega a la conclusión de considerarme un periodista ambiental, mi participación en curso dictados por variadas instituciones, entre las que debo destacar a las empresas que en su momento formaban parte de la industria petrolera (Maraven, Lagoven, Corpoven), el Ministerio del Ambiente, así como organizaciones no gubernamentales del país, entre otras.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de comunicación ambiental en el cual has participado o participas?
 Considero que mis proyectos ambientales más significativos, además de lo que considero mi realización personal como periodista ambiental, es y ha sido el de promover el ejercicio de la comunicación en esta materia. Puedo, en primer lugar, citar uno pasado: como director de Información y Relaciones Públicas del Ministerio del Ambiente (1989-1990), cargo a través del cual me propuse conformar en el país un amplio grupo de comunicadores ambientales. Así, con el apoyo del Círculo de Periodismo Científico (CPC), representado en su oportunidad por una de las periodistas que más ha aportado en esa interminable y encomiable tarea de formar comunicadores ambientales, Marisela Salvatierra, fuimos a varios estados del país a promover el ejercicio de esta actividad y a conformar capítulos ambientales del CPC en ciudades como Maracaibo, Porlamar y Puerto La Cruz, entre otras, cosa que en su momento se logró de una manera aceptable.

También los considero de importancia, dos proyectos que llevó a cabo actualmente: por una parte, el desarrollo del portal informativo www.circuloambiental.net  concebido como un instrumento dedicado a divulgar las actividades de las diversas instituciones, gubernamentales y no gubernamentales relacionadas con el tema ambiental y, en segundo lugar, la labor que despliego en las aulas de la escuela de comunicación social de la Universidad Santa María, destinada a continuar esa que me he trazado como una de las tareas que más me animan en la vida, como es la de convencer y entusiasmar, en este caso a estudiantes, para que entiendan la necesidad de contribuir a la conformación de  la cultura ambiental que el país requiere.

¿Cómo ves el estado actual de la comunicación ambiental en Venezuela?
Observo que no se encuentra en su mejor momento. El espacio es muy reducido y el tema es sólo atendido en casos cuando se presenta como suceso (un incendio forestal, un derrame petrolero, un ecocidio demasiado evidente…). No se desarrolla de una manera sistemática, ni hay institución (por lo menos no la visualizamos) que se ocupe de la formación científica del periodismo ambiental. Muy atrás quedaron los tiempos, como aquellos que no tocó vivir en Caracas, cuando reporteros de distintos medios desplegaban un reporterismo sistematizado en distintos medios. Recordamos en los periódicos a destacados comunicadores ambientales como Asdrúbal Barrios en El Nacional; Doris Seguí en el Diario de Caracas; Marinella Hernández en Ültimas Noticias, y en televisión la estelar María Teresa Gutiérrez.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la comunicación ambiental en el país?
En primer lugar, establecer entre las materias prioritarias en las universidades que forman comunicadores sociales en el país, cursos de periodismo ambiental. Segundo, que los organismos oficiales faciliten la comprensión de los variados temas ambientales, mediante la promoción de cursos especialmente dirigidos a los comunicadores sociales, con visitas de campo incluidas. Cabe señalar también en este sentido, la necesidad de que las autoridades ambientales abran sus puertas a la prensa, ya que en la actualidad el acceso a las fuentes oficiales en materia ambiental se encuentra bloqueado, y lo afirmamos con propiedad demostrable. Y, en tercer lugar, que organizaciones no gubernamentales de carácter científico asuman un papel activo en la inaplazable tarea de formar a los comunicadores en las materias que les permitan una mejor comprensión y dominio de la temática ambiental.

3 oct. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 17 – Milagro Montes



Luego de un tiempo desconectado, regreso con una nueva entrevista, ahora con la educadora ambiental falconiana Milagro Montes.

Milagro es una mujer polifacética que se desdobla de su función de educadora universitaria en las universidades Francisco de Miranda (UNEFM) Coro y Universidad de Falcón (UDEFA) Punto Fijo, y realiza su labor educativa junto a las comunidades de El Supí y Tiraya en la Península de Paraguaná en el estado Falcón. En su doble labor de educadora formal y comunitaria lucha por rescatar los valores naturales y culturales asociados a los recursos naturales locales afectados por esa especie de desapego y abandono que los venezolanos actuales tenemos con relación a nuestro ambiente.

Pero también su experiencia incluye haber trabajado como educadora del Zoológico Gustavo Rivera en Punto Fijo por más de ocho años, institución en la cual también se desempeñó como directora por cuatro años.

Milagro es una educadora formada profesionalmente en la LUZ en el núcleo de Punto Fijo y tiene un Máster en Educación Ambiental de la Universidad Yacambú.

Conocí a Milagro a consecuencia de un evento que ella coordinó, como muchas cosas en Venezuela, con las uñas, para tener un espacio de educación ambiental en el contexto del VIII Congreso Venezolano de (Coro en Noviembre de 2009) Allí mostró sus dotes de persistencia, sensibilidad social y gran poder de convocatoria que me convencieron que estaba frente a una gran profesional y mejor ser humano.

Aquí les dejo la entrevista.

¿Puedes decir por qué eres educadora ambiental?
Educar es una virtud que todo ser humano tiene, eso me ha llevado a involucrarme en la búsqueda de alternativas  para minimizar los problemas ambientales permitiéndome transmitir mis experiencias y conocimientos a mis alumnos en la Universidad y en especial en aquellas comunidades necesitadas de conocimientos ambientales. Estoy convencida que ello se logra a través de la continua formación en materia ambiental, la aplicación de  estrategias educativas  y la promoción de valores ambientales desde las escuelas y en cada comunidad. Solo así, podremos lograr mejorar nuestro ambiente y por ende la calidad de vida del ser humano.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Todo comenzó desde mis inicios de estudios de pregrado al cursar la Unidad Curricular de Educación Ambiental. Allí realicé investigaciones sobre los problemas ambientales que ocurrían a nivel Mundial y en Venezuela, ello logró  motivarme a incursionar en las actividades ambientalistas. Desde allí, me intereso mucho especializarme en el área ambiental, teniendo la oportunidad de trabajar como Coordinadora del Departamento de Educación Ambiental del Zoológico Gustavo Rivera en la Ciudad de Punto Fijo por más de 8 años y luego 4 años como Directora del mismo, allí aprendí el valor de la perseverancia ante los momentos más críticos para lograr el mantenimiento de muchas colecciones animales.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?

Entre los proyectos que he realizado, uno de los que considero más significativo, es el que estoy trabajando actualmente como asesora en las comunidades de el Supí y Tiraya en relación al Plan de Conservación y Manejo del Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca Laguna Boca de Caño del Municipio Falcón; gracias a ello, he logrado involucrarme con la realidad ambiental de nuestras áreas naturales en Venezuela, donde se observa a diario como habitantes y turistas que conviven cercanos a estas áreas naturales son responsables de las actividades desarrolladas en dichas zonas.

Este proyecto lo inicié en el 2006, al realizar la Maestría de Educación Ambiental en el cual estudié las actitudes de los pobladores de El Supí y Tiraya en relación a la conservación y manejo del Refugio. Este proyecto me permitió iniciar un trabajo que continúo hoy en día a través del Decanato de Extensión de la UNEFM- Coro, desarrollando una propuesta sobre las líneas de acción ambiental para el Refugio. Ello me ha permitido trabajar con las comunidades de ambas poblaciones; ejecutando un Plan de Sensibilización Ambiental en relación con la conservación ambiental del refugio de fauna silvestre y sobre los desechos sólidos generados en el mismo. Actualmente continúo trabajando con la Comuna de la Parroquia de Adícora, apoyándoles en la elaboración de proyectos ambientales dirigido a lograr que las mismas puedan potenciar el refugio como un icono ecológico-ambiental de gran importancia que tienen en su comunidad y aprendan a desarrollar actividades sustentables, bien sea socio-productivas y/o turísticas manteniendo siempre el equilibrio, respeto y conservación de las áreas naturales del refugio. Ello, demostraría que una comunidad informada y sensibilizada ambientalmente puede lograr la administración de áreas naturales en conjunto con los organismos competentes en materia ambiental. Si logramos brindarles esa oportunidad a las comunidades, considero que se lograría la verdadera participación protagónica de nuestras comunidades.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Desde mi punto de vista, ha tenido algunos avances derivados de los Derechos Ambientales de la Constitución Bolivariana de Venezuela y otros lineamientos legales de gran importancia en materia ambiental; pero aun nos falta el cambio actitudinal de muchas personas hacia la realidad ambiental que estamos viviendo en Venezuela.

Por eso nos preguntamos ¿porque aun algunas personas presentan poco cultura ambiental con tantas alternativas y programas en materia ambiental?
Definitivamente es necesario aumentar la información ambiental, la constancia, permanencia y participación en programas y/o acciones ambientales por parte de las comunidades, escuelas, universidades, organismos públicos y privados, sólo así lograremos la incorporación de una  cultura ambiental en cada uno de los venezolanos.

En el Edo Falcón específicamente en Paraguaná, han sido significativas las actividades y/o programas en materia de Educación Ambiental, lográndose expandir en las diferentes modalidades del área de Educación desde el área de Educación Inicial hasta la etapa de Educación Superior. Un ejemplo de ello es ver innumerables educadores ambientales en Falcón formando a muchos niños y logrando la consolidación de muchas brigadas ambientalistas en las escuelas. Así  mismo, grupos ambientalistas y ONG realizan actividades en defensa del ambiente, un ejemplo de ello es AEPA (Asociación Ecologista para la Preservación Ambiental del Estado Falcón) cuyo objetivo es mejorar la calidad del ambiente y protección de los derechos humanos.  Igualmente, los medios de comunicación en Paraguaná han sido aliados en llevar información en materia ambiental a la gente. También es necesario nombrar a algunos organismos ambientales como ejemplo MINANB área Paraguaná en conjunto con las Universidades apoyando el desarrollo de programas ambientales en las escuelas y comunidades.

Considero que quizás aún nos falta mucho por educar y sensibilizar a nuestra gente, solo falta unirnos aun más a nivel de otros sectores económicos, sociales, políticos, universitarios e institucionales para seguir apoyando el desarrollo sustentable de nuestro país y en especial en lograr preservar y conservar nuestro entorno.
¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Creo que debemos analizar, cuáles han sido los factores limitantes que aun no han permitido fortalecer la Educación Ambiental en el país. En función de lo cual pudiéramos proponer:

1.- Asignación de mayores recursos por parte del sector gubernamental a organismos competentes en el área ambiental, para llevar a cabo programas permanentes y constantes hacia las comunidades, y escuelas en materia de Educación Ambiental.
2.- La participación y trabajo mancomunado entre instituciones oficiales, ONG, sector educativo  y  empresas privadas de tal manera de diseñar, ejecutar, evaluar y dar seguimiento a las actividades ambientales y no trabajar aislados en proyectos de la misma temática.

2.- Las Universidades representan una alternativa de apoyo en la formación y capacitación integral de las comunidades para mejorar su calidad de vida y enseñanza sobre el cuidado de su ambiente, es por ello que deben existir  apoyo de los diferentes decanatos y departamentos indiferentemente de las especialidades de cada área, para desarrollar y ejecutar  programas ambientales dirigidos a las comunidades.

3.- Realizar Programas continuos de Formación Ambiental de los Docentes y Alumnos de los diferentes niveles de educación; permitiéndoles diagnosticar, planificar y ejecutar acciones en materia ambiental en áreas comunitarias, y/o áreas  naturales de cada región.

4.- Promover en las escuelas y comunidades la formación de brigadas ambientalistas, solo así se lograra la participación y búsqueda de alternativas ante la problemática ambiental; así como también promover valores, actitudes y aptitudes conservacionistas en cada uno de los venezolanos, como parte de nuestra cultura ambiental.

En fin, son muchas las recomendaciones, pero en realidad queda por parte de cada uno de nosotros, desde donde nos encontremos laborando o viviendo, el lograr minimizar la problemática ambiental y participar en la búsqueda de mejorar nuestro ambiente y por ende la calidad de vida para nuestra generación siguiente.

Un comentario final
“El tiempo de Dios es perfecto”... Doy gracias adiós por permitirme conocer excelentes personas en el área ambiental, y cada día concluyo con cada uno de ellos, que la mejor manera de cambiar poco a poco los problemas ambientales que cada vez son mayores, es través de la Educación. ¡Gracias Alejandro por ser una de esas personas! y sigue con tan loable proyecto de permitir a muchos divulgar excelentes y lindas experiencias ambientales a través del Foro Tuqueque. Mi agradecimiento por permitirme expresar estas pequeñas reflexiones y experiencias a lo largo de mi carrera dedicada a lo más bello que todo ser humano puede hacer Enseñar y Enseñar para lograr el respeto y amor hacia nuestro ambiente. Recordemos: “la naturaleza es grande en las cosas grandes, más es grandísima en las cosas diminutas” Saint-Pierre.

6 jul. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 16 – Zulay Poggi


Muchos educadores ambientales y ambientalistas ven con cierto romanticismo lo de “ir a trabajar con una comunidad”. Pero lo cierto es que esta es un trabajo extraordinariamente duro y a ratos frustrante. Las comunidades de personas menos favorecidas, y a ratos excluidas, tienen enormes problemas y su prioridad es sobrevivir cada día. Entonces por qué deberían prestarle atención a unos problemas ambientales que contados de forma académica les suenan tan lejanos y abstractos.

Por eso admiro profundamente a aquellas personas luchadoras que se “echan al hombro” el trabajo de llevar el mensaje ambiental a las comunidades en todos los rincones del país. En particular admiro a todos aquelos que han reflexionado a partir de la experiencia para realizar acciones significativas y pertinentes a los ojos de los pobladores de esas comunidades.

Dentro de este contexto, son extraordinarios los esfuerzos en las áreas de comunidades rurales y pescadores. Allí en ese frente de batalla de la vida, en el que grupos humanos bregan cada día por cosechar los recursos a la naturaleza, es donde se consiguen las situaciones más intensas de la relación entre los humanos y su entorno, es allí donde el ambiente no es un concepto escolar,  si no una vivencia intensa y a veces cruel.

Por todo eso me enorgullece traerles las vivencias y reflexiones de Zulay Poggi, una educadora mención biología egresada de la UCAB y con una maestría en innovación tecnológica del CENDES; institución de la cual es investigadora y desarrolla un doctorado. Miembro de la ONG Asociación Punto Verde de la cual es su presidenta.

Espero disfruten de esta entrevista.

¿Puedes decir por qué eres educadora ambiental?
Porque me preocupa mucho la pasividad de la gente ante la problemática ambiental local y mundial. Creo que es muy importante que a través de una serie de actividades recreativas y educativas, lograr que la gente reflexione sobre el impacto que tiene las actividades que realiza (económicas, del hogar, etc.) en el ambiente.


¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
En el año 2000 el Ministerio de Ciencia y Tecnología, nos financió un proyecto de educación ambiental dirigido a poblaciones cercanas a la laguna de Unare en el Estado Anzoátegui. Comenzamos realizando estudios ambientales y socioculturales y nos dimos cuenta que uno de los factores que más afectaba la laguna de Unare, era la intervención humana. Por ello iniciamos un programa educativo dirigido a  niños y maestras de las escuelas de Boca de Uchire, el Hatillo y La Cerca, trabajo que fue sumamente difícil. Posteriormente,  incorporamos al programa a las amas de casa de la zona, lo que nos costó bastante trabajo, ya que no encontrábamos la forma de motivarlas para que asistieran a actividades tradicionales como charlas. De esta manera terminamos diseñando un programa de artesanía y ambiente, basado en la enseñanza de técnicas de arcilla y papel mache (que son ambientalmente compatibles y cuyos recursos se encuentra en la zona) para elaborar diferentes tipos de piezas, haciendo hincapié en figuras de aves y peces de la laguna. Mientras ellas elaboraban la artesanía, aprovechábamos de conversar sobre la importancia de preservación de la biodiversidad de la laguna. Durante el programa organizamos charlas con estudiantes de ingeniería ambiental de la UGMA de Barcelona y planificábamos obras de teatro ambiental con los niños de las escuelas (principalmente sus hijos), exposiciones, el autobús de la ciencia de Fundacite Anzoátegui y otras actividades más. Y finalmente, más difícil aún, incorporamos a los pescadores de la zona, mediante un programa de formación sobre  Ley de Pesca y la Ley Orgánica del Ambiente. De esa manera logramos compartir con ellos muchos conocimientos  y  experiencias, lo que sin duda alguna enriqueció nuestro programa.

Creo que durante todo ese proceso, “me convertí” más que en una  educadora ambiental en una promotora ambiental comunitaria. En ese proyecto los educadores ambientales para los niños y para nosotros, fueron realmente los pescadores, las maestras y las amas de casa.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
 Creo que el más importante fue este que mencioné sobre la Laguna de Unare. No obstante actualmente llevamos a cabo un programa de artesanía y ambiente con la Corporación de Turismo del Estado Anzoátegui CORANZTUR, que ha contado con la participación de más de 1000 personas de las escuelas, la comunidad organizada, productores, pescadores y amas de casa,  que son capacitados en artesanía ambientalmente compatible. Mientras se dictan los talleres, se incorpora el tema ambiental. Este programa lo hemos dictado durante 3 años y a medida que pasa el tiempo lo hemos ido perfeccionando, con la retroalimentación de los participantes. Hemos ido al menos a 25 poblaciones del estado Anzoátegui. Considero que la artesanía es una buena forma de llegarles a las comunidades para incentivarlas a reflexionar sobre los problemas ambientales que los afectan directa o indirectamente.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
La situación de la educación ambiental la veo bastante grave.
 
A pesar de que en el país “están de moda” los temas del  cambio climático, el ahorro del agua y la energía, más por la escasez,  que por la afectación del problema en sí mismo (el hombre se preocupa por el ambiente sólo cuando el problema le afecta de manera directa), no hemos internalizado estos grandes problemas ambientales y nos limitamos a hacer cambios en nuestras actividades rutinarias muy pequeños,  no ahondamos en el impacto que tienen todas las actividades que hacemos en la casa, en la calle, en nuestro lugar de trabajo.

Por ello se requiere de programas educativos más profundos. Los medios de comunicación juegan un papel muy importante en todo esto. Creo que ellos deben incorporarse con seriedad en el desarrollo de campañas que promuevan la reflexión sobre las modalidades de consumo que tenemos, que es un aspecto relevante que se menciona en el convenio de diversidad biológica.

En el caso de las escuelas, sobretodo en zonas rurales del país, vemos como el tema de la educación ambiental ha cobrado bastante auge en los últimos años. En las, al menos, 40 escuelas rurales, que hemos tenido la oportunidad de visitar,  durante los trabajos de educación ambiental,  observamos  carteleras, avisos, trabajos, proyectos de aula,  etc.,  relacionados con la preservación del ambiente,  sin embargo en los alrededores de las escuelas la problemática de la basura sigue siendo bastante grave. Esto quiere decir que muchos de estos programas que pretenden ser educativos realmente no cumplen con su objetivo. Se quedan muchos en el mensaje y no interfieren en cambios de actitud.

Por eso creo que nuestra tarea es bastante dura y que debe reflexionarse también sobre la forma que promovemos la educación ambiental

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Como señalé anteriormente, creo que la participación de los medios de comunicación en el desarrollo de campañas informativas, que sean impactantes y contundentes, que promuevan la reflexión sobre nuestro comportamiento es importante. Igualmente las empresas deben desarrollar más actividades dirigidas a que sus empleados realicen actividades ambientalmente compatibles. En cuanto a los educadores, deben seleccionar y diseñar estrategias que realmente promuevan la reflexión en estos temas tanto a los estudiantes como a los padres.

Un comentario final
Finalmente quiero comentar que no solo los gobiernos, los industriales, los empresarios son los únicos responsables  directos de la problemática ambiental local y mundial (obviamente que tienen una participación importante), sino que  cada uno de nosotros tenemos una cuota de responsabilidad en ello. Por ello los invito a que nos convirtamos en verdaderos educadores ambientales en nuestra casa, en nuestro trabajo y  en la calle.

6 jun. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 15 – Jesús Delgado



Desde hace algunos años, la educación ambiental abandonó el enfoque conservacionista y comenzó a caminar el camino de la sostenibilidad. Para ello necesitó abrirse a nuevas perspectivas y nuevos enfoques en las relaciones entre los seres humanos y nuestro entorno.

Una de esas nuevas perspectivas llevó a realizar una amalgama entre la educación ambiental y la educación para la gestión de riesgo. Es decir a desarrollar propuestas educativas para formar a las personas y las comunidades a mitigar las vulnerabilidades producto del deterioro ambiental, a través del desarrollo de ambientes humanos más sanos y seguros.

En Venezuela uno de los pioneros de ese enfoque ha sido desde hace muchos años Jesús Delgado. Este geógrafo, investigador, profesor universitario y promotor de procesos comunitarios de gestión de riesgos, ha desarrollado un currículo impresionante generando y promoviendo reflexiones, propuestas y acciones dirigidas a entender nuestras vulnerabilidades y a promover  la conciencia de que debemos trabajar de manera organizada, cooperativa y responsable por una mayor seguridad para todos.

Por todo ello, estoy seguro que esta entrevista le resultará muy interesante para muchas personas y le abrirá, como a mí, la necesidad de trabajar mucho más en la gestión de riesgos socionaturales.

¿Puedes decir por qué eres educador ambiental?
Porque en el ejercicio de la docencia y en la larga carrera de la vida me he dedicado a observar y divulgar cómo es y cómo debería ser la interdependencia entre el Hombre y su Entorno, particularmente su expresión territorial, mostrando cómo impactamos al territorio con nuestras intervenciones y cómo esas intervenciones, hechas de manera inadecuada, se revierten en nuestro hábitat como desastres ambientales, que no naturales.
¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Ya desde estudiante en la escuela de geografía, un grupo de buenos estudiantes y mejores soñadores, creamos a principios de los ochenta, el “Movimiento en Defensa del Hombre y el Ambiente” (MEDHA) que devino ser un foro y una acción en la defensa de las comunidades autóctonas, de los parques nacionales, pero siempre con esa característica que le daba su nombre, de interpretar por qué se usaba un espacio geográfico de tal o cual modo. Lo demás fue estudiar educación y tener la fortuna de trabajar con gente tan valiosa y especial, que en la medida que uno se iba educando, inevitablemente terminaba educando.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas? 
 Creo y ojalá no me equivoque, que el Proyecto denominado “Comunidad de Práctica. Capacitación Integral en Gestión Ambiental, Reducción de Riesgos y Ordenamiento Territorial” puede ser el más importante proyecto que haya desarrollado, particularmente porque aplica una tesis transformada en estrategia de articulación de actores en la reducción de riesgos ambientales, la “Estrategia V.I.D.E.O.” o Vinculación de la Investigación, la Docencia, la Extensión y las Organizaciones.


¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Cualquier calificativo que le ponga no es el más adecuado, sin tener unos parámetros para decir que es el “estado” en Educación. Yo diría qué, cuando menos, hay un error de concepción, se sigue viendo a lo ambiental como un tema separado entre un conjunto discreto de temas de estudio, es como si todavía no estamos muy lejos del concepto decimonónico de “Naturaleza”, en donde quedaba muy claro al menos, que ésta era todo lo no creado por el Hombre. Eso es preocupante, porque se ha descuidado precisamente un hecho fundamental, y es que el Ambiente es esencialmente humano, se puede intervenir en él, es sujeto a pronóstico, a deterioro, pero todo ello porque somos conscientes de ello.
Y me temo que la Educación formal poco hace para concienciarnos de que eso que nuestros antepasados llamaban el “mundo”, integraba una dinámica de elementos físicos, de factores sociales, de acervo cultural, que termina configurándolo de una manera singular en cada época y en cada región del planeta pero, y tal vez sea eso de lo más importante, el Ambiente termina por modelarnos a nosotros como seres humanos. En resumen, la educación en Venezuela todavía está más cerca de los estudios de la naturaleza que de los estudios integrales del ambiente.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Entender que TODA la Educación es Ambiental, y a partir de ese presupuesto, sincerar nuestros programas educativos para qué, a través de las matemáticas, de la literatura, del arte, de la historia o la geografía, incluso de la Educación Física o de la química y la física, tengamos claro que nos estamos formando para interactuar con el Ambiente, en una interdependencia totalmente dinámica, cambiante, en la cual, cada una de nuestras acciones, repercute en el ambiente y genera – casi como lo plantea la Ley de Acción y Reacción – una consecuencia, proporcional a la magnitud y sentido que le demos a cada interacción. Luego, un ciudadano educado es aquel que entiende al Entorno que lo rodea, lo quiere y lo valora, porque sabe que si en él algo va mal, algo irá mal en su  vida misma.

Un comentario final
Muy pragmáticamente, la educación debe ser Glocal, tomando prestado un término usado por Manuel Castell, para afirmar que, tanto es importante comprender el planeta, ojalá en la manera dinámica que plantea Lovelock, como es importante comprender la dinámica de nuestro vecindario y de donde viene el aire que respiramos, el agua que nos tomamos, así como adonde van los desechos que producimos. Eso debe quedar  tácitamente expresado en nuestros materiales de enseñanza.

Y como siempre, Ambiente y Ética van de la mano…

15 may. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 14 – Isabel Novo


Después de hacerle la entrevista a Isabel, caí en cuenta que sus virtudes más resaltantes tienen raíces profundas. Cualquiera que la conozca puede decirle que ella es una persona perseverante, paciente, trabajadora y con una enorme determinación, esas son las virtudes que uno puede conseguir en las personas que han aprendido a trabajar en el campo con la naturaleza y sus ciclos.

Asimismo, sus raíces y sensibilidad la llevaron a formarse, primero como bióloga y posteriormente como gerente ambiental, habiendo obtenido una Maestría en ese campo, así como una Especialización en Gerenciamiento de Organizaciones No Gubernamentales Ambientales.

Con todo ese equipaje a cuestas, Isabel ha desarrollado a lo largo de su vida profesional una extraordinaria labor en diversas Organizaciones No Gubernamentales de Venezuela. Asimismo, ha sido un factor de enorme importancia en la creación y consolidación de la Red de Organizaciones Ambientales No Gubernamentales de Venezuela (Red ARA)

Sin más, les invito a leer una entrevista reveladora de las fuentes que llevan a una persona a dedicar su vida a la conservación de nuestro más importante bien común, el ambiente.

¿Puedes decir por qué eres educadora ambiental?
Soy una educadora ambiental porque estoy convencida de la importancia y la urgencia que tenemos de conservar y utilizar racionalmente nuestros recursos naturales, cambiar los patrones de consumo y producción de la sociedad actual y garantizar el bienestar de la población.  Una de las mejores formas para lograrlo es a través de la educación y debemos actuar ahora antes de que sea demasiado tarde. Por ello, trato de compartir y enseñar lo que he aprendido en el área ambiental utilizando las palabras más sencillas y los ejemplos que tenemos a la mano, tomando en cuenta que la educación es un proceso y en consecuencia sus resultados son, en la mayoría de los casos, a largo plazo.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
La “herencia ambiental” viene de mi abuelo quién fue un verdadero conservacionista, construyó un huerto y una granja para obtener todos los insumos que requería para vivir en España durante la II guerra mundial sin utilizar fertilizantes, ni biocidas químicos, y cuando se mudó a Costa Rica, hizo lo mismo. Tengo para escribir un libro con las experiencias de mi abuelo, ya que sin ser agrónomo ni veterinario, sabía cómo hacer para sacar el mayor provecho de los recursos. Producía  abono orgánico con los desechos de la cocina, heces de los animales y restos de plantas, los cultivos eran el hablar de los vecinos que querían el “producto mágico” que hacía crecer las hortalizas y frutas más grandes y sabrosas (naranjas, nísperos, aguacates, guayabas, mangos, entre otras) y los animales desde gallinas, conejos y cabras paseaban por aquel huerto y jardín de muchos tipos de flores. Utilizaba un producto orgánico que producía él mismo, que no era tóxico, para eliminar y evitar las plagas en los cultivos. Hasta de injertos aprendí de él para obtener flores de diversos tonos y colores, cuando tan sólo tenía 10 años.  De sus enseñanzas durante mis vacaciones escolares de niña y adolescente en ese país, surgió mi interés por cuidar la naturaleza y luego estudiar biología.

Las motivaciones más importantes para iniciarme en el área de educación ambiental fueron, además de mis estudios en biología y en particular en ecología, las excursiones con el Centro Excursionista y Conservacionista de Biología (CECOBIO) y la oportunidad de ser “instructora de los Juegos Ecológicos en los Parques” bajo la dirección de la gran maestra, Maritza Pulido. En mi tesis de maestría intenté trabajar en educación ambiental particularmente con los juegos ecológicos, pero el hecho de ser bióloga me impidió hacerlo. ¡Qué contradicciones tiene la vida, mi tutora de tesis era bióloga y docente en educación ambiental y a mí no me permitieron hacer una tesis en este tema! Sin embargo, esta situación en lugar de desmotivarme aumentó mi interés por la educación ambiental. En 1989 el Dr. Stuart Strahl (quién también me motivó a trabajar en conservación ambiental), Clemencia Rodner y yo fundamos la ONG EcoNatura, Asociación Educativa para la Conservación de la Naturaleza, con el lema Educar para Conservar. En los proyectos desarrollados nos percatamos de que los problemas ambientales difícilmente pueden ser resueltos, a pesar de las inversiones que se realicen, si no participan directamente las comunidades involucradas y por ello la necesidad de trabajar en “educación ambiental y participación comunitaria”.

Durante los últimos 15 años he trabajado en el área educativa especialmente con docentes y comunidades. Uno de los principales motivadores para ello fue el Dr. Peter Feinsinger, a través de sus talleres sobre “Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela (EEPE)” dirigidos a docentes y con 5 días de duración.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Al menos dos han sido los proyectos más significativos en los cuales he participado o participo en materia de educación ambiental. El primero, los talleres Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela (EEPE) dirigidos a docentes de la primera y segunda etapa de educación básica. La EEPE es una propuesta que se apoya en la pedagogía constructivista, enfocada hacia la educación de las ciencias naturales y en particular a la ecología, donde los docentes y sus estudiantes construyen preguntas sobre su entorno (natural, social, cultural) y las responden a través de la acción. Esta “metodología” permite enfrentar los retos de dar a los estudiantes una formación de conocimientos y habilidades, y también puede ser utilizada para trabajar con comunidades, guardaparques, y guías turísticos.

El segundo proyecto más significativo y en el cual trabajo desde hace seis años, se titula “Actualización y formación de docentes de la Escuela Básica en nuevas estrategias didácticas para el enseñanza de temas ambientales y la promoción de Ciencia y Tecnología”, el cual cuenta desde el año 2008 con el aval del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Esta iniciativa busca contribuir con la formación en valores, conocimientos y comportamientos cónsonos con la conservación ambiental y el desarrollo sustentable de nuestro país, tanto de los estudiantes de educación básica como de sus docentes. Para ello, diseñamos en la ONG VITALIS un calendario ambiental y una guía docente donde están reflejadas las principales efemérides ambientales de Venezuela. Este proyecto también incluye la Juramentación como Ciudadanos del Mundo de niños, niñas y adolescentes de escuelas públicas y privadas y participan los tres capítulos de VITALIS en Barinas, Aragua-Carabobo y el Zulia. A través de los talleres realizados en el marco de este proyecto, se han capacitado 909 docentes pertenecientes a 324 unidades educativas de todo el país. Por otra parte, sólo este año a nivel nacional, se juramentaron como Ciudadanos del Mundo 300 docentes y más de 460 estudiantes de educación básica.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Si comparamos el estado actual de la educación ambiental en Venezuela con relación a otros países latinoamericanos, podríamos decir que a pesar de los esfuerzos realizados, la educación ambiental en el país es aún deficiente.

Si bien la Constitución venezolana contempla la obligatoriedad de la educación ambiental en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal, se necesita trabajar mucho en este tema tanto en los altos niveles de toma de decisiones como a nivel del público en general. Es lamentable el grado de desconocimiento que tienen algunos políticos, empresarios e inclusive periodistas con relación al tema ambiental.

El trabajo que realizan las organizaciones no gubernamentales en esta materia muchas veces es desconocido y por otra parte, la escasez de recursos económicos y la falta de coordinación entre los diferentes entes que tienen competencia en la materia, no permiten extender el trabajo a los niveles esperados. Sin embargo, son muchas las iniciativas que se vienen adelantando en el país y por eso nos complace saber que cada día somos más las personas e instituciones que estamos trabajando en el área.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Es difícil identificar sólo una acción para mejorar la educación ambiental en el país, por lo cual incorporó varios comentarios a esta pregunta:
  1. Dado que muchos de los problemas ambientales tienen su origen en una deficiente gestión ambiental municipal, según las evaluaciones anuales realizadas por VITALIS, se deben dar a conocer las competencias ambientales de los alcaldes y capacitar a las comunidades para ejercer la contraloría social y evaluar el cumplimiento de dichas competencias. Se debe fortalecer la educación ambiental en las comunidades y las alcaldías deben contar con más recursos para atender sus competencias ambientales.
  2. Aprovechar las contingencias como la escasez de agua y energía eléctrica y la gran promoción de campañas de ahorro de agua y energía eléctrica que se han realizado durante los últimos meses por todos los medios de comunicación social, para colocar el tema ambiental en la palestra pública. En este sentido, los medios de comunicación deben contar con espacios dedicados a dar a conocer y debatir con las autoridades ambientales y los gobiernos locales, sobre los problemas ambientales y las formas en qué cada ciudadano puede participar en la solución de éstos.
  3. Fortalecer la capacitación de los docentes ya que ellos tienen la gran responsabilidad de educar al presente y al futuro de este país, los niños y jóvenes. En este sentido, se debe orientar a los docentes sobre cómo abordar el tema ambiental en los diferentes tipos de proyectos considerados en el diseño curricular (proyecto educativo integral, proyecto de desarrollo endógeno, proyecto de aprendizaje).
  4. Coordinar las actividades e iniciativas educativas entre los distintos sectores: gubernamental, no gubernamental, empresarial y comunidades organizadas. La corresponsabilidad ambiental recae en todos los ciudadanos y tenemos el derecho a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. Lo difícil acá sería definir quién coordina y cuáles son los mecanismos para hacerlo. Dejo el tema para la discusión de este Foro.
Un comentario final
Finalmente quisiera agradecer a Alejandro Álvarez por la invitación y felicitarlo por esta excelente iniciativa del Foro Tuqueque y de la Red FOVEA, espacios importantes para compartir y divulgar las ideas, propuestas y proyectos en el área de educación ambiental. 

3 may. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 13 – María Alejandra Faría


Sí por casualidad alguien se encuentra con María Alejandra Faría, quizás le parezca una de esas típicas chicas playeras. Además ese encuentro podría haber ocurrido en el Parque Nacional Los Roques, en Chacachare (Isla de Margarita), en una oficina de una empresa consultora o quizás en una isla perdida en el Indo-pacífico. Pero también podrías asociarla a estudios de conservación de especies marinas, a estudios de impacto ambiental o de ecotoxicología, conseguirla dando clases en varios cursos de postgrado, o incorporada al desarrollo de rutas ecoturísticas y finalmente liderando programas de educación y divulgación ambiental. Definitivamente, ella es una persona que para nada puede considerarse típica.

Es que esta bióloga marina egresada de la UDO Nueva Esparta apenas en el 2001, parece tener el universo como límite y ese universo en particular es marino, diverso, complejo y lleno de retos. Quizás para mí lo que me pareció más interesante es su sensibilidad y voluntad de construir junto con los pobladores locales una nueva relación con sus mares y su extraordinaria diversidad. Así se aparta un poco de su perfil de persona dirigida hacia la investigación y la gestión del ambiente y se sumerge (literalmente) en los temas más complejos del trabajo educativo con comunidades.

Por todo ello, creo que esta entrevista les va a resultar más que interesante, un descubrimiento del mundo marino de María Alejandra.

¿Puedes decir por qué eres educadora ambiental?
Soy educadora ambiental porque soy madre, hija, hermana, vecina, habito en un planeta donde los hombres necesitan explicaciones y orientaciones, y donde la naturaleza está a la espera de iniciativas que van desde recuperación y protección hasta aprovechamiento sustentable. Un educador ambiental no debe limitarse a solamente planificar y coordinar un programa, consiste en vivir el cambio de actitudes, el fortalecimiento de conocimientos y saberes, incluso el de que todo está en constante cambio, en ser participes y en dar el ejemplo a través incluso de cómo ejercer nuestros derechos ambientales, lo que algunos llaman activismo, y yo llamo vivir tus pasiones.
¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Luego de mi carrera como bióloga marina (UDO-NE), me di cuenta lo poco que realmente podemos hacer los científicos solos, en laboratorios y con informes y tesis que muchas veces se engavetan. Así que me dedique a hacer una maestría más integradora y tome Desarrollo y Ambiente en la USB, y en ella, gracias a la Agencia Española de Cooperación Internacional con su proyecto Araucaria en el 2003,  logré unir mis conocimientos de  análisis pesqueros con un programa socio –ambiental con los pescadores del Archipiélago Los Roques donde se mantenía una retroalimentación entre los resultados estadísticos pesqueros de langostas y las expectativas y necesidades de la comunidad pesquera. Con ese trabajo me di cuenta lo importante y gratificante de co-construir realidades y soluciones ambientales con los actores, y desde allí hasta la fecha es una gratificación personal el poder trabajar de esta forma. El poder “traducir” la biología, ecología y estrategias de conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales a la población común y llamar la atención para que colaboren ha sido un reto profesional y personal, y de allí han surgido por ejemplo las Guías Didácticas de Tiburones, de Iguanas y próximamente la de Langostas Espinosas, gracias al apoyo de la editorial de Fundación Empresas Polar.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Ese proyecto es el proyecto de mi vida. Me he dedicado a hacer de mi vida y orientar las cosas que me gustan hacer dentro del contexto de la educación ambiental. Actualmente ese proyecto de vida lleva el nombre de Oycos, y junto con mi tesis doctoral en Innovaciones Educativas está estableciendo prácticas, modelos y aproximaciones teóricas de educación para el desarrollo sustentable, con especial énfasis en zonas costeras. Otro punto fuerte, es la búsqueda de la integración de las diferentes ONGs, fundaciones, comunidades organizadas a través de una meta común: la educación ambiental.

Oycos es una iniciativa orientada a fortalecer dentro de las instituciones públicas, privadas, cooperativas, consejos comunales, comunidades educativas, organización no gubernamentales, asociaciones, fundaciones, y comunidad organizada en general la educación para el desarrollo sustentable. Con su slogan: “Preservar su población es mantener vivo el planeta” la iniciativa pretender hacer comprender, a través de medios didácticos y estrategias innovadoras de educación, la importancia de preservar la biodiversidad (de especies, de ecosistemas, genética y cultural), y el rol que cada ser humano y comunidades pueden desempeñar para co-construir, planificar y ejecutar proyectos con miras a un desarrollo sustentable y para ejercer sus derechos ambientales.

Hasta los momentos Oycos (www.oycos.org) ha fortalecido iniciativas fundamentalmente en la Isla de Margarita (Venezuela), también en la Isla La Tortuga, Archipiélago Los Roques y Los Testigos, y zonas costeras de Venezuela; y en el Océano Indico (La Réunion y Madagascar). Así entre los temas trabajados están: tiburones (CIT), iguanas (ABRAE), refugio de animales silvestres (Fundanisil), reciclaje (Empresas Polar, Abrae, Econatura 7), langosta espinosa (AECI, IEA, Insopesca), educación ambiental (Gobernación del Estado Nueva Esparta, Zona Educativa Nueva Esparta, Fundación Empresas Polar, Ministerio de Ambiente Venezuela, Cooperativa Transmar, SIGO), cetáceos (Cetamada en Madagascar y SeaVida en Venezuela), protección de animales domésticos (Fundación Josefina Narváez y AAMOR), el agua y plantas de tratamiento de efluentes (Hidrocaribe), humedales (ABRAE, Inparques), alianzas socio-ambientales (Red Socio Ambiental para el bienestar de la Fauna Silvestre del estado Nueva Esparta, Fundanisil), pesca sustentable (Cooperativa Cotrapmar, Insopesca), reforestación y restauración ecológica (Biomacanao, Inparques, Ministerio del Ambiente), manejo de zonas costeras (MinAmb), corales y sus comunidades asociadas (PARETO/ARVAM en La Reunión, Océano Indico), tortugas marinas (Kélonia en la isla La Réunion, Océano Indico, y en Venezuela con Econatura 7 y Fundación Tarbay).

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
La cantidad de iniciativas de educación ambiental en nuestro país ha ido en incremento, algunas veces con bases débiles y otras con esfuerzos aislados, y en otras oportunidades es tomado como bandera de fundaciones o instituciones para “hacerse propaganda” o para conseguir financiamiento a sus proyectos ya que el lineamiento de educación ambiental está “de moda”. Sin embargo, dentro de todas estas causas, existen iniciativas únicas que han demostrado que la educación ambiental se relaciona con el esfuerzo continuo, con la participación de múltiples actores, y si bien sus resultados más esperados se presentan a menudo a largo plazo la garantía es que una vez que se establecen bien sus bases es un proceso que sigue su inercia. Pero tengo fe que la creatividad de nosotros los venezolanos combinada con el trabajo en equipo que debemos aprender a coordinar, permitirá que un futuro no muy lejano podamos disfrutar de nuevas generaciones y un cambio en como interactuamos los seres humanos con nuestro planeta.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
  • Fortalecer las políticas nacionales en la materia, y la coordinación de una gestión nacional que se retroalimente de todas las experiencias promovidas a lo largo del territorio nacional.
  • Unión entre las fundaciones e institutos que se dedican a la EA, para unir esfuerzos, recursos humanos, metodologías, discursos, recursos financieros e iniciativas comunitarias. A veces una escuela tiene además de sus actividades normales la visita o iniciativa de una fundación de reciclaje, otra de animales domésticos, otra de energía solar, otra de animales silvestres y es mucha la información que reciben y poco lo que asimilan si tomáramos en consideración unir en un mismo programa bien estructurado estos temas y actividades que refuercen no sólo su aprendizaje sino también las actitudes y sus posibilidades de participación. 
  • Romper paradigmas primero en los educadores ambientales, para poder generar esos cambios que tanto deseamos en las comunidades en general.
  • Generar material de apoyo para docentes y comunidades de forma tal que sirvan de apoyo al proceso de transformación en dichas comunidades.
Un comentario final
“En la desesperación de ver el mundo he querido detener el tiempo de la niñez. Si, al verlos amontonados en alguna esquina, en esas conversaciones herméticas que para los grandes no tienen grandes importancia, he sentido la necesidad de paralizar el curso del tiempo. Dejar a esos niños para siempre ahí, en esas veredas, en ese universo hechizado. No permitir que las suciedades del mundo adulto los lastimen, los quiebren. La idea es terrible, sería como matar la vida, pero muchas veces me he preguntado en cuánto contribuye la educación a adulterar el alma de los niños. Es verdad que la naturaleza humana va transformando los rasgos, las emociones, la personalidad. Pero es la cultura la que le da forma a la mirada que ellos van teniendo del mundo. Es urgente encarar una educación diferente, enseñar que vivimos en una tierra que debemos cuidar, que dependemos del agua, del aire, de los árboles, de los pájaros y de todos los seres vivientes, y que cualquier daño que hagamos a este universo grandioso perjudicará la vida futura. ¡Lo que podría ser la enseñanza si en lugar de inyectar una cantidad de informaciones que nunca nadie ha retenido, se la vinculara con la lucha de las especies, con la urgente necesidad de cuidar los mares y los océanos!” (Ernesto Sábato – La Resistencia)