20 nov. 2011

¡Aló comando! “Es el ambiente, estúpido”




En 1992, durante la campaña electoral en los EEUU, se acuñó la frase: “Es la economía, estúpido”. Ella buscaba orientar los mensajes  hacia la situación de la economía de ese país.

La frase se hizo famosa, tanto en la nación del norte como en el resto del mundo, y ha sido usada posteriormente para señalar algún elemento que se considera esencial en una situación.

Actualmente en Venezuela también estamos en campaña electoral. En esta carrera, los temas considerados prioritarios por los comandos de los partidos son principalmente sociales y económicos: Desempleo, pobreza, inseguridad, inclusión, educación, etc. Por cierto, todos muy importantes.

¿Y el ambiente?
Para estar seguros de cómo va el tema ambiental en la campaña actual, realizamos una búsqueda de noticias en las cuales los candidatos hicieran referencia al ambiente.

Encontramos que sólo uno de los pre-candidatos por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ha mencionado  temas ambientales, sin precisar como enfocaría este proceso.

El resto de ellos parecen apostar a diversas recetas económicas mezcladas con algunas medidas sociales, sin que el ambiente parezca tener velas en ese entierro.

Por su parte, el candidato por el Polo Patriótico (PP) frecuentemente ha incluido  temas ambientales en sus discursos.

Pero asimismo, el candidato-presidente no tiene ningún problema en combinar reflexiones ambientales con anuncios que las contradicen. Por ejemplo: condenar las causas del Cambio Climático, a la vez que promover el uso de combustibles fósiles para la producción de electricidad, por citar sólo un ejemplo.

Habría que decir que la MUD ha realizado un esfuerzo por generar propuestas ambientales a través de un grupo técnico ad hoc. El producto de este trabajo está circulando recientemente.

Asimismo, personajes y grupos que forman parte o son cercanos al PP han aportado propuestas desde un enfoque eco-socialista, las cuales se han presentado en diversos artículos disponibles en varios foros de opinión, así como en eventos que vienen siendo realizados desde hace un tiempo.

A pesar de estos meritorios esfuerzos, el tema ambiental no parece tener cabida en los comandos de campaña. Por lo visto, consideran que este tema no gana votos.

¿Pero es que el ambiente es prioritario?
No es realista creer que los candidatos tengan suficientes conocimientos en materia ambiental. Aún menos, esperar que entiendan las interrelaciones entre factores ambientales y el desarrollo humano. Para ello deberían tener especialistas que los asesoren al respecto.

Para ayudar a la importante labor de esos hipotéticos asesores ambientales, queremos aportar algunas ideas  a ser incluidas en las propuestas de gobierno. 

Para mayor comprensión de los miembros de los comandos de campaña, presentaremos algunas ideas ambientales desde la perspectiva de tres de los llamados “temas prioritarios”.

Economía:
Gran parte de la costa norte del país y de la región llanera tienen condiciones inmejorables para la generación de energía eólica y fotovoltaica. Impulsar estas formas de producción energética promovería el crecimiento de este sector energético, disminuiría la carga económica sobre nuestra producción de hidrocarburos, favorecería el desarrollo local y de ñapa disminuiría nuestra cuota de contribución con los gases de invernadero.

Por otra parte, una forma sencilla de mejorar la economía de manera inmediata sería establecer un programa nacional aprovechamiento de desechos sólidos. Este a su vez ayudaría a disminuir los costos de disposición de los mismos, mejoraría las condiciones actuales de las ciudades y desarrollaría una importante industria con capacidad de empleo a nivel nacional.

Así mismo, en diversas ocasiones se ha hablado de impulsar el crecimiento de la industria turística nacional aprovechando sus riquezas paisajísticas y sus atractivos naturales. Pero  el hecho, es que más de la mitad de las playas del país no son aptas para uso recreacional por sus altos niveles de contaminación de sus aguas y la acumulación de desechos en sus playas. Así mismo, paisajes únicos como la Gran Sabana y los Tepuyes en Guayana, entre otros, sufren de un proceso acelerado de degradación. Por ello, proteger y mejorar las condiciones ambientales de estos espacios es prerrequisito para establecer programas turísticos exitosos.

Igualmente, el país tiene excelentes posibilidades de desarrollar la  producción de recursos agrícolas no convencionales basados en enfoques de uso sostenible. Estos incluyen la producción de alimentos y materias primas basadas en la biodiversidad venezolana. Esta acción puede fortalecer las economías locales y establecer nuevos rubros de exportación de alto valor agregado.

Finalmente, sería muy difícil lograr un aumento de la producción agrícola, así como de la industria manufacturera, sin un suministro constante, confiable y seguro de agua. Sin un programa enérgico de protección de las cuencas productoras sólo seremos un pueblo con sed.

Lucha contra la pobreza:
Múltiples estudios realizados en todo el mundo, han permitido entender que existe una relación íntima entre la degradación ambiental y la acentuación de la pobreza.

En general, los pobres tienen menor acceso a servicios como: agua potable, recolección de aguas negras y desechos. Asimismo, son más vulnerables a los eventos catastróficos de origen ambiental, a ser afectados por la contaminación y la disminución de la productividad de los  recursos naturales de los cuales depende.

Por ello, la superación de la pobreza debe incluir de manera prioritaria un mejoramiento de las  condiciones ambientales de los espacios donde viven estas personas. Para ello, será necesario realizar programas de saneamiento ambiental y control de la contaminación, la ampliación del acceso al agua potable, la disminución de los factores de riesgo ambiental y la implantación de programas para la conservación y uso sostenible de los suelos, el agua y la biodiversidad local.

Seguridad
En Venezuela, la criminalidad ha sido reconocida como problema prioritario por los diversos actores políticos. Pero en contraste, no parecemos darnos cuenta de la creciente inseguridad derivada del incremento de los peligros generados por los cambios ambientales, tanto de origen natural como impulsados por la acción humana.

Cada año, en el país se registran enormes pérdidas, tanto humanas como materiales, producto de fenómenos de origen natural. En el país son recurrentes fenómenos como: inundaciones, deslizamientos de tierras, incendios de vegetación, sequías, tormentas, etc. y así mismo, somos un país vulnerable a los efectos de los terremotos y otros eventos mayores.

En los últimos veinte años ha aumentado de manera dramática nuestra vulnerabilidad a ese tipo de situaciones, debido al deterioro ambiental, la ausencia de planificación territorial, la marginación de sectores de la población, la deficiencia de los programas de preparación, e incluso al Cambio Climático.

El concepto de seguridad integral, va mucho más allá de combatir la delincuencia. Ella incluye tomar todas las medidas necesarias para mitigar los peligros existentes que pueden afectar a la población. Desde este enfoque integral el tema ambiental no puede estar ausente de ninguna manera de la discusión y la búsqueda de soluciones para alcanzar un país más seguro.

Es el ambiente, estúpido
En conclusión, aquellos que esperamos mucho más compromiso ambiental de los que aspiran gobernar el país en los próximos años, tendremos que recordarles constantemente que uno de los temas prioritarios para Venezuela es el de la mejora de la gestión ambiental. Es decir: El ambiente, estúpido.

23 oct. 2011

Educadores Ambientales de Venezuela 23 – Julio Alexander Parra




Los Andes venezolanos son la cuna de muchas importantes iniciativas para la protección ambiental del país. Esto se debe a que es una región con una fuerte tradición agrícola, una gente que con pasión ama su tierra y su ambiente, así como a la presencia de instituciones que han ido construyendo una cultura de conservación ambiental poderosa y hermosa.

Esta acción ambiental no se ha quedado en las aulas de clase, ni en proyectos utópicos, sino que se ha trasladado al trabajo con comunidades reales, con acciones concretas, bien planificadas y ejecutadas con seriedad y tenacidad.

Una de estas experiencias que debe servirnos de modelo de trabajo para el desarrollo de programas de reciclaje comunitario, fue el Centro de Reciclaje Los Curos “CERCUS”.  Este proyecto fue uno de los centros comunitarios pioneros en el país en desarrollar una labor efectiva y de largo plazo en el acopio y aprovechamiento de desechos sólidos, que a su vez estuvo unida a una labor educativa ambiental sostenida a lo largo de todo el tiempo en que funcionó el proyecto.

Este marco nos permite presentar el trabajo de Julio Alexander Parra Maldonado, un educador y promotor social merideño y más recientemente habitante del ciberespacio, con una amplia presencia en distintos medios digitales y redes sociales.

Su extensa labor educativa lo ha llevado a transitar por una enorme cantidad de caminos desde la acción por los derechos humanos, los temas ambientales, los procesos de participación comunitaria, la educación popular, el desarrollo humano y la afirmación de la multiculturidad, hasta la educación en historia y literatura en la educación formal. Para ello ha trabajado en múltiples instituciones, incluyendo organizaciones de desarrollo social, sindicales y de defensa ambiental.

Quizás su mejor retrato se lo hace el mismo, cuando se define como: “Confeso creyente de un futuro mejor para el país”.

Así que sin más, les presento una entrevista con este gran educador ambiental merideño.

¿Puedes contarnos por qué eres educador ambiental?
La urgencia de la defensa del ambiente, la importancia de que nos formemos para los retos locales y globales, como ciudadanos conocedores de nuestros derechos y respetuosos de los deberes, en sintonía con nuestros congéneres, me convencieron de la necesidad de ser un educador, y hoy día para ser educador hay que ser un ambientalista. Las necesidades obligan, y esta obligación responde a las inquietudes personales que siempre me han generado la sociedad y sus problemas.

En la educación me realizo individual, colectiva y profesionalmente.

Entonces debo ser educador ambiental para hacerlo de manera integral y efectiva. Es mi respuesta y aporte al país que quiero para mis hijas.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
El estar participando en proyectos comunitarios me llevó a conocer la realidad de la defensa ambiental en Venezuela. Especialmente, saber que en las comunidades populares no se tenía conciencia de las implicaciones de un ambiente abandonado y descuidado para el desarrollo del ser humano y su hábitat. Y que habían muchos luchando por cambiar esa situación.

La problemática social me llevó a la educación ambiental, y a redescubrir que la educación debe ser ambiental para que sea educación. Así cualquier día me encontré que el trabajo que realizaba era educativo y ambiental; seguí como educador formándome en la práctica social diaria y acompañando ese proceso con la educación formal que brindan los estudios universitarios. De la sensibilidad social a la formación profesional, encuentro que fue mi camino.

¿Cómo ha sido tu proceso de formación como educador ambiental?
 Desde Mérida, sus particularidades territoriales, sus organizaciones, la universidad y especialmente sus ciudadanos me formaron para la defensa ambiental. Luego al irme incorporando en redes nacionales, ampliando mi visión, compartiendo con otras organizaciones y muchos educadores complete el ciclo que me dejo “picado” por las iniciativas por un ambiente sano y que se incorporaron en mi proyecto de vida, tanto personal como profesional.
        
Luego el desarrollo ambientalmente sustentable, el trabajo local con mirada global, las alternativas al modelo consumista de asumir la vida, las iniciativas de la gente, la organización ciudadana, la formación de niños, niñas y adolescentes, la integración de jóvenes y adultos en procesos de concienciación de los problemas y los beneficios que deja nuestra relación con el ambiente donde nos desenvolvemos, fueron los temas que orientaron el trabajo, que en definitiva sigue siendo un espacio de formación y crecimiento humano y profesional.

Información, formación y transformación; tres pasos que considero necesarios para empezar a servir efectivamente a las necesidades socio ambientales que afrontamos como sociedad urgida de cambiar de orientación para el desarrollo nacional.  Así ha sido mi proceso formativo.


¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?

 He tenido la posibilidad de vivir diversas experiencias educativas, todas significativas, unas más intensas y extensas que otras, algunas más visibles que las demás. Juzgo importante decir que son importantes en la medida que les haya servido a quienes e vieron involucrados, y si les mejoró su vida en relación con su entorno fueron realmente significativas.

Por razones de espacio solo nombro dos experiencias. 

Primero, el Centro de Reciclaje Los Curos CERCUS(*1) donde se desarrollo un proceso de educación y acción ambiental interesante, incorporados como miembros de la comunidad, en estrecha relación con las autoridades y especialistas responsables de dar atención a la recolección, manejo y disposición de los desechos, proponiendo desde la práctica comunitaria las alternativas al camión que recoge de las calles la basura y la deja en el botadero con las consecuencias negativas que implica. Un proceso que implicó apoyo técnico, organización social, desarrollo económico, pero sobre todo un aprendizaje del tema ambiental para la ciudad de Mérida, las familias que se involucraron, las organizaciones que lo coordinaban, especialmente la Cátedra de la Paz, pero particularmente para el equipo que hizo de coordinadores. Ahí me hice educador ambiental, si es que se puede señalar algún momento para ello.

Segunda experiencia. Más recientemente puedo señalar como interesantes las experiencias del trabajo en comunidades con proyectos socio ambientales de la ONG Geografía Viva, que implican necesariamente la educación ambiental como componente primordial; en los cuales se busca dar alternativas a su alcance a comunidades populares y campesinas para atender problemas importantes que no siempre son los más urgentes de la población y sus autoridades, por lo tanto a donde llegan menos recursos. Más allá de los temas de gestión de riesgos, participación y la formación de docentes y estudiantes que se desarrollan, está la atención afectiva y el desarrollo de capacidades para asumir su propio destino como comunidades, formación para la organización, aprovechando la educación ambiental como “escusa” para crecer como comunidad.

¿Cuáles fueron los logros y lecciones más importantes de esos proyectos?
Un logro que se saca de ambas experiencias  es demostrar que las iniciativas de grupos y colectivos ciudadanos siguen marcando la pauta y poniendo en práctica muchas de las propuestas y alternativas que abundan en papel y se hace difícil desarrollar con las comunidades; incluso de manera muchas veces más exitosas que otras desarrolladas por grandes instituciones, oficiales o no, con abultados presupuestos.

Los y las participantes, tanto ejecutores como destinatarios, del proyecto se vieron afectados positivamente al tomar para sí herramientas y metodologías de promoción, organización y desarrollo comunitario. Este aprendizaje, gracias a la educación ambiental, les permitió el desarrollo de nuevas ideas y proyectos en las comunidades, continuación o no de los proyectos iníciales,  pero que en definitiva siguen aportando al crecimiento y mejoramiento de la población involucrada.

Muchas veces las mayores limitaciones a estas iniciativas organizadas desde las comunidades vienen de autoridades e instituciones que deberían dar solución a los problemas y temas que se abordan. A veces, ni hacen ni dejan hacer. Un aprendizaje duro, como el de CERCUS cerrado por la Alcaldía en 2005 al quitarle el espacio físico y apoyo institucional que recibía para su acción, tras doce años de experiencia.

¿Cuáles temas ambientales consideras en este momento que son urgentes de trabajar mediante programas de educación ambiental?
Cada quien tiene una percepción valida de sus urgencias. Pienso que aún hay mucho por hacer el ambiente urbano, la recolección de desechos, mitigación de riesgos, vectores de salud pública, equipamiento para agua potable y aguas servidas, ahorro energético y producción de energías menos contaminantes, formación de las generaciones emergentes y de los mismos docentes, el mejoramiento del paisajismo urbano, el cuidado y uso de los espacios públicos, protección de la fauna silvestre. En fin hace falta el desarrollo de políticas públicas coherentes con un desarrollo ambientalmente sustentable, que pasa por la revisión de las prioridades nacionales. Desde la educación ambiental podemos hacer un gran aporte al incorporar el tema en la opinión de cada persona que está involucrada directamente en nuestros proyectos.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Desarticulada. Cada uno ocupado en lo de cada uno, y no miramos y apoyamos la iniciativa del amigo y compañero, mucho menos las ideas de quien tenemos más lejos.

Prometedora. Cuando hay múltiples iniciativas, comienza a cambiar el discurso de niños y jóvenes, y surgen nuevas actitudes ante el tema ambiental en el país, pienso que más pronto que tarde deben aparecer las políticas de Estado que fortalezcan la defensa de un ambiente sano, frente a las prioridades de desarrollo económico, que también tenemos en el país pero no son las únicas.

¿En función de lo anterior, cuáles serían las acciones más urgentes que habría que iniciar para hacer más efectiva y de mejor calidad la educación ambiental en el país?
  • Vincular más la educación de la escuela, el liceo y la universidad con la práctica comunitaria; aprender haciendo para que el educador ambiental entienda también en su discurso otras necesidades de la gente. 
  •  Articular espacios de encuentro entre organizaciones ambientales, y de otros sectores, para trabajar principalmente por políticas públicas por un ambiente sano. Para influir en el discurso de los políticos que dirigen y van a dirigir el país.
  •  Fortalecer las iniciativas locales de educación y participación en comunidades, escuelas y centros de trabajo, para pasar ya del mensaje de defensa ambiental a procesos respetuosos del ambiente y sus implicaciones con el ser humano.
  •  Formar a educadores, promotores comunitarios y profesionales en general en el desarrollo ambiental sustentable y crisis ecológica mundial. Darle alternativas de acción en sus campos profesionales.
  •  Difundir el mensaje por un ambiente sano en Venezuela, en todos los medios a los que tengamos acceso.


Notas:
*1:  Más información sobre este proyecto en: http://independent.academia.edu/JulioAlexander/Papers/326926/Proyecto_comunitario_de_reciclaje_de_residuos_en_Merida_CERCUS

14 oct. 2011

¿A DÓNDE APUNTA LA JUSTICIA AMBIENTAL EN VENEZUELA?


"A 1 año y seis meses de prisión fue condenado Félix Marquez, por anillar un Samán en un fundo del estado Barinas"

Epa no es broma. Esa es una noticia que apareció en prensa. Realmente me quedé asombrado. ¿Un año por anillar un samán? Es decir por cortar la corteza de un árbol para que se muera y luego tumbarlo. Pero es de un sólo árbol. O al menos es lo que dice la noticia

 ¿Y entonces a cuantos años deberán ser condenados los responsables de que Venezuela tenga una de las tasas de deforestación más altas del hemisferio? ¿Cómo deberían ser sancionados a las instituciones gubernamentales del agro venezolano que promueven y financian la deforestación en zonas agrícolas, en cuencas y hasta en Parques Nacionales? ¿Cómo se deberían castigar a los promotores de la funesta idea de la "tierra ociosa" conque se califica a los terrenos que sólo estan produciendo agua, biodiversidad y capturando CO2?

O es que en Venezuela la justicia castiga sólo a las personas de pie, a los pequeños productores, a los que no tienen como defenderse.

Anillar un árbol para que muera y así poder tumbarlo es un acto vil y estúpido, pero al lado de lo que está ocurriendo en el país parece un chiste de mal gusto o un acto de enorme inequidad y desigualdad ante la ley.

Quizás al fin de cuentas sólo sea un intento de aparentar que se está cuidando el ambiente y castigando a los "culpables" de su destrucción.

Pero lo que me queda en la mente es la famosa frase de George Orwell en su novela "Rebelión en la Granja": que podemos parafrasear como: "Todos somos iguales, pero algunos son más iguales que otros"

26 sept. 2011

MARCELINA Y LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN COMUNIDADES INDÍGENAS




Pequeña, de manos fuertes y edad indefinida. Tan silenciosa que a veces pareciese que no estuviese presente. Cuando tuvo la oportunidad se presentó como artesana Warao. 

Al hablar de su trabajo se le iluminan los ojos y la sonrisa. Nos contó que ha logrado buenas ventas de sus productos. Habló también de su labor de enseñanza de artesanía usando materiales naturales en las comunidades de sus hermanos Waraos.

Aparentemente no le interesaron mucho las exposiciones de un taller de educación ambiental al cual  asistía. Quizás eran demasiado abstractas para su gusto. Pero pareció estar atenta a las intervenciones de los presentes. Al final nos regaló una despedida en su idioma, y nos cantó – y bailó – canciones tradicionales de su cultura.

Su presencia me dio mucho que reflexionar sobre la educación ambiental en comunidades indígenas.

A menudo, al hablar de educadores ambientales nos viene a la mente la imagen de una persona con un título universitario en educación o en ciencias ambientales impartiendo lecciones sobre temas ecológicos.

Esta idea resulta poco adecuada en muchos casos, y es totalmente contraproducente cuando hablamos de educación ambiental en el ámbito de comunidades indígenas.

Los conceptos ecológicos son herramientas teóricas imprescindibles para el trabajo en las ciencias ambientales. Pero con frecuencia éstas no son útiles para concebir propuestas prácticas para vivir de manera sana, segura y responsable  –  el propósito  final de la educación ambiental. Además, estos conceptos tienen muy poco sentido en la visión del mundo de los pueblos autóctonos.

Pero por otra parte, el mundo indígena también se está transformando de manera acelerada. En estas circunstancias, actualmente tampoco son adecuados algunos de sus conocimientos tradicionales para enfrentar los cambios que están sufriendo sus ambientes, sus culturas y sus sociedades.

Por ello se necesitan nuevas propuestas y nuevos enfoques para incorporar los temas ambientales a la educación en sus comunidades y territorios.

Una ruta posible, es el desarrollo de programas que permitan a estas comunidades empoderarse para afianzar el control cultural de su sus vidas. Esta acción puede motivarles a crear, de manera autónoma, nuevas visiones y nuevas rutas para alcanzar futuros sustentables, basados en la reflexión crítica sobre sus realidades.

Trabajar con estos enfoques puede parecer complejo. Pero principalmente necesita de mujeres y hombres que puedan tender puentes entre las distintas visiones humanas del mundo, y ayuden a encontrarle sentido a las ideas ambientales en el contexto de los pueblos y comunidades indígenas.

Es allí donde personas como Marcelina serán cada día más valiosas. Ellos utilizarán su sabiduría y sus capacidades de comunicación para ayudar a las comunidades indígenas a discutir sus realidades ambientales y crear nuevas propuestas de solución. Pero también volverán para  traernos a nuestro mundo nuevas visiones que ensanchen nuestros pobres conceptos sobre la vida y la naturaleza.

Al final, casi que estoy seguro que ella coincidiría, a su manera, con las ideas del escritor alemán Hermann Hesse que nos dice en su novela Siddhartha: “Yo lo aprendí del río, a ti también te lo enseñará. El río lo sabe todo y todo se puede aprender de él. Mira, ya te has enterado por el agua de que es necesario dirigirse hacia abajo, descender, buscar la profundidad”.

Foto: Fundación Tierra Viva-Delta

 Notas:
  • Marcelina Bermúdez trabaja en la Fundación Tierra Viva – Delta, en Tucupita, edo. Delta Amacuro.
  • Waraos: Son un grupo indígena que habitan en los caños o brazos que forman el delta del río Orinoco en Venezuela.
  • Las ideas presentadas sobre la educación ambiental en comunidades indígenas provienen de: Álvarez Iragorry, A. y M.A. Ortega. 2007. Comunidades Indígenas y Educación Ambiental: Un Modelo de Control Cultural. En: La Educación Ambiental Frente al Desafío Ambiental Global: Una Visión Latinoamericana. González Gaudiano, E. (Coordinador) Plaza y Valdéz / CREFAL. México.

8 sept. 2011




SOBRE RÍO +20 y la educación: Comentarios en la ruta


Anexo el link del Blog "On the Road to Rio" en relación con los preparativos para la reunión Cumbre Río +20 (United Nations Conference on Sustainable Development) que se realizará en Brasil en junio del año que viene. http://training.dw-world.de/ausbildung/blogs/un/ Allí encontrarán los resultados de la Conferencia "Sustainable Societies: Global Responsibilities", realizada en Bonn Alemanía recientemente y divulgado a través de la red iberoamericana de educación ambiental G-IDEA por el Dr. Edgar González Gaudiano de la Universidad de Veracruz.
Tres temas me preocupan sobre la información que está llegando:
  1. Está únicamente en inglés y aún no hay traducciones para los otros idiomas oficiales de la ONU (francés, español, chino mandarín y árabe) por lo que no le está llegando a mucha gente.
  2. El tema educactivo está siendo tratado únicamente de forma declarativa Es decir volver a lo de siempre, hablar de lo importante, imprescindible, prioritaria, etc. que es la educación para el desarrollo sostenible, pero no llevar esta importancia a términos que promuevan efectivamente el desarrollo de propuestas claras de educación que permitan que los distintos actores sociales se incorporen a trabajar en los retos derivados de la búsqueda de sociedades sostenibles, y
  3. El silencio en Venezuela es abrumador. No parece haber ningún tipo de información sobre la presencia de Venezuela en esos preparativos. No parece haber ningún tipo de convocatoria para que los ciudadanos participemos de manera protagónica en el desarrollo de las propuestas que serán discutidos en esa importante reunión y tampoco sea divulgado información sobre este evento a los distitos actores sociales interesados en estos temas.
Creo personalmente que el derecho a la participación efectiva - en todos los niveles - tenemos que ganárnoslo.

Río +20 tiene que tener un enfoque ciudadano. Vamos a construirlo.

Adiciono el link de la conferencia: http://www.uncsd2012.org/rio20/

29 jul. 2011

RIP A JUEGOS ECOLÓGICOS




"Un millón de niños participarán en el Plan Vacacional Comunitario" este titular apareció en la prensa nacional, y lo retransmitió INPARQUES en su cuenta de tuiter (@inparquesgob) dándonos a entender, sin querer queriendo, que finalmente desaparecerá el “Programa Juegos Ecológicos en los Parques” realizado por esta institución.

Juegos Ecológicos, fue un programa de educación ambiental dirigido a niños en edad escolar. Su particularidad era el uso de estrategias lúdicas, creativas y activas dirigidas al desarrollo  de su conciencia ambiental.

El Programa se inició en 1979 con apenas 50 niños. Su crecimiento fue casi exponencial. En 1999 se realizó en  17 sedes en todo el país, participando más de 2.800 niños y adolescentes. Para ese momento, se calculaba que a lo largo de su historia habían participado más de 40.000 niños y adolescentes en todo el país. 

El incremento cuantitativo, fue seguido por un desarrollo cualitativo notable. Durante los 20 años (1979-1999) que Maritza Pulido lo coordinó, se establecieron lineamientos y orientaciones educativas novedosas para el país. El núcleo central de su planteamiento, fue la realización de programas de actividades divertidas e interesantes, dentro de un contexto educativo de apoyo, aprecio y respeto hacia los participantes. De esta manera, se promovía que los niños y adolescentes pudieran re-crear su relación con la naturaleza, incluyendo asumir nuevos valores tales como: respeto, participación, solidaridad y cooperación.

Por otra parte, el programa estableció procesos sistematizados para la planificación de los diseños instruccionales que se usarían para cada grupo de niños. Ellos estaban basados en una metodología participativa y centrada en las necesidades de los niños y adolescentes, con un fuerte componente local y regional, ya que no existían programas estándares para todo el país. Así mismo, implantó procesos  minuciosos para la selección, capacitación y supervisión de los guías. La metodología de capacitación, estaba orientada a estimular su creatividad, así como su sensibilidad, aprecio por los niños, habilidades para la educación al aire libre, así como actitudes tendentes a garantizar la seguridad de todos los participantes.

La alta calidad de Juegos Ecológicos, no fue un simple decir. El programa fue pionero en el desarrollo de metodologías para la evaluación de su desempeño y en él se generó una cultura de la evaluación permanente. Igualmente fue objeto de investigaciones realizadas por investigadores y tesistas de diversas universidades del país. Pero la mejor de las evaluaciones realizadas, fueron los constantes testimonios dados por jóvenes participantes y guías que, aún hoy en día, desean  expresar y valorar su experiencia. Ellos se expresan frecuentemente con frases como: “mi aprendizaje verdadero”, “mi verdadera escuela”, “la base donde ahora me apoyo” “la magia de Juegos”, entre otras ideas. Y es que realmente Juegos Ecológicos fue mágico, al convocar a importantes grupos de jóvenes del país a plantearse una nueva manera de comprender y valorar su ambiente e incluso a sí mismos, basados en la búsqueda permanente de la calidad y la superación.

Este esfuerzo fue reconocido nacional e internacionalmente. A Maritza Pulido se le concedió el premio Global 500 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 1991, y ese mismo año se le concedió la Orden Henri Pittier en su 2da clase. Así mismo, el Programa  fue seleccionado en 1998 por la Asociación Venezuela Competitiva como programa modelo debido a su permanente empeño por mejorar sus estándares de calidad y cobertura.

La experiencia de Juegos Ecológicos sirvió de modelo y matriz para el surgimiento, consolidación y desarrollo de otras actividades similares, tanto en Venezuela, como en otras partes del mundo. Como anécdota al respecto, el libro que recoge su metodología “Juegos Ecológicos en el Aula” (Fundambiente, 1997) aún se usa como texto de apoyo en una gran cantidad de programas de formación docente.

En el año 2000 INPARQUES excluyó a Maritza Pulido de la coordinación del programa y se desecharon las orientaciones que lo fundamentaban. A partir de ese momento, Juegos Ecológicos luchó por sobrevivir a través del esfuerzo, coraje y tenacidad de grupos de guías y coordinadores que intentaron mantener la calidad del programa. A pesar de ello, en los últimos años ya de Juegos Ecológicos sólo quedaba un nombre y una historia lejana.

En  Ecojuegos (la fundación creada para apoyar a Juegos Ecológicos) por costumbre y cariño nos dedicábamos a observar, y cuando podíamos, a apoyar las actividades realizadas en el programa. Esta experiencia fue casi un acto masoquista en los últimos tiempos, al encontrar sólo un montón de actividades meramente recreativas, con muy poca educación ambiental, y ninguna de las virtudes que lo hicieron significativo en otras épocas.

Ahora, este año, parece que por fin le dieron el tiro de gracia al que fue por muchos años el programa bandera de educación  ambiental de INPARQUES. Quizás sea para darle paso a otro que refleje mejor los tiempos que vivimos y las nuevas necesidades.

 En el nuevo programa sus promotores indican que llegará a un “millón de niños” y que contará con 14.511 “recreadores”. Esos números lanzados al voleo nos producen frio en la espalda a los que tuvimos que ver algo con la organización de Juegos Ecológicos, ya que cuando tuvimos que conseguir 400 facilitadores (es decir personas bien seleccionadas y capacitadas) se nos hizo un trabajo titánico y a veces frustrante, porque no toda persona tiene las habilidades, valores y sensibilidad para servir de guía de niños y adolescentes.  

Pero en fin, se usan otras escalas, otras capacidades y otras racionalidades y en este caso el tema prioritario es la inclusión y la atención a los niños en situaciones de riesgo. Aún cuando en este caso inclusión parece apoyarse en la idea de muchedumbre y no en la de calidad.

Por otra parte, los que hemos trabajado en programas para niños y adolescentes, sabemos que los niños en situación de riesgo, y en particular los que sufren niveles altos de pobreza, marginación, desarraigo y  limitaciones graves a la satisfacción de sus necesidades primarias, tienen carestías afectivas, sociales y educativas importantes. Y sus necesidades no pueden ser llenadas por cualquier muchacho reclutado como recreador, por muy buena voluntad que tenga. Por el contrario se necesitan personas con la debida formación, aptitudes y compromiso, de tal manera que estén en la capacidad de ayudar y acompañar a esos chicos en el camino hacia la recuperación de las condiciones que les permitan desarrollarse como personas y ciudadanos dignos, sanos y útiles a la sociedad.

En cualquier caso, volviendo a Juegos Ecológicos, ya sólo nos queda decir: Descansa en paz.

Mucha gente te va a extrañar. En particular la gran cantidad de niños, adolescentes y jóvenes que se formaron contigo, y que ahora son ciudadanos de bien y personas con conciencia ambiental y social.

Eso sí, el futuro nos deparará sorpresas. Los que crecimos contigo volveremos a encontrarte reflejado en nuevas formas de hacer educación ambiental  divertida, respetuosa y por supuesto efectiva. Los ambientalistas sabemos que cuando cae un  árbol,   millones de semillas comienzan a crecer para volver a poblar el bosque.

6 jun. 2011

El día después del día mundial del ambiente: En Venezuela poco que celebrar, mucho trabajo que hacer





Ayer fue el día Mundial del Ambiente. Muchas organizaciones e instituciones en Venezuela se esforzaron por mostrar la importancia del ambiente desde muchos puntos de vista.

¿Pero qué había para celebrar? y ¿Qué nos queda como tarea después del 5 de junio?

Hace unos pocos días, la Red de Organizaciones Ambientalistas de Venezuela (Red ARA) presentó un estudio sobre los principales problemas ambientales del país. El documento llamado: “Aportes para un diagnóstico de la problemática ambiental de Venezuela: La visión de la Red ARA” muestra las principales situaciones existentes en siete áreas temáticas: Disminución de la biodiversidad, contaminación, gestión de los residuos sólidos, impactos de la explotación petrolera, gestión de recursos hídricos, gestión de las áreas naturales protegidas y cambio climático global.

Los resultados obtenidos en el trabajo, muestran la existencia de importantes y muy graves problemas ambientales, muchos de ellos de larga data. Estos, al no haber sido  atendidos de manera eficaz, se han convertido en amenazas al desarrollo humano, al incidir a corto y largo plazo sobre la salud, seguridad y potencial de desarrollo de la población.

En tal sentido, resulta particularmente alarmante constatar la existencia de problemas ambientales que están generando graves impactos sobre la salud humana. Algunos, aún cuando son conocidos desde hace tiempo por la comunidad académica y los gobiernos, parecen haber quedado ocultos bajo la desidia, la negligencia y la apatía de los gobiernos y la sociedad en general.

En esta categoría, se presentan situaciones tales como la intoxicación mercurial de las comunidades mineras en el estado Bolívar, importantes incrementos en daños a fetos producto de la contaminación por metales pesados en la costa oriental del Lago de Maracaibo, la contaminación de personas, alimentos y aguas por pesticidas (muchos de ellos prohibidos), la contaminación de las aguas suministradas por acueductos, entre otros casos.

Todos ellos, no son temas abstractos, detrás de cada uno de los mismos se encuentran personas y comunidades enteras sufriendo terribles dramas humanos.

Así mismo, el documento muestra como la falta de acción, la indiferencia y la ignorancia están poniendo en peligro nuestras posibilidades de desarrollo sustentable y humano. En este caso, el texto presenta datos inquietantes tales como: la enorme tasa de deforestación del país, el daño a las cuencas productoras de agua, la destrucción de hábitats, la intervención ilegal de áreas naturales protegidas, el manejo irresponsable y anárquico de los desechos y la sobre-explotación de los recursos naturales. Todos los cuales están teniendo un efecto negativo directo sobre diversos grupos humanos en el país, al aumentar su vulnerabilidad ante eventos adversos, disminuyendo la producción de agua y alimento,  deteriorando las condiciones humanas en los núcleos urbanos, así como destruyendo culturas y formas de vida tradicionales.

Igualmente, el país, y sus instituciones de gobierno, parecen querer ignorar los peligros del Cambio Climático Global y de la necesidad de actuar de manera urgente, razonada y sostenida para ayudar a mitigar el calentamiento global y actuar frente a los problemas que esté fenómeno está generando.

Está claro que hay soluciones posibles a todos estos problemas, algunas de ellas aparecen como recomendaciones en el trabajo. Pero más allá de las diferentes estrategias y acciones posibles, queda la necesidad imperiosa de enviar un mensaje apremiante a todos los venezolanos sobre la urgencia de incorporar el tema ambiental en todos los aspectos de la vida nacional. Esta vieja recomendación, es hoy más importante que nunca, cuando algunas de las pesadillas de los ambientalistas comienzan a hacerse realidad.

Esto es una recomendación que debe ser enviada a nuestras autoridades gubernamentales: Es conocido que la importancia que los gobiernos les dan a temas específicos, se expresa en la inversión que hace en el tema. En un país que el Ministerio del Ambiente tiene asignado el 1% del presupuesto nacional, la importancia no es cero, pero se le parece. La agenda gubernamental,  en particular en los temas sociales, de ninguna manera puede desligarse de los temas ambientales. Está claro que el desarrollo social sin protección ambiental es un fracaso, ya que lleva a cada vez mayor empobrecimiento y deterioro del “buen vivir” de la población.
Igualmente, es necesario que nuestro gobierno entienda que el tema ambiental es extremadamente complejo y debe formar parte de una estrategia común nacional que nos reúna y nos movilice a todos como Nación. Para ello, hacen falta todas las miradas y todos los brazos posibles. Hoy nos están haciendo falta la acción entusiasta del militante, la vigilancia atenta del comunero, la sabiduría ancestral del campesino, el indígena y el pescador; pero también es urgente, incorporar el conocimiento técnico profesional, la mirada a largo plazo del planificador y en particular, la acción comprometida de los miembros de la sociedad civil organizada. Por lo contrario, con acciones excluyentes y discursos sectarios no lograremos avanzar.

Así mismo, debe ir a los empresarios. Es insensato, y a veces criminal, pensar que destruyendo la base ambiental de un país se puede generar verdadera prosperidad. Es absurdo pensar que las empresas viven en ambientes aislados sin conexión con los problemas de las comunidades que las rodean.

Pero también, es necesario que el mensaje vaya a las instituciones educativas. Hay que transformar profundamente la educación en el país. La situación ambiental exige de cada ciudadano un alto nivel de conciencia sobre el valor de la vida y una acción responsable y sostenida a favor de la misma. Estos valores no surgirán a partir de actividades educativas desarticuladas, inocuas y a veces espurias. Para ello necesitamos revisar y cambiar todas las estructuras que impiden una educación democrática, inclusiva, pero a la vez de alta calidad y efectividad.

Finalmente tiene que llegar este mensaje a cada persona, cada comunidad y cada gremio. El daño ambiental ya no es un problema lejano, abstracto y desconectado de la vida cotidiana. Son situaciones que nos afectan a cada uno de nosotros en lo que nos importa: la vida, la salud y el futuro de nuestras familias, nuestras comunidades y nosotros mismos. Tendremos muy poco que dejar a nuestros hijos si no cambiamos las conductas que generan el daño ambiental, a la vez que exigimos se haga realidad nuestro derecho a un ambiente, sano, seguro y ecológicamente equilibrado, como dice nuestra Constitución.

Por todo esto, al día siguiente del día mundial del ambiente: Muy poco que celebrar, mucho trabajo por hacer.

4 feb. 2011

Educadores Ambientales de Venezuela 22 – Hector Barrios-Garrido




Ha tenido que pasar mucha agua bajo el puente de la investigación ecológica hasta que se aceptara que no es posible separar los sistemas ecológicos de los sistemas humanos. Que la acción humana es la fuerza de cambio más importante actualmente sobre la biósfera. Pero que además que los problemas humanos son siempre en última instancia problemas ambientales.

En esta onda, los nuevos investigadores venezolanos que trabajan en la conservación de nuestra biodiversidad, cada día son más conscientes de que necesitan trabajar en conjunto los temas biológicos con los sociales. Que es imposible la conservación de ninguna especie, sin pensar en la mejora del bienestar humano y en su incorporación activa en la conservación de sus bienes naturales.

Por estas razones, luego de un breve receso de fin de año, volvemos al Foro Tuqueque con una entrevista Héctor Barrio-Garrido joven investigador de la Universidad del Zulia –LUZ– biólogo y presidente de la ONG Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas del Golfo de Venezuela (GTTM-GV) el cual trabajando con las comunidades Wayúu del Golfo de Venezuela ha venido desarrollando un programa educativo para la conservación de las tortugas marinas adaptado a las condiciones y creencias de esas comunidades.
El credo de Héctor se manifiesta en la frase: “Creo en la educación ambiental a todo nivel, desde el salón de clase en pre-escolar, hasta debajo de un Cují rodeado de amigos pescadores, mientras compartimos experiencias de la vida, en todas sus expresiones. Tengo 31 años de edad, y soy fiel creyente de que la protección de los ecosistemas debe de provenir de la mano del hombre”.

¿Puedes decir por qué eres educador ambiental?
El ambiente por ser todo lo que nos rodea, es muy fácil que pase desapercibido para muchas personas en el día a día, de ahí a que educar teniendo como bandera el ambiente, es “fácil” porque las personas se saben reconocer dentro del contexto ambiental, pero “no es tan fácil” porque muchas veces se tiene la falsa creencia de que el trabajo de protección de la naturaleza es solo para: biólogos, ecólogos, naturalistas, vegetarianos, “hippies” o “come-flores”; sin considerar de que cualquier persona desde su realidad puede aportar para su protección o atentar contra el equilibrio ecológico.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
En mis inicios caminando kilómetros de playas, y entrando en puertos pesqueros en toda la zona costera del Golfo de Venezuela, fui “chocándome” con una gran pared que era la de mi postura de preservar la vida a como diera lugar versus la realidad social, económica y cultural. No fue hasta que me permití insertarme en la comunidad y participar en el “modus vivendis” de los pobladores de estas zonas, cuando entendí que aun y cuando los científicos sigamos produciendo conocimientos científicos a todo nivel, sino tenemos una línea de educación ambiental clara, real y adecuada a las condiciones de las áreas de acción, será poco lo que podremos rescatar de una inminente extinción, llámese: tortuga marina, manatí, pingüino, manglar, arrecifes coralinos u oso frontino. La clave es: ¡Educar, educar y educar… es la única vía!

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
 Nuestra línea de educación ambiental dentro de la ONG: GTTM-GV, es el Proyecto Shäwa, una palabra en Wayuunaikii, que en español significa “Tortuga Marina”. Abarcamos charlas en colegios, liceos, institutos de educación superior, talleres a pescadores, amas de casa, dinámicas con los niños, rallyes ecológicos, murales con mensajes ambientales, juegos ecológicos. Tenemos campañas de educación que son el eje transversal de nuestro trabajo en la ONG. En el 2009 se llamó: “Una mano amiga para las tortugas marinas”; 2010: “¡Cada tortuga marina cuenta!” y en el 2011: “Unidos por las Tortugas Marinas”. De igual manera he coordinado un proyecto de Servicio Comunitario (desde hace 4 años), a nivel universitario en donde hemos trabajado con ya cerca de 210 alumnos que han cumplido sus 120 horas de Servicio en la Integración de las comunidades indígenas-pesqueras en el rescate, rehabilitación y reinserción de tortugas marinas en el Golfo de Venezuela.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Hoy en día son muchas las iniciativas en materia ambiental, pero que muchas han quedado en buenas intenciones o primeros intentos; o solo son iniciados porque el tema ambiental está de moda, o “ser verde” es bien visto… Son pocos los proyectos que se mantienen en el tiempo. Creo que es necesario llevar un mensaje claro y directo de educación a todo nivel; pero sin caer en los amarillismos ni extremos.

El venezolano ha vivido tras generaciones enteras en un entorno rico de vida, y nos ha parecido que ir a un río limpio, o una playa de “foto para postal” es un derecho que tenemos por solo el hecho de haber nacido en este país, que si bien es verdad, pero no nos hemos dado por aludidos que el nuevo reto que tenemos es proteger lo que hoy tenemos porque las generaciones futuras (que vienen con un enfoque ambiental mucho más arraigado) nos preguntaran en el futuro sobre las acciones concretas que asumimos como generación para proteger a nuestra ambientalmente hermosa Venezuela.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Fomentar la integración de las iniciativas ambientales por regiones (p.ej. varios Estados que compartan un Parque Nacional) e ir así trabajando en redes de acción y aprovechar el efecto dómino que puede resultar de una línea de trabajo en común. 

Educar en cualquier parte, sin pena de ser señalado… Esa es la tarea de todos; por ejemplo, cada vez que voy al mercado o al abasto, le pido en voz alta al cajero o cajera que no me de bolsas plásticas para llevar los insumos que acabo de adquirir y siempre viene la pregunta que te permite educar “Señor ¿por qué no quiere las bolsas plásticas?” y respondo con una sonrisa de agradecimiento por su pregunta: “Es que así cuidamos el planeta;… las bolsas plásticas muchas veces terminan en los mares y los océanos del planeta, y ahí las tortugas marinas las confunden con medusas (“aguas malas”); por eso prefiero usar bolsas de tela o llevármelas en la mano, porque no me quiero sentir responsable de una posible tortuga asfixiada”; vuelvo a sonreír y me retiro… En ese momento sentirás que esa persona (y las que están rodeándote y que te escucharon) pensaran al menos por 5 segundos que aportes podrán hacer ellos, desde su realidad para proteger a nuestra madre Tierra; ya por solo haber hecho eso te estás sumando a la iniciativa mundial de proteger el ambiente.

Un comentario final
Si estás leyendo estas líneas, es porque tienes vocación para el cuidado del ambiente; y este es el primer gran paso. Ahora bien se hace necesario sumar muchas más voluntades (gobiernos, iniciativas privadas, instituciones educativas, plazas, parques, murales, el ascensor…) para transmitir el mensaje de activación de nuevos ambientalistas, pero tienes que tener lista una invitación para que se inserten en una iniciativa de trabajo voluntario (¡así que prepárate!), para que no seas uno más de los que “habla del ambiente”, pero hace poco por él. Es inminente la visión de herencia viva que recibimos de nuestros padres y abuelos; pero eso no es la mejor herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos. Yo a las nuevas generaciones, sobre todo a los más pequeños (entre 4 y 12 años) les llamo la “Generación Daniela” (nombre de mi sobrina que tiene 7 años), que se han formado con un criterio ambiental muy fuerte y una educación con fuertes “características ecologistas”; ellos nos recibirán de nuestras manos un ambiente: o muy deteriorado, o algo conservado; solo depende de nosotros como estará. Finalmente, estimados lectores les comento: En la misma medida que protejamos a todas las especies con las que compartimos nuestro espacio y le garanticemos su supervivencia en el planeta, será proporcional a la garantía para nosotros como Homo sapiens en permanecer sobre la faz de la tierra.

P.S. de Alejandro. El GTTM-GV tiene una página en Facebook en la dirección: http://www.facebook.com/group.php?gid=27478852977