2 abr. 2014

Ecocidios en Venezuela. Apuntando en la dirección correcta





Imagen tomada de la verdad.com


“Más de mil árboles fueron destrozados en Maracaibo para armar barricadas en las vías públicas y las zonas residenciales, lo que incide en una mayor temperatura en la capital zuliana…”(sic) Aporrea 22/3/2014 

La denuncia

Recientemente, un grupo ambientalista del Zulia acusó a manifestantes en Maracaibo de cometer un ecocidio al haber supuestamente derribado quinientos árboles en las calles de esa ciudad.  Ya para este momento se habla de mil árboles cortados en la capital del Zulia y se han realizado acusaciones similares en varias de las ciudades donde recientemente se han realizado protestas.  Esto ha llevado a solicitar sanciones penales a los posibles culpables de este daño ambiental. Esta denuncia fue ratificada en una marcha de “movimientos sociales, ambientalistas y ecologistas” y por el Presidente de la República en cadena nacional y ya está en marcha una investigación por parte de la Fiscalía General de la Nación.

Antes de analizar este caso, es necesario dejar claro que rechazo la destrucción del escaso arbolado urbano de nuestras ciudades, y he manifestado en anteriores ocasiones la enorme importancia de los mismos en la salud del ecosistema urbano y sus habitantes. Por ello, considero que si esta situación ocurrió tal como fue denunciado, merece el rechazo de toda la ciudadanía, el cual debe estar acompañado de una convocaría amplia y abierta a todos los ciudadanos a apoyar la defensa a nuestro derecho a disfrutar de ciudades sanas, seguras y armoniosas, es decir arboladas.

¿Pero qué es un ecocidio?

La palabra ecocidio fue acuñada por científicos durante la guerra de Vietnam para denunciar la destrucción ambiental y la catástrofe humana generada por el uso extensivo de defoliantes químicos tóxicos como arma de guerra por parte de las Fuerzas Armadas Estadounidenses.  En este contexto el nuevo término se construyó a partir de la confluencia de las palabras ecosistema y genocidio y buscaba concientizar a la población sobre la destrucción masiva y sistemática del ambiente natural producida principalmente por la acción humana deliberada.

A partir de ese momento, esta expresión ha tenido importantes avances en términos de justicia ambiental y la responsabilidad de gobiernos y empresas sobre el impacto de sus acciones sobre los ecosistemas y los derechos ambientales de los ciudadanos.

No existe una definición única de ecocidio por lo que es posible encontrar diferentes enfoques y aproximaciones a la idea básica antes mencionada.

En tal sentido, algunos grupos lo han definido como el daño extenso, destrucción o pérdida de los ecosistemas de un territorio dado. Pero en esta definición podría caber el daño producido por un huracán o un deslave, y creo que a nadie se le ocurriría acusar a un fenómeno natural de “homicida” o “genocida” por más muertes humanas que pudiera generar su acción.

También ha sido definida como “la destrucción de vastas áreas de ambiente natural como resultado de la acción humana deliberada”. En este segundo caso se específica que la destrucción proviene de un acto humano intencional, lo que excluye los daños que provienen de eventos naturales o circunstancias fortuitas.

Por su parte, el grupo activista “Eradicatingecocide” lo define como: “El daño extenso, la destrucción o la pérdida de uno o más ecosistemas de un territorio dado, ya sea por intervención humana o por otras causas, a un grado tal que el disfrute pacífico por los habitantes de ese territorio se vea gravemente limitado, ahora o en el futuro”.

Este mismo grupo precisa algunas de las ideas incluidas en esta definición:

1. Daño extenso: Que sea considerable (que abarque una superficie en la escala de varios cientos de kilómetros cuadrados). Que sea duradero (que su impacto persista por al menos un período de meses) y grave (que suponga una alteración o daño considerable a la vida humana, los recursos naturales y económicos u otros bienes)
2. Intervención humana: Que es posible identificar quién causó el daño.
3. Otras causas: Se refiere al que no fue causado por los seres humanos sino que ocurrió de manera natural.
4. Disfrute pacífico: Un término legal referido al derecho de los habitantes a disfrutar de un bien sin interferencia o inconvenientes.
5. Habitantes: Se refiere a todos los seres vivos tanto humanos como no humanos.

Estas especificaciones son enormemente importantes, ya que pueden permitir la construcción de indicadores objetivos para determinar la existencia de un ecocidio. A pesar de ello, todavía persiste la idea, a mi entender inadecuada, de considerar el daño derivado de fenómenos naturales.

Si intentamos sintetizar los elementos significativos de estas definiciones, consideraremos que estaremos frente a un ecocidio si se ha producido un daño grave y extenso (en escala tanto geográfica como temporal) sobre los ecosistemas en un territorio dado, provocado por la acción humana  deliberada, el cual genera un efecto negativo sobre los derechos de las personas y la existencia de los ecosistemas y comunidades biológicas presentes.

Por su parte, en Venezuela, ni la Ley Orgánica del Ambiente (LOA) del 2011, ni la Ley Penal del Ambiente del 2012 incluyen el concepto de ecocidio, y aunque pudiera extrapolarse a partir de la ampliación del concepto de daño ambiental descrito por el artículo 3 de la LOA (Toda alteración que ocasione pérdida, disminución, degradación, deterioro, detrimento, menoscabo o perjuicio al ambiente o a alguno de sus elementos) aún no contiene elementos claves de la definición a la cual hemos llegado. En tal sentido, en Venezuela este concepto no tiene aplicación legal.

¿En Venezuela se han producido ecocidios?

"¿Es verdaderamente sustentable el modelo de desarrollo que hoy está impuesto en el mundo? ¿Vamos a tratar de hacer sustentable lo insustentable? No pretendamos lo imposible, no sigamos siendo necios, reconozcamos las verdades y actuemos en consecuencia." Hugo Chávez Frías Discurso en la II Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sustentable, 2 de septiembre de 2002

Fundamentado en la anterior definición, podemos preguntarnos si en el país han ocurrido hechos que puedan enmarcarse en esta idea. Por supuesto no podemos en este artículo hacer una revisión ni siquiera somera de la historia del ecocidio en Venezuela, por lo que apenas intentamos preguntarnos si en este momento es posible describir algunos daños ambientales como ecocidios.

De la información disponible, existen muchas situaciones que pueden caber dentro de esta definición, por lo cual por razones de espacio sólo revisaremos tres de los casos, que quizás podamos llamar ecocidios en función de los impactos que están causando.

1. Efectos de la minería de oro en los estados Bolívar y Amazonas. 

La región de la Guayana venezolana sufre actualmente un grave proceso de deterioro ambiental y humano producto de los efectos derivados de la minería informal del oro. Quizás el más grave de estos problemas sea la contaminación derivada del uso del mercurio en las actividades mineras.

Las investigaciones realizadas indican que un importante número de la población local en las zonas mineras
está contaminada con mercurio, frecuentemente con valores muy superiores a los establecidos por la
Organización Mundial de la Salud (OMS). De hecho en una de las zonas estudiadas
Tomado de: cienciaguayana.com
 se encontraron individuos con valores de contaminación entre los más altos del mundo. Asimismo, en otra zona, el 92% de las mujeres presentan niveles muy superiores a los máximos establecidos por la OMS, y de este grupo más del 36 %  tiene niveles de contaminación tan altos que presentan riesgos importantes de partos de niños con desórdenes neurológicos.

Adicionalmente, se han conseguido concentraciones significativas de este tóxico en la atmósfera, cuerpos de agua, sedimentos, suelos, animales acuáticos y vegetación. Igualmente, se ha observado una disminución de la diversidad biológica en los cuerpos de aguas contaminados.

Por otra parte, se tiene evidencias de que la contaminación por mercurio está afectando zonas aguas abajo de los ríos en los cuales se realiza la minería, amenazando a poblaciones lejanas a los mismos.

A esta grave situación se une el hecho demostrado recientemente de la conexión entre actividad minera, la deforestación y el aumento significativo de los casos de malaria en la zona.

La situación empeora por el incremento de extracción de madera en la región. En un reporte reciente se describe un operativo policial internacional realizado en el 2013 que permitió el decomisó 292.000 metros cúbicos de madera. Dos tercios del mismo provenían de Venezuela.

2. Gestión del agua. 

Un importante número de las cuencas productoras de agua, principalmente en el eje norte costero del país se encuentran severamente afectadas poniendo en peligro la capacidad de proveer de agua potable a las zonas de mayor concentración poblacional del país.

Por otro lado, el gobierno nacional ha informado que el país cuenta con más de un 85% de cobertura en el tratamiento de las aguas servidas, pero en la práctica grandes áreas urbanas no cuenta con ningún sistema de tratamiento. Adicionalmente, la mayor parte de las plantas de tratamiento de aguas residuales existentes, están deterioradas o no funcionan. De hecho de cada diez litros de aguas servidas, siete son vertidos directamente a cuerpos de agua sin ningún tipo de tratamiento.

Imagen tomada de noticiascentro.com
Estos problemas están poniendo en grave peligro la salud de la población, ya que el servicio de agua potable se presta en condiciones deficientes de cantidad, calidad y continuidad en todo el territorio nacional. Un ejemplo importante de esta situación ocurre en el embalse Pao- Cachinche, principal fuente de abastecimiento del Acueducto Regional del Centro, el cual a su vez surte a importantes poblaciones de los estados Carabobo, Aragua y Cojedes. El embalse recibe agua no tratada de varios afluentes con altos niveles de contaminación, así como se bombea agua hacia el mismo proveniente del lago de Valencia, este último tan contaminado que fue descrito en un foro reciente, quizás de manera un tanto brusca, como una "poceta (inodoro) tapada". Tal situación tiene como efectos que el agua distribuida a partir del mismo no cumpla con los parámetros indicados por la legislación venezolana para ser considerada apta para consumo humano y se tiene evidencia de que tal situación está afectando la salud de la población que recibe esa agua. Este caso es emblemático por el hecho de que se ha solicitado ante tribunales e instancias internacionales la solución a este problema sin que hasta ahora se haya producido ninguna acción realmente efectiva.

3. Los efectos de la contaminación derivada de la producción petrolera

La industria petrolera en Venezuela, a lo largo de su historia, ha generado grandes impactos en los ecosistemas tanto en los procesos de extracción, como en los de producción, refinamiento, distribución y consumo. Algunos de los  daños puntuales que ha generado pueden ser considerados ecocidios por sí mismos.

La actividad petrolera ha contribuido de manera significativa con el deterioro de ecosistemas tanto acuáticos como terrestres. Un caso muy conocido es el daño producido al Lago de Maracaibo, tanto por los derrames continuos producto de sus cinco mil pozos activos y una extensa red de tuberías subacuática, así como de la industria petroquímica generadora de efluentes tóxicos muchos de ellos persistentes. Tales daños han tenido efectos muy graves sobre los ecosistemas lacustres, como sobre las personas que viven en su entorno.

Otro caso ocurrido recientemente fue el derrame petrolero que afectó al río Guarapiche en el estado
Tomado de eluniversal.com
Monagas en febrero del 2012. Se estima que el mismo contaminó no solamente a éste río, sino que tendría efectos en el río San Juan y el Golfo de Paria. A lo largo de este recorrido, el crudo derramado dañaría la fauna acuática, la vegetación ribereña y los cultivos, dejando además sin suministro de agua potable a la ciudad de Maturín por un espacio de varias semanas.

Adicionalmente, la industria ha acumulado enormes pasivos ambientales. Para el año 2005 Pdvsa reportó la existencia de 10.269 fosas contentivas de 120 mil metros cúbicos de desechos peligrosos, 533 mil metros cúbicos de lodos petrolizados y 2.353 instalaciones abandonadas

Una situación reciente en este sentido son las enormes montañas de coque y azufre que se acumulan desde el 2008 en las instalaciones del complejo mejorador Antonio José de Sucre en Jose, estado Anzoátegui. Estos enormes volúmenes de materiales tóxicos, no solo son un riesgo potencial de daño al ambiente y a la salud humana sino que su propia existencia produce destrucción de los ecosistemas locales.

Asimismo, la industria petrolera contribuye con el cambio climático global. En tal sentido la ONG ambientalista internacional Greenpeace considera a Pdvsa una de las diez empresas con mayor nivel de responsabilidad en este tema.

Estos pocos casos que revisamos indican que en Venezuela han ocurrido y ocurren muchas situaciones que pueden ser definidas como ecocidios y que es necesario que toda la sociedad se reúna para actuar de manera decidida frente a ellos y reclame la solución de las mismas.

Este proceso de participación social por nuestros derechos ambientales debe ir mucho más allá de  las diferencias y polémicas que coyunturalmente nos separan y deben servir de puente articulador para un despertar de la conciencia ambiental de todos los venezolanos.

Tomado de tatuy.net
Entré a la educación ambiental a trabajar con niños. Treinta años después creo que es más urgente trabajar con los adultos con la esperanza de que pueden incidir sobre nuestro presente y así tener un futuro donde vivan los niños de hoy, pero sigo teniendo devoción y amor por los niños. Por eso, sentiría traicionar a los niños indígenas y criollos del Alto Caura, La Paragua, El Plomo, El Callao, a los niños de las zonas populares de Valencia, Maracay, Güigüe, San Diego, La Victoria, Palo Negro, a los niños de los pescadores zulianos de Santa Rosa de Agua, Congo Mirador,  Capitán Chico, Zapara y Ancón de Iturre entre muchos otros sitios de Venezuela, si protestara por algunos (¿ya vamos por cuantos?) árboles en situaciones nada claras, mientras me hago el desentendido con sus tragedias y encubro el sentido verdadero de denuncia y clamor de justicia social y ambiental de la palabra ecocidio.

Coda

¿Alguien sabrá cuál pueda ser el impacto ambiental y humano del uso de varias decenas (¿o centenas?) de miles de bombas lacrimógenas usadas en zonas residenciales en San Cristóbal, Mérida, Maracaibo, Maracay, Valencia, Caracas, Puerto Ordaz y otras ciudades y localidades durante las últimas semanas? ¿Podrá ser esto considerado un ecocidio?

Niños afectados por bombas lacrimógenas
Tomado de: noticiasvenezuela.org


8 comentarios:

  1. Que el Gob.mienta afirmando q opositores derribaron 5mil arboles es ridícula manipulación. Que lo repita Ultimas Noticias es crimen contra el periodismo. Que tu le des el beneficio de la duda...es triste. Entiendo tu intención de educarlos, pero educar es también decirles que NO MIENTAN y respeten a la ciudadanía. No somos tontos ni ciegos para no ver la mentira en esa afirmación...y la descarada manipulación que esa mentira intenta hacer con los sentimientos nobles de la ciudadanía por la vegetación urbana y en especial por los árboles. Saludos

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  2. Gracias Alejandro por el tiempopara escribir e ilustrarnos, a muchos, no obstante tengo que decir que apartando lo expuesto es innegable que la acción de manifestar y marchar más la palabra ecocidio tuvo un efecto poderoso en la población. Lamentablemente estamos viviendo tiempos en que las largas reflexiones no cuadran sino las acciones. Yo me pregunto por qué no salen los buenos ecologistas venezolanos a rebatir con pancartas y acciones referidas a todos los incontables problemas ambientales venezolanos, a crear impacto también? Muchos dicen que no son activistas, simplemente ambientalistas... pero creo que comunicacionalmente es necesario también hacer ver que en el país hay científicos, educadores, periodistas, abogados... un montón de profesionales verdes pensantes que pueden salir a rebatir pacíficamente, con excelentes argumentos, cualquier posición. Lo hicieron los médicos, lo hicieron los profesores universitarios vestidos de toga... lamentablemente refutar desde las redes sociales tiene muy poco alcance en un país y una marcha verde donde se diga que el ambiente no tiene color político, seguramente sí lograría la atención de los medios.

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  3. Excelente articulo Alejandro. Me uno al JUSTO reclamo de Heidy Ramírez y a su EXCELENTE propuesta CONCRETA. Además, como ciudadano, ambientalista y educador (en ese orden) me parece muy importante el comentario de Sergio sobre la importancia educativa de desenmascarar la mentira en todas sus manifestaciones, pero mas aun cuando busca enfrentar a los ciudadanos. Un punto que no menciona el artículo (al menos no directamente) es que el origen y objetivo de esta reacción "supuestamente" ambientalista de los citados grupos y el presidente es político-partidista y no ambiental, como lo evidencian las acusaciones del Sr. Maduro.

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  4. ¿Y de la cantidad de cauchos quemados?

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  5. Estrella Villamizar2 de abril de 2014, 18:04

    Es muy triste ver que a este Gobierno en realidad le importa absolutamente nada (cero) lo que le pase a los arboles, al aire, al agua, el mar, etc etc etc,, y lo unico que busca con sus acusaciones ultra-exageradas es desprestigiar la protesta civil y enfrentar al pueblo venezolano, ahora con el argumento del dano ambiental. Te agradezco tu buena voluntad y dedicación al desarrollar este articulo para su información y discusión, el cual si me lo permites me gustaría colocarlo en la red de estudiantes de la Escuela de Biología de nuestra querida facultad de Ciencias. Finalmente quisiera apoyar la invitación de Heidy Ramírez para llevar a cabo UNA MARCHA VERDE, deslindar la protección ambiental de los intereses políticos egoístas y exponer en forma clara y concreta cual fue el daño real causado por ciertos ciudadanos en las protestas de los últimos dos meses, pues no debemos olvidar que "Una mentira repetida una y otra vez, termina convirtiéndose en una verdad para muchas personas", estrategia que ha sabido utilizar este gobierno en estos 16 anos .

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  6. Pues yo pienso que si es oportuno protestar por la tala de árboles y la quema de cauchos recientes, pero también por las causas que tu mencionas, porque es la única manera de que la protesta sea sincera y antiparidista. No se puede protestar únicamente por las consecuencias de las guarimbas sin ser tildado de chavista (aún cuando no seal el caso). Protestar por la contaminación del agua producto de la extracción petrolera, minera y el mal tratamiento de las aguas, y desestimar la gravedad de los acontecimientos recientes (Aún cuando lo primero lleve muchos más años de perjuicios) tampoco me parece adecuado. Hay que ser objetivos y deslastrarse de cualquier posición que nos encasille dentro de una tendencia política si la intención es realmente ambientalista.

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  7. Resulta verdaderamente insolito, que ni el autor de este artículo, ni el presidente Maduro hablen de las terribles consecuencias que tiene para la sulud del planeta y de las personas, la quema de cauchos y de basura.

    Durante más dos meses hemos tenido que soportar a "ecocidas" o "contaminadores" (como les guste más llamarlos) que por el hecho de que no están de acuerdo con el Gobierno tienen que llenar nuestro aire de tóxinas, afectando la salud de mis hijos y de sus hijos también. No sólo eso sino que contribuyen más aún con el cambio climático. Lo peor de esto es cuando uno le pregunta a estos "manifestantes pacíficos" si saben que inhalar ese humo les puede causar cáncer la respuesta es " si nos tiene que dar cáncer para salir de este régimen pues que así sea!".

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    1. Muchas gracias por su comentario: Igualmente tanto a mi, como a otros ambientalistas nos preocupan los posibles efectos sobre la salud humana y ambiental que pueda tener la quema de cauchos y desperdicios, al igual que el uso de varios centenares de miles de bombas lacrimógenas en zonas residenciales urbanas. Por ello, hemos solicitado a autoridades y manifestantes que sin afectar el derecho constitucional a la protesta pacífica, se eviten formas de manifestación y de control de las mismas que puedan generar un impacto en la población y los ecosistemas urbanos. Ningún objetivo político, de ningún grupo puede estar por encima de los derechos ciudadanos a la salud y al disfrute de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado.

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