8 mar. 2012

Abriendo la participación: "La culpa no es (solo) de la estaca"





Este es una muy bienvenida respuesta de Alejandro Luy al artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable” colocada en una entrada anterior y que para mi permite abrir el diálogo, la discusión de propuestas, ideas y puntos de vistas, la apertura a la diversidad y a lo opuesto-complementario. 


Mis comentarios al mismo los coloco más abajo.




Complemento y respuesta al artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable” de Alejandro Álvarez.


Alejandro Luy
Gerente general de Fundación Tierra Viva

I
El 31 de octubre de 2011 y a partir de una invitación de Feliciano Reyna presidente de Sinergia, institución co-organizadora del Encuentro de Organizaciones Sociales, participe en la reunión preparatoria de dicho evento.  Lo hacía con dos cachuchas: Fundación Tierra Viva y la Red Ara, donde soy miembro del Comité Coordinador. Era el único representante de una ONG "ambiental".

Ese día, a partir del primer borrador de trabajo, se logró algo básico, importante; quizás insuficiente.  La mesa de Vivienda e Infraestructura, pasó a llamarse Hábitat e Infraestructura, a fin de que el “ambiente” pudiera hacerse presente de alguna manera en el encuentro.

A partir de allí, prácticamente al día siguiente y por varias vías, informé a decenas de ONG “ambientales” sobre el evento y las posibilidades de participar que, para ser franco, no estuvieron del todo claras incluso hasta el último momento.  La respuesta a mi llamado inicial y luego continuado por el comité organizador por parte de las ONG ambientales (al menos en Caracas) fue pobre, muy pobre.

En un evento donde hubo centenares de “organizaciones sociales”, educativas de salud, derechos humanos, de género, etc., las que tienen algún trabajo con el ambiente que identifiqué eran: Una Montaña de Gente, Fundación Vivienda Popular, Acción Campesina, Cesap, Por la Caracas Posible, Fundación Tierra Viva y Red Ara, estas dos últimas bajo mi representación.

II
En su artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable”, Alejandro Álvarez expresa un legítimo malestar por la poca importancia que la sociedad, y específicamente el Encuentro de Organizaciones Sociales le da al ambiente. 

Señala: “El punto es, que sí para este personaje (Carlos Genatios), así como al resto de los prestigiosos organizadores de este evento, no les resultó del todo obvio que el tema ambiental es prioritario y estratégico para el desarrollo del país, y, que las organizaciones ambientalistas de la sociedad civil son una parte significativa del entramado social del país, entonces  ¿qué podemos exigirle al resto de los habitantes e instituciones?”.

III
Creo que uno de los retos que tenemos las ONGs ambientales es el de ganarnos el espacio necesario para hacer entender a distintos públicos (academia, políticos, ciudadanos comunes, “organizaciones sociales”) la importancia del ambiente en el desarrollo del país.  Es evidente que en este país, eso debemos hacerlo “pulseando” todos los días en todos los espacios que nos ofrezcan o donde podamos colarnos.

Pareciera que el hecho de que hagamos un trabajo bueno y significativo (de lo cual no tengo dudas), es condición suficiente para que la gente entienda sobre la importancia del ambiente y la relevancia del trabajo de las ONG ambientales.  Luego todos correrán desbocados a buscarnos.  La mala noticia es que, lamentablemente, en este país eso no es así.

IV
Yo estuve el día de la inauguración del Encuentro de Organizaciones Sociales, y luego en la Mesa de Hábitat e Infraestructura, no como expositor sino como comentarista y en 5 minutos deje tres ideas, ante un auditorio repleto de un público que pocas veces nos escucha:

  1. El desarrollo en Venezuela debe ser sustentable; y por tanto el ambiente es una pata de ese desarrollo y no un tema transversal o complementario.
  2. Se requiere fortalecer la institucionalidad ambiental en Venezuela; un Ministerio del Ambiente con el 1% del presupuesto nacional y un Instituto Nacional de Parques con el 0,04% no pueden garantizar la conservación efectiva de áreas protegidas que garantizan electricidad para el 70% de los venezolanos y agua para 20 millones de habitantes.
  3.  La biodiversidad  es un elemento para el desarrollo sustentable; no es como muchos creen y predican un obstáculo para una mejor calidad de vida.

V
Estoy agradecido de que Feliciano Reyna me haya invitado a la reunión preparatoria, con Carlos Genatios por darme espacio para los comentarios y en general a quienes concibieron el Encuentro de Organizaciones Sociales.

Sin embargo, como evaluación de ésta iniciativa, los organizadores del Encuentro de Organizaciones Sociales deben en un próximo evento estructurar una mesa específica de ambiente, y algunos de los motivos de la petición y las necesidades quedan expresados en el artículo de Alejandro Álvarez y en estas líneas.

Pero por otra parte, yo creo que las organizaciones ambientales debemos reflexionar acerca de la estrategia para captar la atención de nuestro trabajo en un público distinto al cual están acostumbrados, con el fin de lograr introducir el ambiente en la agenda de distintos sectores y en los propio ciudadanos.  No se es exitoso sólo hablándole a los conversos.

Así, no basta con culpar a aquellos para los que el ambiente no tiene la misma importancia que nosotros le asignamos (y que se merece) sino asumir nuestras fallas en el proceso de “evangelización” sobre el ambiente.

Parafraseando el dicho popular, la culpa no sólo es de la estaca si el sapo salta y se ensarta.




Mis comentarios a este artículo de mi tocayo Alejandro. 

En primer lugar, quiero decir que, estoy totalmente de acuerdo con el punto de vista de Alejandro, y que como el claramente lo expresa, es complementario a lo dicho en el primer artículo de la serie sobre la construcción de la cultura ambiental en Venezuela. De hecho, uno de los artículos de esa serie estará dedicado a las ONG ambientalistas de Venezuela sus fortalezas y debilidades, incluyendo algunas de sus debilidades estructurales, las cuales llamo patologías.

Lo que si me gustaría subrayar del primer artículo de la serie es, que si se lee con cuidado, no tiene ninguna intención de culpar de manera particular a nadie por la situación cierta de que el tema ambiental no fue incluido si no de manera un poco tardía en el Encuentro de Organizaciones Sociales, y que el episodio televisivo fue tal como se narró. 

Para mi personalmente, es totalmente inútil el ejercicio de repartir culpas. Me gusta mirar hacia adelante y en este país todos los actores debemos revisar nuestra acción y empezar a desarrollar una nueva manera de hacer las cosas. Comparto la frase atribuida a Albert Einstein que dice que: "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo" y más aún la idea de que: "Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar soluciones, acabemos de una sola vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla" Ese es la idea que está detrás de esta serie de artículos (y de este Blog)

Un último comentario, es que asumí el riesgo de nombrar a un personaje público conocido como Carlos Genatios como recurso comunicacional para llamar la atención de una situación: el hecho cierto que el discurso y la acción ambiental no ha sido asumida por la sociedad venezolana y que necesitamos conseguir entre todos soluciones urgentes a esta situación.

Muchas gracias a Alejandro Luy y bienvenidas cualquier otra contribución a esta discusión.

Alejandro


5 mar. 2012

La construcción de la cultura ambiental en Venezuela





Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable

¿El tema ambiental es importante para la sociedad venezolana? Algunos opinan que no, que en el país el ambiente se ha convertido en un tema difuso y a veces clandestino. Por mi parte, también creo que es un tema “Susanita”. Es decir, que es uno de esos asuntos en los que la mayoría prefiere decir: ¡Qué barbaridad! y listo, vayamos a otra cosa.

El “Síndrome Susanita” aparece  a veces asociado a problemas como la violencia, las situaciones de riesgo, la inflación, las violaciones a los derechos humanos y otros problemas sociales.

En ciertas circunstancias, ocurre que la población, aunque comprende que el problema existente es perjudicial para  sus vidas, no tiene los conocimientos, habilidades y motivación necesaria para convertir su preocupación en acción organizada y permanente en defensa de sus derechos ciudadanos.

Por supuesto, que este caso no es la peor de las situaciones posibles, ya que con frecuencia encontramos circunstancias donde diversos actores sociales eluden, disimulan o falsean su falta de conciencia ambiental.

Sin llegar a los extremos que representan claros delitos contra el ambiente, la experiencia habla de una desconexión entre el discurso (lo que la gente cree) y la acción (lo que la gente efectivamente hace) Esto ocurre aún en los casos donde esta ruptura entre pensamiento y acción los perjudica claramente.

En el caso de Venezuela, esta situación parece ser la prevaleciente, llegando al caso que incluso entre grupos de personas preparadas y conscientes, parece haber dudas sobre la importancia del tema ambiental como componente estratégico del desarrollo nacional.

Permítanme contarles un ejemplo reciente de esto último.

Hace unos pocos días, estaba viendo a Carlos Genatios en un programa de televisión. Allí en compañía de otro peso pesado de la academia venezolana, el profesor Luis Pedro España, promovían el “Encuentro de Organizaciones Sociales Venezuela 2012”.

En un momento de la transmisión, al serle consultado sobre el programa del evento, Genatios tuvo que hacer un esfuerzo consciente para recordar  que el tema ambiental estaba incluido en el evento.

Su dificultad parecía relacionarse con el hecho, de que este tema no fue incluido hasta última hora, y sólo debido a la presión de los grupos ambientalistas.

El asunto se complicaba porque lo ambiental no aparece si no de forma difusa en el programa del Encuentro, asimismo no tiene ponencia central, ni aparece en los eventos paralelos que se realizarán en el resto del país (sólo me faltaría decir que los grupos ambientales venezolanos no fueron convocados en un principio).

Estoy totalmente seguro que el entrevistado es un hombre por demás inteligente y preparado, y que el tema ambiental no es en lo más mínimo ajeno a sus preocupaciones profesionales. Por lo contrario, es una persona que de manera clara ha conectado los procesos de desarrollo humano con variables ambientales.

El punto es, que sí para este personaje, así como al resto de los prestigiosos organizadores de este evento, no les resultó del todo obvio que el tema ambiental es prioritario y estratégico para el desarrollo del país, y, que las organizaciones ambientalistas de la sociedad civil son una parte significativa del entramado social del país, entonces  ¿qué podemos exigirle al resto de los habitantes e instituciones?

Esta situación, sí la vemos de manera aislada, sería sólo anecdótica y quizás trivial, ya que cualquiera puede decirme que todo el mundo tiene derecho a un momento de confusión.

Pero para mí, más que un hecho circunstancial, es un síntoma de un tema más complejo: la poca eficiencia  de las políticas públicas (y no públicas) de comunicación y educación en pro del ambiente.

Aquellos que nos dedicamos a trabajar en labores educativas y de comunicación ambiental, tenemos que empezar a reflexionar sobre este punto. Y a partir de allí,  plantearnos el reto de establecer una hoja de ruta que permita promover que la sociedad asuma el tema ambiental como uno de los pilares fundamentales de la construcción de una sociedad sana, segura y ambientalmente equilibrada, como lo exige nuestra Constitución.

Necesitamos encontrar procesos educativos y comunicacionales efectivos que muestren que el deterioro ambiental es un drama cotidiano, concreto y cercano y no un evento inusual, y abstracto que les ocurre a otros.

Asimismo, establecer estrategias potentes que informen y eduquen a las personas de tal manera de activarlas para que actúen de manera participativa en la solución de los problemas existentes y en la defensa de sus derechos ambientales.

Fundamentado en estas ideas, voy a presentar en una secuencia de artículos, una visión sobre cómo se percibe el tema ambiental en distintos sectores del país: incluyendo a los medios de comunicación, las instituciones políticas, las instituciones universitarias, entre otras.

Más que análisis exhaustivos, quiero usar algunos indicadores basados en situaciones y vivencias recientes. En estos artículos voy a explorar algunas de las distintas maneras como nos negamos como sociedad a percibir y darle valor al tema ambiental. Identificar estas “patologías” nos ayudará a encontrar recursos que nos ayuden a “sanar” como sociedad.

Este ejercicio de pensar sobre la concienciación ambiental de la población venezolana, espero que motive a más personas a trabajar en conjunto para establecer las acciones que tenemos que emprender para hacer de Venezuela un país ambientalmente sustentable.