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8 mar 2017

Ideas para trabajar el cambio climático desde el enfoque de género


Foto:  AP / Ariana Cubillos


El Día Internacional de la Mujer es una excelente oportunidad para promover la necesidad de un enfoque de género como parte de todos los procesos relacionados con la lucha contra el cambio climático y en particular con las acciones necesarias para la adaptación a los efectos no prevenibles del cambio climático.

Según la organización internacional Oxfam, las razones fundamentales para incluir el enfoque de género  en toda acción relacionada con el cambio climático son las siguientes:
  • Las mujeres son los pilares de las sociedades. Son ellas quienes se ocupan principalmente de la familia, de educar a los niños, y de cuidar a las personas mayores y a los enfermos. Es por eso que las mujeres se encuentran en el frente de los efectos catastróficos del cambio climático. Ellas son determinantes en la capacidad de las comunidades de adaptarse o recuperarse de una catástrofe.
  • Las mujeres producen hasta el 80% de la comida en la mayoría de los países en desarrollo. Son ellas quienes hacen trabajos como: cultivar las tierras, ir a buscar agua y combustible que son acciones que son muy afectadas por el cambio climático.
  • Las mujeres representan un porcentaje muy elevado de la población pobre. Ellas representan aproximadamente el 70% de la población que vive por debajo del umbral de la pobreza. Generalmente acceden con más dificultad a recursos y servicios básicos antes y después de una catástrofe natural. Las mujeres tienen más posibilidades de morir en una catástrofe que los hombres.
  • Las mujeres siguen luchando para ser escuchadas en el debate sobre el cambio climático. Teniendo en cuenta su papel central en las familias y comunidades, ellas tienen conocimientos inestimables cuando se trata de pensar e implementar maneras innovadoras de adaptarse a un ambiente inestable. Sin embargo sus opiniones y experiencias siguen sin ser escuchadas demasiado a menudo.
Por otra parte, la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN) reconoce que las mujeres  y las consideraciones de género deben estar al centro de las políticas y programas para el cambio climático en países en desarrollo porque:
  • Existe un impacto diferenciado del cambio climático sobre las mujeres; 
  • Las diferencias entre los roles y responsabilidades de hombres y mujeres pueden influir en la capacidad del individuo para tomar acción frente al clima;
  • Las diferencias en “tener voz y poder” significan que las prioridades de las mujeres puede que no sean reconocidas, a nivel local y global;
  • Es probable que los programas de adaptación sensibles al género sean de lejos más eficaces para proteger las vidas y medios de subsistencia: el empoderamiento de las mujeres tiende a hacerlas menos vulnerables al impacto causado por desastres.
  • Las mujeres tienen el potencial para contribuir a la par en la transición baja en carbono.

A pesar de todas estas razones, en Venezuela no se ha dado el debate necesario que impulse y exija la incorporación de la mujer y el enfoque de género en las acciones que serán necesario emprender para proteger a la población contra el cambio climático.

Un elemento importante para comenzar a trabajar este tema, es que necesitamos tener acceso a las ideas y propuestas que se han desarrollado en todo el mundo y que nos pueden servir de fundamento para el diseño de políticas de gestión del cambio climático con enfoque de género.

En la Coalición Clima21 venimos realizando una recopilación de documentos sobre la relación entre cambio climático y derechos humanos.

En tal sentido, y para promover el estudio y debate que deberá ocurrir en nuestro país, aprovecho esta fecha para compartir una serie de documentos y artículos que pueden servir de base a la discusión, promoción e implementación de este enfoque.


Guía mínima de documentos sobre género y cambio climático
  1. “Ficha Informativa sobre Género y Desarrollo Nº 7. Género y Cambio Climático” Un folleto introductorio editado por el Grupo Interagencial de Género de las Naciones Unidas. http://www.cinu.org.mx/gig/Documentos/ambiente.pdf
  2. “El cambio climático desde una perspectiva de género”  Documento elaborado por Anke Stock y publicado por la Fundación Friedrich Ebert http://library.fes.de/pdf-files/bueros/quito/09023.pdf
  3. “Informe sobre Cambio Climático de CARE: Adaptación, género y empoderamiento femenino” http://www.careclimatechange.org/files/adaptation/Adaptacion_genero_y_empoderamiento_femenino.pdf
  4. “Género y Adaptación al Cambio Climático: Puesta en común y sistematización de experiencias sobre la integración de la perspectiva de género en la adaptación al cambio climático en el ámbito rural en Nicaragua” Texto de Noémi  Gonda de Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras (AVSF) http://www.avsf.org/public/posts/1794/genero_cambio_climatico_nicaragua_avsf_2015.pdf
  5. “Género y cambio climático. Aportes desde las mujeres de Centroamérica a las políticas regionales sobre cambio climático” Un documento del Foro de Mujeres para la Integración Centroamericana – FMICA http://cmsdata.iucn.org/downloads/aportes_mujeres_genero_y_cambio_climatico.pdf
  6. “Guía Recursos de género para el cambio climático” Documento del PNUD http://www.undp.org/content/undp/es/home/librarypage/environment-energy/resource-guide-on-gender-and-climate-change-in-latin-america-.html 
  7. “Conference of the Parties” Un texto de ONU Mujer sobre los avances del enfoque de género en las Conferencias de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas http://www.unwomen.org/en/how-we-work/intergovernmental-support/climate-change-and-the-environment/conference-of-the-parties
  8. “Impact and Agency in Human Rights, Security, and Economic Development” Publicación Georgetown Institute for Women, Peace and Security https://giwps.georgetown.edu/sites/giwps/files/Women%20and%20Climate%20Change.pdf
  9. “Women, Gender Equality and Climate Change” Publicación de Women Watch http://www.un.org/womenwatch/feature/climate_change/
  10. “Fact Sheet: Women, Gender Equality and Climate Change” Un compendio de información  sobre temas relacionados con el enfoque de género, la igualdad de género y el cambio climático. http://www.un.org/womenwatch/feature/climate_change/downloads/Women_and_Climate_Change_Factsheet.pdf

Estos documentos  son apenas un abrebocas del total posible de documentos existentes en la Web, pero pueden ser útiles para comenzar a trabajar el tema.

Usemos estas ideas para apoyar y fortalecer a todas las mujeres de nuestro país, las cuales  día a día luchan contra la adversidad, la pobreza, el hambre, la exclusión y también contra los efectos del cambio climático.

Feliz Día Internacional de la Mujer.


23 nov 2016

La sociedad civil de Venezuela realizará un taller de trabajo para actuar contra el cambio climático





La Coalición Clima21, la Red Ara y la Fundación Tierra Viva, en conjunto con el Grupo Social Cesap,  con el apoyo de Civilis DDHH, se han unido para articular y fortalecer a la sociedad civil venezolana de tal manera de  actuar de manera eficaz frente a los desafíos derivados del cambio climático y sus efectos sobre los derechos humanos.

Por ello llevaremos a cabo el 1er Taller de trabajo: “La Sociedad Civil Venezolana Frente al Reto del Cambio Climático”, el cual tendrá lugar el día 29 de noviembre próximos.

El objetivo de este espacio de trabajo es establecer de manera consensuada las bases para un plan de trabajo de las organizaciones de la sociedad civil de Venezuela en relación con el cambio climático.

Durante el mismo, esperamos identificar acciones prioritarias para trabajar los temas del cambio climático desde la sociedad civil, así como establecer propuestas para una agenda climática de la sociedad civil venezolana. Adicionalmente el taller  espera definir estrategias para facilitar la comunicación  y colaboración de la sociedad civil en materia de cambio climático.

Este evento es el primero que espera realizarse para promover y apoyar desde la sociedad civil de Venezuela el cumplimiento del Acuerdo de París, el Objetivo 13 sobre acción climática de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de las Naciones Unidas y los objetivos climáticos del Plan Nacional de Derechos Humanos. Asimismo, el mismo se realiza en seguimiento a los acuerdos y compromisos alcanzados en el Seminario Regional sobre el Cambio Climático para las Organizaciones de la Sociedad Civil de Latinoamérica, promovido por la Unión Europea, el cual fue realizado el pasado mes de septiembre.

Por razones presupuestarias el Taller tiene cupos limitados, por lo que no está abierto al público en general. En función de esa limitación se realizará el mayor esfuerzo por hacer la más amplia divulgación de sus resultados.

Contacto: Alejandro Álvarez Iragorry  coalición.clima21@gmail.com
Twitter: @clima21_VE



5 oct 2016

Dudamel in the jungle



Imagen del fondo (detrás de Dudamel) "La Jungla" Wilfredo Lam 1943


Recientemente, el director de orquesta Gustavo Dudamel en un polémico discurso realizado en la Casa Blanca de los Estados Unidos, narró que su mentor, el maestro José Antonio Abreu, dijo “que el peor crimen cometido en el mundo moderno ha sido quitar a los niños el acceso a la belleza y a la inspiración”.

No estoy para nada seguro que esa afirmación sea del todo cierta. Así que me toca el difícil trance de rebatir o al menos polemizar con un maestro mundialmente respetado.

La idea atribuida al Maestro Abreu presupone que los niños de algún tiempo pasado tuvieron mayor acceso a la belleza y a la inspiración que los niños de hoy en día ¿Es esto cierto?

Asimismo, habría que preguntarse: cuantos niños, cuáles de ellos, o en qué partes del mundo tuvieron, en algún pasado, la posibilidad de disfrutar de esos dones.

Estoy seguro que en muchísimos lugares y situaciones la mayor parte de los niños, jóvenes e inclusive adultos, en tiempos anteriores a la actualidad no tuvieron esa posibilidad. Que los que tenían aptitudes artísticas tuvieron que luchar de manera muy dura contra los prejuicios, las presiones sociales e incluso en algunos casos contra la violencia para lograr expresar su sensibilidad y creatividad, incluso simplemente para tener acceso al disfrute del arte y la cultura.

No es que las cosas en esta época estén como para montar una fiesta. Pero estoy seguro que en este momento muchos más niños y jóvenes tienen acceso a información y vivencias artísticas que lo que jamás tuvieron sus antecesores. Que además, hemos logrado un nivel de respeto por nuestros hijos suficientemente alto como para que en muchos casos alentemos y no cercenemos sus intenciones de hacer o disfrutar del arte y la creatividad.

Pero por otra parte, si estoy seguro, y eso si es posible de demostrar, que se está cometiendo a escala global un verdadero crimen contra nuestros niños: despojar a la gran mayoría de ellos de tener contacto e interacción real con la naturaleza.

Sufrimos un déficit de naturaleza.

A medida que la población del mundo se hace cada vez más urbana, disminuye de manera dramática la posibilidad de que la población que vive en las ciudades, y principalmente los niños, tengan experiencias de primera mano con elementos de la naturaleza: sean animales silvestres, plantas u otros fenómenos de la naturaleza.

Sólo, a manera de ejemplo, piensen cuantos de los chicos de hoy en día tienen la posibilidad de subirse a un árbol para comerse una fruta arrancada directamente de sus ramas.

Y esa situación parece estar teniendo consecuencias nocivas en los habitantes de las ciudades, y principalmente en los miembros más jóvenes de la sociedad.

Un importante número de médicos, psicólogos y educadores en todo el mundo están asociando padecimientos cada vez más comunes en las grandes ciudades, tales como: la depresión juvenil e infantil, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la apatía juvenil, así como problemas emocionales, físicos y de comportamiento, con este “déficit de naturaleza”.

Incluso, algunos estudios han correlacionado el aumento de la criminalidad en zonas urbanas con la disminución de áreas verdes en los mismos.

Como consecuencia posible de esta situación, nuestros niños responden sumergiéndose cada vez más en los paraísos y placeres virtuales del mundo digital y la narcodependencia, así como en el vacío existencial y la falta de conexión con la vida que lleva a la violencia.

La solución a este problema es fácil y a la vez difícil. 

Se necesita reverdecer nuestras ciudades. Llenarlas de parques, jardines, calles arboladas.

También hay que reverdecer la educación y sacarla de las aulas y volver a mirar y admirar la naturaleza como lo hicieron muchos educadores venezolanos en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado.

Pero también hay que aprender a vivir y convivir en armonía y paz con nuestro ambiente. Para ello hay que reconsiderar nuestros patrones actuales de vida que nos convierte en los robots alienados y altamente vulnerables que somos los habitantes de los entornos cada vez más artificiales de nuestras ciudades

Más aún, si queremos enfrentar el cambio climático debemos evolucionar hacia un nuevo paradigma ambiental a partir de ciudades y personas abiertas a la naturaleza.

Pero esas soluciones, muchas de ellas sencillas, enfrentan una gran cantidad de enemigos que hacen el camino difícil.

Estos personajes, muchos de ellos ecofóbicos, incluyen al funcionario público que dice: “primero hay que resolver los problemas sociales”, como si la mejora de la calidad de vida y la salud ambiental no fuesen temas sociales. Les siguen los que miran la tierra sólo en términos de metros de construcción y kilómetros de pavimento, luego los adoradores del dios-carro, y los gobernantes que nos prefieren encerrados en nuestras casas, entre otros (no sé por qué cuando nombro esta gente me viene a la cabeza el nombre de un exministro).

Y allí no queda la cosa. Actualmente vivimos bajo amenazas mayores. Sobre nuestro país pareciera que ya marchan triunfantes los socios ambientales de los cuatro jinetes del Apocalipsis: "Destrucción", "Contaminación", "Extinción" y "Sed". Todos ellos listos para su Armagedón sobre los campos de Guayana en el llamado Arco Minero del Orinoco.

Al final, quizás necesitemos de un Dudamel que pregunte, no sobre si Venezuela podrá salvar su Sistema de Orquestas, que estoy seguro que sí, sino que interpele al país, su gobierno, políticos y sus ciudadanos si Venezuela podrá salvar a su naturaleza, para salvar a su gente.

7 jun 2016

Un sueño para una joven llamada Caracas


"Mujer vegetal" Mario Abreu 1954




El siguiente texto fue el Discurso de Orden que presenté el pasado 6 de junio de 2016 en el Concejo Municipal del Municipio Bolivariano Libertador en ocasión de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente y la entrega de los Premios y Reconocimientos Waraira Repano – Cerro El Ávila 2016.

 
Miembros del Concejo Municipal del Municipio Bolivariano Libertador
Representantes de la Alcaldía del Municipio Bolivariano Libertador
Representantes del Ministerio Poder Popular para el Ecosocialismo y Aguas, y demás Ministerios del Ejecutivo Nacional
Organizaciones y personas homenajeadas con el Premio y la Orden al Mérito Waraira Repano – Cerro El Ávila 2016
Miembros de organizaciones comunitarias, organizaciones no gubernamentales, y demás organizaciones de la sociedad civil
Representantes de los medios de comunicación
Señoras y señores.


Me siento particularmente honrado de que un día como hoy con tanta significación para mí, tenga la oportunidad de dirigirme a ustedes, en ocasión de la conmemoración del Día Mundial del Medio  Ambiente y la entrega de los Premios y Reconocimientos Waraira Repano – Cerro El Ávila 2016.

Es por ello, que quiero iniciar agradeciendo profundamente esta invitación que me hiciera el Concejo Municipal Bolivariano Libertador, a través de la Comisión Permanente de Ambiente y Turismo, y en función de la misma, aprovechar la oportunidad que me dan para hacer algunas reflexiones desde el ambientalismo sobre nuestra ciudad y el futuro que soñamos para ella. Y hago énfasis que las mismas surgirán desde el ambientalismo y el sueño. He sido calificado tanto de "ambientalista radical" como de “idealista perdido" y uno no puede andar decepcionando a sus críticos, tal como dice el maestro Gustavo Wilches Chaux.

Esta ocasión que aquí nos reúne, busca articular varios temas: La celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, a la ciudad de Caracas en conjunto con su montaña guardiana, así como el reconocimiento a un importante grupo de personas que trabajan por ese sueño que es el vivir en una ciudad que pueda evolucionar hasta lograr que su rasgo fundamental sea el respeto y cuidado por la vida, y todas las formas y manifestaciones de vida.

En la actualidad en Venezuela, es de enorme importancia reafirmar nuestro derecho a soñar con un futuro mejor. Frecuentemente, a los ambientalistas nos dicen que debemos ser más realistas y poner los pies sobre la tierra. Nos dicen igualmente, que con tantos problemas que existen en este momento ¿Quién se va estar preocupado por temas como el ambiente? Cuando oigo esos argumentos, recuerdo que hace un poco más de doscientos seis años, a unas pocas cuadras de aquí, en la esquina de Las Ibarras, uno de nuestros héroes civiles olvidados, Juan Germán Roscio, creó la Sociedad Patriótica, núcleo de las ideas independentistas y de libertad en Venezuela. Conceptos que en ese momento eran mucho más difíciles de concebir y practicar que de las que hablamos en este momento.

En este contexto, comencemos hablando del escenario donde es posible alcanzar nuestro sueño ambiental: la ciudad de Caracas.

No resulta fácil resumir casi cuatrocientos cincuenta años de historia de nuestra ciudad. Pero quizás, ella no sea tan vieja como pareciera debido a su edad cronológica. 

Si usamos la idea del escritor argentino Hernán Casciari de calcular el tiempo “humano” de un país dividiendo su edad entre 14, Caracas, pudiera imaginarse como una joven adulta de treinta y dos años: alegre, trabajadora y un poco mandona; madre adoptiva de seis chicos nacidos en el campo y bautizados como Petare, Baruta, Chacao, El Hatillo, Antímano y Macarao, los que ahora envuelve protectoramente en su regazo, aunque algunos de ellos a veces sean respondones y se den aires de superioridad aún inmerecida.

Pero en cualquier caso, vale la pena recorrer un poco la historia de nuestra joven Caracas.

Comencemos diciendo que la “ciudad de los techos rojos” fue construida en el espacio protegido entre la muralla formada por la montaña que los españoles llamaron “El Ávila” y los barrancos moldeados por los profundos cauces de los ríos Caroata y Catuche. Su territorio había sido reconocido desde antes de la llegada de los europeos como un sitio inmejorable: abundante agua, buenos suelos agrícolas, clima excelente y una localización geográfica privilegiada. A pesar de estas bendiciones, al principio, su crecimiento fue muy lento y por muchos años solo fue una diminuta isla en un mar de plantaciones de caña, café y algunos frutales.

Esta situación cambió, ya avanzado el siglo XX, cuando la ciudad comenzó a crecer y transformarse de manera vertiginosa, como un deslave que va devorando todo a su paso.

Cuando mi familia, como tantas familias venezolanas, se vino a Caracas en los años 60 del siglo pasado, ya la mayor parte de la transformación se había dado. La ciudad había abandonado su ropaje colonial y republicano por un vestido moderno y audaz diseñado por los mejores arquitectos del momento. También había crecido y engordado. Ya la ciudad ocupaba prácticamente todo el valle y empezaba a amenazar con derramarse hacia los espacios fuera de su territorio original. Así fue internándose en los altos mirandinos, las zonas altas de los municipios Baruta y El Hatillo, el corredor vial de la Autopista Regional del Centro y la vía hacia la ciudad de Guarenas. Ya para ese entonces, los pequeños pueblos agrícolas del valle habían prácticamente desaparecido.

La transformación fue inclemente. Se aplanaron cerros, se destruyeron bosques, las quebradas fueron convertidas en cloacas a cielo abierto y se escondieron de la vista del público; los espacios verdes remanentes se domesticaron en unos pocos metros de aceras y jardines, que en gran parte de la ciudad también fueron arrasados, sin que a la mayoría les hubiese preocupado su pérdida.

La bonanza petrolera reclamaba una capital grande, moderna y cosmopolita, sin importar el costo ambiental y humano de ese propósito.

Solo la conciencia y sabiduría de algunos venezolanos permitió proteger unos pocos espacios donde aún sobreviviera la espontaneidad vital de la naturaleza: El Parque Nacional El Ávila, actualmente renombrado como Waraira Repano; el Parque del Este (Francisco de Miranda); los parques Vicente Emilio Sojo, el Universal de la Paz y el Zoológico en Caricuao; el Parque del Oeste (Alí Primera); el Jardín Botánico de Caracas; la Zona Protectora de Caracas; así como un pequeño número de otros parques y espacios verdes diseminados por la ciudad. Todos ellos se hicieron rápidamente insuficientes, para las necesidades de la población y su derecho a disfrutar de la naturaleza, y sólo sirvieron para hacer un ínfimo contraste verde contra extensas zonas sin parques, sin árboles, casi sin vida: sólo dominio para el cemento y el asfalto.

La ciudad en crecimiento necesitó de servicios y suministros cada vez mayores, y al destruir sus propios recursos necesitó importar agua, energía y alimentos así como librarse de sus desechos. Ello generó el despojo y destrucción de una gran ecoregión, la cual incluye el norte del estado Guárico, los altos mirandinos, los valles del Tuy y gran parte de la región de Barlovento, entre otros espacios territoriales.

La ciudad rica se daba el lujo de crecer a expensas de la degradación y explotación de sus vecinos.

En paralelo con el desarrollo urbanístico autorizado, surgió la ciudad informal. Así los cerros menos apetecidos por los empresarios de la tierra, fueron colonizados por millares de personas que elaboraron un heterogéneo mosaico de viviendas construidas, a veces con materiales firmes, pero más frecuentemente con componentes precarios y en terrenos vulnerables. Así se construyeron asentamientos urbanos enormes, muchos sin agua, sin cloacas, sin recolección de desechos sólidos, sin parques y en permanente estado de riesgo de catástrofe. Constituyendo hasta hoy en día, una de las mayores situaciones de injusticia ambiental que existe en nuestra ciudad.

A lo largo de esta historia se hicieron algunos intentos de ordenar y “racionalizar” el crecimiento urbano a través de leyes y ordenanzas, y se realizaron algunos avances importantes en materia de suministro de agua, transporte y otros programas de desarrollo de infraestructura y servicios.

Estos propósitos, llenos de buenas intenciones, y en algunas ocasiones con éxito momentáneo, tuvieron a la larga poca eficacia o fueron insuficientes, producto de la falta de continuidad administrativa, la poca voluntad política y en particular por el poder del dinero sobre otras consideraciones. 

El último golpe a cualquier propósito de ordenamiento urbano, se lo asestó el nuevo avance de la ciudad, ahora hacia adentro, nacido de la idea de que “en Caracas cabe otra Caracas”. Planteamiento que, desde mi punto de vista personal, es irresponsable y perjudicial, al no ir acompañado de un plan urbano integral, coherente y consensuado que diera respuestas, no solo al derecho de los ciudadanos a un techo, sino que buscara la mejora real y sostenible de la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad,  incluyendo, por supuesto, de aquellos que están siendo beneficiados por las nuevas viviendas.

Así llegamos a la segunda década del siglo XXI, y tenemos una ciudad desordenada, con graves problemas de suministro de agua – incluso en años donde no hay “niños” a la vista – con sistemas de gestión de desechos ineficiente, con una de las tasas de área verde por persona más baja entre las ciudades de la región,  enormemente vulnerable a los efectos de los eventos climáticos extremos y sin casi ninguna previsión, ni preparación para enfrentar los efectos del cambio climático.

Pero quizás, el peor de los problemas de la ciudad sea su escasa gobernabilidad generada por la desarticulación institucional, la feudalización de territorios, la hostilidad política y la negación de todo intento de concebir y avanzar hacia una ciudad propicia para todos.

Adicionalmente, en esta época de múltiples crisis simultáneas, de policrisis la llamó el sociólogo y filósofo Edgar Morin, solemos creer que el problema central de la ciudad es sólo de tipo político. Pero esta es únicamente una fiebre pasajera, tal como muchas otras han ocurrido en toda su historia, algunas mucho peores que la actual. Los verdaderos problemas están en un nivel más profundo, son temas sociales, culturales y ambientales. Lo peor, en relación con el tema ambiental, lo pudiéramos describir parafraseando el célebre microcuento de Augusto Monterroso: “cuando despertemos, el dinosaurio ambiental todavía estará allí”… y quizás, agrego yo, hasta haya crecido.

Al final de esta historia, esta mujer que hemos llamado Caracas, ha llegado a la edad adulta con importantes problemas de salud ambiental, con dificultades para encaminarse hacia un proyecto de vida sostenible, vulnerable y amenazada por múltiples peligros. Nada fuera de lo común en la Venezuela actual.

Pero a pesar de todo ello, la ciudad aún está viva, llena de color y belleza. No solo por la magia de su cordillera que le hace una espléndida cortina verde a la ciudad, sino por los cientos de especies de aves que aún recorren los caminos de su cielo, así como por el verde de algunas urbanizaciones y pequeños rincones naturales que aún perviven a lo largo de la urbe. Pero más que todo, por el trabajo de miles de personas que en alcaldías, organizaciones ambientales, organizaciones vecinales y comunales luchan cada día por defender nuestro derecho a vivir y convivir en un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado como nos cuenta la Constitución.

Esas personas son los verdaderos héroes de la ciudad y como tales estamos obligados a premiarlos, reconocerlos, retribuir sus esfuerzos, pero en particular apoyar decididamente su trabajo. Hoy me honro en estar entre una excelente muestra de esos seres humanos imprescindibles para el futuro de la ciudad.

Ellos son el segundo de los componentes de este sueño del que hemos estado hablando y la clave para hacerlo realidad.

Me llama la atención que la mayoría de los homenajeados, y quizás esta sea la magia de este premio, militan en la causa de la educación y la comunicación ambiental.

Esto es un tema enormemente importante. Nelson Mandela nos dejó la idea de que “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Y así es: Los educadores ambientales queremos cambiar al mundo. Ya que pretendemos usar las herramientas educativas para avanzar hacia un mundo más responsable, consciente, solidario y justo. Pero ello no implica imponer ideas a la gente, por buenas que parezcan. El gran educador Paulo Freire decía que “Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando”, por ello, la educación debe dirigirse no a la mera inculcación de conceptos y doctrinas, cuales quiera que sean, sino enseñar a cada persona, a pensar, a ser consciente y crítico; a entender su relación profunda con su ambiente y a ser capaz de participar activamente en la solución de los problemas que les toca enfrentar.

Dentro de estos propósitos, los educadores ambientales nos encontramos frente a un reto formidable: educar a toda la sociedad sobre la amenaza del cambio climático y las maneras de enfrentarlo. Ello no implica necesariamente enseñar ciencias ambientales, ni meteorología, sino ayudar a la gente a transitar el camino de la resiliencia, la creatividad, la solidaridad, la gestión de riesgos y la responsabilidad. 

Para ello, nosotros también tenemos que formarnos y romper con los paradigmas educativos que actualmente limitan la acción formativa. Tenemos que decir no a la educación basada en la mera transmisión de información. Sobre todo a la descontextualizada, sin pertinencia social, ni cultural, abstracta y sin contacto con la realidad y los problemas de la población. Necesitamos construir una educación viva, pertinente, contextualizada y eminentemente práctica.

Pero también para poder avanzar, es necesario que se fortalezca la educación ambiental en este país y en esta ciudad. Ello principalmende debido a que actualmente este campo de la educación pasa en Venezuela por un momento de mengua. Tal situación se debe principalmente a la falta de apoyo, la desinstitucionalización, la desvalorización del trabajo educativo y la falta de inversión en programas educativos apropiados y permanentes. 

Al fin de cuentas es un tema de prioridades. La joven premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, en uno de sus discursos expresó, que: "Si se quiere acabar la guerra con otra guerra, nunca se alcanzará la paz. El dinero gastado en tanques, en armas y soldados se debe gastar en libros, lápices, escuelas y profesores" y yo agrego, con humildad, que también tenemos que invertir en apoyar a los educadores comunitarios, animadores sociales, comunicadores y cultores que quieran enseñar sobre cómo enfrentar los desafíos del cambio climático y la degradación ambiental.

Frente a retos tan grandes, en este momento soy optimista, al encontrarme frente a este grupo extraordinario de personas, que estoy seguro, que desde la gestión, la educación, la comunicación y el canto, seguirán persiguiendo el sueño de la Caracas sensible, preparada, resiliente, participativa y respetuosa de la vida en todas sus formas y manifestaciones. 

El Dalai Lama dijo que “El planeta no necesita más `gente exitosa´. El planeta necesita desesperadamente más constructores de paz, sanadores, restauradores, cuentacuentos y amantes de todo tipo”. Tenemos la dicha y fortuna de estar entre esa gente y que aquí se encuentren reunidos para ser homenajeados.

A todos ellos, muchas gracias en nombre de la gente de Caracas.




11 ene 2016

Volviendo del futuro ambiental






El siguiente artículo fue publicado en la Edición Aniversaria del Semanario Quinto Día aparecida el pasado 27 de noviembre. La misma recogió una serie de textos breves - y en tono positivo - sobre diversos temas los cuales buscaban responder a la solicitud de enviar "consejos a los gobernantes".

Ha pasado poco tiempo desde su publicación, pero ya algunos de los puntos tratados parece que se encaminan a un presente peor de lo esperado.



La película “Volver al Futuro II” de 1985 comienza con la aparición de un extravagante científico que dice venir del futuro y le pide al protagonista que le acompañe de regreso para tratar de evitar unos sucesos que aún están por ocurrir. La fecha objetivo: 21 de octubre de 2015.

Si contáramos con los medios para viajar, por ejemplo veinte años al futuro, ¿Cómo sería recordado el año 2015? Vamos a poner nuestra máquina del tiempo en marcha para investigar sobre lo que se vivió en ese momento.

Es casi seguro que cuando se revisen los principales sucesos ocurridos ese año, el mismo estará marcado por importantes acontecimientos ambientales. Ellos serán percibidos como hitos que definirían el futuro de nuestro planeta y nuestro país.

Iniciaríamos la cuenta en el mes de mayo con la publicación de la Encíclica Papal “Laudato Si´”. En ese documento el Papa Francisco hace un vehemente llamado  a la acción por la protección de nuestra “Casa Común”. Asimismo, critica el consumismo y la codicia y exhorta a lograr una acción colectiva para actuar contra el cambio climático.

Más adelante, en el mes de septiembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas estaría aprobando el documento “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. El mismo contiene 17 objetivos y 169 metas dirigidos a orientar los esfuerzos de desarrollo global. Un elemento resaltante de estos Objetivos de Desarrollo es que los temas ambientales atraviesan toda la Agenda, por lo que la dimensión ambiental se convierte en uno de los ejes principales de este compromiso mundial.

Luego, a finales de año, en París se realizaría la  Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas. En ella se estaría alcanzando un nuevo acuerdo para regular la emisión de gases causantes del calentamiento global. Asimismo, esta Conferencia obtendría otro resultado importante: El compromiso voluntario de 146 países del mundo de disminuir según sus posibilidades la emisión de estos gases en sus territorios y procesos.

Quizás también se recuerde el año por un hecho adicional: El haber alcanzado un nuevo record en las temperaturas del planeta. Un dato que debería habernos recordado que caminábamos hacia un posible desastre ambiental.

Y en Venezuela ¿qué estaba ocurriendo en materia ambiental ese año?

Las noticias no serían buenas: Se había eliminado el Ministerio del Ambiente, uno de los organismos pioneros en políticas de gestión ambiental en el mundo. Más adelante en el año se crearía un nuevo ministerio llamado de Ecosocialismo y Aguas cambiando el foco de la gestión ambiental a la doctrina política del momento.

En paralelo, la situación ambiental del país sería preocupante: Un estudio indicaría que más del 39% de los hogares venezolanos no recibían agua de forma regular. A la vez que se multiplicaban las denuncias por la mala calidad del agua distribuida en las redes de acueductos. Asimismo, el resultado de un trabajo realizado en toda la Amazonía revelaría que Venezuela era el único país de la región donde la deforestación de sus bosques amazónicos estaba aumentando. La minería ilegal de oro en la Guayana seguiría con su secuela de devastación, contaminación, enfermedad y destrucción de las culturas indígenas. Surgirían nuevas amenazas sobre las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial, incluyendo Parques Nacionales protectores de nuestra biodiversidad e importantes productores de agua y electricidad. Asimismo se multiplicarían las obras públicas realizadas sin respetar las normas constitucionales y legales de control ambiental. Ese año Venezuela no aportó ningún compromiso, ni mostró avances en materia de cambio climático. Y, sin agotar la lista, se mantendría un grave conflicto entre los funcionarios del extinto ministerio del ambiente y las autoridades del nuevo ministerio.

Afortunadamente no todo serían malas noticias: Diversas organizaciones, instituciones y personas estaban haciendo esfuerzos por mejorar la conciencia ambiental de la ciudadanía, establecían programas de reciclaje, apoyaban la conservación de la biodiversidad, promovían emprendimientos basados en los principios de la sustentabilidad, investigaban y articulaban el conocimiento científico en materia de cambio climático, entre otras acciones. Todo ello a pesar del entorno político y económico extremadamente difícil de ese momento.
Dado este panorama, cuáles podrían ser los consejos que esos viajeros en el tiempo podrían dar a nuestros gobernantes.

El primero, y quizás más importante, sería no perder la oportunidad que representan los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por las Naciones Unidas. Ellos pueden actuar como lineamientos que orienten una Agenda Nacional encaminada a redefinir nuestro modelo de desarrollo. A la vez, a corto plazo, servirían para encauzar las acciones de los organismos venezolanos con competencias ambientales.

Esta oportunidad ha sido ya señalada por el Presidente de la República. El cual, al regresar de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas, convocó “a todos los sectores del poder popular a conocer y estudiar los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable”. Asimismo, pidió la realización de un debate nacional sobre los mismos, así como incorporarlos al Plan de la Patria.

Este “debate para la acción”, como el mismo presidente lo definió, pudiera ser una oportunidad extraordinaria para lograr una alianza nacional amplia, inclusiva y abierta por un desarrollo justo, democrático y responsable de nuestra nación.

El debate debe hacerse sin sectarismo ni exclusiones, respetando el derecho de todos los ciudadanos a participar de manera protagónica y eficaz en la construcción de nuestro futuro como país.

Mientras esta discusión se realiza, es urgente que el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas diseñe, revise o reactive acciones adecuadas para la solución de los problemas ambientales del país. Estos, al menos, deben incluir: el control de contaminantes y otras fuentes de daño ambiental, la protección efectiva de especies y ecosistemas, la gestión integral de cuencas y los planes de ordenamiento del territorio. Asimismo debe liderar el diseño de planes nacionales para la mitigación y adaptación al cambio climático, así como coordinar un programa nacional de educación ambiental sin apellidos partidistas.

También será necesario que la Asamblea Nacional se incorpore a esta acción. Se necesita promover leyes que le den piso legal a la lucha contra el cambio climático y revisar las normas ambientales que estén desfasadas o son ineficaces. Igualmente será preciso promover el uso de los presupuestos nacionales como herramienta para impulsar las prioridades que surjan de una Agenda Nacional Ambiental en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Los ciudadanos igualmente necesitamos activarnos y trabajar para defender nuestros derechos ambientales y de participación, así como promover acciones y procesos de articulación y diálogo y actuar como contralores de las acciones que se realicen.

El futuro de Venezuela puede ser promisorio para todos sí asumimos nuestro territorio y sus recursos naturales con conocimiento, responsabilidad y sensatez, pero también puede ser de mayores dificultades y limitaciones, especialmente para la población de menores recursos, si dilapidamos esta oportunidad.

No es necesario viajar en el tiempo para comprender estas opciones y actuar en consecuencia.



Mi agradecimiento a la periodista Leni Ramírez por la oportunidad y el apoyo en la redacción de este artículo.

19 nov 2015

Sombras sobre París (y la COP21)





Recientemente la gran amiga y muy inteligente periodista Erika Hidalgo me llamó para hacerme una pregunta que me dejó por un momento sin saber que decir:

- Alejandro ¿Tú crees que el ataque terrorista en París puede afectar a la reunión de la COP21 y sus resultados?

Esas preguntas descolocan a cualquiera. Me estaban pidiendo que predijera el futuro. Uno cada día más incierto, donde cada situación que ocurre desafía cualquier escenario que pudo haberse siquiera imaginado.

Frente a la bola rápida que el pitcher me lanzó, intenté una respuesta que sonara más o menos coherente y no del todo estúpida. No sé si lo logré, pero la pregunta me quedó dando vueltas y aquí intentaré ampliar un poco más los balbuceos que me salieron en el momento.

En primer lugar, creo que la reunión se va a dar. A menos que ocurra otra situación similar. Ello por lo cercano al evento, la complejidad de su organización y, en particular por el orgullo del país anfitrión. Los franceses no querrán transmitir el mensaje de que una acción terrorista puede alterar significativamente la vida normal de ese país.

A pesar de ello, es seguro que se impondrán medidas de seguridad extremas. Ellas incluirán fuertes restricciones a las libertades ciudadanas. Eso implica que por la necesidad de garantizar la seguridad a las delegaciones concurrentes, posiblemente no se podrán realizar las manifestaciones  y actos de calle que han sido parte de estos eventos globales. Tal situación empobrecerá la reunión al convertirla en un acto prácticamente cerrado que no tendrá la presión de las organizaciones ciudadanas y de activistas para que se alcancen acuerdos verdaderamente significativos.

Un segundo efecto es comunicacional. Los organizadores del evento han venido adelantando un enorme esfuerzo para convertir a esa reunión en un acto global que supere lo que pudiera ser una mera negociación entre los intereses de los gobiernos del mundo.

En tal sentido, han realizado una extensa y muy profesional campaña para motivar a los medios de comunicación en todo el mundo a enfocar su mirada hacia la importancia de esta reunión.
Pero en este momento, para mucha gente en el mundo, París quedó asociado a crímenes horrendos y acciones policiales muy severas, y no a un evento relacionado con la protección de las condiciones ambientales de nuestro planeta a largo plazo.

Lograr retomar el momento comunicacional en tan poco tiempo será difícil, aunque no necesariamente imposible, pero sin lugar a dudas no podrá librarse de la mancha del terrorismo en sus espaldas.

Pero el efecto que estos actos  pueden tener sobre la COP21 y el futuro de las acciones para frenar el cambio climático, puede ser mucho más poderoso y perverso.

Hasta la fecha,seis países declararon la guerra contra el Califato Islámico, el cual se ha responsabilizado de este y otros ataques terroristas recientes. En este contexto algunos líderes mundiales como el Papa Francisco y analistas políticos han asomado la posibilidad de que estemos a las puertas de una tercera guerra mundial.

Bajo estas condiciones, las naciones involucradas, entre ellas los Estados Unidos, Francia, Alemania y Rusia, dedicarán importantes cantidades de dinero y esfuerzo a las acciones dirigidas a derrotar a este grupo terrorista.

Esta situación impactará intensamente sobre la lucha contra el cambio climático.

Uno de los temas más complejos en los esfuerzos para controlar este fenómeno global está relacionado con el del financiamiento. La pregunta que muchos se hacen cuando se discuten temas como el control de las emisiones de gases de efecto invernadero es: ¿Quién va a pagar la cuenta? Es decir, identificar las fuentes de financiamiento necesarias para impulsar los cambios dirigidos a alcanzar modelos de producción y consumo que no afecten el ambiente global.

La posición de los países menos desarrollados ha sido la que los que generan la mayor proporción de gases de efectos invernadero deben financiar estos proyectos. Es decir países como Estados Unidos, China, y la Unión Europea. Pero ahora algunos de ellos podrán aducir que en las actuales circunstancias su prioridad es derrotar el terrorismo internacional, por lo que sus fondos para proyectos relacionados con el cambio climático quedarán fuertemente mermados.

Muy posiblemente este punto de vista a será apoyado por los ciudadanos de esos países. El terrorismo tiene efectos dramáticos  sobre la opinión pública. Son eventos mediáticos trágicos que movilizan los peores miedos de las personas. Por su parte, el cambio climático, es un fenómeno complejo no muy bien entendido por la mayoría. Asimismo, sus efectos posibles más graves  ocurrirán a  largo plazo, por lo que muchos consideran  que pueden ignorarlo sin afectar sus vidas e intereses.

A esto se une que la búsqueda de soluciones al cambio climático tiene grandes enemigos. Éstos pueden ver en este momento su oportunidad para al menos retrasar el logro de decisiones dirigidas a lograr cambios significativos en la economía y modelos de desarrollo del mundo.

En ese lote se encuentran algunas de las mayores empresas energéticas globales, grandes industrias manufactureras y relacionadas con alimentos. Todas ellas se benefician de los procesos económicos que generan el cambio climático.

A ello se unen gobiernos no democráticos que no apoyan el fortalecimiento de una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones.

Todos ellos ven con preocupación que se siga avanzando hacia sociedades más responsables, austeras, autosustentables, educadas y, por supuesto, más democráticas.

Muchas sombras oscurecen a París. Junto a la barbarie del terrorismo y su estela de muerte y dolor, estará la ominosa nube de los peores intereses contrarios al respeto a la vida en todas sus formas y a lograr sociedades sustentables.

París no es una fiesta. Es el escenario de lucha por nuestro futuro.

8 jul 2015

El ambiente en la Agenda de Desarrollo más allá del 2015






El día de ayer (08/07/2015) la Asociación Sinergia en conjunto con la Plataforma de Redes de Organizaciones de la Sociedad Civil de Venezuela realizó una segunda Consulta Nacional en relación con los Objetivos de Desarrollo luego del 2015.

Estas actividades de consulta forman parte de una campaña internacional (Action2015) dirigida a incorporar activamente a las organizaciones sociales de todo el mundo en la discusión de los nuevos objetivos de desarrollo que sustituirán a los Objetivos del Milenio que estuvieron vigentes desde el 2000 y hasta este año.

Los nuevos objetivos propuestas le dan un peso importante al tema ambiental, no solo con objetivos muy concretos, sino como proceso transversal a todo el resto de los temas presentados en las primeras discusiones. Este es un claro reconocimiento a la importancia de las consideraciones ambientales como factor de desarrollo humano.

En este contexto, los organizadores nos solicitaron a Alejandro Luy y a mi persona desarrollar una primera aproximación a la comprensión de la articulación entre los temas de desarrollo y la gestión del ambiente. Esta idea se convirtió en un documento que permitirá iniciar las discusiones y aportes de muchas organizaciones, instituciones y personas en este importante tema.

Este texto lo coloco a la disposición de los lectores para apoyar la divulgación del mismo y promover la discusión.




EL AMBIENTE EN LA AGENDA DE DESARROLLO MÁS ALLÁ DEL 2015

Alejandro Álvarez Iragorry y Alejandro Luy (*)


La ruta desde el conservacionismo al desarrollo sustentable

A mediados del siglo XX se hicieron evidentes los efectos negativos del desarrollo, tal como este era entendido hasta esa fecha, donde no se valoraban las externalidades negativas sobre la gente y el ambiente. Ello llevó a que en muchos países se establecieran organizaciones ciudadanas que reclamaban y apoyaban la conservación de las especies y áreas naturales amenazadas.

Más adelante, en las últimas décadas del siglo pasado, el avance de las ciencias ambientales llevó a una comprensión más integral de la compleja red de relaciones que conecta todos los procesos que ocurren sobre la tierra. A la vez que se reconoció las profundas relaciones entre los sistemas ambientales, las sociedades humanas, sus sistemas de producción y sus culturas.

Esto ocurrió en simultáneo con el aumento de la evidencia científica de que el desarrollo industrial y tecnológico estaba generando un impacto global que pone en riesgo la capacidad de los sistemas naturales para mantener la vida y generar servicios esenciales. En el extremo de esta situación, el cambio climático global tiene el potencial de afectar, no solo a los sistemas ambientales, sino a la economía y culturas humanas a escala global.

Un manual para vivir en la Tierra 

En los años 80 del pasado siglo se propuso la idea del desarrollo sostenible o sustentable (DS). Este nuevo modelo de desarrollo parte del principio de responsabilidad compartida de mantener las condiciones y atributos existentes en los sistemas naturales de tal manera de lograr la satisfacción de las necesidades humanas actuales y futuras.

El mismo busca articular los procesos sociales, económicos y ambientales de tal manera de avanzar hacia el uso responsable y ético de los recursos y territorios, a la vez que busca lograr la mayor justicia, seguridad y equidad en las relaciones sociales y el logro del avance de las condiciones de vida de la población a través de una economía que garantice la prosperidad y protección de todos los seres humanos.

En este marco, es posible reconocer que existe un vínculo fundamental entre las condiciones ambientales y los derechos humanos. En tal sentido, el derecho a la vida, salud, alimentación, seguridad, trabajo, educación y los derechos de los pueblos indígenas solo pueden ser realizados si las personas son parte de ambientes sanos, seguros y ecológicamente equilibrados.

Por el contrario, es claro que el deterioro ambiental genera situaciones que menoscaban y vulneran esos derechos, afectando principalmente a las personas con menores recursos económicos, mujeres, niños y otros grupos vulnerables, profundizando severamente su situación y dificultando sus posibilidades de mejorar sus condiciones de vida.

Caminando la Agenda de Desarrollo más allá del 2015

Este año finaliza el período de vigencia de la Agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.  En este período se han logrado algunos avances en las diversas áreas planteadas en los mismos, pero a la vez en algunos de estos objetivos no lograron ser alcanzados e incluso se observan graves dificultades en su camino. Uno de los temas preocupantes, es la falta de acuerdos significativos que lleven a disminuir de manera significativa la emisión de gases que causantes del cambio climático global.

Igualmente, dentro de nuestro país se han producido retrocesos en la gestión de recursos naturales tales como la gestión integral del agua y la protección de ecosistemas prioritarios para el país, así como en la estructura institucional necesaria para definir e implementar las políticas ambientales del país.

A pesar de ello, resulta necesario seguir adelante, y en este año se espera finalizar la construcción de una nueva Agenda de Desarrollo Post-2015. En la misma los temas ambientales han sido reforzados, así como resultan transversales a muchos de los otros objetivos propuestos.

Las múltiples redes que conectan ambiente y sociedad

Desde el marco del DS es posible conectar los temas ambientales con el desarrollo social de los pueblos. Ahora bien, el tema ambiental es enormemente amplio y complejo. Por ello, solo se presentarán algunos aspectos que se consideran prioritarios para Venezuela. Así mismo conectaremos los grandes temas ambientales del país con los objetivos propuestos en la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015.

1. Agua
El agua como todos sabemos es un elemento esencial para la vida, salud y progreso de toda persona, comunidad y nación. Para lograr una vida sana y productiva debe estar garantizado un suministro de agua en cantidades suficientes, de manera permanente y tener una calidad que garantice la salud de las personas que la utilicen.

En nuestro país, el Ejecutivo considera que ha sobrepasado una de las Metas del Milenio al reportar
que un 95% de la población tiene acceso al agua potable. Este dato no parece ser coherente con el hecho de que una cifra cercana al 40% de los habitantes de Venezuela no recibe agua de forma regular. Adicionalmente, en muchas regiones el agua que se distribuye no tiene las condiciones mínimas de calidad para garantizar la salud de los usuarios de la misma.

Por otra parte, el país tiene deficiencias importantes tanto en la capacidad de recolección y tratamiento de aguas residuales. Por ello son vertidas a ríos, lagos, mares, y otros cuerpos de agua sin ningún tratamiento, contaminando los mismos y promoviendo la propagación de enfermedades derivadas del uso de estas aguas.

Finalmente, para poder garantizar la disponibilidad de agua para todos, es necesario producirla. El agua que llega a cada hogar deriva de la capacidad de los bosques en las cuencas altas de los ríos para almacenar y canalizar estas aguas. A medida que estos sistemas forestales son intervenidos, y muchas veces destruidos, se van mermando los volúmenes y calidad de agua producidos.

Es muy importante ver este panorama de forma integral, es por ello que la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 estipula en su Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible y el saneamiento para todos.

Algunos datos de Interés: Aunque en algunos sectores del Área Metropolitana de Caracas los habitantes pueden tener a su disposición 510 litros por día promedio, en otros sectores de la misma ciudad la dotación de agua no alcanzan los 150 litros por persona por día. El suministro de agua del 80% de la población venezolana se origina en cuencas existentes en 20 Parques Nacionales. Asimismo, el 70% de la electricidad es generado a partir del agua proveniente del  Parque Nacional Canaima.

2. Biodiversidad
Venezuela contiene una muy alta diversidad biológica, por eso es llamado un país megadiverso. Este atributo ha sido la base de la subsistencia de la población a lo largo de su historia. En contraste con esta realidad, la dependencia de la renta petrolera ha llevado a la población a perder la vinculación con la biodiversidad local y hemos puesto en peligro a muchas especies y ecosistemas. Esto ha llevado a su vez a destruir fuentes de empleo, modos de vida, culturas autóctonas y capacidad para generar economías productivas y soberanas.

A pesar de esta situación, la biodiversidad aún tiene un posee un enorme potencial para fortalecer el desarrollo venezolano, siempre y cuando sea utilizada de manera responsable y organizada. En tal sentido, el uso sostenible de especies locales, el turismo sustentable, el manejo ecológico de áreas de cultivo y cría y la creación de ciudades “verdes”, pueden ser fuente de trabajo y prosperidad estable para muchas personas y comunidades actualmente empobrecidas.

Dos objetivos de la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 están relacionados con el tema de la biodiversidad: Objetivo 14. Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. Objetivo 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica.

Algunos datos de Interés: En el Parque Nacional Morrocoy (Edo. Falcón) el turismo proporciona aproximadamente 50% de los empleos de los dos municipios colindantes. A su vez en los PN Sierra Nevada y La Culata (Edo. Mérida) el turismo comunitario mantiene 135 microempresas turísticas familiares con 1.256 beneficiarios directos e indirectos en 28 comunidades.

3. Contaminación
Aunque en Venezuela se ha producido episodios de contaminación a lo largo de toda su historia, esta
ha incrementado de manera grave en los últimos ochenta años producto del mantenimiento de un modelo de desarrollo basado en la  dependencia de la extracción intensiva de recursos naturales, principalmente petróleo, así como el crecimiento expansivo de las zonas urbanas, los modelos agrícolas tecnificados y el mal manejo de sustancias tóxicas de origen industrial.

La consecuencia de la contaminación es el deterioro de la salud de la población y la disminución de
los ecosistemas de ser productivos. Ambos efectos inciden a su vez como factores generadores de pobreza y vulnerabilidad de la población.

El tema de la contaminación ambiental confluye con los temas de salud y es parte constituyente de la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 en su Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Algunos datos de Interés: En el Alto Caura (Edo. Bolívar) el 92% de las mujeres presentan niveles de mercurio en sus organismos superiores a los máximos establecido por la OMS. En la cuenca del Lago de Valencia el agua suministrada por el Acueducto Regional del Centro presenta niveles de contaminación fuera de las normas legales del país.

4. Cambio climático
Venezuela es un país vulnerable al cambio climático. Se prevé que este fenómeno puede generar inundaciones de zonas costeras, afectar la producción agrícola y pesquera, disminuir la disponibilidad de agua, promover la expansión de enfermedades transmitidas por vectores y aumentar el riesgo de desastres producto de eventos meteorológicos intensos.


El cambio climático es un fenómeno que ya está afectando al país y su impacto puede ir haciéndose más intenso en las próximos cincuenta a cien años. Aunque el país no es un gran productor de los gases involucrados en el cambio climático, como país productor de combustibles fósiles tiene una responsabilidad global en la búsqueda de soluciones que lleven a su sustitución, a la vez que debe promover un cambio ordenado de la economía de tal manera de hacerla cada vez menos dependiente de la explotación de estos combustibles.

El tema de Cambio Climático se presenta en la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 en su Objetivo 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

Algunos datos de Interés: Las predicciones actuales indican que el aumento de la temperatura producto del cambio climático afectará a cultivos como la papa, el café y el maíz y favorecerá a expansión de enfermedades tales como la malaria, el dengue y otras transmitidas por vectores.


El reto ambiental para Venezuela en la Agenda de Desarrollo Post-2015 

Venezuela debe establecer una Agenda propia que le permita superar los obstáculos y desafíos que en este momento dificultan sus posibilidades de avanzar hacia la sustentabilidad. En tal sentido, en este momento es posible plantearse algunas ideas que sirvan para iniciar la necesaria discusión entre todos los actores sociales del país.

Algunas de estas ideas orientadoras son las siguientes:

  • Establecer metas viables que permitan garantizar  un suministro adecuado de agua a la población en términos de volúmenes, continuidad y calidad. 
  • Diseñar e implementar políticas a largo plazo, para asegurar y conservar las cuencas productoras de agua en todo el país.
  • Revalorizar, proteger la diversidad biológica del país a través de procesos de planificación, ordenamiento y uso sostenible de los ecosistemas y las especies que ellos contienen.
  • niciar un programa nacional dirigido a inventariar y controlar las fuentes de contaminación ambiental.
  • Iniciar una política de Estado integral, participativa e inclusiva para enfrentar los retos del cambio climático, estableciendo programas de mitigación y adaptación que sean adecuados continuos y ajustables.
  • Promover la educación, información y participación de la población de tal manera de garantizar su incorporación a la toma de decisiones y contraloría con respecto a todos los aspectos que le competan en la gestión ambiental.
  • Establecer plataformas y medios que permitan el diálogo, la integración y la participación social en la búsqueda de acuerdos, alianzas y compromisos amplios con respecto a la gestión ambiental.


Finalmente será necesario tomar conciencia de que, tal como lo demostró el Ing. Arnoldo José Gabaldón, primer ministro del ambiente de Venezuela, el desarrollo sustentable solo es posible en democracia.





 (*)  Alejandro Álvarez, Director de Ecojuegos, Coordinador de la Red FOVEA, miembro del Comité Coordinador de la Red Ara 2010-2014, Animador Nacional de la CEC-IUCN; // Alejandro Luy,Gerente general de Fundación Tierra Viva, miembro del Comité Coordinador de la Red Ara 2009-2014