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26 ene 2022

La educación ambiental como derecho y como compromiso

 


La infancia es una de las etapas más importantes en la vida humana. En ella construimos todos los soportes que nos darán el apoyo necesario para poder afrontar los distintos retos que se nos presenten a lo largo de nuestra existencia incluidos los conocimientos, valores y habilidades básicas para tener vidas productivas, sanas, felices y armónicas.

Por eso la escuela es tan importante y es mucho más que una simple proveedora de información más o menos útiles. Es el gran telar que va a tejer la vida de los niños y niñas con los hilos de la vida.

Y cuando hablamos de la vida, nos referimos mucho más que a las trayectorias vitales de cada una de las personas, es la vida como trama en la cual estamos insertos e interconectados con todos los seres vivos, humanos y no humanos, con todos los fenómenos ambientales, con el pasado de la Tierra, con su presente y con las posibilidades de su futuro.

Alguien dijo que la educación será ambiental o no será. Esa frase no quiere decir que la escuela debe enseñar ecología, aunque un poco no hace daño, sino que nos debería hacer conscientes y responsables de esa trama.

Por ello, cuando hablamos de derechos humanos debemos siempre recordar a la extraordinaria educadora venezolana Luisa Pernalete que dijo que la educación era un “derecho puerta”, es decir que nos abre a las posibilidades de ser y pertenecer a un futuro mejor. Y ese futuro para que sea realmente mejor debe ser ambientalmente responsable.

En ese contexto, la educación ambiental no es un tema accesorio, sino la posibilidad de lograr superar los grandes retos actuales: cambio climático, pandemias, hambre, desastres socio-naturales, entre otros y avanzar hacia el país que queremos.

Por todo lo anterior, Clima21 está comprometida con la educación ambiental en todos los niveles y modalidades 


(aunque no tenga fecha de celebración)


Imagen: "Atado a la Naturaleza" de Claudio Gallina. Artista plástico argentino



26 ene 2020

Soñando sobre educación ambiental en su No-Día (*) O de la educación ambiental como frustración a la educación ambiental de calidad como derecho humano para todos.



Foto: Diario Contraste


Hoy vengo a hablar de uno de mis sueños. En particular de una idea que en este momento de Venezuela suena totalmente desquiciada: Volver a ver en Venezuela  un gran movimiento de educación y educadores y educadoras  ambientales tal como lo tuvo hace unos 30 años atrás.

Realmente necesitamos ir hacia esa meta, pero no con la mirada puesta en el retrovisor, sino en lo que nos hace falta con urgencia ahora.

Cuando empecé a trabajar como educador ambiental, allá por los años 80, ya Venezuela había logrado en muy poco tiempo en convertirse en uno de los primeros países de la región que incorporó la educación ambiental en casi todos los niveles de la enseñanza formal. Pocos años después más de 200 organizaciones ambientalistas declaraban estar realizando programas educativos ambientales en todo el país.

Sé que no todo fue bueno y que además nos dormimos en esa forma de letargo venezolano de creer que ya habíamos llegado a la meta, cuando en realidad apenas habíamos comenzado a caminar.

Y así la educación ambiental fue rodando hacia la ineficacia, la ingenuidad y finalmente a la crueldad.

Luego en los últimos veinte años el gobierno la fue empujando  al sótano más profundo  del abandono, el olvido y la mediocridad. Y, ahora, junto con el resto de la educación está siendo demolida sistemáticamente por el propio gobierno.

¿Les suenan demasiado duras estas opiniones?

Infortunadamente la realidad es más dura que mis opiniones.

Si, fuimos ingenuos creyendo que estábamos haciendo lo suficiente en materia educativa, mientras que todos los problemas ambientales fueron empeorando.  Tan ingenuos que creímos que enseñar conceptos ecológicos era suficiente.

Más recientemente pasamos de la ingenuidad a la crueldad: ¿O no es crueldad enviar mensajes de austeridad en el uso del agua y la electricidad, de la necesidad de conservar el ambiente y de reciclar los materiales, en un país donde para la gran mayoría de la población el agua en tuberías es un privilegio impensable, donde los desechos se acumulan en las calles y las riberas de los lagos, ríos o mares, donde frecuentemente el único combustible es la leña y el alimento es el que te puedes procurar de cualquier manera?

Fuimos aún más ingenuos cuando dejamos la educación ambiental extraescolar en manos de "recreadores" que nunca entendieron de objetivos ni contenidos ambientales en busca de una educación “divertida” pero que nunca fue transformadora.

Asimismo, no reaccionamos a que el ministerio del Ambiente fuese eliminado y sus restos fuesen convertidos en un ente inútil. Tampoco cuando fue eliminada la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Ciudadana y sustituida por un espectro sin voz, ni acción.

Vimos cómo los programas educativos de educación primaria y secundaria fueron transformados en recipientes rotos vacíos de todo propósito sensato. Programas que no sólo empujan al país hacia una profunda des-educación, sino que son totalmente incapaces de formar a nuestros niños, niñas y adolescentes con las más mínimas habilidades para actuar de manera consciente y responsable en materia ambiental. Por favor pregúntenle a  cualquier bachiller recién graduado qué ha aprendido sobre aspectos básicos de su realidad ambiental.

Pero lo peor fue que actualmente asistimos a la demolición de todo el sistema educativo nacional. Sistema que necesitó más de sesenta años en convertirse en el principal proceso de ascenso social de las clases populares y motor del desarrollo nacional.

Y como consecuencia, en todo el país, particularmente en las instituciones dirigidas a los grupos más necesitados de educación, vemos como educadores empobrecidos al límite abandonan las aulas, esas que sólo contienen niños hambrientos, localizadas en edificaciones en ruinas. Y en el otro extremo educativo, las universidades públicas aún libres son estranguladas económica y legalmente. Eso en el mejor de los casos, porque  la Universidad de Oriente y otras instituciones universitarias están siendo demolidas con saña por la acción criminal de delincuentes  con apoyo y anuencia gubernamental.

Estamos frente a una catástrofe educativa nacional.

Frente a esta situación es válido preguntarse ¿de verdad necesitamos de la educación ambiental?

Eso suena a pregunta capciosa. Ya que por supuesto necesitamos más que nunca educarnos para poder tener como país, como comunidades y como personas respuestas eficaces ante los desafíos de un mundo que está empeñado en una carrera de destrucción del ambiente.

Más aún, en un país que sufre la mayor crisis ambiental en su historia como nación. Crisis que pone en peligro la vida, la salud y la economía de los pobladores del país no sólo en la generación presente, sino en las futuras.

Es válido decir que sí nuestra nave se está hundiendo es tarde para empezar a aprender a nadar. Yo estaría de acuerdo. Perdimos mucho tiempo valioso en el que los venezolanos no nos educamos en temas importantes para nuestra supervivencia. Pero en aún en el medio de una emergencia podemos aprender cosas muy importantes. Por ejemplo, a ponernos los salvavidas correctamente.

¿Y cuáles son los salvavidas en este caso?

Al igual que en el resto del mundo, hay grandes temas ambientales que son urgentes de atender: La crisis de agua potable, la pérdida de la diversidad biológica, la contaminación que se infiltra en todos los componentes de la biósfera, las amenazas de las catástrofes socio-ambientales y por supuesto la crisis climática.

¿Y eso no es demasiada materia para aprender justo antes del naufragio?

Claro que lo es sí pensamos en términos sólo de trasegar toneladas de conceptos en las mentes de los estudiantes y el resto de la ciudadanía.

Hay que pensarlo en los términos estratégicos del aprender haciendo y del aprender para hacer.

Necesitamos formarnos en habilidades para el uso responsable del agua, el conocimiento, valoración y uso sostenible de los ecosistemas locales (incluyendo los ecosistemas urbanos) técnicas de producción sostenible de alimentos, control local de las causas de la contaminación, técnicas para la gestión de riesgos y estrategias para la adaptación al cambio climático.

Adicionalmente, procesos complementarios como comunicación efectiva, técnicas de evaluación de la realidad ambiental, participación para la solución comunitaria de problemas y sobre todo la valoración y desarrollo de la democracia como eje principal de la construcción de sociedades responsables y sostenibles.

Y esa formación la tenemos que llevar a todas partes, con estrategias específicas para cada grupo.

Hay que educar a comunidades, empresas, sindicatos, medios de comunicación, partidos políticos, instituciones estatales y hacerlo en todas partes donde los venezolanos estemos y actuemos.

Será importante iniciar esa acción educativa priorizando  los grupos más vulnerables: campesinos, personas con limitados medios económicos, comunidades indígenas y mujeres, de tal  manera de que adquieran habilidades para superar los problemas específicos que los afectan.

Y todo ello tenemos que hacerlo en el marco de una educación integral, dialógica, ética, centrada en la gente y sus contextos. Es decir una educación dirigida a aprender a vivir bien y a habitar el mundo con responsabilidad, paz y armonía.

Para lograr estos propósitos necesitamos tener docentes formados, comprometidos, a la vez que protegidos y valorados.

También es importante que se establezcan políticas educativas coherentes que fortalezcan todo el sistema.

Finalmente sería importante que para lograrlo estemos todos de acuerdo en empujar todos con la convicción de la educación es el verdadero salvavidas de nuestro país y nuestra gente.

Ya ven que cuando me da por soñar lo hago en grande. Soy ambicioso cuando sueño el futuro de mi país.

¿Pero de qué estoy hablando sí más atrás dije que la educación, toda ella, estaba siendo demolida?

Esa pregunta me golpea en cada momento y no tengo respuestas sencillas para ella.

Lo que sé es que, en cada momento de crisis de la humanidad algunos creyeron que era posible vivir, convivir y desarrollarse de otra manera. Esas personas estaban convencidas que la dignidad humana podía y debía prevalecer por encima de la opresión, la guerra y la codicia.

Todos ellos comenzaron con un sueño, con una idea, a veces vaga. Frecuentemente con un sentimiento profundo de indignación. Ellos compartieron sus ideas y lucharon por lograr los cambios. Cambios que a veces no vieron.  Y que al final los que buscaron transformar las situaciones adversas con persistencia, valor y honestidad consiguieron conseguir las grietas en los sistemas de opresión y muerte y a través de ellas lograron avanzar y crecer fuera de sus muros.

También sé que la educación es a la vez el método, el objetivo y el derecho. Que se trabaja por la educación educando.

Y además que estoy dispuesto a empujar el cambio y hacerlo posible en el marco del logro de la re-democratización de Venezuela. Y estoy dispuesto a ello aunque no lo vea concretarse.

¿Están ustedes?





(*) Desde hace  varios años un grupo de persona se convenció de la existencia de un Día Internacional o Mundial de la Educación Ambiental y que ese se celebraba el 26 de enero de cada año. Aunque esto no es verdad, la creencia sigue firme. En mi caso terminé como el Sombrerero Loco de Alicia en el País de las Maravillas, que afirma que hay una sola fiesta de cumpleaños cada año, pero podemos celebrar 364 fiestas de No-cumpleaños. Por ello, aunque no exista un día oficial de la educación ambiental puedo celebrar su no-día de la educación ambiental cualquier día que el entusiasmo popular lo indique. Sí les interesa saber sobre por qué digo que no existe un Día Internacional o Mundial de la Educación Ambiental pueden revisar mis artículos publicados en este Blog todos los 26 de eneros desde el año 2012.

26 ene 2017

10 viñetas para conmemorar la educación ambiental venezolana






Una viñeta es un recuadro delimitado por líneas que representa un instante de una historia contada por una historieta o “comic”. También en literatura, viñeta es una representación literaria de un instante o breve momento.

Esbocemos entonces algunas pocas viñetas de la historia de la educación ambiental (EA) con momentos, circunstancias y curiosidades de una actividad que en Venezuela está cumpliendo cuarenta de haberse iniciado de manera formal, luego de más de cincuenta años de gestación.

A través de las mismas podemos mapear el camino que fue abierto por extraordinarias personas. Educadores que amaron a este país y su naturaleza, creyeron en la capacidad de la educación para construir conciencia y entendieron que la educación ambiental era la manera de construir un país en el que comprendiera que su naturaleza era y es nuestra mayor fuente de riqueza.

Hoy que la educación ambiental en Venezuela está pasando por una etapa de mengua, necesitamos volver a la trocha para limpiarla y ampliarla para poder retomar esa labor.

Cuadro 1. Comenzamos con la historia antigua

En Venezuela en 1905 los estudiosos de la naturaleza venezolana, convencieron al gobierno de establecer la "Fiesta del Árbol". Esta idea se oficializó como “Día del Árbol” el 10 de abril de 1905.

Mucho más adelante, en mayo de 1948, fueron nombrados el araguaney y la flor de mayo como árboles y flor nacional respectivamente y diez años después fue decretado el turpial como ave emblemática del país.

Quizás esos fueron los primeros pasos en la idea de que para poder conservar nuestra naturaleza es necesario primero conocerla.

Cuadro 2. Una ventana para conocer la naturaleza antes que el “bulldozer” la destruya

En los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, los naturalistas en Venezuela estaban preocupados porque el proceso de modernización iniciado luego de la muerte de Juan Vicente Gómez se estaba realizando sin ninguna consideración con la conservación de la naturaleza. Ese proceso “de desarrollo a la fuerza” alcanzó su pleno avance destructivo en los los años cincuenta, durante la dictadura de Marco Pérez Jiménez. No en balde la antropóloga Ocarina Castillo llamó a esa época “Los años del bulldozer”.

Por ello, investigadores como Tobías Lasser, en la UCV y Francisco Tamayo en el Instituto Pedagógico de Caracas, entre otros, crearon cátedras y programas de formación conservacionista y realizaron una extensa labor divulgativa sobre la importancia de la conservación de la naturaleza.

Un hito importante en esta época fue la creación en 1956 de un “Centro de Ciencias” en el Liceo Aplicación de Caracas. Esta experiencia fue el núcleo del programa que posteriormente se llamaría “Centros de Ciencias Tecnologías y Educación Ambiental” que se expandió por todo el país en un importante número de instituciones de educación media, marcando una etapa extraordinaria de actividades educativas de sensibilización y conocimiento de la naturaleza en los jóvenes venezolanos.

Cuadro 3. El inicio de la educación ambiental en Venezuela

Algunas personas que han trabajado la historia de la EA en el país describen programas educativos conservacionistas, al menos, desde los años cincuenta del siglo pasado. A pesar de ello, la EA en su enfoque actual, debió esperar un poco más de tiempo.

En Venezuela, dos hitos marcaron este inicio. Por una parte, la aprobación de Ley Orgánica del Ambiente de 1976 que incluía a la EA como elemento constituyente de la "conservación, defensa y mejoramiento del ambiente". Acción que comenzaría a implementarse a partir de la creación del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales el año después.

 Asimismo, en el año de 1978 se realizan las Primeras Jornadas de Educación Ambiental, las cuales fueron organizadas por un grupo de ONG en conjunto con profesores universitarios. En este evento se presentaron las orientaciones surgidas de la I Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, celebrada en 1977 en Tiblisi (Georgia).

Así que para mí, es en este período entre el año de 1976 al 78 que debería considerar el inicio de la EA en Venezuela. Por lo que, si tomamos el año intermedio, en este año, 2017, se están cumpliendo cuarenta años de la institucionalización de este campo educativo en el país.

Cuadro 4. La educación ambiental entra en las instituciones educativas

A partir de la creación del Ministerio del Ambiente, este organismo inicia una actividad intensa para “ambientalizar” los currículos de todos los niveles educativos.

En tal sentido, en conjunto con el Ministerio de Educación, se incorporaron contenidos ambientales en los programas de estudio en preescolar, educación básica y parte de la educación media. En consecuencia, hubo que hacer un gran esfuerzo de capacitación de los docentes en ejercicio en todo el país. Para el año 93, casi 80.000 docentes de educación básica y media habían realizado cursos de formación dictados por el Ministerio del Ambiente.

Asimismo, se trabajó en conjunto con varias universidades nacionales para incorporar contenidos educativos en la educación superior. Como consecuencia de esas acciones, varias de estas instituciones incorporaron asignaturas y temas ambientales en diversas carreras.

Cuadro 5. La educación ambiental: De Venezuela para el mundo

Venezuela como país pionero en Latinoamérica en materia de educación ambiental también tuvo una importante acción fuera de sus fronteras.

En los años ochenta, funcionarios y especialistas venezolanos brindaron asesorías para el desarrollo de programas de educación ambiental en diversos países latinoamericanos y caribeños.

Asimismo, en el año 1992 con la celebración del IV Congreso Mundial de Parques Nacionales de la IUCN  en Caracas, el país puede mostrar al mundo sus avances en materia de concientización ciudadana sobre el valor de estas áreas protegidas.

Posteriormente, en el año 2000, el país fue sede del 3er Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental. Evento que permitió a Venezuela coordinar los primeros pasos para un proceso regional de articulación entre instituciones gubernamentales de EA en toda la región.

La experiencia lograda en el Congreso, sirvió de base para que el país promoviera y liderara (infortunadamente por poco tiempo) el desarrollo del Programa Latinoamericano y del Caribe de Educación Ambiental (PLACEA) un marco regional de cooperación y articulación entre políticas públicas de educación ambiental en toda la región.

Cuadro 6. ¿Cuándo las ONG ambientales comenzaron a hacer educación ambiental? 

Es enormemente difícil dar a una respuesta a esta pregunta. Sabemos que las organizaciones más antiguas realizaron actividades de divulgación de temas de la naturaleza desde muy temprano en su formación.

Quizás algunos de los ejemplos más importantes, son la Revista “Natura” de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, publicada desde el año 1958 y mucho más tarde, el álbum de barajitas (cromos) “Venezuela en Cromos. Sus Paisajes, su Flora, su Fauna y su Gente” patrocinado por la Fundación La Salle realizado en 1974.

Pero como ya dijimos, la EA en Venezuela se inicia posteriormente y desde otra perspectiva.

Quizás, el primer programa formal de educación ambiental realizado por una ONG fue la promoción del material educativo “Hazlo y Muéstralo”. Un programa educativo creado en conjunto por la Oficina Scout Mundial y la WWF y editado en Venezuela en 1976 (en la rayita de la fecha de inicio). Muchas otras ONG siguieron este camino en los ochenta pero sus actividades fueron más puntuales generalmente dirigidos a difundir información sobre la conservación de especies en peligro de extinción y áreas protegidas.

Para finales de los años noventa, un Directorio de Organizaciones no Gubernamentales Ambientalistas de Venezuela incluía más de 200 organizaciones que reseñaban a la EA entre sus actividades.

Cuadro 7. En Venezuela la educación ambiental se hizo juego

Juegos Ecológicos en los Parques, fue un programa de educación ambiental al aire libre realizado por Inparques, el cual estaba dirigido a niños en edad escolar durante el período de vacaciones escolares. Su particularidad fue el uso de estrategias lúdicas, creativas y activas dirigidas al desarrollo  de conciencia ambiental de los participantes.

Este Programa se inició en 1979 en el Parque del Este de Caracas (actualmente Parque Generalísimo Francisco de Miranda) con apenas 50 niños. En 1999 se estaba realizando en  17 sedes en todo el país. Para ese momento, se calculaba que a lo largo de su historia habían participado más de 40.000 niños y adolescentes.

Pero no todo fueron números. Este programa fue pionero en el desarrollo conceptual, metodológico y programático de sus actividades, incluyendo mecanismos permanentes de seguimiento y evaluación, así como la permanente innovación en sus todas sus acciones.

Cuadro 8. ¿Existe en Venezuela la educación para el desarrollo sustentable?

En la Agenda XXI, el documento central aprobado durante la “Cumbre de la Tierra” en Río de Janeiro en 1992, no aparece el nombre de educación ambiental, sino el de educación para el desarrollo sustentable (o sostenible) Este hecho generó una muy dura polémica internacional entre los que defendían la validez de la EA y aquellos que consideraban que el nuevo concepto permitía asumir un enfoque integral de los problemas humanos.

Venezuela quedó al margen de esa polémica. Más allá de unos pocos focos de discusión, no se produjo una posición oficial al respecto, y la mayoría de las ONG que hacían EA desconocieron esta situación.

En contraste, la Fundación Tierra Viva, desde sus inicios a principios de los años 90, incorporó una orientación educativa dirigida a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través de su  incorporación activa en la solución de los problemas ambientales que los afectan desde una perspectiva integral de sustentabilidad.

Aunque este enfoque no ha permeó a todas las organizaciones y programas educativos, es claro que el trabajo de esta organización tuvo una influencia muy fuerte en difundir los enfoques de sostenibilidad entre muchos educadores ambientales venezolanos.

Cuadro 9. Y cómo está actualmente la salud de la educación ambiental

No tenemos buenas noticias. La Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria fue “dada de baja”  del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas en enero de 2015. Unos meses después fue creada la “Dirección General de Formación Ecosocialista” transformando una acción que era dirigida a todos y construida entre todos, en una doctrina sectaria y desconocida para el mundo ambiental. Ahora la educación relativa al ambiente no es de todos.

Desde su creación, la nueva Dirección ha tenido una acción muy poco visible y alejada de la función de ente orientador y promotor de los programas educativos relativos al ambiente en el país. Por su parte, en otras organizaciones gubernamentales la situación no es mejor y sólo van quedando algunas campañas, frecuentemente vía medios digitales, en temas como el consumo responsable del agua, el cuidado de las áreas protegidas y otros temas urgentes.

En la educación escolar tampoco la situación es feliz. El desorden educativo formado por sucesivos intentos inacabados de modificar los programas escolares, hace que la actividad educativa ambiental dependa exclusivamente de la buena voluntad de los docentes. Por otra parte, materiales como la Colección Bolivariana, libros de texto, considerados de referencia para el desarrollo de la praxis educativa, presentan un enfoque meramente conceptual del ambiente, así como una orientación partidista de la comprensión de la problemática ambiental.

Desde fuera del gobierno, las ONG luchan con sus muy escasos presupuestos para mantener alguna acciones, pero el sector se minimiza y las acciones se hacen puntuales, locales y sin mucho impacto.

Esperaremos como las sabanas el comienzo de lluvias para reverdecer.

Cuadro 10. Caminos para un futuro de la educación ambiental en Venezuela

Todo camino hacia un futuro posible y deseable comienza desde el presente. En este momento y a pesar de las dificultades, podemos encontrar algunas acciones que presentan experiencias que pueden servir como modelos para buenas prácticas en educación ambiental de cara al futuro. Veamos unos pocos:

En el estado Mérida, la organización Geografía Viva, ha desarrollado una valiosa labor de educación y participación comunitaria con comunidades altoandinas articulando la gestión de riesgo y la educación ambiental. Adicionalmente, viene realizando un programa educativo con estudiantes de educación media en el que se construye el conocimiento ambiental a través de su participación en noticieros radiales y la producción de radionovelas.

Por su parte, la organización Phynatura trabaja con comunidades indígenas y criollas en el estado Bolívar, aportándoles herramientas conceptuales y metodológicas que les permiten participar en la explotación sustentable y no destructiva del bosque, así como y la implementación comunitaria de acuerdos de conservación de estos ecosistemas.

Asimismo, la Fundación Tierra Viva realiza una serie de programas con comunidades indígenas, tanto en el estado Delta Amacuro, como en otras regiones del país, promoviendo el desarrollo de formas de emprendimiento comunitario basados en el uso sustentable de los recursos de su entorno, la iniciación en el turismo sustentable y la inserción de temas de salud.

Es imposible no nombrar a Adolfo Cardozo desde la UNELLEZ y su permanente labor de lograr una mejor calidad de vida de los campesinos venezolanos con estrategias innovadoras que van desde la permanente búsqueda de alternativas creativas y sustentables para mejorar actividades del campo, hasta el uso de la música como instrumento de educación.

Me faltan otras por nombrar, pero me falta espacio.

Bonus track: ¿Venezuela inventó el Día Mundial de la Educación Ambiental?

Finalizo con una nota curiosa. Una hipótesis sobre el posible origen de esta celebración no oficial del calendario ambientalista mundial.

La versión más común que corre en Internet, y que se toma como cierta, es que su origen está relacionado con el Seminario Internacional de Educación Ambiental, realizado en Belgrado (antigua Yugoslavia) en 1975. Evento donde se establecieron los principios aún vigentes de la Educación Ambiental.

Por mi parte, entro en esa historia en el 2009 cuando me preguntaron que sabía sobre esa celebración... y quedé como ignorante. Intenté buscar información al respecto sin ningún resultado. Pareciera que nadie anteriormente a esa fecha conocía de la existencia de esa celebración. Asimismo, no se celebraba en la mayor parte del mundo, no existía información al respecto en la literatura especializada, ni aparecía en el calendario de fechas a ser celebradas de ningún organismo internacional.

A pesar de ello, cada nuevo año, más páginas Web la reseñan, eso sí, siempre en el ámbito Iberoamericano.

Posteriormente, traté de profundizar en el tema con idénticos resultados. Pero me encontré con un dato muy curioso: en el 2009 y años sucesivos, la mayor parte de la información que aparecía en la Web estaba en páginas venezolanas.

¿Entonces de dónde habría salido ese dato? No estoy para nada seguro. Pero tengo algunas hipótesis. En primer lugar, es posible que durante el Seminario de Belgrado o inmediatamente después, se haya hecho la propuesta de este Día de la Educación Ambiental. No se me ocurre por qué el 26 de enero que no coincide con el de la celebración del Seminario. En todo caso, por alguna razón esta propuesta "no cuajó" y nunca se formalizó, quedando en “vida latente”, quién sabe donde, hasta que fue descubierta en los años previos al 2009 por una organización venezolana que estaba buscando fechas para la construcción de un calendario de efemérides ambientales. Este calendario fue publicado en Internet y allí comenzó esta historia: La información con la fecha de esta celebración se hizo viral y se multiplicó en cientos de páginas Web que la dieron por buena y cierta, quedando oficializada por “aclamación popular”.

No tengo manera de corroborar estas hipótesis. Pero me resulta muy simpática esa posibilidad. Me encantaría oír su opinión al respecto.

Que viva la educación ambiental. Celebremos este día con optimismo al comprobar el poder irreverente e iconoclasta de las personas interactuando en Internet. Y la posible capacidad de los venezolanos de hacer historia.

Les coloco los enlaces a los artículos que escribí al respecto por si a alguien pudiera interesarle:

https://forotuqueque.blogspot.com/2009/01/da-de-la-educacin-ambiental.html
https://forotuqueque.blogspot.com/2012/01/dia-de-la-educacion-ambiental.html
https://forotuqueque.blogspot.com/2012/01/dia-de-la-educacion-ambiental-2.html

25 ene 2016

Un acto de desagravio a la educación ambiental (en un fallido 26E)






En homenaje a la ONG Geografía Viva y a Pablo Kaplún por su honestidad profesional y compromiso con las comunidades menos favorecidas.


Desde hace ya varios años apareció en Internet un curioso mito urbano: La existencia de un supuesto "Día Mundial de la Educación Ambiental" a celebrarse el día 26 de enero.

Como en otros fenómenos de esta era de la reproducción digital, esta  idea bonita se hizo viral, y en muy pocos años una enorme cantidad de personas en diversos países dieron por hecho la existencia de esta conmemoración, sin importar que la misma hubiera nacido de algo cercano a la generación espontánea (*).

Un elemento interesante en este caso, es que a diferencia de otros mitos urbanos que desaparecen en poco tiempo, este persiste e incluso se expande. Este año parece que esta irradiación logró alcanzar un nuevo y asombroso nivel. En un correo me encuentro con que ya se está hablando en un alarde de creatividad hiperbólica de un "Mes de la Educación Ambiental".

Todavía me duelen los ojos cada vez que vuelvo a encontrarme en el correo esa fantasía exuberante nacida de quién sabe qué indigestión del “recorta y pega” de páginas de Internet construidas de la misma manera.

Pero la educación ambiental no necesita de celebraciones ni conmemoraciones, ni de tortas de cumpleaños. Ella nació en algún momento de los años 60 del siglo pasado como una respuesta social ante los desafíos de la carrera desbocada hacia un “progreso” ciego y sordo a todo lo que no fuese su propio crecimiento y sinrazones.

La idea de esta nueva educación fue acogida en todo el mundo con pasmosa unanimidad. En un plazo de pocos años, luego de ser planteada, en casi todos los países del mundo habían desde contenidos ambientales incorporados a los currículos educativos, hasta actividades educativas dirigidas a comunidades en todos los contextos y situaciones posibles.

Pero quizás más importante es que se convirtió en una necesidad y un derecho humano: Frecuentemente personas de todas las condiciones expresan su deseo de ser educados ambientalmente.

Pero qué es la educación ambiental. El que revise la literatura especializada encontrará que existen múltiples definiciones. Entre ellas, quizás una de las más populares fue propuesta por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en 1970. La misma indica que es un "proceso continuo en el cual los individuos y la colectividad toman conciencia de su medio y adquieren los valores, las competencias y la voluntad para hacerlos capaces de actuar en la resolución de los problemas actuales y futuros del medio ambiente."

Si tomamos esa definición como una guía para elaborar programas educativos nos encontramos ante el hecho de que tenemos que buscar medios de enseñanza que permitan lograr que personas adquieran valores, competencias y voluntad para actuar en la resolución de problemas, no solo actuales, sino futuros, y que este debe ser un proceso continuo a lo largo de la vida de las personas.

Este no es un propósito sencillo, ni trivial e implica la utilización de las mejores herramientas que la educación pueden suministrar para ir construyendo y reforzando la conciencia ambiental de toda la ciudadanía.

A lo largo de los más de cincuenta años desde que esta definición fue dada se han realizado esfuerzos importantes para desarrollar teorías y prácticas que permitan hacer cada vez más posibles estos ambiciosos propósitos.

Pero como toda acción humana ésta también tiene sus callejones oscuros.

Es ya habitual encontrar que lo que algunos llaman “educación ambiental” son unas actividades banales y sin sentido empaquetadas en un disfraz de supuestas buenas intenciones “ambientales”, algunas de ellas cercanas a la estafa educativa.

Puedo parecer excesivamente cáustico, pero con demasiada frecuencia me consigo con “actividades de reciclaje” que no solo no cuestionan la causa del problema del crecimiento de los desechos, ni generan verdaderas soluciones a este tema, sino que en un alarde de incoherencia propician el consumismo y generan nuevos desechos.

También algunas instituciones tienen el hábito de llamar educación ambiental a actividades meramente informativas, es decir charlas, que con frecuencia caen en los peores pecados de la educación: ser escasamente pertinentes y totalmente aburridas para los participantes.

En ambos casos  estamos muy lejanos a la adquisición de valores como pide el concepto.

A eso le tenemos que unir una educación ambiental escolar básicamente conceptual: “bancaria” la hubiera llamado el gran educador brasileño Paulo Freire. Si no me cree, vea el tratamiento que se le da al tema del cambio climático en el currículo de la educación primaria venezolana.
De nuevo estamos lejanos al logro de valores, competencias y voluntad para la resolución de  problemas ambientales.

Todo ello en el medio de una progresiva descalificación de la educación como proceso substantivo de cambio y mejoramiento de la sociedad, así como el desconocimiento de sus bases conceptuales como ciencia social.

Ese menoscabo de la educación no es nuevo, mencionando otra vez a Paulo Freire, este autor indicó que:

“Enseñar exige rigor metódico, investigación, respeto a los saberes de los educandos, crítica, estética y ética, la corporificación de las palabras en el ejemplo, reflexión crítica sobre la práctica, el reconocimiento y la asunción de la identidad cultural [...], humildad, tolerancia y lucha en defensa de los derechos de los educadores, alegría y esperanza, convicción de que el cambio es posible, curiosidad [...], seguridad, competencia profesional y generosidad [...]. Enseñar exige comprender que la educación es una forma de intervenir en el mundo (En “Pedagogía de la Autonomía” tomado de Wilches Chaux, 2006)

Quizás en lo que se refiere específicamente a la educación ambiental, este ataque se materializa en la destrucción de las instituciones que gestionan las políticas públicas en este campo. Hace un año fue en Venezuela, más reciente en México.

A los poderes asociados al “desarrollismo” no les gustan las personas con conciencia ambiental.

Pero la educación ambiental es algo más que otro campo educativo, es una aspiración de cambio de muchas personas, de todas aquellas que sienten que pueden y tienen el derecho de vivir en un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado, como lo expresa nuestra Constitución.

Y aún a pesar de que la educación ambiental ha sido tachada de “subversiva” o por el contrario de “innecesaria”, ha sobrevivido a todos esos ataques y resurgirá en cada momento en que alguna persona sienta que tenemos que hacer algo por superar nuestros gravísimos problemas ambientales.

En función de ello ¿De dónde saldrán las semillas que permita el resurgimiento de una educación ambiental verdaderamente transformadora de nuestra realidad?

La respuesta de esa pregunta no es fácil, pero hay claros indicios que las mismas están ya en terreno fértil.

La semana pasada tuve la oportunidad de ser testigo de la defensa de la Tesis Doctoral de Pablo Kaplún. Fue un privilegio y un placer oír la síntesis de un esfuerzo de muchas décadas dedicadas a explorar junto a comunidades en riesgo diversas maneras de superar sus problemas.

Pablo explicó las dificultades y complejidades de trabajar en contextos culturales que obstaculizan el cambio, dificultades políticas y enormes obstáculos logísticos. Pero a la vez mostró caminos posibles para superar todos esos problemas, y así lograr que las comunidades se conviertan en protagonistas reales de procesos de cambio que los favorecen de manera real y efectiva. Todo ello explicado con rigor académico, honestidad profesional y un enorme grado de compromiso social con las personas con las cuales Pablo y Geografía Viva han venido trabajando.

Al final, los presentes  entendimos que la educación ambiental bien planteada y realizada de manera permanente, es la única vacuna posible para esa forma de bloqueo que  lleva a algunas personas a considerar que los riesgos ante desastres socionaturales u otros problemas como la falta de agua, el cambio climático, son culpa de algún factor externo a sus vidas y no de sus (nuestras) acciones o de los graves errores de los que tienen funciones de gobierno.

Hay buena educación ambiental para rato mientras existan organizaciones como Geografía Viva y personas como Pablo Kaplún.



(*) Para una revisión de las búsquedas fallidas de un posible origen que fundamente la existencia de un Día de la Educación Ambiental vea:
“¿Día de la educación ambiental? 2. Investigaciones, venezolanismos, rendiciones, conversaciones y propuestas” http://forotuqueque.blogspot.com/2012/01/dia-de-la-educacion-ambiental-2.html 
“¿Día de la educación ambiental? efemérides fantasmas o los gatos amarrados” http://forotuqueque.blogspot.com/2012/01/dia-de-la-educacion-ambiental.html 
“¿Día de la Educación Ambiental?” http://forotuqueque.blogspot.com/2009/01/da-de-la-educacin-ambiental.html

26 ene 2015

Ecosocialismo sin educación

En memoria de la Dirección General de Educación Ambiental del MINAMB (QEPD)







Dedicado a MHH, FP, MFC, AM, SA, EP y los demás que construyeron la parte bonita de esta historia y a todos aquellos que construirán el futuro de la gestión pública de la educación ambiental venezolana.


Hoy, 26 de enero, en algunas partes del mundo se estará celebrando el “Día Mundial de la Educación Ambiental”. Esa particular efeméride surgida de la espontaneidad de Internet (1) que es el primer llamado del año a revisar nuestra situación ambiental y las acciones que estamos realizando para intentar mejorar la relación con nuestro entorno.

Pero en Venezuela los educadores ambientales tendremos poco que celebrar porque aún estaremos de luto por un fallecimiento reciente.

La víctima quizás no fuera muy conocida. Eso lo digo porque su muerte prácticamente pasó desapercibida. Ni siquiera porque fue una muerte injusta y estúpida producto de algún siniestro constructor de viviendas que por quitarla del medio no dudó en atropellarla con un camión de cemento.

Sí, murió la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria. A su vez hija del recién extinguido Ministerio del Ambiente. Falleció a principios de enero, sin que nadie, ni sus deudos más cercanos, parecieran haber lamentado su pérdida. Y al igual que a los muertos pobres la enterraron rapidito para que sus pocos allegados pudieran volver a sus ocupaciones.

Realmente es triste leer la burocrática nota luctuosa en forma de Gaceta Oficial donde se nombra a la nueva Directora General de “Redes Populares Ecosocialistas y Atención al Ciudadano” del nuevo Ministerio de “Ecosocialismo” Vivienda y Hábitat (Gaceta Oficial Nº 40.575 del 7 de enero de 2015 [2]) la cual parece ser la heredera de los restos de la que alguna vez fue el organismo rector de las políticas de educación ambiental del país.

En ese documento oficial se especifican las funciones de la nueva directora de esa unidad dentro del organigrama del nuevísimo ministerio. Tales funciones no tienen absolutamente nada  que ver con el diseño y ejecución de políticas públicas en materia de educación ambiental y participación comunitaria en el contexto de la gestión ambiental. Es una simple lista de actividades de atención a los beneficiados de la “Gran Misión Vivienda Venezuela".

Descansa en paz la educación ambiental en el nuevo ministerio.

Algunas almas sencillas cuentan  que su fantasma pena por los pasillos y oficinas del primer ministerio de “Ecosocialismo” del mundo entero.


¿Pero quién era la víctima?

La educación ambiental como política pública en Venezuela nació con la creación del Ministerio del Ambiente. Ya en la Ley Orgánica del Ambiente de 1976 se contemplaba como elemento constituyente de la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente.  Por lo que al iniciar las actividades de ese ministerio fue creada la Dirección de Educación Ambiental, en ese primer momento inmersa dentro de oficinas relacionadas con la capacitación de personal y las relaciones internacionales. 

En los años subsiguientes, el desarrollo de programas cada vez más ambiciosos, llevó a que fuese elevada su función al rango de Dirección General Sectorial de Educación Ambiental y Participación Ciudadana  ya como una unidad sustantiva dentro de la estructura ministerial.

Durante sus primeros veinte años de vida realizó  una enorme cantidad de programas y proyectos, tanto en el ámbito educativo,  como en el inicio de los procesos participativos en la gestión ambiental. 

No fueron años fáciles. Los bajos presupuestos asignados, la ausencia de apoyo, la falta de continuidad administrativa e incluso los desencuentros y la falta de articulación con otros sectores hicieron que su gestión fuese irregular y a ratos menguada. 

Pero  su principal enemigo estaba en los grupos desarrollistas y tecnócratas que, incluso dentro del MINAMB, nunca entendieron la importancia de una gestión social del ambiente.  En varias ocasiones se llegó a considerar su eliminación. Sólo la enérgica defensa de la educación ambiental por parte de los funcionarios de la DGEAPC impidió que se concretara esta acción.

A pesar de las dificultades, la labor realizada consolidó la educación ambiental como elemento fundamental de la gestión ambiental y educativa del país. Este sentimiento llevó, en su momento cumbre, a lograr la inclusión de la educación ambiental como derecho constitucional.

Esta novedad no mejoró la situación de la DGEAPC, la cual fue cada vez más arrinconada -a pesar de algunos pocos momentos brillantes-  con presupuestos cada vez exiguos, la eliminación de las direcciones de educación ambiental en las regiones (unidades estadales del MINAMB), la desprofesionalización y politización de sus cuadros técnicos y el nombramiento de directores muy poco idóneos y algunos francamente incompetentes. 

Hace un par de años ocurrió la última batalla por la supervivencia de la DGEAPC. Una serie de personajes siniestros prepararon desde adentro del ministerio su funeral (3). Pero no tuvieron el valor de darle muerte por sí mismos y esperaron cobardemente la llegada del equipo de demolición con las consecuencias que ya conocemos. 

Ya solo faltaba emitir el acta de defunción. En el velorio alguien dijo;  “que había que refundarla bajo los lineamientos del Ecosocialismo”. Su “refundación”  tendrá que esperar por mejores tiempos.


¿Cuál es el legado que deja la DGEAPC? (esto por la moda de hablar de legados)

Es muy difícil hacer un claro inventario de los logros de la DGEAPC, en un país que parece tener fobia a la evaluación y sistematización de sus procesos y actividades. Pues, no hay indicadores o mediciones realizadas, sólo listas de actividades ejecutadas.

A pesar de ello es posible conseguir algunas pistas que nos hablan de logros alcanzados.

Para no construir esas listas de virtudes con que a veces vestimos a los muertos que queremos exaltar, deseo resaltar sólo cuatro resultados que me parecen muy importantes:

  • La incorporación de la educación ambiental en los currículos escolares en todos los niveles, desde la escuela inicial (preescolar) hasta la secundaria (media) Algunos de estos procesos se lograron desde los años 80 del siglo pasado y su acción se prolongó hasta recientemente con el desarrollo del llamado “Currículo Bolivariano”.
  • La incorporación de las instituciones de educación universitaria al proceso de ambientalización curricular. Proceso iniciado igualmente a mediados de los ochenta y continuado en el tiempo y que condujo a que una buena parte de las instituciones universitarias del país tuvieran componentes curriculares para la educación de sus estudiantes en temas ambientales. 
  • La capacitación en temas ambientales de miles educadores en ejercicio en todo el país. Este trabajo se mantuvo por muchos años y fue aparentemente eliminado en algún momento de la última década. Pero su influencia aún se deja sentir en muchos planteles escolares y docentes en todo el país.
  • El desarrollo de los procesos de participación en la  gestión ambiental. Tal acción se inició en los años 80 del siglo pasado con la formación de las Juntas para la Conservación, Defensa y Mejoramiento del Ambiente y continuó hasta el presente con la asesoría a los Consejos Comunales.

Quizás habría que agregar temas como la asesoría permanente al Ministerio de Educación, la elaboración  de materiales educativos y la reciente visibilización de temas como la agroecología y la participación comunitaria en temas como suministro de agua, gestión de desechos, etc.

No es posible dejar de nombrar la acción de la DGEAPC más allá de las fronteras venezolanas. Aquí vale la pena mencionar tres momentos importantes: En los años ochenta las asesorías para el desarrollo de programas de educación ambiental en diversos países latinoamericanos y caribeños. La organización del 3er Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental en el 2000 y el diseño del Programa Latinoamericano y del Caribe de Educación Ambiental (PLACEA). Esta acción internacional mantuvo al país como referencia en el desarrollo de programas educativo-ambientales.

En este momento nuestros vecinos y aliados de Venezuela nos miran con incredulidad y parecen decir “Camaradas, la educación ambiental es uno de los temas prioritarios de los enfoques progresistas y de vanguardia de Latinoamérica ¿y ustedes la eliminan?”


¿Qué pierde Venezuela con la muerte de la DGEAPC?

Por las pocas reacciones muchos pueden creer que no mucho. Es claro que a la DGEAPC se le había realizado un trabajo de vaciado que la llevó a que se juzgara como casi inútil. Pero es una falsa percepción creada por sus enemigos.

Así que vamos a pasearnos por algunos de los espacios que ahora quedarán totalmente desatendidos:

El artículo 107 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que: “La educación ambiental es obligatoria en los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal…” Este artículo, aparece en el capítulo de los derechos culturales y educativos de los venezolanos, por ello parece deducirse que es un derecho de los venezolanos ser educados ambientalmente y que es obligación del Estado garantizar el mismo. Esto último implica que para disfrutar ese derecho tienen que existir las condiciones, instituciones, financiamiento, planes y programas dirigidos a que los venezolanos podamos ser ambientalmente educados.

Por otra parte, el artículo 4, Numeral 6 de la Ley Orgánica del Ambiente indica que: “La conservación de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado debe ser un valor ciudadano, incorporado en la educación formal y no formal”. Igualmente el Artículo 10 de esta misma Ley precisa que es objetivo de la gestión del ambiente, bajo la rectoría y coordinación de la Autoridad Nacional Ambiental: Fomentar y estimular la educación ambiental y la participación protagónica de la sociedad (Art. 10 Num.  5) y que la misma es parte del Plan Nacional del Ambiente (Artículo 30 Num. 7)

Asimismo, TODAS las leyes ambientales establecidas en los últimos quince años incluyen artículos referidos a la educación ambiental y la participación de la población en el tema objeto de esa norma. Esto es particularmente patente en la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica del 2008, la Ley de Residuos y Desechos Sólidos del 2004, entre otras.

Por su parte, muchos de los Convenios Internacionales en materia ambiental firmados por Venezuela incluyen enunciados sobre el desarrollo de programas educativos dirigido a la población en general. Algunos de ellos con cláusulas de obligatorio cumplimiento para las Partes.

A su vez, la Ley Orgánica de Educación establece que la educación tiene como fines: “…  Impulsar la formación de una conciencia ecológica para preservar la biodiversidad y la sociodiversidad, las condiciones ambientales y el aprovechamiento racional de los recursos naturales.” (Art. 15 Num. 5)

El órgano rector para el cumplimiento de estas normas es el Ministerio de Educación. Pero es bien sabido que éste no cuenta con las capacidades, ni personal especializado en materia de educación ambiental, y que la DGEAPC ha sido la asesora permanente del despacho de educación en materia de la inserción de los temas ambientales en los programas educativos.

¿Ahora cuáles instituciones van a cumplir estas normas constitucionales y legales?, ¿Cuáles van a orientar, promover, planificar y ejecutar las acciones que la Constitución y las Leyes exigen al Estado Venezolano? Y en particular ¿Cuál institución tendrá la rectoría en materia de educación ambiental del país, particularmente en el caso de la gestión ambiental no formal asociada a los programas de gestión ambiental? Y ¿Cuál es la Autoridad Nacional del Ambiente que tiene la obligación de incluir a la educación ambiental en el Plan Nacional del Ambiente?

Lo que realmente vamos a perder es la enorme oportunidad que nos da ese marco legal y la experiencia acumulada por treinta y siete años para avanzar en lograr los objetivos que la Constitución establece y así avanzar hacia una sociedad sustentable.


¿Y qué nos queda a los demás?

Las consecuencias de un retroceso en materia de conciencia ambiental en la población de Venezuela no son siquiera imaginables. Nadie puede prever hasta donde podría llegar el deterioro ambiental cuando ya muy poca gente entienda que de la conservación de su entorno depende su vida, su salud, su seguridad y el futuro propio y el de sus hijos.

Ahora será un país corriendo en la oscuridad. Nunca como ahora estará vigente la frase del Libertador Simón Bolívar: “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”.

Y pensar que muchos apostaron por el cambio de las estructuras del ministerio ahora bajo una nueva ética Ecosocialista ¿En qué habrán quedado los llamados de los participantes en el Congreso Constituyente de Ecologistas y Ambientalistas a profundizar la educación ambiental en Venezuela? (4) Su silencio es cómplice necesario de este crimen.

Pero en términos ecológicos la vida siempre ha superado todos los obstáculos y las mayores catástrofes. La vida no se extingue, evoluciona.

Los educadores ambientales de Venezuela tenemos que evolucionar para ahora cubrir los espacios de los cuales el Estado venezolano está desertando: Para ello necesitamos desarrollar nuestras capacidades, ampliar nuestro trabajo para llegar a más personas, aprender nuevas manera de educar, ser contralores de los procesos de daño ambiental y trabajar de manera unida y en red.

La recién laureada con el premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai, cuando se le preguntó si iba a renunciar a sus objetivos, luego de ser baleada a los quince años por tropas talibanes que se niegan a que las mujeres vayan  a la escuela, contestó: "Nunca voy a renunciar. Ellos sólo dispararon a un cuerpo pero no pueden destruir mis sueños."

Ellos, y ahora vuelvo a Venezuela, sólo destruyeron una institución, pero nunca destruirán el deseo del pueblo de Venezuela expresado en su Constitución de ser un país sano, seguro y ecológicamente equilibrado.

Nos vemos en el camino hacia la Venezuela de la biodiversidad productiva y responsable.



NOTAS:

(1) Para una discusión sobre el Día Internacional o Mundial de la Educación Ambiental ver: http://forotuqueque.blogspot.com/2012/01/dia-de-la-educacion-ambiental-2.html
(2)  Esta Gaceta está disponible en: http://www.mp.gob.ve/c/document_library/get_file?p_l_id=10240&folderId=6647509&name=DLFE-8407.pdf)
 (3) Algunos ignorantes pretendieron imponer la idea de que ya la educación ambiental no existía y que se había dividido en temas separados tales como la “educación para la conservación de la biodiversidad” y otros disparates por el estilo, por lo que ya no se necesitaba una dirección de educación ambiental.
(4) Ver:  http://www.avn.info.ve/contenido/proponen-impulsar-educaci%C3%B3n-ambiental-todos-niveles-acad%C3%A9micos

31 ene 2012

¿Día de la educación ambiental? 2. Investigaciones, venezolanismos, rendiciones, conversaciones y propuestas





Este artículo va dedicado a Pablo, Azucena, Margarita Tovar, Francisco Lau, Bárbara Lárez, María Parada, y a todos los educadores ambientales que están trabajando por darle contenido y poder a la educación ambiental en Venezuela.

El 26 de enero pasado, publiqué en este blog un texto donde describía mi perplejidad por un nuevo fenómeno viral de Internet: La aparición en una cantidad de páginas web, portales de noticias y blogs ambientales de informaciones  sobre el “Día Internacional (o mundial) de la Educación Ambiental” que supuestamente se celebra el 26 de enero.

Ya en años anteriores, había escrito una nota al respecto de mi desconocimiento sobre esta fecha, pero mi asombro aumentó por el ascenso acelerado de este fenómeno de Internet, al menos en páginas Web venezolanas.

Estaba bastante seguro de que no había oído sobre ese día anteriormente al 2009. Por otra parte, no conseguí absolutamente nada sobre un día de la educación ambiental en los textos que tratan sobre la historia de este campo, tanto en el país (*1) como en otras partes del mundo (*2). A pesar de ello algunas pistas aún poco claras pueden rastrearse en estos libros (*3)

Pero luego de publicar en este blog el texto mencionado, la avalancha de “información” se convirtió en deslave. Así que decidí tratar de resolver ese punto e intentar dejar de ser el único que nada contra la corriente de la mayoría.

INVESTIGANDO SOBRE EL “DÍA INTERNACIONAL DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL”
Para hacer esta investigación, recurrí al oráculo de nuestros días: “Google”. Allí realicé varias búsquedas en relación a un “día de la educación ambiental”. Así mismo hice averiguaciones en inglés y portugués para tener un abanico mayor de posibilidades.

Con esas búsquedas quería responderme dos preguntas que me tenían bastante intrigado:
  • ¿Existe alguna base para decir que el 26 de enero fue propuesto en alguna ocasión como día de la educación ambiental? y
  • ¿Por qué el 26 de enero en particular o no cualquier otra fecha?

Este es un resumen de los resultados encontrados, al menos según Google:

Encontré cincuenta y cinco menciones a un día de la educación ambiental. De ellas cincuenta y uno  se referían al 26 de enero. Las otras todas en Estados Unidos, colocaban otras fechas como “Environmental Education Day”. De las páginas encontradas 17 eran venezolanas (34%) y 38 de otras partes del mundo.

De las páginas venezolanas, la mayoría, presentan información que se repite de manera muy homogénea entre la mayor parte de ellas, por lo que parecen ser “refritos comunicacionales” en que se fueron copiando unos de otros a partir de quién sabe que fuente original.

Por otra parte, entre ellos aparecen tres páginas de organismos oficiales: La de una gobernación (*4) la de INPARQUES (*5) y el Ministerio del Ambiente (*6). Este último caso es interesante, ya que la manera como está tratada la noticia en esa página “oficializa” la fecha en Venezuela, al menos desde este año.

En otras partes del mundo, los resultados son bastante heterogéneos: 9 páginas en México, 2 en Guatemala, 2 en Costa Rica, 1 en Nicaragua y 1 en Panamá. Así mismo, 2 en Perú, 5 en Colombia, 2 en Argentina, 1 en Chile y 3 en Brasil.

Fuera de Latinoamérica: 4 en Estados Unidos (como ya mencioné hablando de otras fechas distintas al 26 de enero); 3 en España, 1 en Cabo Verde y 1 en el Reino Unido. Nada en otros países y regiones del mundo; nada en las páginas Web de los organismos internacionales relacionados con la educación ambiental.

La mayor parte de las páginas revisadas, pertenecen a ONG, así como organismos y medios de comunicación provinciales o regionales. Sólo encontré menciones a esta fecha en páginas oficiales de los organismos nacionales de gestión pública ambientales en Costa Rica, Nicaragua y Panamá.

La gran mayoría de esos sitios de Internet, hacen algún tipo de referencia a la Conferencia de Estocolmo de 1972 o al Seminario de Belgrado de 1975 como antecedentes de la educación ambiental, pero en ninguno de ellos se aclara qué relación hay entre estos eventos y el 26 de enero.

En conclusión: A la primera de las preguntas que quería responder, parece que en algún momento se propuso el 26 de enero como día de la educación ambiental, pero que esta fecha posiblemente no cuajó del todo o no tuvo apoyo suficiente y sólo unos pocos países la siguen de manera parcial y no oficial (con las excepciones ya nombradas)

Un caso particular e interesante, es que en dos de las páginas colombianas, esta fecha aparece como: “Día Nacional de la Educación Ambiental” e incluyen una razón para ello (ver por ejemplo: *7)

Por otra parte, a la segunda pregunta ¿porqué el 26 de enero? No pude responderla más allá de la pista antes mencionada.

Entonces, ¿cómo en el caso de Venezuela pasamos en tres años de no saber nada de esta fecha a tener un tercio de las menciones globales y oficializar ese día como si toda la vida hubiese existido? Para mí que como buenos hijos de esta tierra nos encanta ser safrica y refistoleros (*8) y parece que alguien lo consiguió por ahí buscando en Internet (y si aparece en la Web, mucha gente lo considera cierto) y se le ocurrió copiarlo en una “efemérides ambientales”, se hizo moda y ya tenemos esta fecha oficializada y de lo más popular, sin que a nadie parezca importarle el posible trasfondo de esta fecha o sí tiene sentido celebrarla.

RENDICIONES
A pesar de todo ello, y de cualquier cantidad de razones e información que pueda seguirles dando, ya la mayoría da por hecho la existencia de esta conmemoración, y por más que me desgañite, cada vez más personas, instituciones y páginas web traen esa efeméride. Así que me sale tragarme mis pobres argumentos y dejarlo de ese tamaño. La mayoría manda, con razón o sin ella.

CONVERSACIONES
Pero no toda idea que nace de manera imprecisa es necesariamente mala. Varias personas me han enviado argumentos a favor de esta fecha que tienen méritos importantes.

Así mi gran amigo Pablo Kaplún, nos comenta vía FOVEA:

“Modestamente creo que lo que nos pasa es que en nuestro medio necesitamos las efemérides, pues sin actos cívicos, desfiles y discursos no concebimos la educación. El día de la Educación Ambiental celebrado hoy tal vez solo tenga el mérito de ser la primera efeméride a celebrar en el año, por ser en enero… 
 
Eso de ser la primera efeméride del año le da un contexto al menos interesante a este 26 de enero, que hoy fue celebrado en Mérida con una intensa jornada-foro con los integrantes de la REDAMYPAC, la cual no es ninguna medicina, sino el gigantesco esfuerzo de unos cuantos funcionarios y soñadores que hemos impulsado la Red Merideña de Educación Ambiental y Participación Comunitaria. La jornada tuvo su mérito sin duda, pues hacía tiempo que no nos reuníamos, siempre que se produce este tipo de evento llega alguien nuevo y eso no viene mal. Fue intensa, participativa y debatida y, tal vez no le quepa la palabra trascendente pero, al menos, interesante y útil”


Por su parte la periodista Heydi Ramírez, nos apuntó: “en todo caso creo que es válido que la gente hable de educación ambiental aunque de verdad no se haya decretado el día, en todo caso es una buena causa”

Igualmente, por twitter me envían la siguiente opinión: “…Aprovechemos la oportunidad para promover tips prácticos de EA, aprovechemos la bulla”

PROPUESTAS
Así que, sí ya todo el mundo está montado en esta fecha, y la da por cierta y necesaria, el próximo paso es necesariamente darle contenido.

Ya en el primer artículo del 2009 propuse la posibilidad de que fuese un día de reflexión sobre los logros de la educación ambiental, pero la idea de Pablo me parece aún mejor: que esta fecha se convierta en la oportunidad para que en todo el país se reúnan las redes, colectivos, grupos y organizaciones de educación ambiental regionales a discutir sobre las prioridades educativas de sus áreas de trabajo, así como establecer procesos de coordinación y trabajo conjunto para el año.

Tomemos entonces la experiencia de la red de Mérida (la REDAMYPAC) la de Lara (la Red de Aliados para la Sinergia en la Gestión Ambiental) y en Aragua (el Consejo Ambiental del Estado Aragua) así como en otros estados y regiones del país que tienen movimientos y procesos de coordinación avanzados.

Así que en suma, quedemos convocados para una jornada de reflexión y trabajo para el 26 de enero de 2013. En Caracas, me comprometo a promoverlo, pero es necesario el apoyo de todos, incluyendo ONG, universidades, organismos y colectivos.

Creo que es prioritario contar con la participación activa y liderazgo de la Dirección General de Educación Ambiental del Ministerio del Ambiente. Así mismo involucrar a los postgrados de educación ambiental que la UPEL tiene en la región capital, a los municipios del área metropolitana y a las ONG que trabajamos en este tema. Igualmente, será necesario contar con varios colectivos y comunidades organizadas de la región que tienen propuestas importantes y experiencias trascendentes.

Comencemos a trabajar en ello, juntos y sin exclusiones. El país y la ciudad lo necesitan y lo exigen: Manos (o pies) a la obra.

ACTUALIZACIÓN 2014: Como me siguen llegando invitaciones para celebrar el Día Mundial de la Educación Ambiental" volví a revisar el estatus de esta fecha y me conseguí con este enlace donde están las celebraciones reconocidas por las Naciones Unidas. Como verán no hay nada el 26 de enero. Seguimos igual hasta próximo aviso.





*1. Existen cuatro trabajos clásicos sobre la historia de la EA en Venezuela: Brito, B. 1992. La Gestión de La Educación Ambiental en Venezuela. MARNR. Mecanografiado / Camacho, C.R. 1998. Educación y Formación Ambiental en Venezuela. Fundamentación Legal y Crónicas Periodísticas. Mérida: Fundacite. Venezuela./  Muñoz, L. 1994. Contribución a la historia de la Educación Ambiental en Venezuela. Universidad Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora. Guanare, Venezuela. / Quero, F. 1983. Hacia una educación ambiental en Venezuela. En: La Defensa del Hábitat. Gondelles, R. y otros. Ediciones de la Presidencia de la República.
*2. En particular revisé los libros de Novo  (1988), González Gaudiano (2007) y Freire Dias (1992)
*3.  María Novo  cuenta en su libro que en enero de 1975 se inició el primer proyecto trienal  de educación ambiental desarrollado por el Programa Internacional de Educación Ambiental.
*4. http://www.guarico.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=233:dia-mundial-de-la-educacion-ambiental&catid=51:noticias
*5. http://www.inparques.gob.ve/index.php?option=com_content&task=view&id=1495&Itemid=1
*6. http://www.minamb.gob.ve/index.php?option=com_content&task=view&id=4406&Itemid=43
*7: http://proyecto.ecofondo.org.co/downloads/Dia%20Nacional%20de%20la%20Educacion%20Ambiental.pdf
*8 Refistolero: En Venezuela persona aficionada a las novedades; Safrico: En Venezuela se dice de quien imita lo que hace otro o quiere meterse en lo que no sabe o conoce.

26 ene 2012

¿Día de la educación ambiental? efemérides fantasmas o los gatos amarrados



Volvemos otra vez sobre el tema de un supuesto día “mundial” de la educación ambiental.

En el 2009 escribí un texto para el blog "Foro Tuqueque" sobre un supuesto día de la educación ambiental (http://forotuqueque.blogspot.com/2009/01/da-de-la-educacin-ambiental.html) Ese artículo se motivó por una consulta que me hicieron con respecto a ese tema. Allí comenté que me fue imposible rastrear ningún dato que permitiera darle algún tipo de base a esa hipotética efeméride a conmemorar. Además comenté en el mismo que realicé una consulta entre diferentes especialistas en toda Iberoamérica para ver si alguno de ellos tenía algún dato al respecto y que el resultado fue que parece que nadie parecía saber nada de un día mundial de la educación ambiental.

Pero la fuerza de la costumbre es terriblemente fuerte y este año las redes sociales en Venezuela están llenas de referencia al "día mundial de la educación ambiental" y la fecha aparece en varios calendarios de “efemérides ambientales” muy populares, e incluso algunas noticias de prensa, así que mucha gente la toma como válida, y de nuevo me asalta la duda sobre sí estaré equivocado.

Un amigo me comenta que esa “celebración” pudiera estar relacionada con los días cuando se realizó algún evento internacional en materia de educación ambiental. Veamos de nuevo si podemos tener por allí alguna pista de esa misteriosa conmemoración.

Para lo cual vamos a revisar las llamadas grandes conferencias en Educación Ambiental:

  • Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, o Conferencia de Estocolmo, Suecia (1972) que definió los principios que guían los procesos de gestión ambiental global,. Fue realizada entre el 5  y el 16 de junio de 1972 (La fecha de inicio de este evento fue luego proclamada por las Naciones Unidas como Día Mundial Del Medio Ambiente.
  • Seminario Internacional de Educación Ambiental UNESCO-PNUMA, conocido como Seminario de Belgrado, Yugoslavia (1975) (de donde surgió la Carta de Belgrado que sentó las bases de la educación ambiental) 13 al 22 de octubre de 1975.
  • Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, Tbilisi, Georgia (1977) Produjo las bases conceptuales y metodológicas que orientan los programas de Educación Ambiental. Realizada entre el 14 y el 26 de octubre.
  • Durante el bienio 1979-1980 en seguimiento de las recomendaciones emanadas de la Conferencia Tbilisi se realizaron una serie de Conferencias Regionales en todo el mundo para establecer los programas educativo-ambientales para cada una de esas regiones (ninguna se realizó en enero)
  • Congreso Internacional de Educación y Formación sobre Medio Ambiente, Moscú, URSS (1987) Definió el Programa global de Educación Ambiental para la Década de los 90 del Siglo pasado. Realizado entre 17 al 22 de agosto.
  • Conferencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, conocida como Cumbre de la Tierra o Cumbre de Río, Río de Janeiro, Brasil, realizada del 2 al 13 de junio de 1992.
  • La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, o Río +10, Johannesburgo, Sur África, del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002.

Como ven nada, a no ser que se trate de un evento más local (nacional o subregional) descarto por los momentos la hipótesis.

Así que sigo donde estaba y ratifico lo que comenté en el artículo del Foro Tuqueque  ya antes mencionado:

“Para mí un Día de la Educación Ambiental, tendría sentido si fuese un día de reflexión para los educadores ambientales. Un momento para evaluar y repensar sobre nuestra acción. Preguntarnos ¿porqué luego de más de cuarenta años de educación ambiental, aún no tenemos logros suficientes? ¿porqué aún somos un elemento minoritario y descartable en las políticas públicas de los gobiernos? ¿por qué no hemos logrado avances significativos en la capacitación de los educadores ambientales y aún mucha gente cree que cualquiera que sepa tres conceptos mal aprendidos de ecología ya se llama “educador ambiental”? ¿cuál es nuestra responsabilidad frente a las amenazas del Cambio Climático Global?”

Al fin de cuentas, todo este alboroto creo que puede haber nacido de un suceso similar al ocurrido en un famoso cuento, que dice:

“En un templo en que habitaban unos monjes, convivía con ellos un gato. Durante las ceremonias dedicadas a practicar la meditación, era común ver al gato pasearse entre los monjes, ronroneando y buscando atención de parte de ellos.
El maestro de aquel templo, notó que el gato desconcentraba a muchos de sus monjes con este comportamiento, por tanto, solicitó amarrar al gato durante las horas de meditación. La medida dio resultado, con lo cual, para todas las ceremonias se procedió a dejar amarrado al animal.
Transcurrido un tiempo, el maestro fallece, y su sucesor decide amarrar al gato, a fin de mantener la tradición. Transcurrido un tiempo más, el gato fallece, y el templo busca un reemplazo para él, para continuar con sus ceremonias con el gato amarrado.
Años después se escribieron libros muy importantes sobre la importancia mística de amarrar a un gato a la hora de la meditación.”

Vaya ahora tenemos gatos amarrados que construyen días mundiales. Claro, siempre, me queda la duda de que no tenga la razón, así que si usted tiene alguna información que a mi me falte, no deje por favor de enviármela.

1 feb 2009

Más sobre la polémica sobre el Día de la Educación Ambiental

Antes que nada, no sé si pude dejar claro en mi texto sobre una supuesto día de la educación ambiental que simplemente no he podido averiguar sí ese hipotético día realmente tiene algún sentido como fecha de conmemoración. Todos somos libres de proponer una fecha para celebrar o conmemorar algo. Si se me ocurre puedo proponer al 6 de junio como "Día Mundial de la Papa Frita". Ahora para que esa fecha tenga sentido más allá de mis deseos, tengo que conseguir que otras personas, instituciones y organismos apoyen esa idea. Entre más grande es el apoyo logrado, más fortaleza tendrá la convocatoria. Por otra parte, para que esta fecha tenga sentido ésta debe tener un propósito claro. Hasta donde he podido averiguar ninguno de estos supuestos se dan para el caso del "Día de la Educación Ambiental" el 26 de enero. Quizás realmente necesitemos un día de la educación ambiental, tu propuesta es interesante: proponer al 22 de octubre como el día de la educación ambiental, o quizás en ese mismo mes el 26 de octubre, fecha de la clausura de la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental, realizada en 1977 en Tbilisi, Unión Soviética.

Una segunda idea a considerar es la de mi consideración de que no hemos logrado mucho en cuarenta años desde que se iniciaron los trabajos de este campo llamado educación ambiental. Realmente a veces me agobia un sentimiento de impotencia y esta no es una posición personal, desde que se iniciaron los informes internacionales en materia ambiental, la situación ha empeorado en casi todos los problemas. Así mismo, los sucesivos informes sobre cambio climático global indican que la situación no sólo no mejora, si no que parece que se aceleran las tendencias negativas.

En un plano más cercano, las noticias ambientales que se transmiten por los distintos foros ambientales son frustrantes, las últimas que me golpearon fueron el informe de la destrucción definitiva de la reserva forestal de Caparo y la situación ocurrida en los parques nacionales el pasado mes de diciembre: En este último caso, la situación parece que fue más intensa en la Gran Sabana, en pleno Parque Nacional Canaima. Allí una horda de “turistas”, “rustiqueros” y otras especies de malandros cubrieron de basura y excrementos los sitios más visitados del parque, abrieron picas con sus vehículos y destruyeron bellezas naturales entre otras lindezas. Estos personajes al ser interpelados por pobladores locales, autoridades y otros visitantes, respondieron de la peor manera posible, insultándoles y “chapeándoles” con sus placas de malandros con licencia para hacer su real gana. Esta situación se repitió en otros parques nacionales.

Hago particular énfasis en este último caso porque, junto con la ola de violencia y muerte que actualmente nos arropa, lo que parece es haberse perdido el respeto por la vida en todas sus formas. Esto es una gran tragedia y un golpe duro para los educadores ambientales que creo que realmente lo que somos es trabajadores de un movimiento por la vida.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, con que nos hace falta dejar de decir “que barbaridad” y liderar un movimiento por la vida en nuestro país. Dejar el temor de ser confundidos dentro de la diatriba política coyuntural del momento y hacer del tema ambiental un tema prioritario para todos pobladores, políticos, empresarios, militares, religiosos, a todos los que nos duela nuestro país.

Así mismo coincido contigo en que ese es reto de nuestro grupo, la razón final de su existencia. De otra manera sería solamente un pasatiempo sabroso, pero a la larga sería una acción de gran desidia e indiferencia por nuestra parte y nos convertiríamos en parte del problema.

26 ene 2009

¿Día de la Educación Ambiental? 2

El anterior texto colgado en esta pared, fue distribuido también a través del Foro Venezolano de Educación Ambiental (FOVEA fovea@googlegroups.com) y de allí surgió la voz de Antonio Veiga el cual puso en el tapete nuevas consideraciones sobre el tema y sobre lo planteado por mi. Por lo importante e interesante de esta opinión lo incluyo en Forotuqueque.


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Apreciado Alejandro,

Tuve que leer dos veces tu escrito sobre el hipotético Día de la Educación Ambiental, reconozco estar en acuerdo contigo en buena parte de tu planteamiento, pero definitivamente en el componente más radical de tu discurso no estoy el la misma onda hertziana que tu.

Ciertamente concuerdo contigo en el elemento reflexivo que debería incluir una efeméride en nuestra disciplina, evitar trivializar una posible fecha es lo deseable. Sin embargo, viéndolo desde un punto de vista "sentimental", hasta tu Alejandro tienes una fecha especial solo por el hecho de "ser". El día de tu cumpleaños es una fecha especial sólo para ti y para tus más cercanos, seguramente como a mí, el cumpleaños me pone meditabundo sobre lo que "fui", que me ha llevado a lo que "soy" y me permite en mucho casos repensar en los objetivos para alcanzar las metas de lo que "seré". Aunque reconozco que casi es una práctica diaria.

Continuando con el análisis de tu escrito, en el último párrafo realizas un seriado de cuestionamientos que realmente dejas entrever que te salen del alma y ciertamente su respuesta es todo un tormento en tu "yo soy". A continuación las reproduzco y te doy mis impresiones:

¿Porqué luego de más de cuarenta años de educación ambiental, aún no tenemos logros suficientes? ¿Por qué aún somos un elemento minoritario y descartable en las políticas públicas de los gobiernos?

¡Importantes preguntas! No eres al primero que se las escucho, respetadas personas que son y han sido mis maestros y maestras en la disciplina los he escuchado planteársela casi de manera inconsciente, lo que me indica que este tormento de alma es compartido estimado Alejandro.

Desde mi tribuna siempre he manifestado a mis también queridos estudiantes, que la Educación Ambiental no ha tenido impacto porque nuestro dirigentes presidentes, gobernadores, alcaldes, no tienen visión biocéntrica del mundo y una visión biocéntrica es más evolucionada epistemológica, axiológica y teleológica que una antropocéntrica, y es en este último paradigma en que seguimos enseñando a la Educación Ambiental.

Aceptando el antropocentrismo en nuestra visión de difundir la EA, se une a la respuesta a tus preguntas el hecho de que los Educadores ambientales no han consolidado espacios políticos claros que permitan impulsar un rediseño curricular en todos los niveles de la educación formal e informal. ¡Si tal como lo lees!, la educación ambiental no ha impactado porque no hay voluntad política, y es debido a que los educadores ambientales no han ocupado los espacios de poder.
Ciertamente el paradigma en que nos movemos debe ser repensado, pero aunque tengamos las respuestas radicales para la solución al cambio climático, ¿Cuántos de nosotros se ha lanzado al ruedo político? ¿Realmente un discurso ambiental podría penetrar en las masas, de forma que esta apoye tal iniciativa?

Pienso que aunque la frustración en un momento nos invada, ciertamente el ser humano de hoy día ha elevado su conciencia ambiental, aunque aún en menor medida de cómo impactamos al planeta, pero algo está cambiando, y eso es perceptible implícita y explícitamente.

Considero este un momento oportuno para que comunidades como la que estamos construyendo en FOVEA fije algunas posiciones ideológicas que estén por encima de la diatriba o dicotomía actual de Venezuela, y comenzar a construir un proyecto de país con mayor visión biocéntrica. Queda como propuesta al grupo.

¿Por qué no hemos logrado avances significativos en la capacitación de los educadores ambientales y aún mucha gente cree que cualquiera que sepa tres conceptos mal aprendidos de ecología ya se llama "educador ambiental"? ¿Cuál es nuestra responsabilidad frente a las amenazas del Cambio Climático Global?

Sobre estas preguntas, quiero aclararle que me doy por aludido pues me considero dentro de la tipificación que haces Alejandro sobre las personas que con tres conceptos mal aprendidos se creen Educadores Ambientales, elemento que considero no me desmerece. Uno de los mayores educadores ambientales que conozco fue mi abuelo, hombre poco letrado aprendió a leer y a escribir de la vida, pero siempre me dio tremendas lecciones sobre el ambiente, a él le atribuyo el ser mi primer educador ambiental. Con esta experiencia, quiero ponerte en claro mi posición, es muy importante la valoración de conocimiento ancestral que aunque poco sistemático es muy inestimable. Nosotros desde que nacemos interactuamos con nuestro ambiente y este de una u otra manera nos va formando y moldeando; y cuando transmitimos ese "conocimiento por experiencia" a nuestra descendencia por ejemplo, también estamos siendo educadores ambientales.

Posiblemente tu generalización en la pregunta va dirigida a la educación formal, creo necesario definitivamente la masificación del componente ambiental en la educación formal y no formal, y aunque reconozco que has hecho mucho por la EA Alejandro, "un solo palo no hace montaña", celebro tu iniciativa de poner en contacto a esta comunidad, eso da cuenta de la gestión de vida que has hecho, tocaste a muchas personas, es momento de ir un paso más allá e impactar masivamente a la sociedad. FOVEA puede convertirse en un elemento que dé pie a ese hecho en Venezuela y America latina.

Volviendo al hilo conductor de tu planteamiento inicial, si me consultarán sobre una fecha para celebrar la EA, entre tantas propondría, el 22 de Octubre pues fue el cierre del SEMINARIO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN AMBIENTAL donde se discutió la CARTA DE BELGRADO, instrumento directriz que dio inicio a un fuerte movimiento educativo ambiental especialmente en Latino América. Bueno yo no estuve ahí, pero referencialmente, me parece un momento clave para la EA. Alguno de ustedes podría argumentar mejor esta u otra fecha. Pero si considero importante un espacio en el calendario, que pudiera llamar la atención social.
educa
Lamento la postura de Héctor Fernando Aguilar, es posible que no conozca esa cualidad del pensamiento radical de Alejandro, muchas veces incisivo, batallando siempre contracorriente, expresando elementos a veces no muy agradables de debatir. Héctor te invito a reflexionar tu petición, por muy cerrada o abierta que sea la postura de Alejandro o de cualquier otro miembro, este espacio es para confrontar ideas, generar dialéctica y para el crecimiento colectivo. Alejando al igual que yo es o somos otro "loco más" que nos gustaría ver un mundo diferente, justo, equilibrado, de todos (y todas por supuesto, ¿qué sería de mi vida sin la contraparte de genero?).

Un saludo cariñoso a la comunidad FOVEA.

Antonio Veiga

22 ene 2009

¿Día de la Educación Ambiental?

Recientemente me consultaron sobre la existencia de un "día de la educación ambiental". Me dijeron que aparece en algunas efemérides ambientales asociado al 26 de enero y hay personas e instituciones interesadas en celebrar ese día.

Tuve que reconocer mi total ignorancia al respecto de esa celebración ya que jamás había oído hablar de ella. Para intentar tapar mi desconocimiento he realizado algunas búsquedas en internet y he encontrado referencias a la misma en páginas Web de Ecuador, Colombia, México, Honduras, Chile, España y la propia Venezuela, incluso en alguno de los casos se hablaba de. "el día mundial de la educación ambiental", pero en ninguno de los casos se daba ninguna explicación sobre el posible origen de esta fecha y sobre los proponentes o auspiciantes de la misma.

Así mismo, realicé consultas por Internet a la red iberoamericana de educación ambiental (g-idea@googlegroups.com) y tampoco tuve ningún resultado claro.

Parece entonces que no existe algo así como un “Día de la Educación Ambiental” que haya sido propuesto u oficializado por ningún organismo internacional y que sólo tiene valor local en algunos países de Iberoamérica.

En cualquier caso, soy poco entusiasta con la celebración compulsiva y acrítica de una verdadera inundación de "días de… el árbol, el ambiente, la Tierra, los humedales, la biodiversidad, etc. etc. etc.”, ya que considero que frecuentemente terminan siendo grandes globos de aire, sin sustancia, ni pertinencia. Oportunidades perdidas en las cuáles se gastan recursos y tiempo de los problemas ambientales sin que se logre nada concreto.

A pesar de lo cual, estoy seguro que una efeméride ambiental que permita atraer la atención del público sobre un tema específico puede ayudar a consolidar y conseguir aliados para programas de gestión ambiental que estén en marcha. Las conmemoraciones son rituales que nos convocan y nos reúnen para recordar, celebrar y actuar frente a un hecho significativo para algún colectivo humano o la humanidad como un todo.

Ahora con respecto a un “día de la educación ambiental” ¿cuál sería su objetivo? ¿qué lo diferenciaría del día mundial del ambiente o del día de la Tierra? ¿para qué nos convocaría?

Para mí un Día de la Educación Ambiental, tendría sentido si fuese un día de reflexión para los educadores ambientales. Un momento para evaluar y repensar sobre nuestra acción. Preguntarnos ¿porqué luego de más de cuarenta años de educación ambiental, aún no tenemos logros suficientes? ¿porqué aún somos un elemento minoritario y descartable en las políticas públicas de los gobiernos? ¿por qué no hemos logrado avances significativos en la capacitación de los educadores ambientales y aún mucha gente cree que cualquiera que sepa tres conceptos mal aprendidos de ecología ya se llama “educador ambiental”? ¿cuál es nuestra responsabilidad frente a las amenazas del Cambio Climático Global?

Quizás si necesitemos un “Día de la Educación Ambiental” pero para unirnos a repensar y transformar a la misma.