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26 ene 2018
Carta al Sr. Ministro del Ambiente de Venezuela en un #26E
Caracas, 26 de enero de 2018
Sr. Ministro del Ambiente
Su despacho.
Estimado Sr. Ministro,
Aprovecho este 26 de enero de 2018 para hacerle llegar esta carta con la esperanza de que alguna vez llegue a sus manos. Pero antes de iniciar mi exposición resulta necesario aclarar algunos aspectos de este mensaje:
Por una parte, no me estoy dirigiendo a algún ministro de Ecosocialismo y Aguas actual o por venir. Estoy seguro que ello sería una absoluta pérdida de tiempo. Sólo en democracia un ciudadano puede dirigirse a un servidor público y esperar respuesta, o al menos aportar opiniones y propuestas en la construcción y evaluación de las políticas públicas nacionales. Y sólo en democracia es posible trabajar todos juntos por la sustentabilidad nacional.
Adicionalmente a lo anterior, no me puedo dirigir a un ministro de un ininteligible “Ecosocialismo”. No porque no pueda comprender las ideas que definen a esta doctrina política, sino porque el régimen que nos gobierna convirtió a las mismas en una contradicción retorcida entre el discurso de “amor por la Madre Tierra” y su práctica de odio y guerra hacia la naturaleza.
Por otra parte, lo de escribirle desde el 26 de enero de este año, es mi homenaje a la irreverencia de los venezolanos que se inventaron un “Día Mundial de la Educación Ambiental” y ya lograron que otros países lo asumieran (1) Así mismo esta carta es una declaración de fe por los cambios que van a ocurrir.
Aclarado el destinatario y la fecha, vuelvo a mi misiva, dirigida a usted Sr. Ministro encargado de la gestión ambiental de este país en algún futuro.
Es posible que desde que usted llegue a ese cargo (espero que por razones legítimas) pudiera quedar abrumado por la magnitud del reto que le asignaron en un contexto de crisis y restricciones extremas.
Aún más, puede usted sentirse maniatado. Muchas personas, y entre ellos sus colegas ministros en las áreas de economía, salud, educación, seguridad etc., quizás ya lo convencieron de que los problemas ambientales son de baja prioridad al lado de los graves problemas derivados de la crisis económica y social y por eso lo dejaron (de nuevo) sin recursos.
Pero eso no es lo peor, pueden intentar convencerlo que para salir de la crisis hay que asumir de manera frontal los mega-proyectos mineros y la expansión de la actividad petrolera. Todos los cuales habría que apoyarlos eliminando las trabas burocráticas y los obstáculos innecesarios, tales como planes de ordenamiento, estudios de impacto ambiental, así como los controles y restricciones ambientales. Todo sea por el “rescate de la economía nacional”.
Usted tiene dos posibilidades: La más sencilla, intentar sobrevivir en ese cargo hasta que un día cualquiera lo sustituyan por otro pendejo (Uslar Pietri dixit) con menos escrúpulos ambientales y más proclive a los negocios.
Otra opción es plantearse hacer algo nuevo, pero infortunadamente más difícil y políticamente riesgoso.
Para ello le propongo trabajar desde dos ángulos: El primero establecer una estrategia de “ecología de la restauración” aplicada al ministerio que dirige. Es decir, realizar una serie de acciones que promuevan la recuperación de las capacidades y funcionalidad institucional a través de la inserción de prácticas de gestión adaptativa (2).
Habrá que aprovechar todas las oportunidades (financiamientos, apoyos y asesorías nacionales e internacionales) e ir aprendiendo y re-adaptándose sobre la marcha a través del monitoreo y evaluación de los resultados. A medida que usted acompañe de manera decisiva las acciones de cambio verá que la institución comenzará a reverdecer.
Por otra parte, sería necesario establecer un programa nacional de sensibilización, concientización y movilización social de alto impacto.
Ello implica promover, mediante herramientas comunicacionales y educativas, un gran movimiento nacional, dirigido a estimular el resurgimiento de Venezuela a través de la valoración, promoción y uso sustentable de sus recursos ambientales como ejes de una nueva economía post-petrolera.
Para lograr este propósito, será necesario construir una nueva narrativa de país dirigida a redefinirnos como nación formada por ciudadanos que trabajan y emprenden en función del manejo responsable nuestras capacidades ambientales. Narrativa que debe desplazar a la de país rentista y extractivista poblado por personas que sólo esperan su pequeña ración de una riqueza cada vez más lejana.
Esta misma estrategia debe ser dirigida a demostrar a los promotores de transiciones económicas, que en un país sin agua, con ambientes degradados nocivos para la salud, afectado por múltiples catástrofes socio-ambientales y que destruye sus servicios y capital ambiental, no tendrá ninguna posibilidad de transición, ni desarrollo.
Asimismo que los recursos naturales de Venezuela: biológicos, hidrográficos, eólicos, solares y de otros tipos, sí son usados de manera responsable, pueden apalancar de manera determinante el regreso del país a un camino de progreso.
Estas últimas ideas son la raíz de mi segundo planteamiento. Todas ellas están centradas en la necesidad de que en Venezuela se implemente un gran programa de educación y comunicación ambiental en todos los sectores y dirigido a todas las personas.
Entre los crímenes cometidos por los que devastaron la institucionalidad ambiental del país, estuvo el de destruir a la Dirección de Educación Ambiental y Participación Comunitaria del antiguo Ministerio del Ambiente. Ello sin ningún respeto por el derecho constitucional de todos los ciudadanos a ser educados ambientalmente y mucho menos por los tratados internacionales que obligan al país a desarrollar programas educativos relacionados con los distintos temas ambientales.
Esa instancia era el órgano competente para diseñar las políticas educativas ambientales, así como de implementar gestiones dirigidas a insertar la dimensión ambiental tanto en todos los niveles y modalidades educativas, como en los procesos de planificación. Como consecuencia de este atentado, la educación ambiental nacional es casi una especie extinta, envejecida y moribunda.
Revertir los daños causados, pasa por entender que la transformación necesaria del país sólo podrá lograrse si se cuenta con una población bien formada e informada y con alto grado de motivación. Ello será necesario para que todos podamos asumir las tareas de reconstrucción y restauración de nuestras funcionalidades y ecosistemas, tanto naturales como institucionales.
No le pido que simplemente restaure la anterior Dirección. Las viejas estrategias no serán suficientes, ni adecuadas para enfrentar los nuevos retos. Será necesario crear una nueva organización con objetivos ambiciosos, basada en criterios actuales que se alejen de las prácticas educativas bancarias (3) y de los modelos de déficit (4).
Venga, atrévase. Para ello contará con el apoyo decidido de muchas organizaciones de la sociedad civil, universidades, academias e incluso empresarios. Todos, lo apoyaremos de manera decidida y constante.
Tu país y el de tus hijos lo necesita y exige de manera urgente. Vamos juntos a trabajar por un futuro ambientalmente sostenible. Ahora si, para todos.
Cordialmente,
Alejandro Álvarez Iragorry
(1) Ver la última parte de mi artículo “10 viñetas para conmemorar la educación ambiental venezolana” https://forotuqueque.blogspot.com/2017/01/10-vinetas-para-conmemorar-la-educacion.html Un elemento adicional es la campaña iniciada desde el año pasado por el Secretariado Permanente del Congreso Mundial de Educación Ambiental para promover un Día Mundial de la Educación Ambiental. Cuya fecha propuesta es el 14 de octubre, en celebración del aniversario del Congreso de Tiblisi en 1977. https://weecnetwork.org/es/october-14-first-world-environmental-education-day/
(2) La gestión adaptativa es un enfoque de gestión dirigido a aumentar las capacidades institucionales para actuar mediante la creación de nuevas estrategias, así como la de enfrentar los cambios negativos mediante el aprendizaje constante producto de la evaluación de las acciones.
(3) En la concepción educativa de Pablo Freire la basada únicamente en la transmisión de información que es “depositada” por el educador en el educando.
(4) Es un modelo educativo que se caracteriza por asumir que el público tiene un déficit de información sobre temas ambientales y propone que se diseñen e implementen programas para subsanarlos a partir de la transferencia de conocimientos desde los expertos. El mismo se contrapone a un modelo democrático que promueve el desarrollo de competencias en la ciudadanía para participar de manera activa y preparada para tomar decisiones en los temas ambientales que los involucran.
11 ene 2016
Volviendo del futuro ambiental
El siguiente artículo fue publicado en la Edición Aniversaria del Semanario Quinto Día aparecida el pasado 27 de noviembre. La misma recogió una serie de textos breves - y en tono positivo - sobre diversos temas los cuales buscaban responder a la solicitud de enviar "consejos a los gobernantes".
Ha pasado poco tiempo desde su publicación, pero ya algunos de los puntos tratados parece que se encaminan a un presente peor de lo esperado.
La película “Volver al Futuro II” de
1985 comienza con la aparición de un extravagante científico que dice venir del
futuro y le pide al protagonista que le acompañe de regreso para tratar de
evitar unos sucesos que aún están por ocurrir. La fecha objetivo: 21 de octubre
de 2015.
Si contáramos con los medios para
viajar, por ejemplo veinte años al futuro, ¿Cómo sería recordado el año 2015?
Vamos a poner nuestra máquina del tiempo en marcha para investigar sobre lo que
se vivió en ese momento.
Es casi seguro que cuando se revisen
los principales sucesos ocurridos ese año, el mismo estará marcado por
importantes acontecimientos ambientales. Ellos serán percibidos como hitos que definirían
el futuro de nuestro planeta y nuestro país.
Iniciaríamos la cuenta en el mes de
mayo con la publicación de la Encíclica Papal “Laudato Si´”. En ese documento el Papa Francisco hace un vehemente
llamado a la acción por la protección de
nuestra “Casa Común”. Asimismo, critica el consumismo y la codicia y exhorta a
lograr una acción colectiva para actuar contra el cambio climático.
Más adelante, en el mes de
septiembre, la Asamblea General de las Naciones Unidas estaría aprobando el
documento “Transformar nuestro mundo: la
Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. El mismo contiene 17 objetivos
y 169 metas dirigidos a orientar los esfuerzos de desarrollo global. Un
elemento resaltante de estos Objetivos de Desarrollo es que los temas ambientales
atraviesan toda la Agenda, por lo que la dimensión ambiental se convierte en
uno de los ejes principales de este compromiso mundial.
Luego, a finales de año, en París se
realizaría la Conferencia de las Partes
de la Convención Marco de Cambio Climático de las Naciones Unidas. En ella se estaría
alcanzando un nuevo acuerdo para regular la emisión de gases causantes del
calentamiento global. Asimismo, esta Conferencia obtendría otro resultado
importante: El compromiso voluntario de 146 países del mundo de disminuir según
sus posibilidades la emisión de estos gases en sus territorios y procesos.
Quizás también se recuerde el año
por un hecho adicional: El haber alcanzado un nuevo record en las temperaturas del
planeta. Un dato que debería habernos recordado que caminábamos hacia un posible
desastre ambiental.
Y en Venezuela ¿qué estaba
ocurriendo en materia ambiental ese año?
Las noticias no serían buenas: Se
había eliminado el Ministerio del Ambiente, uno de los organismos pioneros en
políticas de gestión ambiental en el mundo. Más adelante en el año se crearía
un nuevo ministerio llamado de Ecosocialismo y Aguas cambiando el foco de la
gestión ambiental a la doctrina política del momento.
En paralelo, la situación ambiental
del país sería preocupante: Un estudio indicaría que más del 39% de los hogares
venezolanos no recibían agua de forma regular. A la vez que se multiplicaban
las denuncias por la mala calidad del agua distribuida en las redes de
acueductos. Asimismo, el resultado de un trabajo realizado en toda la Amazonía
revelaría que Venezuela era el único país de la región donde la deforestación de
sus bosques amazónicos estaba aumentando. La minería ilegal de oro en la
Guayana seguiría con su secuela de devastación, contaminación, enfermedad y
destrucción de las culturas indígenas. Surgirían nuevas amenazas sobre las
Áreas Bajo Régimen de Administración Especial, incluyendo Parques Nacionales
protectores de nuestra biodiversidad e importantes productores de agua y
electricidad. Asimismo se multiplicarían las obras públicas realizadas sin
respetar las normas constitucionales y legales de control ambiental. Ese año Venezuela
no aportó ningún compromiso, ni mostró avances en materia de cambio climático.
Y, sin agotar la lista, se mantendría un grave conflicto entre los funcionarios
del extinto ministerio del ambiente y las autoridades del nuevo ministerio.
Afortunadamente no todo serían
malas noticias: Diversas organizaciones, instituciones y personas estaban
haciendo esfuerzos por mejorar la conciencia ambiental de la ciudadanía,
establecían programas de reciclaje, apoyaban la conservación de la
biodiversidad, promovían emprendimientos basados en los principios de la
sustentabilidad, investigaban y articulaban el conocimiento científico en
materia de cambio climático, entre otras acciones. Todo ello a pesar del
entorno político y económico extremadamente difícil de ese momento.
Dado este panorama, cuáles podrían
ser los consejos que esos viajeros en el tiempo podrían dar a nuestros gobernantes.
El primero, y quizás más
importante, sería no perder la oportunidad que representan los Objetivos de
Desarrollo Sostenible aprobados por las Naciones Unidas. Ellos pueden actuar
como lineamientos que orienten una Agenda Nacional encaminada a redefinir
nuestro modelo de desarrollo. A la vez, a corto plazo, servirían para encauzar las
acciones de los organismos venezolanos con competencias ambientales.
Esta oportunidad ha sido ya señalada
por el Presidente de la República. El cual, al regresar de su participación en
la Asamblea General de las Naciones Unidas, convocó “a todos los sectores del
poder popular a conocer y estudiar los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable”.
Asimismo, pidió la realización de un debate nacional sobre los mismos, así como
incorporarlos al Plan de la Patria.
Este “debate para la acción”, como
el mismo presidente lo definió, pudiera ser una oportunidad extraordinaria para
lograr una alianza nacional amplia, inclusiva y abierta por un desarrollo justo,
democrático y responsable de nuestra nación.
El debate debe hacerse sin
sectarismo ni exclusiones, respetando el derecho de todos los ciudadanos a
participar de manera protagónica y eficaz en la construcción de nuestro futuro
como país.
Mientras esta discusión se realiza,
es urgente que el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas diseñe, revise o reactive
acciones adecuadas para la solución de los problemas ambientales del país. Estos,
al menos, deben incluir: el control de contaminantes y otras fuentes de daño ambiental,
la protección efectiva de especies y ecosistemas, la gestión integral de
cuencas y los planes de ordenamiento del territorio. Asimismo debe liderar el
diseño de planes nacionales para la mitigación y adaptación al cambio
climático, así como coordinar un programa nacional de educación ambiental sin
apellidos partidistas.
También será necesario que la
Asamblea Nacional se incorpore a esta acción. Se necesita promover leyes que le
den piso legal a la lucha contra el cambio climático y revisar las normas ambientales
que estén desfasadas o son ineficaces. Igualmente será preciso promover el uso
de los presupuestos nacionales como herramienta para impulsar las prioridades
que surjan de una Agenda Nacional Ambiental en el marco de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible.
Los ciudadanos igualmente
necesitamos activarnos y trabajar para defender nuestros derechos ambientales y
de participación, así como promover acciones y procesos de articulación y
diálogo y actuar como contralores de las acciones que se realicen.
El futuro de Venezuela puede ser
promisorio para todos sí asumimos nuestro territorio y sus recursos naturales
con conocimiento, responsabilidad y sensatez, pero también puede ser de mayores
dificultades y limitaciones, especialmente para la población de menores
recursos, si dilapidamos esta oportunidad.
No es necesario viajar en el tiempo
para comprender estas opciones y actuar en consecuencia.
Mi agradecimiento a la periodista Leni Ramírez por la oportunidad y el apoyo en la redacción de este artículo.
12 abr 2015
Carta abierta a Guillermo Barreto, Ministro de Ecosocialismo y Aguas
Sin educación no puede haber gestión participativa del ambiente
Ciudadano Guillermo Barreto,
Ministro de Ecosocialismo y Aguas
Su despacho.
Me dirijo a usted en este momento que ha sido nombrado para este importante cargo, con el fin de llamar su atención sobre un tema que considero preocupante: La eliminación de la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria (DGEAPC) que ocurrió como parte del proceso de reorganización del ya desaparecido Ministerio de Ecosocialismo Vivienda y Hábitat.
Esta infortunada, y a mi entender equivocada, decisión desechó la extensa e importante trayectoria que tuvo esta dirección dentro del antiguo Ministerio del Ambiente. La DGEAPC fue clave para el establecimiento de políticas públicas como la incorporación de la educación ambiental en los currículos educativos en el país, la formación de educadores en temas ambientales, la realización de procesos de articulación y apoyo con otros países de la región, la asesoría a otros entes del Estado y el diseño de estrategias, políticas y orientaciones para el trabajo educativo en la gestión ambiental, entre otros logros. Asimismo, impulsó desde sus inicios procesos participativos, en un principio con las Juntas Ambientales, hasta llegar a los Consejos Comunales. Por otra parte, fue un ente articulador con otros organismos del Gobierno Venezolano como ministerios, gobernaciones y municipios, a la vez que vinculó las políticas de gestión ambiental del ministerio con organizaciones y movimientos de la sociedad civil del país, así como con Universidades, empresas y otras instituciones.
La labor de la DGEAPC fue fundamental para el establecimiento de una política de gestión
ambiental con enfoque social. Esta reconoce la necesidad de educar a la población en materia ambiental y promover la participación de la sociedad como elemento fundamental de la gestión del ambiente. Es por ello que la educación ambiental pasó a tener rango constitucional a partir de la Constitución Bolivariana de 1999; e igualmente está contemplada como estrategia de gestión en toda la normativa ambiental venezolana, así como en los tratados firmados y ratificados por la República.
Como muestra de estos compromisos internacionales: El Convenio sobre la Conservación de la Diversidad Biológica, a partir del desarrollo del su artículo 13, se ha propuesto la implementación de una Iniciativa mundial sobre Comunicación, Educación y Conciencia Pública. Igualmente, la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático establece la realización de programas de educación y concienciación pública, los cuales han sido reafirmados en la COP 20 a partir de la Declaración Ministerial de Lima sobre la Educación y la Sensibilización.
La desaparición de la DGEAPC fue a mi entender el resultado de la acción de sus enemigos, tanto internos, en el propio ministerio, como fuera de el mismo. Contra su existencia se alegó la “transversalidad” de esos temas en todos los programas del ministerio, lo que supuestamente hacía innecesaria esta Dirección. Argumento falaz que desconoce la educación como proceso sustantivo y formal, el cual no puede ser asumido desde el empirismo educativo; igualmente omite la necesidad de establecer una rectoría que permita orientar, coordinar, promover y articular las diferentes acciones que se implementen en el país. Otros criterios en su contra incluyeron que las acciones educativas debieran ser asumidas por el ministerio de educación y no por el que tiene la competencia ambiental. Esta opinión ignora la diferencia entre los procesos educativos que se realizan en instituciones educativas y aquellos que ocurren y deben ocurrir en todos los procesos, espacios y situaciones de la vida del país como parte de la gestión ambiental. Por supuesto los ministerios con competencia ambiental y educativa tienen que coordinar sus acciones, y esto se ha venido realizando desde hace muchos años.
En el fondo, la negación a aceptar la necesidad de generar políticas públicas en materia de educación y la participación ambiental es una expresión del desconocimiento y desprecio por los temas sociales. Situación que infortunadamente aún prevalece dentro de ciertos sectores de la sociedad venezolana, incluyendo el gubernamental, a pesar de la retórica a favor de los mismos.
Por supuesto, la DGEAPC había caído en un letargo e ineficacia progresiva. Pero ello no fue responsabilidad de sus funcionarios a lo largo del país, sino de la pérdida de orientaciones y capacidad profesional, los escasos presupuestos y la falta de conocimiento en temas de educación ambiental de algunos de sus directores. De hecho, uno de los signos más significativos de la pérdida de capacidades fue el abandono de los procesos de seguimiento y articulación con las grandes discusiones en materia de educación ambiental que están ocurriendo en nuestra región y del liderazgo que en estos temas Venezuela siempre había tenido. Esta desidia llegó al extremo cuando en el pasado Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, cuyo eje fue la Educación Ambiental Comunitaria, el Gobierno del Perú, anfitrión del mismo, realizó una invitación formal al MINAMB para que presentara la experiencia de Venezuela en este tema, invitación que no fue aceptada sin que aparentemente mediara ninguna razón.
Ahora hay una nueva oportunidad de rectificar esta situación. En el Decreto de creación del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas se establecen las competencias del Viceministro de Ecosocialismo Ambiental las cuales incluyen: ”Diseñar, impulsar y desarrollar planes, programas y proyectos orientados a la investigación, educación y divulgación para la promoción de la ética ecosocialista y la conservación y el uso sustentable de la diversidad biológica y sus componentes”. Aunque la redacción es para mí poco clara, pareciera que esta función permitiría que volviera a crearse la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria., y en tal sentido darle cumplimiento al artículo 107 de nuestra Constitución y al artículo 15 numeral 5 de la Ley Orgánica del Ambiente e incluso a la Estrategia Nacional de Educación Ambiental y Participación Comunitaria diseñada y aprobada en el MINAMB:
Por todo lo anterior, le pido que aproveche esta situación y promueva que el ministerio a su cargo restablezca la DGEAPC de tal manera que puedan avanzarse en las políticas y acciones necesarias para educar y promover la participación de la sociedad en la solución de los problemas ambientales del país.
Estoy seguro que en caso de que así lo decidiera, muchos apoyaremos las acciones positivas e incluyentes que se realicen a favor de lograr que sea garantizado nuestro derecho a ser educados ambientalmente.
En tal sentido, le sugiero que convoque de manera abierta a las Universidades, ONG, movimientos sociales y comunicadores que realizan acciones de educación ambiental, los cuales en conjunto con las instituciones del Estado que tienen competencias en este campo podremos ofrecer propuestas para avanzar en este sentido.
Finalmente, es importante entender que sin educación, ni participación no podrá haber ni gestión ambiental eficaz, ni más Ecosocialismo que el nombre del ministerio.
Dr. Alejandro Álvarez Iragorry
Coordinador del Foro Venezolano de Educación Ambiental (Red FOVEA)
Animador Nacional de la Comisión de Comunicación y Educación (CEC) de la IUCN.
Miembro del Consejo Directivo de la ONG EcoJuegos
(Todas las opiniones que en esta carta se expresan son de mi absoluta responsabilidad y no comprometen a las organizaciones en las cuales participo)
26 ene 2015
Ecosocialismo sin educación
En memoria de la Dirección General de Educación Ambiental del MINAMB (QEPD)
Dedicado a MHH, FP, MFC, AM, SA, EP y los demás que construyeron la parte bonita de esta historia y a todos aquellos que construirán el futuro de la gestión pública de la educación ambiental venezolana.
Hoy, 26 de enero, en algunas partes del mundo se estará celebrando el “Día Mundial de la Educación Ambiental”. Esa particular efeméride surgida de la espontaneidad de Internet (1) que es el primer llamado del año a revisar nuestra situación ambiental y las acciones que estamos realizando para intentar mejorar la relación con nuestro entorno.
Pero en Venezuela los educadores ambientales tendremos poco que celebrar porque aún estaremos de luto por un fallecimiento reciente.
La víctima quizás no fuera muy conocida. Eso lo digo porque su muerte prácticamente pasó desapercibida. Ni siquiera porque fue una muerte injusta y estúpida producto de algún siniestro constructor de viviendas que por quitarla del medio no dudó en atropellarla con un camión de cemento.
Sí, murió la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria. A su vez hija del recién extinguido Ministerio del Ambiente. Falleció a principios de enero, sin que nadie, ni sus deudos más cercanos, parecieran haber lamentado su pérdida. Y al igual que a los muertos pobres la enterraron rapidito para que sus pocos allegados pudieran volver a sus ocupaciones.
Realmente es
triste leer la burocrática nota luctuosa en forma de Gaceta Oficial donde se
nombra a la nueva Directora General de “Redes Populares Ecosocialistas y Atención
al Ciudadano” del nuevo Ministerio de “Ecosocialismo” Vivienda y
Hábitat (Gaceta Oficial Nº 40.575 del 7 de enero de 2015 [2]) la cual
parece ser la heredera de los restos de la que alguna vez fue el organismo
rector de las políticas de educación ambiental del país.
En ese documento
oficial se especifican las funciones de la nueva directora de esa unidad dentro
del organigrama del nuevísimo ministerio. Tales funciones no tienen absolutamente
nada que ver con el diseño
y ejecución de políticas públicas en materia de educación ambiental y
participación comunitaria en el contexto de la gestión ambiental. Es
una simple lista de actividades de atención a los beneficiados de la “Gran
Misión Vivienda Venezuela".
Descansa en paz la educación
ambiental en el nuevo ministerio.
Algunas almas
sencillas cuentan que su fantasma pena
por los pasillos y oficinas del primer ministerio de “Ecosocialismo” del mundo
entero.
¿Pero quién era la víctima?
La educación ambiental como política pública en Venezuela nació con la creación del Ministerio del Ambiente. Ya en la Ley Orgánica del Ambiente de 1976 se contemplaba como elemento constituyente de la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente. Por lo que al iniciar las actividades de ese ministerio fue creada la Dirección de Educación Ambiental, en ese primer momento inmersa dentro de oficinas relacionadas con la capacitación de personal y las relaciones internacionales.
En los años subsiguientes, el desarrollo de programas cada vez más ambiciosos, llevó a que fuese elevada su función al rango de Dirección General Sectorial de Educación Ambiental y Participación Ciudadana ya como una unidad sustantiva dentro de la estructura ministerial.
Durante sus primeros veinte años de vida realizó una enorme cantidad de programas y proyectos, tanto en el ámbito educativo, como en el inicio de los procesos participativos en la gestión ambiental.
No fueron años fáciles. Los bajos presupuestos asignados, la ausencia de apoyo, la falta de continuidad administrativa e incluso los desencuentros y la falta de articulación con otros sectores hicieron que su gestión fuese irregular y a ratos menguada.
Pero su principal enemigo estaba en los grupos desarrollistas y tecnócratas que, incluso dentro del MINAMB, nunca entendieron la importancia de una gestión social del ambiente. En varias ocasiones se llegó a considerar su eliminación. Sólo la enérgica defensa de la educación ambiental por parte de los funcionarios de la DGEAPC impidió que se concretara esta acción.
A pesar de las dificultades, la labor realizada consolidó la educación ambiental como elemento fundamental de la gestión ambiental y educativa del país. Este sentimiento llevó, en su momento cumbre, a lograr la inclusión de la educación ambiental como derecho constitucional.
Esta novedad no mejoró la situación de la DGEAPC, la cual fue cada vez más arrinconada -a pesar de algunos pocos momentos brillantes- con presupuestos cada vez exiguos, la eliminación de las direcciones de educación ambiental en las regiones (unidades estadales del MINAMB), la desprofesionalización y politización de sus cuadros técnicos y el nombramiento de directores muy poco idóneos y algunos francamente incompetentes.
Hace un par de años ocurrió la última batalla por la supervivencia de la DGEAPC. Una serie de personajes siniestros prepararon desde adentro del ministerio su funeral (3). Pero no tuvieron el valor de darle muerte por sí mismos y esperaron cobardemente la llegada del equipo de demolición con las consecuencias que ya conocemos.
Ya solo faltaba emitir el acta de defunción. En el velorio alguien dijo; “que había que refundarla bajo los lineamientos del Ecosocialismo”. Su “refundación” tendrá que esperar por mejores tiempos.
¿Cuál es el legado que deja la DGEAPC? (esto por la moda de hablar de legados)
Es muy difícil hacer un claro inventario de los logros de la DGEAPC, en un país que parece tener fobia a la evaluación y sistematización de sus procesos y actividades. Pues, no hay indicadores o mediciones realizadas, sólo listas de actividades ejecutadas.
A pesar de ello es posible conseguir algunas pistas que nos hablan de logros alcanzados.
Para no construir esas listas de virtudes con que a veces vestimos a los muertos que queremos exaltar, deseo resaltar sólo cuatro resultados que me parecen muy importantes:
- La incorporación de la educación ambiental en los currículos escolares en todos los niveles, desde la escuela inicial (preescolar) hasta la secundaria (media) Algunos de estos procesos se lograron desde los años 80 del siglo pasado y su acción se prolongó hasta recientemente con el desarrollo del llamado “Currículo Bolivariano”.
- La incorporación de las instituciones de educación universitaria al proceso de ambientalización curricular. Proceso iniciado igualmente a mediados de los ochenta y continuado en el tiempo y que condujo a que una buena parte de las instituciones universitarias del país tuvieran componentes curriculares para la educación de sus estudiantes en temas ambientales.
- La capacitación en temas ambientales de miles educadores en ejercicio en todo el país. Este trabajo se mantuvo por muchos años y fue aparentemente eliminado en algún momento de la última década. Pero su influencia aún se deja sentir en muchos planteles escolares y docentes en todo el país.
- El desarrollo de los procesos de participación en la gestión ambiental. Tal acción se inició en los años 80 del siglo pasado con la formación de las Juntas para la Conservación, Defensa y Mejoramiento del Ambiente y continuó hasta el presente con la asesoría a los Consejos Comunales.
Quizás habría que agregar temas como la asesoría permanente al Ministerio de Educación, la elaboración de materiales educativos y la reciente visibilización de temas como la agroecología y la participación comunitaria en temas como suministro de agua, gestión de desechos, etc.
No es posible dejar de nombrar la acción de la DGEAPC más allá de las fronteras venezolanas. Aquí vale la pena mencionar tres momentos importantes: En los años ochenta las asesorías para el desarrollo de programas de educación ambiental en diversos países latinoamericanos y caribeños. La organización del 3er Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental en el 2000 y el diseño del Programa Latinoamericano y del Caribe de Educación Ambiental (PLACEA). Esta acción internacional mantuvo al país como referencia en el desarrollo de programas educativo-ambientales.
En este momento nuestros vecinos y aliados de Venezuela nos miran con incredulidad y parecen decir “Camaradas, la educación ambiental es uno de los temas prioritarios de los enfoques progresistas y de vanguardia de Latinoamérica ¿y ustedes la eliminan?”
En este momento nuestros vecinos y aliados de Venezuela nos miran con incredulidad y parecen decir “Camaradas, la educación ambiental es uno de los temas prioritarios de los enfoques progresistas y de vanguardia de Latinoamérica ¿y ustedes la eliminan?”
¿Qué pierde Venezuela con la
muerte de la DGEAPC?
Por las pocas
reacciones muchos pueden creer que no mucho. Es claro que a la DGEAPC se le
había realizado un trabajo de vaciado que la llevó a que se juzgara como casi
inútil. Pero es una falsa percepción creada por sus enemigos.
Así que vamos a
pasearnos por algunos de los espacios que ahora quedarán totalmente
desatendidos:
El artículo 107 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que: “La educación ambiental es obligatoria en los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal…” Este artículo, aparece en el capítulo de los derechos culturales y educativos de los venezolanos, por ello parece deducirse que es un derecho de los venezolanos ser educados ambientalmente y que es obligación del Estado garantizar el mismo. Esto último implica que para disfrutar ese derecho tienen que existir las condiciones, instituciones, financiamiento, planes y programas dirigidos a que los venezolanos podamos ser ambientalmente educados.
Por otra parte,
el artículo 4, Numeral 6 de la Ley Orgánica del Ambiente indica que: “La conservación de un ambiente sano, seguro y ecológicamente
equilibrado debe ser un valor ciudadano, incorporado en la educación formal y
no formal”. Igualmente el Artículo 10 de esta misma Ley precisa que es
objetivo de la gestión del ambiente, bajo la rectoría y coordinación de la
Autoridad Nacional Ambiental: Fomentar y estimular la educación
ambiental y la participación protagónica de la sociedad (Art. 10
Num. 5) y que la misma es parte del Plan
Nacional del Ambiente (Artículo 30 Num. 7)
Asimismo, TODAS las leyes ambientales
establecidas en los últimos quince años incluyen artículos referidos a la
educación ambiental y la participación de la población en el tema objeto de esa
norma. Esto es particularmente patente en la Ley de Gestión de la Diversidad
Biológica del 2008, la Ley de Residuos y Desechos Sólidos del 2004, entre
otras.
Por su parte, muchos de los Convenios Internacionales en
materia ambiental firmados por Venezuela incluyen enunciados sobre el
desarrollo de programas educativos dirigido a la población en general. Algunos
de ellos con cláusulas de obligatorio cumplimiento para las Partes.
A su vez, la Ley Orgánica de Educación establece que la
educación tiene como fines: “…
Impulsar la formación de una conciencia ecológica para preservar la
biodiversidad y la sociodiversidad, las condiciones ambientales y el
aprovechamiento racional de los recursos naturales.” (Art. 15 Num. 5)
El órgano rector para el cumplimiento de estas normas es el
Ministerio de Educación. Pero es bien sabido que éste no cuenta con las
capacidades, ni personal especializado en materia de educación ambiental, y que
la DGEAPC ha sido la asesora permanente del despacho de educación en materia de
la inserción de los temas ambientales en los programas educativos.
¿Ahora cuáles
instituciones van a cumplir estas normas constitucionales y legales?, ¿Cuáles van
a orientar, promover, planificar y ejecutar las acciones que la Constitución y
las Leyes exigen al Estado Venezolano? Y en particular ¿Cuál institución tendrá
la rectoría en materia de educación ambiental del país, particularmente en el
caso de la gestión ambiental no formal asociada a los programas de gestión
ambiental? Y ¿Cuál es la Autoridad Nacional del Ambiente que tiene la
obligación de incluir a la educación ambiental en el Plan Nacional del
Ambiente?
Lo que realmente vamos a perder es la enorme oportunidad que nos da ese marco legal y la experiencia acumulada por treinta y siete años para avanzar en lograr los objetivos que la Constitución establece y así avanzar hacia una sociedad sustentable.
¿Y qué nos queda a los demás?
Las consecuencias de un retroceso en materia de conciencia ambiental en la población de Venezuela no son siquiera imaginables. Nadie puede prever hasta donde podría llegar el deterioro ambiental cuando ya muy poca gente entienda que de la conservación de su entorno depende su vida, su salud, su seguridad y el futuro propio y el de sus hijos.
Ahora será un país corriendo en la oscuridad. Nunca como ahora estará vigente la frase del Libertador Simón Bolívar: “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”.
Y pensar que muchos apostaron por el cambio de las estructuras del ministerio ahora bajo una nueva ética Ecosocialista ¿En qué habrán quedado los llamados de los participantes en el Congreso Constituyente de Ecologistas y Ambientalistas a profundizar la educación ambiental en Venezuela? (4) Su silencio es cómplice necesario de este crimen.
Pero en términos ecológicos la vida siempre ha superado todos los obstáculos y las mayores catástrofes. La vida no se extingue, evoluciona.
Los educadores ambientales de Venezuela tenemos que evolucionar para ahora cubrir los espacios de los cuales el Estado venezolano está desertando: Para ello necesitamos desarrollar nuestras capacidades, ampliar nuestro trabajo para llegar a más personas, aprender nuevas manera de educar, ser contralores de los procesos de daño ambiental y trabajar de manera unida y en red.
La recién laureada con el premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai, cuando se le preguntó si iba a renunciar a sus objetivos, luego de ser baleada a los quince años por tropas talibanes que se niegan a que las mujeres vayan a la escuela, contestó: "Nunca voy a renunciar. Ellos sólo dispararon a un cuerpo pero no pueden destruir mis sueños."
Ellos, y ahora vuelvo a Venezuela, sólo destruyeron una institución, pero nunca destruirán el deseo del pueblo de Venezuela expresado en su Constitución de ser un país sano, seguro y ecológicamente equilibrado.
Nos vemos en el camino hacia la Venezuela de la biodiversidad productiva y responsable.
NOTAS:
(1) Para una discusión sobre el Día Internacional o Mundial de la Educación Ambiental ver: http://forotuqueque.blogspot.com/2012/01/dia-de-la-educacion-ambiental-2.html
(2) Esta Gaceta está disponible en: http://www.mp.gob.ve/c/document_library/get_file?p_l_id=10240&folderId=6647509&name=DLFE-8407.pdf)
(3) Algunos ignorantes pretendieron imponer la idea de que ya la educación ambiental no existía y que se había dividido en temas separados tales como la “educación para la conservación de la biodiversidad” y otros disparates por el estilo, por lo que ya no se necesitaba una dirección de educación ambiental.
(4) Ver: http://www.avn.info.ve/contenido/proponen-impulsar-educaci%C3%B3n-ambiental-todos-niveles-acad%C3%A9micos
12 oct 2014
Notas sobre la extinción del Ministerio del Ambiente en Venezuela 2. Metiendo el ambiente por el ojo de una aguja
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| Imagen: Micro-escultura de Willard Wigan |
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el reino de Dios. Marcos, 10. 25.
En un artículo anterior en este mismo blog, comencé a presentar los argumentos críticos que han sido publicados con respecto a la desaparición del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente en Venezuela, así como los contraargumentos usados hasta el momento para intentar invalidar las opiniones contrarias a esta decisión. Para ello, revisé los distintos artículos de opinión, declaraciones, resoluciones, artículos y notas de prensa publicados hasta el momento. A partir de este análisis encontré cuatro argumentos básicos utilizados para criticar u oponerse a la decisión:
- Se percibe esta decisión como un retroceso en materia de desarrollo institucional en un país pionero y con avances innegables en este tema, y, aún peor, por parte de un gobierno que se presenta internacionalmente como adalid de las causas ambientales del mundo.
- Se consideran incompatibles las funciones de un ministerio que debe actuar como ente rector de las políticas ambientales del país – que deberían ser transversales a toda la acción del Estado – con las de un ministerio dirigido al desarrollo urbano y que a su vez, sus actividades deberían ser orientadas y supervisadas por el primero.
- Se percibe una desproporción entre los retos ambientales que afectan al país y el hecho de que de ahora en adelante estos deberán ser asumidos por una institución degradada al rango de “sub-ministerio” (luego aclaro este término) y
- Finalmente, un grupo expresa estar en desacuerdo con el uso del concepto de “Ecosocialismo” para definir el objeto del nuevo ministerio y por lo contrario otro grupo celebra y apoya esta decisión.
En el primer artículo analicé el primero de estos argumentos y ahora sigo con el segundo, para ello me hice la pregunta:
¿Es compatible la gestión ambiental del país con la construcción de viviendas?
“Veo dificultad para ejercer la función reguladora sobre todo el Estado (si se maneja) desde un viceministerio (…) creo que estamos a tiempo de hacer de una rectificación. Un ministerio regulador no puede estar subsumido en un ministerio constructor” Declaraciones de Ana Elisa Osorio, ex-ministra del Ambiente
Para contestar esta pregunta, en primer lugar es necesario saber cuáles son las funciones que fueron asignadas al Ministerio del Ambiente (MINAMB) para entender su rol en la estructura del Estado venezolano.
El MINAMB tiene asignadas una variedad de funciones que lo definen como rector de las políticas ambientales del país, contralor de las actividades capaces de generar daño al ambiente, orientador de las actividades realizadas en el país, promotor de educación y participación en temas ambientales, así como ejecutor de programas de conservación, uso sostenible, control ambiental, entre otros.
Vale la pena decir que estas funciones, que aquí se resumieron de forma muy apretada, nacen de un muy complejo cuerpo de leyes existentes en Venezuela, que orientan y regulan las políticas y gestión ambiental del país.
En tal sentido, el ministerio tuvo una dimensión múltiple y compleja que es transversal a todas las actividades que se realizan en todos los ámbitos territoriales, incluyendo zonas urbanas y no urbanas, espacios terrestres y acuáticos, así como espacios aéreos influenciados por la actividad humana. Por otra parte su acción se articula con temas prioritarios para la vida y desarrollo nacional como la salud, alimentación, seguridad, economía, cultura y ocupación territorial, entre otros. Asimismo es un ministerio con doble función: De orientador del desarrollo nacional a través de la definición de instrumentos de ordenamiento territorial, control ambiental, manejo de recursos y procesos de educación y participación, así como de ejecutor de acciones específicas en cada una de esas áreas.
Por su parte, las funciones del Ministerio de Vivienda y Hábitat están definidas por la Ley del Régimen Prestacional de Vivienda y Hábitat, norma que fue dictada para garantizar el derecho de los venezolanos a una vivienda digna.
En el artículo 5º de esta Ley se indica que este ministerio ejercerá la rectoría del Sistema Nacional de Vivienda y Hábitat en los ámbitos nacional, regional y municipal para el desarrollo del Sistema Nacional de Vivienda y Hábitat, de seguimiento y monitoreo de la ejecución programática, física y financiera, así como la coordinación de todas las instancias organizativas y territoriales.
Asimismo, le asigna competencias sobre la política nacional de vivienda, hábitat, diseño, ejecución y seguimiento de planes de ordenamiento de asentamientos urbanos, establecimiento de normas, procedimientos y orientaciones para el desarrollo de programas de vivienda, establecer fondos para la financiación de estos planes, e intervenir en la ejecución de los mismos, entre otros.
A través del ejercicio de estas funciones, el Ministerio de Vivienda y Hábitat es un ente sectorial, dirigido a establecer, implementar políticas y acciones dirigidas a establecer políticas de desarrollo urbanístico y habitacional del país, así como a la planificación y ejecución de programas y proyectos dirigidos a garantizar viviendas para la población.
Al comparar las funciones que debían desempeñar ambos ministerios ahora fusionados, me queda claro que son totalmente diferentes y en su mayor parte difícilmente compatibles. En este punto difiero un poco de la apreciación antes mencionada de la diputada y ex-ministra Ana Elisa Osorio: Para mí, ambos ministerios, previo a la fusión, tenían roles reguladores dentro de su ámbito de competencia particular, pero la diferencia es que mientras que la función que fue asignada al ministerio de Vivienda y Hábitat queda enmarcado en un tema sectorial: El desarrollo urbanístico y promoción de la construcción de viviendas, el MINAMB tenía asignadas funciones que son transversales a todas las acciones del Estado venezolano en toda la geografía nacional, y que ahora de alguna manera nada clara toca mezclar.
Respondiendo a las críticas y dudas existentes, el ministro de “Ecosocialismo, Hábitat y Vivienda” (como ahora lo nombran a pesar del Decreto de creación) Ricardo Molina indicó “No se está eliminando la palabra ambiente, ahora la tenemos más presente que nunca, hábitat es sinónimo de ambiente, y la construcción de vivienda asociada al desarrollo armónico con la naturaleza, es la unión de conceptos de políticas que tendrán que convertirse en una sola” (sic).
El intento del ministro de hacer sinónimos los conceptos de ambiente y hábitat, no me parece inocente, ni resultado de simple ignorancia. En este último caso bastará que el nuevo vice-ministro de “Ecosocialismo Ambiental” (sic) el biólogo y profesor de la Universidad Simón Bolívar Guillermo Barreto pueda aclararle la diferencia entre ambos términos. Por otra parte pudiera ser un intento, poco feliz según mi opinión, de justificar la razón jamás explicada de esta fusión.
Pero, más allá de estas posibilidades, creo que hay un trasfondo subyacente más complejo: el intento de vaciar de significado al concepto central de las ciencias ambientales para poder constreñirlo dentro del ámbito del hábitat humano. Es decir empequeñecer las dimensiones ecológicas, económicas, sociales y políticas del ambiente para poder referir de aquí en adelante a proyectos de desarrollo urbanístico como temas ambientales. Más adelante en este artículo desarrollaremos esta idea.
Luego de esas declaraciones me quedaron dos preguntas: ¿En dónde, además de algunas pocas experiencias en el mundo, la construcción de viviendas está asociada al desarrollo armónico con la naturaleza? Y por otra parte ¿en cuál de los proyectos urbanísticos desarrollados por el gobierno venezolano se ha intentado lograr este objetivo?
Por otra parte, el argumento del señor ministro de que “la fusión de los dos ministerios es la unión de conceptos de políticas que tendrán que convertirse en una sola”, podría haber sido usado para fusionar el ministerio del ambiente con una variedad de otros ministerios, quizás haciendo sinónimos los conceptos de ambiente con los de salud, cultura o quizás el de planificación, entre otros.
¿Cuál ha sido la experiencia de otros países al hacer fusiones similares?
Otro nivel de análisis acerca de la posible inadecuación de fusionar ministerios de Ambiente y Vivienda es revisar los resultados logrados por otros países donde se haya realizado una acción similar. Sorprendentemente, esta situación, hasta donde he podido saber, solo había ocurrido hasta ahora en Colombia durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe y revertida al inicio del gobierno del actual Presidente Juan Manuel Santos.
En tal sentido tenemos un punto de comparación, no necesariamente equivalente, pero sí con algunas similitudes ambientales, históricas, sociales y culturales (mas no ideológicas) que permiten establecer algunas analogías.
Al respecto, podemos citar las declaraciones del ambientalista y ex-ministro de Ambiente colombiano Juan Mayr, el cual en declaraciones a la revista Semana calificó como: “un desastre” esa fusión, porque “minimizó y debilitó la gestión ambiental en el país, pues el ministerio obedeció más a la política desarrollista, sin consideraciones ambientales”. Asimismo, expresó que: “la fusión de funciones puso al ministerio en un escenario inconveniente, al señalar que se convirtió en “juez y parte”, pues al tener competencias en vivienda y desarrollo, algunas disposiciones se enfrentaban a su papel de defensa ambiental”. Igualmente alertó que frente al… reto de la inversión extranjera, especialmente para la minería, (se) necesita un ministerio que garantice que el ambiente esté a salvo y sea derecho de todos los colombianos. Eso sólo lo puede hacer un ministerio con dientes y voluntad política para avanzar en procesos de desarrollo sostenible”. (Las negrillas son mías)
Más claro imposible. Y en gran medida aplicable a nuestra realidad actual, principalmente ante la entrada de empresas extranjeras que vienen a explotar nuestros recursos naturales, la mayor parte de las mismas provenientes de países muy poco conocidos por su preocupación, avances y responsabilidad en temas ambientales.
Por otra parte, la intención explícita del gobierno del presidente Uribe al producir estas y otras fusiones fue la reducción del tamaño del gobierno, dentro de una política común dentro de gobiernos con ideologías mucho más a la derecha que la seguida por nuestro gobierno. Entonces ¿si ideológicamente no pareciese tener sentido que las razones políticas fuesen similares, cuál entonces fue la razón de fondo del gobierno venezolano de haber tomado una decisión similar?
Receta para hacer pasar un camello por el ojo de una aguja
Las ideas aquí analizadas me llevan continuamente a la pregunta: sí no parece tener sentido ni ideológica, ni técnica, ni políticamente hablando esta fusión; entonces ¿cuáles fueron las razones que guiaron a esta decisión?
No hemos encontrado hasta ahora ninguna respuesta más o menos coherente a esta pregunta más allá del intento de rescribir los conceptos que sustentan a las ciencias ambientales o el de la implantación del ecosocialismo (que en este caso hubiese tenido más sentido fortalecer a un ministerio que le diera fuerza a esta idea)
Por ello habrá que recurrir a la imaginación: Usemos esta analogía: Si queremos pasar un camello (la gestión ambiental) por el ojo de una aguja (del desarrollismo) solo existen dos posibilidades: O hacer agujas muy grandes o hacer que el camello sea muy pequeño.
Como ya lo había comentado más arriba, este pudo ser el trasfondo de esta decisión: la necesidad de tener un sector ambiental muy pequeño, que no tenga capacidad política ni técnica de controlar los futuros planes de desarrollo urbanístico, industrial, minero o de cualquier otro tipo.
Varias pistas parecen apuntar en esa dirección: En los últimos años se han multiplicado las denuncias referidas a la minimización de la partida presupuestaria del MINAMB, el secuestro continuado de sus competencias por otras instituciones, la demolición de las bases técnicas de su trabajo a través de la incorporación de conceptos e ideas ambiguas, inaplicables o simplemente absurdas, la reducción y desvalorización de sus cuadros técnicos, la pérdida de su capacidad operativa, y un muy largo etcétera.
Si este análisis tiene algún sentido, la fusión del MINAMB con el ministerio de Vivienda y Hábitat fue únicamente la última fase de este proceso de miniaturización que ahora puede permitir pasarlo sin problema por el ojo de cualquier aguja que hayan previsto los grupos desarrollistas del país.
Cuál entonces será el futuro de la gestión ambiental del país. No tengo ninguna respuesta lógica e esta pregunta, pero siguiendo en la onda bíblica, quizás valga la pena citar el siguiente proverbio: “El que confía en sus riquezas, caerá, pero los justos prosperarán como la hoja verde” (Proverbios 11:28)
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1 oct 2014
Notas sobre la extinción del Ministerio del Ambiente en Venezuela 1. La guagua va en reversa
Recientemente, el Ejecutivo Nacional decretó la creación del Ministerio del Poder Popular de Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo a la vez que ordenó la supresión del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (Ver texto del decreto)
Esta decisión representó el cambio más importante en la política ambiental del país desde la creación del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales Renovables en 1977.
La medida generó una enorme sorpresa y contrariedad entre las personas relacionadas con la conservación, investigación y gestión del ambiente. Esta percepción ha quedado plasmada en un importante número de declaraciones y artículos de opinión (una recopilación de estos artículos está disponible en el Portal de Desarrollo Sustentable)
Revisando los textos publicados hasta la fecha, parece existir un acuerdo básico en considerar inconveniente tal decisión. Esta idea ha sido expresada tanto por personas afectas a las políticas gubernamentales, como aquellos críticos a las mismas. Tal consenso resulta una novedad en la historia reciente de Venezuela marcada por una extrema división y polarización entre muchos grupos sociales.
Por otra parte, al analizar los mismos es posible clasificar los argumentos utilizados en cuatro ideas básicas:
- Se percibe esta decisión como un retroceso en materia de desarrollo institucional en un país pionero y con avances innegables en este tema, y, aún peor, por parte de un gobierno que se presenta como adalid de las causas ambientales del mundo.
- Se consideran incompatibles las funciones de un ministerio que debe actuar como ente rector de las políticas ambientales del país – que deberían ser transversales a toda la acción del Estado – con las de un ministerio dirigido al desarrollo urbano y que a su vez, sus actividades deberían ser orientadas y supervisadas por el primero.
- Se percibe una desproporción entre los retos ambientales que afectan al país y el hecho de que de ahora en adelante estos deberán ser asumidos por una institución degradada al rango de “sub-ministerio” (luego aclaro este término) y
- Finalmente, un grupo expresa estar en desacuerdo con el uso del concepto de “Ecosocialismo” para definir el objeto del nuevo ministerio y por lo contrario otro grupo celebra y apoya esta decisión.
Debo decir que procuraré realizar este trabajo de la manera más honesta posible, aunque no necesariamente de manera objetiva, ya que estoy totalmente en desacuerdo con esta decisión. Para mayor rigurosidad del trabajo, todas las citas que se hacen en el texto pueden ser revisadas mediante los enlaces colocados en cada caso.
Fundamentado en lo anterior iniciemos en este artículo el análisis del primer grupo de argumentos:
¿Vamos hacia atrás? O “ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario”
Muchos de los artículos críticos cuestionan la inconveniencia de destruir una de las historias de éxito de Venezuela al haber sido un país pionero y líder regional en materia de institucionalización y desarrollo de políticas para la gestión ambiental.
En tal sentido, quizás valga la pena preguntarse: ¿haber avanzado tempranamente en estos temas fue de alguna utilidad para el país?
Un resumen apretado y no exhaustivo de estos logros son los siguientes: Durante los treinta y siete años de existencia del Ministerio del Ambiente (MINAMB) se decretaron treinta y uno de los Parques Nacionales existentes, lo cual permite la protección de los ecosistemas que producen el 70% de la electricidad y el 80% del agua consumida en el país y se creó el sistema de administración hidráulica de Venezuela. Por otra parte se implantaron múltiples programas de conservación de la biodiversidad, se concretaron Planes de Ordenamiento del Territorio para todo el país, se establecieron Normas Técnicas especializadas para el control de contaminantes, mitigación de daños ambientales y procedimientos para la realización de estudios de impacto ambiental y se implantaron programas de control y guardería de las actividades generadoras de daños ambientales. Asimismo, se promovió la inserción de programas de educación ambiental en todos los niveles de enseñanza y se realizaron acciones para el cumplimiento de los compromisos internacionales del país en materia de protección de diversos temas ambientales y del desarrollo sustentable.
Por supuesto esto no quiere decir que su labor fue totalmente satisfactoria, ya que igualmente a lo largo de estos años hubo muchas fallas, errores y omisiones, incluso graves, pero el balance es enormemente positivo en cualquier contabilidad que se haga y estos logros, representan avances importantes en materia de gestión ambiental en comparación con otros países vecinos similares a Venezuela, y así fue reconocido incluso por el Presidente de la República en su reciente discurso en la ONU.
Creo que hay que destacar un logro adicional que quizás no es tan visible. Durante esos años y hasta el presente, una gran cantidad de trabajadores del MINAMB y sus instituciones adscritas, fueron la vanguardia de una lucha muy desigual dirigida a resistir las apetencias, intereses y negociados de todo un ejército de empresarios y políticos inescrupulosos que siempre consideraron las normas ambientales como una limitación excesiva a sus ambiciones.
Quizás también valga la pena decir que el último capítulo de esta guerra fue el progresivo desmantelamiento de sus cuadros técnicos, el secuestro de sus funciones por otros entes gubernamentales, la contracción de su capacidad de acción real y la depreciación de su presupuesto a niveles incompatibles con la importancia de sus funciones. Es posible que esa acción fuese el preámbulo a la decisión actual y justifica para muchos su eliminación final.
Es importante añadir que en algunos de los textos críticos escritos por personas ideológicamente cercanos al gobierno, argumentan que no solo no se debió eliminar el ministerio del ambiente, sino que por el contrario se debió elevar al nivel de Vice-Presidencia (en este caso de Vice-Presidencia de Ecosocialismo)
Frente a estas críticas, el Ministro Ricardo Molina, actuando como vocero del Gobierno Nacional, respondió que no se habían sumado dos ministerios, sino que se había creado uno nuevo, cuyo nombre ahora sería (noten el giro) de “Ecosocialismo, Vivienda y Hábitat” Que este no sea el que aparece en la Gaceta Oficial no parece ser problema para el ministro.
Asimismo declaró que el presidente Maduro “está dando un paso adelante mundial, no hay ministerio en ninguna parte del mundo que anteponga la palabra ecosocialismo…”.
Según el ministro, no sólo no perdimos nada, sino que ahora volvemos a estar en posición de vanguardia. Me parece una idea brillante por parte de este funcionario. Que esto haya sido logrado a través de mezclar las funciones de rectoría ambiental con las de construcción de viviendas es un detalle menor. Quizás los colombianos nos pueden explicar que tal funcionó en su país durante el gobierno del presidente Uribe, del cual quizás se tomó la idea de esta fusión.
En relación con el argumento dado por el ministro, uno puede pensar que, en los años setenta del siglo pasado una de las tendencias globales que definieron las políticas internacionales y nacionales, fue la preocupación por el deterioro ambiental, y por ello fue realmente revolucionario avanzar tempranamente en esa dirección. Por otra parte, no sé si será demostrable que el ecosocialismo en este momento sea una tendencia global.
Lo que sí parece ser palpable, es la necesidad que tiene los voceros gubernamentales de cambiar la percepción negativa inicial sobre la decisión, tanto dentro como fuera del país, en particular entre los grupos cercanos al gobierno.
Por tal razón, el gobierno ha tenido que apresurarse a reafirmar en el plano internacional su discurso político ambientalista. A la vez que hacia dentro del país ratificar su apego a los lineamientos expresados en el Objetivo 5 del Plan de la Patria y aclarar que serán mantenidas todas las funciones y actividades asignadas al extinto ministerio.
A pesar de la necesidad de mejorar la percepción en relación con la decisión tomada, en ninguna de estas explicaciones se intenta presentar, y mucho menos justificar, las razones por las cuales se consideró necesario eliminar al MINAMB, en vez de por el contrario fortalecerlo en consonancia con los principios que el gobierno dice defender.
Un elemento adicional que surge en el análisis, es que en varias de las declaraciones recientes realizadas por voceros gubernamentales aparecen ideas que no estaban o son distintas a las presentadas en los primeros momentos luego de que fuese comunicada la decisión de la desaparición del MINAMB. Asimismo se evidencia en las mismas una gran confusión conceptual y técnica por parte de estos funcionarios. Tales imprecisiones sugieren que sobre la marcha y de manera improvisada ha sido necesario corregir y explicar aspectos que resultaron inaceptables para algunos grupos o que simplemente nunca estuvieron totalmente definidos y justificados.
Finalmente, este primer análisis parece dejar en evidencia que la decisión fue arbitraria y que sus motivaciones políticas no están para nada claras. Por lo contrario, quizás haya que buscar explicaciones relativas a intereses grupales con vaya usted a saber cuáles objetivos. Por ello, parafraseando al cantautor dominicano Juan Luis Guerra da la impresión que en Venezuela en materia ambiental "la guagua va en reversa”.
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