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8 jul 2015

El ambiente en la Agenda de Desarrollo más allá del 2015






El día de ayer (08/07/2015) la Asociación Sinergia en conjunto con la Plataforma de Redes de Organizaciones de la Sociedad Civil de Venezuela realizó una segunda Consulta Nacional en relación con los Objetivos de Desarrollo luego del 2015.

Estas actividades de consulta forman parte de una campaña internacional (Action2015) dirigida a incorporar activamente a las organizaciones sociales de todo el mundo en la discusión de los nuevos objetivos de desarrollo que sustituirán a los Objetivos del Milenio que estuvieron vigentes desde el 2000 y hasta este año.

Los nuevos objetivos propuestas le dan un peso importante al tema ambiental, no solo con objetivos muy concretos, sino como proceso transversal a todo el resto de los temas presentados en las primeras discusiones. Este es un claro reconocimiento a la importancia de las consideraciones ambientales como factor de desarrollo humano.

En este contexto, los organizadores nos solicitaron a Alejandro Luy y a mi persona desarrollar una primera aproximación a la comprensión de la articulación entre los temas de desarrollo y la gestión del ambiente. Esta idea se convirtió en un documento que permitirá iniciar las discusiones y aportes de muchas organizaciones, instituciones y personas en este importante tema.

Este texto lo coloco a la disposición de los lectores para apoyar la divulgación del mismo y promover la discusión.




EL AMBIENTE EN LA AGENDA DE DESARROLLO MÁS ALLÁ DEL 2015

Alejandro Álvarez Iragorry y Alejandro Luy (*)


La ruta desde el conservacionismo al desarrollo sustentable

A mediados del siglo XX se hicieron evidentes los efectos negativos del desarrollo, tal como este era entendido hasta esa fecha, donde no se valoraban las externalidades negativas sobre la gente y el ambiente. Ello llevó a que en muchos países se establecieran organizaciones ciudadanas que reclamaban y apoyaban la conservación de las especies y áreas naturales amenazadas.

Más adelante, en las últimas décadas del siglo pasado, el avance de las ciencias ambientales llevó a una comprensión más integral de la compleja red de relaciones que conecta todos los procesos que ocurren sobre la tierra. A la vez que se reconoció las profundas relaciones entre los sistemas ambientales, las sociedades humanas, sus sistemas de producción y sus culturas.

Esto ocurrió en simultáneo con el aumento de la evidencia científica de que el desarrollo industrial y tecnológico estaba generando un impacto global que pone en riesgo la capacidad de los sistemas naturales para mantener la vida y generar servicios esenciales. En el extremo de esta situación, el cambio climático global tiene el potencial de afectar, no solo a los sistemas ambientales, sino a la economía y culturas humanas a escala global.

Un manual para vivir en la Tierra 

En los años 80 del pasado siglo se propuso la idea del desarrollo sostenible o sustentable (DS). Este nuevo modelo de desarrollo parte del principio de responsabilidad compartida de mantener las condiciones y atributos existentes en los sistemas naturales de tal manera de lograr la satisfacción de las necesidades humanas actuales y futuras.

El mismo busca articular los procesos sociales, económicos y ambientales de tal manera de avanzar hacia el uso responsable y ético de los recursos y territorios, a la vez que busca lograr la mayor justicia, seguridad y equidad en las relaciones sociales y el logro del avance de las condiciones de vida de la población a través de una economía que garantice la prosperidad y protección de todos los seres humanos.

En este marco, es posible reconocer que existe un vínculo fundamental entre las condiciones ambientales y los derechos humanos. En tal sentido, el derecho a la vida, salud, alimentación, seguridad, trabajo, educación y los derechos de los pueblos indígenas solo pueden ser realizados si las personas son parte de ambientes sanos, seguros y ecológicamente equilibrados.

Por el contrario, es claro que el deterioro ambiental genera situaciones que menoscaban y vulneran esos derechos, afectando principalmente a las personas con menores recursos económicos, mujeres, niños y otros grupos vulnerables, profundizando severamente su situación y dificultando sus posibilidades de mejorar sus condiciones de vida.

Caminando la Agenda de Desarrollo más allá del 2015

Este año finaliza el período de vigencia de la Agenda de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.  En este período se han logrado algunos avances en las diversas áreas planteadas en los mismos, pero a la vez en algunos de estos objetivos no lograron ser alcanzados e incluso se observan graves dificultades en su camino. Uno de los temas preocupantes, es la falta de acuerdos significativos que lleven a disminuir de manera significativa la emisión de gases que causantes del cambio climático global.

Igualmente, dentro de nuestro país se han producido retrocesos en la gestión de recursos naturales tales como la gestión integral del agua y la protección de ecosistemas prioritarios para el país, así como en la estructura institucional necesaria para definir e implementar las políticas ambientales del país.

A pesar de ello, resulta necesario seguir adelante, y en este año se espera finalizar la construcción de una nueva Agenda de Desarrollo Post-2015. En la misma los temas ambientales han sido reforzados, así como resultan transversales a muchos de los otros objetivos propuestos.

Las múltiples redes que conectan ambiente y sociedad

Desde el marco del DS es posible conectar los temas ambientales con el desarrollo social de los pueblos. Ahora bien, el tema ambiental es enormemente amplio y complejo. Por ello, solo se presentarán algunos aspectos que se consideran prioritarios para Venezuela. Así mismo conectaremos los grandes temas ambientales del país con los objetivos propuestos en la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015.

1. Agua
El agua como todos sabemos es un elemento esencial para la vida, salud y progreso de toda persona, comunidad y nación. Para lograr una vida sana y productiva debe estar garantizado un suministro de agua en cantidades suficientes, de manera permanente y tener una calidad que garantice la salud de las personas que la utilicen.

En nuestro país, el Ejecutivo considera que ha sobrepasado una de las Metas del Milenio al reportar
que un 95% de la población tiene acceso al agua potable. Este dato no parece ser coherente con el hecho de que una cifra cercana al 40% de los habitantes de Venezuela no recibe agua de forma regular. Adicionalmente, en muchas regiones el agua que se distribuye no tiene las condiciones mínimas de calidad para garantizar la salud de los usuarios de la misma.

Por otra parte, el país tiene deficiencias importantes tanto en la capacidad de recolección y tratamiento de aguas residuales. Por ello son vertidas a ríos, lagos, mares, y otros cuerpos de agua sin ningún tratamiento, contaminando los mismos y promoviendo la propagación de enfermedades derivadas del uso de estas aguas.

Finalmente, para poder garantizar la disponibilidad de agua para todos, es necesario producirla. El agua que llega a cada hogar deriva de la capacidad de los bosques en las cuencas altas de los ríos para almacenar y canalizar estas aguas. A medida que estos sistemas forestales son intervenidos, y muchas veces destruidos, se van mermando los volúmenes y calidad de agua producidos.

Es muy importante ver este panorama de forma integral, es por ello que la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 estipula en su Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su ordenación sostenible y el saneamiento para todos.

Algunos datos de Interés: Aunque en algunos sectores del Área Metropolitana de Caracas los habitantes pueden tener a su disposición 510 litros por día promedio, en otros sectores de la misma ciudad la dotación de agua no alcanzan los 150 litros por persona por día. El suministro de agua del 80% de la población venezolana se origina en cuencas existentes en 20 Parques Nacionales. Asimismo, el 70% de la electricidad es generado a partir del agua proveniente del  Parque Nacional Canaima.

2. Biodiversidad
Venezuela contiene una muy alta diversidad biológica, por eso es llamado un país megadiverso. Este atributo ha sido la base de la subsistencia de la población a lo largo de su historia. En contraste con esta realidad, la dependencia de la renta petrolera ha llevado a la población a perder la vinculación con la biodiversidad local y hemos puesto en peligro a muchas especies y ecosistemas. Esto ha llevado a su vez a destruir fuentes de empleo, modos de vida, culturas autóctonas y capacidad para generar economías productivas y soberanas.

A pesar de esta situación, la biodiversidad aún tiene un posee un enorme potencial para fortalecer el desarrollo venezolano, siempre y cuando sea utilizada de manera responsable y organizada. En tal sentido, el uso sostenible de especies locales, el turismo sustentable, el manejo ecológico de áreas de cultivo y cría y la creación de ciudades “verdes”, pueden ser fuente de trabajo y prosperidad estable para muchas personas y comunidades actualmente empobrecidas.

Dos objetivos de la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 están relacionados con el tema de la biodiversidad: Objetivo 14. Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible. Objetivo 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, efectuar una ordenación sostenible de los bosques, luchar contra la desertificación, detener y revertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica.

Algunos datos de Interés: En el Parque Nacional Morrocoy (Edo. Falcón) el turismo proporciona aproximadamente 50% de los empleos de los dos municipios colindantes. A su vez en los PN Sierra Nevada y La Culata (Edo. Mérida) el turismo comunitario mantiene 135 microempresas turísticas familiares con 1.256 beneficiarios directos e indirectos en 28 comunidades.

3. Contaminación
Aunque en Venezuela se ha producido episodios de contaminación a lo largo de toda su historia, esta
ha incrementado de manera grave en los últimos ochenta años producto del mantenimiento de un modelo de desarrollo basado en la  dependencia de la extracción intensiva de recursos naturales, principalmente petróleo, así como el crecimiento expansivo de las zonas urbanas, los modelos agrícolas tecnificados y el mal manejo de sustancias tóxicas de origen industrial.

La consecuencia de la contaminación es el deterioro de la salud de la población y la disminución de
los ecosistemas de ser productivos. Ambos efectos inciden a su vez como factores generadores de pobreza y vulnerabilidad de la población.

El tema de la contaminación ambiental confluye con los temas de salud y es parte constituyente de la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 en su Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades.

Algunos datos de Interés: En el Alto Caura (Edo. Bolívar) el 92% de las mujeres presentan niveles de mercurio en sus organismos superiores a los máximos establecido por la OMS. En la cuenca del Lago de Valencia el agua suministrada por el Acueducto Regional del Centro presenta niveles de contaminación fuera de las normas legales del país.

4. Cambio climático
Venezuela es un país vulnerable al cambio climático. Se prevé que este fenómeno puede generar inundaciones de zonas costeras, afectar la producción agrícola y pesquera, disminuir la disponibilidad de agua, promover la expansión de enfermedades transmitidas por vectores y aumentar el riesgo de desastres producto de eventos meteorológicos intensos.


El cambio climático es un fenómeno que ya está afectando al país y su impacto puede ir haciéndose más intenso en las próximos cincuenta a cien años. Aunque el país no es un gran productor de los gases involucrados en el cambio climático, como país productor de combustibles fósiles tiene una responsabilidad global en la búsqueda de soluciones que lleven a su sustitución, a la vez que debe promover un cambio ordenado de la economía de tal manera de hacerla cada vez menos dependiente de la explotación de estos combustibles.

El tema de Cambio Climático se presenta en la nueva Agenda de Desarrollo Post-2015 en su Objetivo 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.

Algunos datos de Interés: Las predicciones actuales indican que el aumento de la temperatura producto del cambio climático afectará a cultivos como la papa, el café y el maíz y favorecerá a expansión de enfermedades tales como la malaria, el dengue y otras transmitidas por vectores.


El reto ambiental para Venezuela en la Agenda de Desarrollo Post-2015 

Venezuela debe establecer una Agenda propia que le permita superar los obstáculos y desafíos que en este momento dificultan sus posibilidades de avanzar hacia la sustentabilidad. En tal sentido, en este momento es posible plantearse algunas ideas que sirvan para iniciar la necesaria discusión entre todos los actores sociales del país.

Algunas de estas ideas orientadoras son las siguientes:

  • Establecer metas viables que permitan garantizar  un suministro adecuado de agua a la población en términos de volúmenes, continuidad y calidad. 
  • Diseñar e implementar políticas a largo plazo, para asegurar y conservar las cuencas productoras de agua en todo el país.
  • Revalorizar, proteger la diversidad biológica del país a través de procesos de planificación, ordenamiento y uso sostenible de los ecosistemas y las especies que ellos contienen.
  • niciar un programa nacional dirigido a inventariar y controlar las fuentes de contaminación ambiental.
  • Iniciar una política de Estado integral, participativa e inclusiva para enfrentar los retos del cambio climático, estableciendo programas de mitigación y adaptación que sean adecuados continuos y ajustables.
  • Promover la educación, información y participación de la población de tal manera de garantizar su incorporación a la toma de decisiones y contraloría con respecto a todos los aspectos que le competan en la gestión ambiental.
  • Establecer plataformas y medios que permitan el diálogo, la integración y la participación social en la búsqueda de acuerdos, alianzas y compromisos amplios con respecto a la gestión ambiental.


Finalmente será necesario tomar conciencia de que, tal como lo demostró el Ing. Arnoldo José Gabaldón, primer ministro del ambiente de Venezuela, el desarrollo sustentable solo es posible en democracia.





 (*)  Alejandro Álvarez, Director de Ecojuegos, Coordinador de la Red FOVEA, miembro del Comité Coordinador de la Red Ara 2010-2014, Animador Nacional de la CEC-IUCN; // Alejandro Luy,Gerente general de Fundación Tierra Viva, miembro del Comité Coordinador de la Red Ara 2009-2014

8 mar 2012

Abriendo la participación: "La culpa no es (solo) de la estaca"





Este es una muy bienvenida respuesta de Alejandro Luy al artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable” colocada en una entrada anterior y que para mi permite abrir el diálogo, la discusión de propuestas, ideas y puntos de vistas, la apertura a la diversidad y a lo opuesto-complementario. 


Mis comentarios al mismo los coloco más abajo.




Complemento y respuesta al artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable” de Alejandro Álvarez.


Alejandro Luy
Gerente general de Fundación Tierra Viva

I
El 31 de octubre de 2011 y a partir de una invitación de Feliciano Reyna presidente de Sinergia, institución co-organizadora del Encuentro de Organizaciones Sociales, participe en la reunión preparatoria de dicho evento.  Lo hacía con dos cachuchas: Fundación Tierra Viva y la Red Ara, donde soy miembro del Comité Coordinador. Era el único representante de una ONG "ambiental".

Ese día, a partir del primer borrador de trabajo, se logró algo básico, importante; quizás insuficiente.  La mesa de Vivienda e Infraestructura, pasó a llamarse Hábitat e Infraestructura, a fin de que el “ambiente” pudiera hacerse presente de alguna manera en el encuentro.

A partir de allí, prácticamente al día siguiente y por varias vías, informé a decenas de ONG “ambientales” sobre el evento y las posibilidades de participar que, para ser franco, no estuvieron del todo claras incluso hasta el último momento.  La respuesta a mi llamado inicial y luego continuado por el comité organizador por parte de las ONG ambientales (al menos en Caracas) fue pobre, muy pobre.

En un evento donde hubo centenares de “organizaciones sociales”, educativas de salud, derechos humanos, de género, etc., las que tienen algún trabajo con el ambiente que identifiqué eran: Una Montaña de Gente, Fundación Vivienda Popular, Acción Campesina, Cesap, Por la Caracas Posible, Fundación Tierra Viva y Red Ara, estas dos últimas bajo mi representación.

II
En su artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable”, Alejandro Álvarez expresa un legítimo malestar por la poca importancia que la sociedad, y específicamente el Encuentro de Organizaciones Sociales le da al ambiente. 

Señala: “El punto es, que sí para este personaje (Carlos Genatios), así como al resto de los prestigiosos organizadores de este evento, no les resultó del todo obvio que el tema ambiental es prioritario y estratégico para el desarrollo del país, y, que las organizaciones ambientalistas de la sociedad civil son una parte significativa del entramado social del país, entonces  ¿qué podemos exigirle al resto de los habitantes e instituciones?”.

III
Creo que uno de los retos que tenemos las ONGs ambientales es el de ganarnos el espacio necesario para hacer entender a distintos públicos (academia, políticos, ciudadanos comunes, “organizaciones sociales”) la importancia del ambiente en el desarrollo del país.  Es evidente que en este país, eso debemos hacerlo “pulseando” todos los días en todos los espacios que nos ofrezcan o donde podamos colarnos.

Pareciera que el hecho de que hagamos un trabajo bueno y significativo (de lo cual no tengo dudas), es condición suficiente para que la gente entienda sobre la importancia del ambiente y la relevancia del trabajo de las ONG ambientales.  Luego todos correrán desbocados a buscarnos.  La mala noticia es que, lamentablemente, en este país eso no es así.

IV
Yo estuve el día de la inauguración del Encuentro de Organizaciones Sociales, y luego en la Mesa de Hábitat e Infraestructura, no como expositor sino como comentarista y en 5 minutos deje tres ideas, ante un auditorio repleto de un público que pocas veces nos escucha:

  1. El desarrollo en Venezuela debe ser sustentable; y por tanto el ambiente es una pata de ese desarrollo y no un tema transversal o complementario.
  2. Se requiere fortalecer la institucionalidad ambiental en Venezuela; un Ministerio del Ambiente con el 1% del presupuesto nacional y un Instituto Nacional de Parques con el 0,04% no pueden garantizar la conservación efectiva de áreas protegidas que garantizan electricidad para el 70% de los venezolanos y agua para 20 millones de habitantes.
  3.  La biodiversidad  es un elemento para el desarrollo sustentable; no es como muchos creen y predican un obstáculo para una mejor calidad de vida.

V
Estoy agradecido de que Feliciano Reyna me haya invitado a la reunión preparatoria, con Carlos Genatios por darme espacio para los comentarios y en general a quienes concibieron el Encuentro de Organizaciones Sociales.

Sin embargo, como evaluación de ésta iniciativa, los organizadores del Encuentro de Organizaciones Sociales deben en un próximo evento estructurar una mesa específica de ambiente, y algunos de los motivos de la petición y las necesidades quedan expresados en el artículo de Alejandro Álvarez y en estas líneas.

Pero por otra parte, yo creo que las organizaciones ambientales debemos reflexionar acerca de la estrategia para captar la atención de nuestro trabajo en un público distinto al cual están acostumbrados, con el fin de lograr introducir el ambiente en la agenda de distintos sectores y en los propio ciudadanos.  No se es exitoso sólo hablándole a los conversos.

Así, no basta con culpar a aquellos para los que el ambiente no tiene la misma importancia que nosotros le asignamos (y que se merece) sino asumir nuestras fallas en el proceso de “evangelización” sobre el ambiente.

Parafraseando el dicho popular, la culpa no sólo es de la estaca si el sapo salta y se ensarta.




Mis comentarios a este artículo de mi tocayo Alejandro. 

En primer lugar, quiero decir que, estoy totalmente de acuerdo con el punto de vista de Alejandro, y que como el claramente lo expresa, es complementario a lo dicho en el primer artículo de la serie sobre la construcción de la cultura ambiental en Venezuela. De hecho, uno de los artículos de esa serie estará dedicado a las ONG ambientalistas de Venezuela sus fortalezas y debilidades, incluyendo algunas de sus debilidades estructurales, las cuales llamo patologías.

Lo que si me gustaría subrayar del primer artículo de la serie es, que si se lee con cuidado, no tiene ninguna intención de culpar de manera particular a nadie por la situación cierta de que el tema ambiental no fue incluido si no de manera un poco tardía en el Encuentro de Organizaciones Sociales, y que el episodio televisivo fue tal como se narró. 

Para mi personalmente, es totalmente inútil el ejercicio de repartir culpas. Me gusta mirar hacia adelante y en este país todos los actores debemos revisar nuestra acción y empezar a desarrollar una nueva manera de hacer las cosas. Comparto la frase atribuida a Albert Einstein que dice que: "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo" y más aún la idea de que: "Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar soluciones, acabemos de una sola vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla" Ese es la idea que está detrás de esta serie de artículos (y de este Blog)

Un último comentario, es que asumí el riesgo de nombrar a un personaje público conocido como Carlos Genatios como recurso comunicacional para llamar la atención de una situación: el hecho cierto que el discurso y la acción ambiental no ha sido asumida por la sociedad venezolana y que necesitamos conseguir entre todos soluciones urgentes a esta situación.

Muchas gracias a Alejandro Luy y bienvenidas cualquier otra contribución a esta discusión.

Alejandro


7 feb 2012

Educadores Ambientales de Venezuela 24 – Alejandro Luy




En Venezuela, la comunicación ambiental ha tenido un desarrollo relativamente lento. Esto a pesar de los extraordinarios aportes realizados por un grupo de importantes y aguerridos  periodistas ambientales (*1).

Parte del problema, ha sido la confusión aún existente entre información ambiental y comunicación ambiental (*2) Por lo que el periodismo ambiental, como proceso de divulgación de noticias, ha venido relegando frecuentemente a la comunicación, como acción dialógica y motivadora que resulta fundamental para el éxito de las políticas de gestión y educación ambiental (3).

Tal situación se complica, porque estos conceptos nacieron en un mundo dominado por la prensa y la televisión. Pero a partir de la década de los noventa con la irrupción del Internet, y más recientemente con la aparición de las herramientas de la Web 2.0, la comunicación social está sufriendo otro proceso de evolución vertiginosa, y se ha venido transformando y adquiriendo nuevos enfoques y nuevos actores.

En este contexto cambiante, también ha transformado el perfil del comunicador ambiental. Cada día más personas quieren enviar y recibir información sobre los temas relacionados con el ambiente. Y estos nuevos comunicadores lo vienen haciendo desde contextos, perfiles profesionales y motivaciones en extremo heterogéneas, con resultados que van desde lo absolutamente trivial a lo altamente significativo, importante y valioso.

Esta introducción resulta necesaria para presentar a un personaje ecléctico e inquieto que distintas personas pueden haberlo conocido actuando en roles tan diversos como: gerente, comunicador, promotor social y de procesos participativos e incluso como humorista (*4).

Alejandro Luy es un biólogo con una larga trayectoria profesional, incluyendo trabajar en el Ministerio del Ambiente y Organizaciones no Gubernamentales, a participar en diferentes iniciativas promoviendo la participación de la sociedad civil en diferentes proyectos nacionales, así como actuar como representante ante diferentes instancias nacionales e internacionales. Su última aventura lo llevó a conseguir una Maestría en Gerencia Ambiental de la Universidad de los Andes en Bogotá, Colombia.

Pero en este momento, vale la pena resaltar su faceta de comunicador ambiental que lo ha llevado a explorar prácticamente todas las herramientas comunicacionales, desde la más tradicional: la comunicación interpersonal, ya que es un gran motivador y dinamizador de grupos y personas, pasando por las publicaciones – incluyendo los textos en Warao – los boletines vía correo electrónico, blogs, participación en programas radiales, portales Web y Twitter.

En fin, que vale la pena leer esta entrevista, para meterse en las ideas de un gran comunicador ambiental.

¿Puedes contarnos por qué te convertiste en  comunicador ambiental?
En un momento, durante mis primeros años como profesional, descubrí la “incomunicación”  entre lo que saben y como lo dicen los biólogos o ingenieros sobre los temas ambientales y lo que entienden o no la gente común, y pensé que esa distancia no podía ser cubierta sólo como licenciados en comunicación social.  Sin embargo no solo era un problema de falta de entendimiento sino también abundaban los datos y conceptos errados, los cuales – casi por arte de magia – calan más que los verdaderos.  De ese tiempo recuerdo haber leído en una revista seudocientífica que las cotúas le sacaban los ojos a los peces (no que se lo comían completos) una historia que luce tan fascinante que fácilmente todo el mundo puede creer.

Así me di cuenta que para contribuir al entendimiento de lo que es y significa el ambiente para el ser humano, era necesario tratar de amalgamar las dos profesiones. 

¿Cómo fue el proceso de formarte como comunicador ambiental?
A partir de allí, y de manera natural, me propuse tomar la información correcta y “traducir” el lenguaje técnico en sonidos, imágenes y conceptos comprensibles  por el ciudadano común.  Y eso es lo que he intentado hacer, con base a mis estudios formales de Biología, estudios complementarios vinculados con la comunicación (talleres de facilitación, de uso de medios, de comunicación corporativas, entre otros), y mucho accionar al lado de los educadores, agrónomos y demás técnicos que han estado vinculados a Fundación Tierra Viva, donde entre otras cosas hemos producido más de 30 publicaciones de distinto tipo, editamos por más de 10 años el Boletín Ambiente en Letras y contamos con el Portal de Desarrollo Sustentable (www.desarrollosustentable.com.ve) y desde 2011 estamos sumado a twitter (@tierravivavzla).

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación / comunicación ambiental en el cual has participado o participas?
El proyecto más significativo en mi desempeño profesional se llama Fundación Tierra Viva.  La razón es muy lógica: he estado involucrado a esta institución desde su primer proyecto en la Cuenca del Lago de Valencia.  Aquí he aprendido escuchando a otras personas – mis compañeros, los docentes y las comunidades con quienes hemos trabajado – y diseñando junto a educadores, biólogos, agrónomos, administradores, un modelo para educar e impulsar cambios significativos en torno al desarrollo sustentable.  Así soy, cuando menos, co-responsable de lo bueno y lo malo, de los aciertos o errores, de esta institución y de los impactos que ha logrado en distintos espacios.

¿Cuáles fueron los logros más importantes que se obtuvieron con ese proyecto?
La manera como Fundación Tierra Viva ha abordado diversos temas, como la educación ambiental, el desarrollo sustentable, la producción agroecológica de cacao, la educación intercultural, el comercio justo, ha ido dejando resultados concretos a distintos niveles y se han convertido en referencia en el país.  Eso ha sido posible porque los temas y el abordaje en muchos casos fueron innovadores. Creo que ese es el más importante resultado institucional;  una metodología de abordaje muy propia y distintiva, efectiva para el logro de objetivos del desarrollo sustentable. 

¿Cuál crees que fueron las lecciones más importantes que te quedaron de ese proyecto?
Quizás la primera lección es que no hay verdades absolutas y por eso lo que piensan y conciben un conjunto de técnicos solo se hace posible en la medida de que sean diseñadas, conversadas, validadas y puestas en práctica con los aportes de los “beneficiarios”, los dolientes.  Por eso, en otra ocasión he dicho – y es la otra lección - que hay que ensuciarse con la gente para entender sus visiones, necesidades y expresar el sentido de tu presencia en la comunidad.  Graciela una productora de cacao, que fue un gran apoyo en el Proyecto Pittier y quien murió hace un par de años, decía que a ella no le gustaban los “extensionistas de la carretera”, para referirse a aquellos que llevan sus pasos sólo hasta donde llega el asfalto.

Fundación Tierra Viva ha sido también una lección de perseverancia, y eso ha sido porque hemos podido transmitir al equipo y la gente con quienes trabajamos que el trabajo vale la pena a pesar de las dificultades.  Motivos para “tirar la toalla” hemos tenido durante estos casi 20 años de existencia, pero cuando crees en tu trabajo prefieres buscar otras salidas.

¿Cuáles temas ambientales consideras en este momento que son urgentes de trabajar mediante programas de educación y/o comunicación ambiental?
La urgencia del trabajo en educación y comunicación ambiental viene dada por el ámbito de acción donde te enfoques y por su impacto en la calidad de vida.  A nivel nacional la Gestión de Residuos Sólidos junto al consumo y conservación del recurso agua para mí son prioritarias.  A nivel de cada estado y municipio las prioridades deben estar más supeditadas a las condiciones particulares del entorno. Por ejemplo, hay regiones de Venezuela donde la educación y comunicación ambiental sobre la gestión de riesgo es fundamental, mientras que en otras el uso de agroquímicos o la conservación de una especie, deberían ser las guías integradoras.  

 Independientemente de cuál sea el tema de “urgencia” lo que debe existir es una metodología y un plan construido colectivamente con metas e indicadores precisos en los cuales puedan estar alineados distintos sectores de la sociedad: gobiernos, ONG, comunidades y empresas. 

¿Cómo ves el estado actual de la educación / comunicación ambiental en Venezuela?
Para esta pregunta tengo tres respuestas, lo cual pueda significar que no hay una sola. 

La primera es que no tengo todos los elementos para hacer una evaluación objetiva y completa de la educación ambiental en Venezuela.  La segunda, es que evidentemente hay una amplia variedad de iniciativas académicas y de proyectos, principalmente en el ámbito de la sociedad civil organizada con algunas propuestas de gobiernos, que demuestra que el tema está presente en muchos ámbitos del país.  La última, es que pareciera que aun estamos muy lejos de cumplir lo establecido en la Constitución sobre la obligatoriedad de la educación ambiental en todos los niveles de la educación formal, y eso se debe a la inexistencia de una política coherente y consensuada que ayude a darle vida al texto constitucional.  Además en ámbitos tan relevantes a nivel internacional como la Convención Ramsar resulta preocupante que en Venezuela no se haya nombrado, por falta de iniciativa del Ministerio del Ambiente, el Coordinador No Gubernamental de Comunicación, Educación y Concienciación del Público, habiendo tantos profesionales calificados en el tema dentro de organizaciones no gubernamentales.

Si la misma pregunta la haces con relación a la “comunicación ambiental” yo creo que las llamadas tecnologías de información y comunicación, y las redes sociales han provisto un espacio importante para que noticias, entrevistas y opiniones puedan llegar a un mayor número de personas y espacios.  Curiosamente la aparición de graves problemas ambientales, como el cambio climático y sus consecuencias, han sido los que han logrado abrir algunos espacios en los medios de comunicación tradicional.  Sin embargo, en nuestro país los medios de comunicación tradicional, públicos y privados, han sido – cuando menos – tímidos a la hora de considerar el ambiente y su incidencia en la calidad de vida en su pauta diaria.

¿En función de lo anterior, cuáles serían las acciones más urgentes que habría que iniciar para hacer más efectiva y de mejor calidad la educación y comunicación ambiental en el país?
Responder esa pregunta equivale a responder ¿cómo hacemos para usar el capital humano y las experiencias de educación ambiental para solucionar los problemas ambientales del país?  La respuesta sencilla es: identificando las capacidades, divulgando las experiencias y articulando el accionar.  La difícil es cómo hacerlo.  Pero creo que podríamos empezar por la creación de uno o varios espacios (congresos, espacios virtuales, etc.) para mostrar lo que se ha venido haciendo en materia de educación ambiental, en el ámbito formal y no formal, y a partir de allí y de manera participativa y consensuada se elabore una Estrategia Nacional de Educación Ambiental.  Ese trabajo podría coordinarlo el Ministerio de Ambiente, pero debe ser una acción que involucre a toda la sociedad, y no solo al gobierno central.  Para el financiamiento de ésta Estrategia se podría contar con los fondos de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación que maneja el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Un comentario final
Yo tengo la percepción de que la educación y la comunicación ambiental son vistas por la mayoría de los ciudadanos, las empresas, por gobernantes y ministros, medios de comunicación, incluso por sectores de la sociedad civil no vinculados al área como “las hermanitas huérfanas”, lo “comeflor”, lo poco importante, o – en el otro extremo – la vía para los mensajes catastróficos y las acciones imposibles, de las cuáles es mejor no saber para no deprimirnos.

Asumiendo que esa percepción es cierta, considero que una tarea para quienes laboramos en la educación y comunicación ambiental es estructurar mejor el discurso y el mensaje sobre la relevancia de la educación ambiental como instrumento para mejorar el bienestar humano, además de buscar formas asertivas de comunicación que nos ayuden a acercarnos más a nuestro público objetivo, tan amplio y diverso como la sociedad misma.

Con nuestro mensaje la gente debe percibir inspiración, no sólo frustración y calamidad.  Las palabras deben activar al ciudadano a partir del entendimiento de la importancia del entorno, y no como muchas veces ocurre que los condiciona a pensar – dicho vulgarmente y en criollo – “ésta vaina se jodió”. 
Ese es uno de los retos más importantes para educadores y comunicadores ambientales.



*1. Ver las entrevistas en este mismo blog a María Eugenia Gil, Adriana Bocalón y Gilberto Carreño y el homenaje a Marisela Salvatierra en el artículo sobre las mujeres en el ambientalismo en Venezuela.
*2. La información ambiental o periodismo ambiental, que ha sido definida como el tratamiento a través de los medios masivos de comunicación de los temas relacionados con el medio ambiente. Por su parte, la comunicación ambiental es una herramienta de gestión dirigida a promover el apoyo y participación hacia políticas ambientales específicas, así como favorecer los procesos de negociación sobre estos temas. Así mismo, en conjunto con la educación ambiental, ayuda a conformar nuestra comprensión sobre el ambiente, motiva a la acción proambiental, promueve la participación de los sectores involucrados en las situaciones y procesos de gestión ambiental y ayuda a tender puentes entre diversas perspectivas y enfoques relacionados con estos temas. Estas definiciones fueron tomadas en parte de: Bacchetta, V. 2000. El periodismo ambiental, un convidado de piedra. Onda Digital, Nº 18.  / Castro, R. 1999. Retos y oportunidades de la comunicación para el cambio ambiental. Ciclos, 5: 5-8. / Gomis, A. y Hesselink. F. 1995. La comunicación como instrumento de la política ambiental. UICN. / Solano, D. 2008. Estrategias de comunicación y educación para el desarrollo sostenible. UNESCO. Chile. / Castro, R. (ed.)  2005. Más que palabras. Comunicación ambiental para una sociedad sostenible. GEA, España.
*3. La interacción cada vez mayor entre estos dos grandes campos humanos: La educación y la comunicación ha llevado a acuñar el término “educomunicación” que cada vez tiene más aceptación. Ver: http://educarencomunicacion.com/2010/11/educomunicacion-mas-alla-de-2-0/
*4. Desde hace varios años Alejandro ha desarrollado su faceta de humorista y cronista de la realidad venezolana, algunos de sus textos pueden verse en: www.nojile.chovet.com y en su blog “Vivir viviendo” (cuyo nombre fue vilmente plagiado) en http://alejandroluy.blogspot.com/