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24 feb 2022

Manifiesto contra la guerra desde el ambientalismo

 

Fotografía de la Primera Guerra Mundial

La guerra es el mayor fracaso de la humanidad. Es la imposición de la voluntad y poder de unos pueblos o grupos de poder sobre otros, con un altísimo costo de vidas y destrucción.

Actualmente no hay ninguna razón ética para la guerra, sea este entre países, como está ocurriendo en este momento en Ucrania, Siria, Yemen y República del Congo. Pero tampoco lo hay en los casos de las guerras internas contra minorías, grupos indígenas y migrantes como ocurre en muchas partes y también en Venezuela.

La guerra no sólo destruye vidas humanas e infraestructuras, así como arruina economías y medios de vida, sino también devasta ecosistemas y hábitats naturales.

Esto último no es una visión romántica conservacionista.

La destrucción del ambiente no sólo hace mucho más difícil la vida de los sobrevivientes y los sume en la pobreza, la enfermedad y el hambre, sino que impulsa el mantenimiento de los conflictos a largo plazo.

En la Declaración de Río de 1992 se lee:  "La guerra es intrínsecamente destructiva para el desarrollo sostenible. Por lo tanto, los Estados deberán respetar el derecho internacional que prevé la protección del medio ambiente en tiempos de conflicto armado y cooperar en su desarrollo, según sea necesario."

A la vista de la situación actual, esta argumentación es peligrosamente insuficiente. No sólo acepta la inevitabilidad de la guerra, sino que remite sus daños a la construcción de un futuro sostenible. Es claro que, al inicio de la segunda década del siglo 21, la guerra no sólo afecta al desarrollo sostenible, sino que acelera todos los procesos de destrucción ambiental que ponen en peligro el futuro de la humanidad, desde la aniquilación de la diversidad biológica y el aumento de la contaminación, hasta el cambio climático.

Además. la guerra niega la necesidad ética de considerar la Naturaleza como un componente fundamental de nuestro planeta, que es valioso por sí mismo, que debe tener derechos, al igual que los humanos y por lo tanto debe ser protegido también de los conflictos armados y sus horrores.

Por todo ello, la guerra debería ser considerada como una forma de ecocidio, es decir, como un crimen contra la humanidad.

Los conflictos bélicos actuales no son situaciones que desde Venezuela podemos ver en la lejanía, nos tocan y afectan muy cercanamente. No sólo porque vivimos en un mundo globalizado, sino porque los bandos en pugna, y sus intereses, actúan en el país y nos sumergen en sus lógicas de violencia, saqueo y sumisión.

Por todo esto, repudiados todo acto de guerra y a quienes los propulsan.

Rechazamos la idea de un mundo ya no unido por la defensa de los derechos humanos, la democracia, la protección ambiental, la cultura, la ciencia, y la búsqueda de economías justas y sustentables, sino por las lógicas salvajes de la guerra que ponen en peligro el futuro de nuestras sociedades.

Exigimos el fin de la guerra. De todas las guerras.

Trabajemos por la paz. Paz entre los humanos y también con la Naturaleza.


23 may 2020

Laudato Si´: Una mirada desde el ambientalismo


Jan Siberechts, San Francisco predicando a los animales, 1666


He tenido la inestimable experiencia de haber sido invitado en los últimos años en tres ocasiones a dictar talleres sobre la Encíclica Laudato Si´ dirigidos a comunidades religiosas católicas. 

En todos los casos informé previamente que mi enfoque estaría centrado en un análisis del valor y utilización de este texto no desde una perspectiva religiosa, sino desde una ambientalista y de derechos humanos. Para mi alivio en ninguno de los casos me pusieron ninguna objeción a esa condición. 

También vale la pena  comentar que mi acercamiento a este texto fue desde el respeto por las ideas religiosas y la necesidad de articular un gran movimiento de transformación conformado por la mayor cantidad de personas posibles sin considerar sus creencias, bases culturales e ideologías. Este movimiento será necesario para poder cambiar el rumbo de destrucción y muerte que subyace a los modelos económicos y de desarrollo imperantes en la actualidad.

Esas experiencias me han permitido revisar repetidamente el texto de la Encíclica y poder ir acercándome a sus valores e incluso a lo que considero sus debilidades. 

Sobre la base de esa experiencia, y aprovechando que se están cumpliendo cinco años de la publicación de ese documento,  les comparto un resumen y algunas reflexiones sobre el mismo.  En particular mi intención es facilitar la aproximación a la Encíclica por diferentes personas, católicas o no.

Pido a las personas conocedoras de temas teológicos su benevolencia por cualquier error en la interpretación de esos temas realizados por un lego en esa materia.

Primero las presentaciones

Laudato Si´ es el título de la segunda Encíclica, o carta pastoral, del papa Francisco. Su nombre nace de la frase inicial del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís: “Alabado seas, mi Señor” escrito por San Francisco de Asís en el siglo XI de nuestra era. 

Su tema central es “el cuidado de la casa común”: Un llamado desde el catolicismo a comprender nuestro planeta como legado de todos los seres humanos  del cual somos responsables por razones tanto espirituales como éticas.

Lo positivo y negativo de un texto complejo

Esta Encíclica es un documento relativamente extenso (187 páginas) en el cual se combina conocimiento científico con elementos del dogma católico. 

En los temas científicos, su lenguaje e información pareciera provenir directamente de los reportes de los organismos internacionales sobre el deterioro ambiental. Ello se combina con una abundancia de citas a escritos religiosos con los  que se intenta enlazar las ideas provenientes de las ciencias ambientales con las provenientes del dogma católico. De hecho compiten continuamente dos formas de lenguaje que parecen no terminar de encajar y lo hacen complejo de seguir. 

Estas características (largo y complejidad) representan una primera dificultad para que un mayor número de personas se apropien del texto, al menos en Venezuela. He consultado con algunas personas, incluyendo religiosos y no muchas lo han leído y algunas apenas sí lo conocen. Pareciera que se necesita de puentes que acerquen a más personas a los aspectos esenciales de la Encíclica.

Entiendo que una Encíclica no sería una Encíclica sin teología, pero en mi opinión la profusión de citas religiosas y de elementos no basados en el conocimiento empírico puede en algunos casos representar una barrera para acercar un documento con ideas muy importantes pero que incluyen elementos que no son necesariamente compartidos por personas fuera del ámbito católico.

Parece que, como dice una amiga, se necesita urgentemente una edición de este Encíclica titulada algo así como: “Laudato Si´ para todo el mundo (incluso para ti, católico)”.

Por otra parte, aunque algunos pueden creer en que es inevitable la existencia de un conflicto entre las visiones de la ciencia y la religión (1) no necesariamente esto tiene que ser evidente. Podemos encontrar conexiones extraordinarias entre ambas formas de conocimiento tal como se puede apreciar (y disfrutar) en el libro “Pertenecer al Universo” escrito por el físico y ambientalista Fritjof Capra y el monje benedictino David Steindl-Rast (2). Para mí, esta Encíclica puede ser una oportunidad para ahondar en el diálogo entre ciencia y religión cada vez más necesario para encontrar respuestas que orienten las transformaciones que precisamos actualmente. 

Siguiendo con el análisis, el documento es claramente de naturaleza política en la medida que toma partido por las personas más pobres y vulnerables, señala de manera directa responsabilidades y llama a la acción a actores concretos. Este enfoque puede ser polémico, e incluso incómodo, para algunas personas que quisieran una posición menos militante de la iglesia. Por lo contrario, desde mi punto de vista este un punto fuerte, ya que evita la hipocresía y el lenguaje elíptico de textos que hablan de los problemas existentes, pero nunca de los responsables de estas situaciones, tal como si hubieran  sido generados por entes abstractos o situaciones derivadas del azar. A su vez la “opción por los pobres” es una doctrina de la iglesia católica frecuentemente criticada y combatida (incluso dentro de la Iglesia católica) pero cada vez más necesaria particularmente en el contexto de la crisis venezolana (3) a la vez que en  Latinoamérica cada vez más tiene un rostro indígena (4).

Otro elemento que me parece positivo, es el uso de un marco sistémico socio-ambiental. 

A partir del mismo, los temas relacionados con el deterioro global del ambiente son enlazados directamente con los problemas sociales desde una clara perspectiva integral. En tal sentido expresa de manera enfática que no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Asimismo, considera que la ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social.

Esta mirada compleja de la situación ambiental es necesaria a mí entender para no caer en las re-simplificaciones habituales de muchos medios de comunicación. Pero a la vez, tiene como problema que resulta difícil de ser comprendida por muchas personas que nunca han sido formadas para la comprensión de la complejidad de los sistemas socio-naturales.

El ambiente en Laudato Si´


Desde un punto de vista ya directamente ambientalista, este es un documento que tiene elementos muy importantes. Extraigo unos pocos de ellos:

Parte de declarar al clima como bien común de todos y para todos.  Ratifica que el cambio climático es una situación real e innegable y que sus efectos serán muy graves. Asimismo, reafirma que este fenómeno es el resultado de la actividad humana y señala al “consumismo inmoral” y el uso de combustibles fósiles como causas del fenómeno.

Reconoce el acceso al agua potable de calidad como derecho humano.  Alerta sobre el problema de la baja calidad del agua disponible por las personas más pobres y critica duramente la privatización del agua como contrario a la realización de este derecho por parte de muchas personas.

Subraya que miles de especies vegetales y animales desaparecen cada año debido a la acción humana. Asimismo resalta la importancia de ecosistemas como son la Amazonia, la cuenca fluvial del Congo, los grandes acuíferos y los glaciares, así como los océanos.

Denuncia que la Tierra parece convertirse cada vez más en un “inmenso depósito de porquería”. Y advierte que la degradación ambiental, generada por el actual modelo de desarrollo afecta la vida de las personas, su dignidad y derecho a ser felices.

Realiza una muy dura crítica al modelo político y económico dominante en la actualidad y lo hace responsable de las agresiones ambientales que sufren las personas más pobres, la explotación de los recursos de los países en desarrollo por los industrializados. Asimismo recrimina el ocultamiento de los problemas por parte de países industrializados y empresas, así como la débil reacción internacional ante los problemas ambientales.

Adicionalmente, y este punto es para mí uno delos más admirables,  plantea un enfoque espiritual de la vida y la relación entre los seres humanos y el ambiente.

 Así expresa que, la paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, y, que ella se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. Asimismo, afirma que la paz implica la amorosa conciencia de estar conectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal.

Propuestas de cambio

Luego de este diagnóstico de la situación socio-ambiental del mundo, esta carta pastoral expone la necesidad de hacer cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y consumo y las estructuras de poder. 

Entre las recomendaciones que plantea incluye unas a nivel global, incluyendo la urgencia de desarrollar políticas para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero,  establecer regulaciones a nivel gubernamental para frenar el calentamiento global,  y crear instituciones internacionales fuertes para actuar en este camino.

Asimismo, establece que cada persona debe realizar cambios en sus hábitos. Presenta ejemplos tales como el uso de transporte público, plantar árboles y el apagar luces innecesarias. Asimismo, recomienda la formación de redes comunitarias para responder a los problemas sociales.

Igualmente señala a grupos particulares tal como las comunidades indígenas y cristianas. De las primeras indica que deben convertirse en los principales interlocutores del diálogo sobre medio ambiente. Para las segundas señala que deben ser protectores de la obra de Dios como  parte esencial de una existencia virtuosa.

Finalmente, reafirma que la solución a los problemas requiere educación en la responsabilidad ambiental, en la escuela, la familia, los medios de comunicación, la catequesis y que esta educación debe ser capaz de motivar a conformar estilos de vida responsables con el ambiente.

Me detengo un momento en este último punto para subrayar mi total acuerdo con darle una especial importancia a la educación. Asimismo enfatizar que no es una educación teórica sino una capaz de generar cambios en los estilos de vida en las personas.

En síntesis

A pesar de algunas debilidades, la Encíclica Laudato Si´ es una extraordinaria hoja de ruta para actuar en defensa de la Naturaleza como sistema protector de la humanidad y de sus derechos. En la práctica actuar en este sentido puede convertirse en una tarea muy difícil sino contamos con orientaciones éticas y espirituales en conjunto con las herramientas y capacidades de la ciencia.

En el caso de Venezuela, estas acciones no pueden estar desconectadas del hecho de que el país está sumergido en una emergencia humanitaria compleja que está destruyendo los medios económicos, las capacidades para vivir una vida digna, incluyendo las relacionadas con temas ambientales y la existencia misma de millones de personas.  

Entre los afectados la enorme mayoría son personas pobres, campesinos e indígenas. Estos últimos inmersos en una guerra creada por la codicia del oro que destruye el corazón mismo de sus culturas y amenaza con convertirse en un etnocidio.

Por lo tanto Laudato Si´ debería ser un estímulo para reflexionar y en particular actuar desde la ciencia y la espiritualidad en defensa de todas las personas, en particular de los más vulnerables. Valdría la pena recordar la profunda reflexión de Santo Domingo “No quiero estudiar en pieles muertas (en referencia al material de los pergaminos) mientras que haya personas que mueren de hambre”.

Pero a la vez,  puede actuar como primer paso en el camino del  reconocimiento de una espiritualidad profunda inmersa en la Naturaleza y que es necesario dejar atrás la idea de la superioridad y dominio de los humanos sobre el resto del mundo. 

Al inicio de este artículo coloqué una reproducción de una obra del pintor flamenco Jan Siberechts que representa a San Francisco predicando  a los animales, santo y acción que inspiró a esta Encíclica. 

Creo que es hora que con humildad comencemos a oír como la Naturaleza no sólo nos habla sino que nos invita a ser parte integral de su ser.

Loado seas, mi Señor,
por nuestra hermana la madre tierra,
que nos sustenta y gobierna
y produce distintos frutos
con flores de colores y hierbas...

San Francisco de Asís, 1224 o 1225
 


(1) Krauss, L. 2015. Ideology Subsumes Empiricism in Pope's Climate Encyclical. https://blogs.scientificamerican.com/guest-blog/ideology-subsumes-empiricism-in-pope-s-climate-encyclical/?print=true
(2) Capra, F., Steindl-Rast, D. y T. Matus (1994) Pertenecer al universo. Encuentros entre ciencia y espiritualidad. Edaf. España.
(3) Trigo, P. S.J. 2013. La opción por los pobres en Venezuela. Revista SIC 751. Disponible en: https://revistasic.gumilla.org/2013/la-opcion-por-los-pobres-en-venezuela/
(4) Palacio, J. s.f. La opción por los pobres, hoy, tiene rostro indígena. REAPM.  Disponible en: https://redamazonica.org/2019/11/la-opcion-por-los-pobres-hoy-tiene-rostro-indigena/




Quiero agradecer profundamente a varias personas que me dieron la oportunidad para acercarme y reflexionar sobre Laudato Si' En particular a Deborah Van Berkel presidenta de Sinergia; el hermano Miguel Ángel Espinoza OP de la Comisión de Justicia y Paz, así como Liliana Rodríguez OP ambos de la orden Dominicos en Venezuela y Karina Estraño coordinadora de Todos por el Futuro.




16 mar 2020

Ambientalismo en tiempos de coronavirus


Artista: Dr. Love

¿Tiene sentido tener una mirada ambientalista en este momento cuando una pandemia está afectando a un número importante de países en el mundo?

Para mí sí. El ambientalismo, debería ser ante todo una posición ante la vida y la manera como los humanos nos relacionamos con el resto de la vida sobre la Tierra.

Esta posición nace de la conciencia de que los humanos somos una parte de la compleja red de relaciones que conforma la biósfera, la “envoltura” viva que cubre nuestro planeta.

Asimismo que nuestra sociedad depende de maneras muy  profundas de las contribuciones que aporta la Naturaleza a nuestra sociedad. Y que todo daño que se produzca en la red vital que nos sustenta tendrá como consecuencia sufrimiento y muerte sobre los humanos.

Por tales razones, todas nuestras acciones deben estar basadas en la responsabilidad y respeto con nuestro  vínculo con la Naturaleza.

Por ello, se me ocurre proponer una serie de ideas ambientalistas sobre cómo actuar en este momento en que el mundo y Venezuela entra paulatinamente en cuarentena.

Para hacerlo más visual e interesante me voy a apoyar en algunas imágenes de obras de artistas de “Street Art” (Arte callejero o arte en la calle)





1. No perdamos el foco ambiental. 
Descorramos la cortina. Toda epidemia nace del grave deterioro ambiental y el saqueo sin límites de la biodiversidad. Ello unido al crecimiento urbano y las políticas de desarrollo sin ninguna base ambiental ni humana.

Poner fin a la aparición de epidemias cada vez mayores implica cambiar de manera drástica las relaciones entre las sociedades humanas y la naturaleza. Tenemos que exigir que toda medida para actuar frente a la epidemia sea mucho más que una serie de acciones puntuales para frenar la situación y se trabaje de manera activa en sanar las bases ambientales de nuestra salud.





2. Miremos el problema desde su verdadera perspectiva
Sí, la epidemia es un problema grave1que  y global. Pero, ¿es tan importante? 

Para muchos en Venezuela quizás no sea el más importante. Aquí casi 7 millones de personas pasan hambre, la malaria se estima que este año puede alcanzar los 2,5 millones de casos, y el dengue y otras enfermedades matan mucho más gente que el coronavirus. 

No subestimemos el poder de la actual pandemia, pero que esta situación no esconda la terrible verdad que vivimos.




3. Oigamos a la ciencia 
En este momento nuestra salud, la de nuestra familia y la de nuestras comunidades depende de que sigamos las orientaciones de las instituciones científicas médicas del mundo. La mayoría de las mismas son de sentido común. 

Seamos difusores responsables de las mismas, a la vez que combatamos la pseudo-ciencia, los mitos y las mentiras que se están difundiendo actualmente.





4. El agua es el recurso más valioso
La recomendación más importante en este momento es lavar nuestras manos frecuentemente. 

Esta indicación puede ser muy difícil de seguir para la mayoría de los venezolanos que no tenemos garantizado el derecho al acceso al agua. 

Por ello debemos aprender y enseñar a usar el agua de manera eficiente y responsable, a la vez que exigir al Estado a que cumpla su obligación de garantizar este derecho a todos los venezolanos.






5. Seamos un hilo importante de las redes que mantienen nuestras comunidades
El distanciamiento social jamás debe significar indiferencia. Tengamos contacto con los que nos rodean y apoyemos a las personas que lo necesiten. 

En este momento en todas las comunidades hay personas mayores que viven solas, personas con situaciones de salud graves y personas que necesitan ser acompañadas para que no se derrumben por la ansiedad. Con un poco de sentido común podemos ayudar al bienestar de nuestras comunidades sin poner en peligro nuestra salud. Asimismo, necesitamos  mantener los vínculos que generan información, contacto, documentación de situaciones e incluso apoyo y consuelo.




6. Actuemos como barrera contra la contaminación informativa
Igual que la contaminación ambiental, las mentiras, contenidos manipulados y otras formas de desinformación que se transmiten por las redes y algunos medios de comunicación, generan daños a los tejidos sociales y deterioro de nuestra salud emocional. 

En una situación como la actual la desinformación puede dañar a muchas personas.

Seamos responsables con los contenidos que compartimos. Convirtámonos en difusores de información útil y positiva.




7. Ejerzamos la solidaridad activa
En nuestro país la enorme mayoría de la población es pobre. Muchos de ellos en condiciones de pobreza crítica. Cada persona en estas condiciones depende de lo que puede ganar o conseguir cada día.

Una situación de confinamiento o cuarentena puede convertirse en una catástrofe humanitaria.

Dentro de nuestras posibilidades apoyemos a todo el que podamos. Hagamos verdad el lema de que nadie quede atrás.





8. Desarrollemos hábitos de una vida sana con sentido común
Mahatma Gandhi  dijo "Seamos el cambio que queremos ver en el mundo". Si creemos que es necesario un cambio social que lleve a trabajar con la Naturaleza y no contra ella, para evitar nuevas y más destructoras epidemias tenemos que empezar por nosotros mismos.

Desarrollemos hábitos alimenticios y de comportamiento que nos ayuden a tener una verdadera salud integral, incluyendo incorporar la naturaleza a nuestras vidas.

Pero, a la vez, tenemos que ser inteligentes, no todo "remedio natural"  es sano. Algunos pueden poner en peligro la salud de las personas e incluso pueden ser factores de destrucción ambiental.





9. Mantengámonos en acción

Las medidas de cuarentena no nos impiden mantenernos activos dentro de nuestras posibilidades. Quizás es el momento de avanzar en tareas importantes que tenemos pendientes. 

Algunas de ellas seguro que son importantes y las urgencias cotidianas nos quitaron las posibilidades. 

Quizás una de ellas es sembrar, cuidar y proteger la vida.




10. Cuidemos nuestra ecología interior

Estas situaciones son para mucha gente abrumadoras y pueden disparar procesos de angustia y depresión. 

Por ello es muy importante tanto cuidar nuestro ambiente interno, como el externo. El modo más importante de superar muchas de las adversidades es teniendo un propósito en nuestras vidas. 

En el extremo de las situaciones, el psiquiatra austríaco Viktor Frankl nos dejó este consejo: “Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”. 

Mientras avanzamos en esa dirección, la música, los libros, el buen querer y el cuidado de otros seres vivos pueden ser elementos importantes para sanar nuestra ecología interna.



Finalmente trabajemos todos juntos para salir con bien de esta situación. Cuídense mucho.

15 mar 2019

Mujeres ambientalistas de Venezuela





El viernes 8 de marzo, Día de la Mujer, esta imagen debió ser publicada. El apagón nacional lo impidió. La publicamos una semana después, porque siempre estamos a tiempo para celebrar y reconocer el trabajo de las mujeres en el mundo de la protección ambiental de Venezuela.

Queremos resaltar y reconocer su trabajo porque ha sido una acción desconocida, relegada y olvidada.

La imagen tiene una selección de mujeres que han realizado acciones importantes en diferentes áreas de la protección ambiental de Venezuela. Es una lista por necesidad incompleta y heterogénea con ejemplos en diferentes edades, campos relacionados del ambientalismo, las ciencias ambientales, la educación ambiental y la comunicación ambiental. Con mujeres de diferentes épocas. Algunas desafortunadamente ya no están con nosotros, y otras han buscado por distintas razones otros retos en otras tierras.

 A propósito no se incluyeron sus nombres para generar el reto de reconocerlas.

  • ¿Cuántas conoces? ¿Puedes nombrarlas?
  • ¿Quiénes faltan? ¿Puedes incluirlas?


7 mar 2018

¿Y los ambientalistas? A propósito del Acto en el Aula Magna el 06/03/18


Imagen de EDO tomada de su cuenta de Twitter


Me parece muy importante y necesario el evento realizado ayer en el Aula Magna de la UCV. Para mi además es urgente su tema central, magistralmente descrito por EDO en su imagen: Unidad.

Esta idea debería ser prioritaria para nuestro país. La polarización nos ha hecho tanto daño que no estamos divididos: estamos fragmentados, despedazados, y aún seguimos buscando como separarnos aún más. Los efectos de esa perversa acción política están a la vista y se cuentan en miseria, muerte, destrucción, desesperanza y éxodo masivos.

Con este acto se abren caminos para la esperanza. Por supuesto que estos caminos serán largos, difíciles y culebreros. No hay de otra.

Pero me queda una pregunta. Nace de una especie de reclamo cordial que me hizo un amigo: En ese evento faltaban los ambientalistas. Entonces ¿estamos fuera de esa acción ciudadana por el rescate de la democracia?. 

Realmente no se si no asistió nadie que sea parte de algún grupo ambientalista. No me fue posible asistir. Pero casi estoy seguro que no había ninguno que representara realmente a este sector.

Estoy claro que, como muchos otros, las organizaciones ambientalistas han sido muy golpeadas por la situación económica y el hostigamiento gubernamental.

Se que han desaparecido muchos grupos o han tenido que reducir sus acciones. Las plataformas que los articulaban también han decaído en sus acciones y capacidades de representación.

Además viejos recelos y la triste polarización ha impedido la necesaria organización de los reclamos alrededor de temas .tan importantes como el Arco Minero del Orinoco, la crisis de agua, la destrucción de nuestras áreas protegidas, la creciente deforestación y destrucción en cuencas y otros temas muy importantes para el país cuyos efectos son parte de la actual crisis humanitaria compleja del país.

Nos falta mucha unión para dejar de ser un territorio abierto al saqueo y expoliación de los piratas y tiranos actuales.

Asimismo, necesitamos mucho trabajo conjunto, reflexión, estudio y acción ciudadana.

Ello también es necesario para evitar que oportunistas políticos tomen la bandera ambientalista por nosotros. También debemos recordar que si nosotros no lo hacemos, el espacio será ocupado por otros, no necesariamente los más idóneos u honestos.

Pero estoy seguro que el sentimiento ambientalista aún está muy vivo en el país y se manifiesta, como siempre, de manera muy diversa y creativa. Quizás ya no como movimiento organizado. Pero somos una semilla latente esperando por germinar luego de la temporada de sequía e incendios.

La pregunta es ¿podemos esperar hasta que los buenos tiempos lleguen? o más bien ¿no tendríamos que ser un factor que ayude desde su ámbito a impulsar los cambios necesarios? 

La ecología enseña que los ecosistemas surgen de las condiciones ambientales imperantes en un territorio. Pero también que los ecosistemas crean sus propias condiciones ambientales.

Así que queda abiertas las preguntas:

¿Debemos los ambientalistas participar en este proceso por la democratización de Venezuela?

En caso de que la respuesta sea si, ¿De qué maneras podemos contribuir a este proceso? ¿Cuál es el papel que podemos jugar en este momento de la historia del país?

De las posibles respuestas que le demos a estas preguntas se establecerán las bases para un futuro para el ambientalismo en Venezuela y en especial para avanzar hacia una sociedad sustentable, que haga del uso responsable de su extraordinario patrimonio natural la base de su futura prosperidad y capacidad de convertirse en una verdadera nación de oportunidades, justicia y equidad.

Espero por sus contribuciones, opiniones y propuestas.

7 may 2017

Ambientalismo de emergencia (2): La democracia como condición para el ambientalismo


Foto Plataforma contra el Arco Minero


En la primera parte de este artículo, concluimos que en la actual crisis venezolana la acción principal de las organizaciones ambientalistas debería centrarse en la defensa de los derechos ambientales de todos los ciudadanos. Asimismo que esta acción tiene una enorme importancia como parte de la construcción de un país democrático, pacífico, libre y sostenible, a la vez que es la única garantía de la protección y conservación del ambiente a largo plazo.

Estas consideraciones son de enorme importancia en el contexto de la crisis actual de Venezuela que está llevando a la población hacia una crisis humanitaria compleja sobre la cual están incidiendo factores ambientales que agravan los problemas de salud, alimentación y seguridad existentes (1) En tal sentido, las organizaciones ambientales deben asumir un fuerte compromiso con la población venezolana y con el rescate de la democracia como único camino a la construcción de una sociedad sustentable.

Pero para muchos, este trabajo de defensa de la democracia es exclusiva responsabilidad de los políticos y los defensores de los derechos humanos, pero nunca de los ambientalistas. Esta idea está fuertemente arraigada en muchas organizaciones venezolanas de las que podemos llamar “técnicas” (2) en contraposición con los movimientos ambientales de base que frecuentemente han tenido un enfoque político más definido y militante.

Esta perspectiva está relacionada con la historia de estas organizaciones en el país, principalmente las que se crearon a partir del modelo de las grandes ONG de conservación ambiental de alcance global (3). En función de ello, una parte importante de las mismas trabajaron apartadas de todo activismo o conexión con los temas políticos y de las situaciones de conflicto socio-ambiental que se han venido produciendo en el país.

En contraste con estas circunstancias, la historia y propósitos de las organizaciones y del movimiento ambiental en gran parte del mundo han estado – y están – directamente ligadas al crecimiento y fortalecimiento de los espacios de democracia y de ampliación  de la vigencia de los derechos humanos.

En el presente artículo vamos a revisar la relación entre la democracia y el origen del movimiento global ambiental y las organizaciones que lo conforman. Así como el por qué éstas tienen – y deben tener – un papel importante en la defensa de las libertades, garantías y procesos que definen esta forma de gobierno.

De la democracia al ambientalismo

Al describir la historia del ambientalismo algunos autores citan hechos y personajes que a lo largo de la historia humana realizaron acciones o propuestas en pro de la conservación ambiental o señalan a distintos personajes tales como investigadores y divulgadores en temas ambientales (4).

Estos autores confunden la historia de las ideas, preocupaciones y el conocimiento ambiental con la historia del ambientalismo como movimiento social. Por supuesto que hay conexiones entre ambos procesos, pero el ambientalismo es un fenómeno social  y por lo tanto no surge hasta tanto la sociedad civil se organiza para actuar en los temas ambientales que le afectan (5). En ese sentido, ese movimiento se inicia en algunos países del mundo a mediados del siglo XX.

El origen de este movimiento puede trazarse a partir de los años 1960 y comienzos de los años 1970 del siglo pasado. Época en la cual se generó una profunda reacción en grandes sectores de la sociedad como producto de una serie de denuncias y alertas sobre los efectos de la degradación ambiental.

Algunos de los hitos importantes de ese momento fueron: Libros como la “Primavera Silenciosa” de Rachel Carlson en 1962, “The population bomb” de Paul Ehrlich de 1971 y la publicación del Informe del Club de Roma “Los Límites del Crecimiento” en 1972. Igualmente, eventos como la Conferencia de la Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano en 1972, así como el extenso trabajo divulgativo y político de científicos como Barry Commoner y Murray Bookchin (6) entre muchos otros.

Como consecuencia de esta toma de conciencia social, se formaron una importante cantidad de organizaciones ambientalistas (7) principalmente en Norteamérica y Europa, las cuales posteriormente lograron incidir en el desarrollo de las primeras leyes dirigidas al control de la contaminación y la preservación de ecosistemas. A partir de este origen, los movimientos ambientalistas del mundo crecieron y se diversificaron de acuerdo con las características sociales y culturales particulares de cada país y región (8).

Ahora bien, la pregunta que resulta importante en este caso es ¿cuáles fueron las condiciones que permitieron el surgimiento del ambientalismo en esa época y en esos países? Del análisis de ese momento y sus circunstancias es posible extraer al menos cuatro factores:

  • La existencia de una ciencia fuerte y comprometida. El ambientalismo tiene una importante deuda con científicos profesionales bien formados, que a partir de sus logros académicos tuvieron la conciencia y las posibilidades de dar a conocer al público los efectos destructivos del crecimiento económico y la responsabilidad de empresas y gobiernos sobre estas situaciones. Es importante enfatizar que estos científicos actuaban en países con un desarrollo científico sólido y que tuvieron los medios para divulgar información de interés pública hacia audiencias cada vez más grandes fuera de los círculos académicos.
  • La existencia de sociedades con medios de comunicación autónomos basados en el derecho a la libre expresión de las ideas. La información proveniente de los científicos y  organismos internacionales fueron discutidos y divulgados por muchos medios de comunicación. Esto ocurrió en muchos casos, aun cuando las noticias difundidas no fueran favorables a los grandes intereses económicos y políticos.
  •  La existencia de sociedades con un nivel educativo avanzado. La expansión de la instrucción, particularmente la científica, en cada vez mayores sectores de la sociedad, tuvo como consecuencia que la sociedad tuviera una alta valoración de la ciencia y sus productos. Debido a ello, los aportes de los científicos que alertaron sobre el deterioro ambiental fue aceptado y valorado por sectores importantes de la población.
  • El reconocimiento de los derechos ciudadanos a la participación y la libre asociación. Todas las condiciones anteriores facilitaron el desarrollo de organizaciones sociales ambientales únicamente en países que reconocían, tanto el derecho ciudadano a participar en la toma de decisiones en los temas que afectan a la ciudadanía, como a su vez el de hacerlo a través de organizaciones autónomas creadas con ese fin.
Tales circunstancias se dieron en países con un nivel económico alto (9) pero particularmente en aquellos donde los derechos humanos y las libertades individuales y colectivas estuvieran protegidos por leyes e instituciones.

Podemos corroborar esta afirmación cuando observamos que, por el contrario, no se produjeron movimientos ambientales relevantes en países con regímenes autoritarios, sin importar su enfoque ideológico.

Posteriormente, estos vínculos fueron reconocidos por distintos gobiernos con propósitos diferentes: desde aquellos que han procurado promover una mayor conciencia ambiental en la población, hasta aquellos que buscan restringir la capacidad de los ciudadanos para incidir en temas ambientales que afecten intereses económicos o geoestratégicos.

Infortunadamente estos últimos han sido mayoría y los ejemplos abundan, desde el proceso de desinstitucionalización y de retroceso en materia de gestión ambiental sufrido por nuestro país en los últimos años (10) hasta el avance del anti-ambientalismo en los EEUU (11).

En resumen: el origen y crecimiento de los movimientos ambientalistas nacionales parece relacionarse de manera importante con la consolidación de espacios de democracia.

Asimismo, queda claro que para que estos movimientos puedan alcanzar y mantener una masa crítica social suficiente para incidir en las políticas públicas de los países, será ineludible defender y promover la existencia y desarrollo de los factores antes mencionados en cada uno de los países (11).


Del ambientalismo a la democracia

Esta historia parece tener moralejas: Los ambientalistas venezolanos, en primer lugar debemos promover el desarrollo de vínculos fuertes con los hacedores de ciencia, comunicadores, educadores y organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Para generar estos vínculos se deben superar las tradicionales relaciones funcionales (intercambio de información, asesoría profesional, etc.) y convertirse en un movimiento interdisciplinario de rescate de los derechos ambientales venezolanos.

Pero a la vez esta acción deberá articularse con: 
  1. La lucha por una ciencia de calidad en el marco del derecho humano al desarrollo. Sin una ciencia nacional fuerte el ambientalismo se hará inefectivo y banal
  2. La lucha por la defensa de la libre expresión y la libertad de pensamiento. Sí la información ambiental no llega a todas las personas sin trabas, ni condicionamientos ideológicos sectarios o de otro tipo; no habrá comunicación ambiental posible.;
  3. La lucha por una educación de calidad para todos. Sin educación no habrá más que miseria y destrucción ambiental, y
  4. La lucha por el derecho a la participación y asociación. Sin participación ciudadana la gestión ambiental es una herramienta de dominación y sin libertad de asociación simplemente no existirá ningún movimiento ambiental.


Vincularse de esta manera tendrá como consecuencia que el ambientalismo nacional se convierta en un factor democrático y democratizador en un marco de defensa de los derechos humanos. A la vez, que nos permita participar activamente en la tarea de construir el país que necesitamos.

Y esta es una tarea urgente.


NOTAS

(1) Sobre la crisis ambiental actual es posible mencionar: El grave desabastecimiento de agua que es el peor sufrido por el país al menos en los últimos cincuenta años y que está afectando principalmente a los sectores más pobres de la sociedad. Asimismo, son importantes los efectos sobre la población de situaciones como la existencia de importantes focos de contaminación, degradación de ecosistemas que son la base de servicios ambientales y la destrucción de la biodiversidad.
(2) Organizaciones dirigidas al desarrollo de proyectos implementados bajo criterios técnicos en temas de interés para la conservación ambiental principalmente desde un enfoque global.
(3) Al respecto de las ONG internacionales. En el artículo en Mongabay: "Organizaciones Internacionales para la Conservación" describe a las organizaciones internacionales como: "...como consultores ambientales para los gobiernos y las grandes corporaciones interesadas en disminuir la contaminación, establecer áreas protegidas y conservar la biodiversidad".
(4) Algunos autores citan a diversos personajes incluyendo santos (San Francisco de Asís), gobernantes, científicos e intelectuales como iniciadores de la ideas ambientales. En el caso de Venezuela este es el enfoque utilizado en la popularización de Simón Bolívar como pionero del conservacionismo venezolano a partir del Decreto de Chuquisaca de 1825 (ver: http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/27598/1/capitulo2.pdf)
(5) En estos artículos hemos definido al ambientalismo o ecologismo como un movimiento sociopolítico que propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente.
(6) En el caso de estos dos autores y precursores del ambientalismo, su contribución literaria es extensa y ocupa un período que abarca desde los años sesenta, hasta prácticamente sus muertes, a principios de la segunda década del siglo XXI.
(7) Uso el término actual de ambientalista. Pero para esa época era más común el de ecologista.
(8) El ambientalismo en algunos países de Latinoamérica se desarrolla a partir del tronco común pero posteriormente sigue una ruta propia en gran parte ligada a las luchas de sectores populares, tanto indígenas, campesinos y sectores urbanos, como producto de los conflictos sociales generados por situaciones de injusticia ambiental.
(10) En Venezuela en los últimos años se ha incrementado un proceso de destrucción intencional de las instituciones ambientales; un estrangulamiento económico de las instituciones académicas y científicos que generaban la mayor parte de la información ambiental;  la marginación de toda organización y experto que sea disidente frente a las políticas gubernamentales, así como la desacreditación y desprecio de la ciencia como factor importante en el desarrollo de políticas y programas de gestión ambiental. El último de estos fenómenos puede observarse en el enfoque dado a la Estrategia Nacional de la Conservación de la Biodiversidad 2010-2020 
(11) En el caso de los EEUU, desde científicos hasta activistas han denunciado como intereses corporativos han intervenido de manera fraudulenta y antidemocrática en las decisiones gubernamentales para evitar los controles ambientales que limitarían sus beneficios y poder. En tal sentido estas prácticas han sido denunciadas en libros tal como “Merchants of Doubt” de Naomi Oreskes y Erik Conway, o el documental “Before the flood” producido por Leonardo Di Caprio y Martin Scorseze. Este proceso destructivo  logró recientemente un avance importante debido al ascenso al poder de Donald Trump como representante de las corporaciones que han promovido el ataque contra la credibilidad social de la ciencia y las organizaciones ambientales.
(11) Más adelante necesitaremos preguntarnos cuáles fueron las condiciones para el origen de movimientos de base que incluyeron elementos ambientales, tal como ocurrió en diversos países de América Latina a partir de la reivindicación de territorios, acceso a recursos o la defensa de los derechos de las comunidades frente a la acción de degradación ambiental y expoliación de recursos por parte de empresas y gobiernos.


21 jul 2016

Unión, unión… A propósito del Arco Minero del Orinoco





“Somos en la hora presente un archipiélago: o sea, islas unidas por aquello que las separa”. Vladimir Maiakovski, poeta ruso.

¿Cómo unirnos para la defensa de nuestro “canon” histórico y de nuestros intereses nacionales, cuando pululan las circunstancias que nos conducen a la feroz discordia? 
Mario Briceño-Iragorry, historiador y ensayista venezolano.


Cada vez más personas en este país rechazan el Decreto de Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco.

Esa mayoría entiende que el mismo trae implícita la locura de destruir el 12% del territorio nacional, la reserva de agua del país, múltiples culturas indígenas y la posibilidad de un desarrollo armónico a partir de las riquezas de nuestra biodiversidad. Esto a cambio de la riqueza ilusoria y efímera surgida de extraer un puñado de oro, diamantes y otros minerales. Asimismo muchos repudian el intento de disimular las verdaderas intenciones de este proyecto usando un disfraz “ecosocialista”.

Frente a esta situación, se ha producido una enorme marejada de rechazo: En oposición al decreto se han divulgado comunicados, se han dado entrevistas en radio y televisión y se han publicado decenas de artículos de  opinión. Asimismo han ocurrido reuniones de científicos, activistas ambientales, defensores de derechos humanos y actores políticos, todos ellos condenando la terrible intención de destrucción y muerte.

Esta amenaza ha generado un escenario político que parecía imposible hace unos pocos años: La aproximación, en las ideas, entre grupos, organizaciones y personas que aún están en orillas opuestas del abismo creado por la política de polarización que nos han impuesto en el país. Y no es que estos grupos estén renunciando a sus posiciones políticas, ni a sus desconfianzas y resentimientos mutuos, sino que parafraseando a Jorge Luis Borges, no los une el amor, sino el espanto.

Un elemento interesante de esta movilización de opinión es, que si revisamos todos los argumentos emitidos, nos pudiera quedar la idea de que, aparte de ciertos puntos de vista particulares, se utilizan premisas y considerandos tan similares que pueden parecer provenientes de un solo grupo de actores y no de una enorme diversidad política, profesional y sectorial.

Pero a pesar de la similitud en sus argumentos, en casi todos falta un aspecto fundamental: Que no hay propósito de unión, más allá de la condena unánime al decreto.

Como diría Cantinflas “allí está el detalle”. En estos grupos no parece existir la necesidad de actuar articulados alrededor del objetivo común de defender los derechos ambientales de los venezolanos.

Siguen presentes los mismos tropismos políticos que han destruido la unidad nacional y nos ha convertido en un archipiélago de islotes tropicales llenos de aves vociferantes, pero a la vez sordas a todo lo que venga de la isla de al lado. Aunque nos estén alertando del tsunami que nos destruirá a todos.

Así que volvemos a la vieja política del “chiripero”. No importa que Alí Primera haya intentado glorificar esa acción en uno de sus cantos, pero el aislacionismo y el sectarismo han sido siempre errores políticos que han impedido el logro de avances sociales importantes.

Son tan fuertes estos hábitos de aislamiento y exclusión, que todos los intentos que han sido realizados para reunir a los principales grupos ambientales bajo la bandera común de la defensa del ambiente han sido respondidos con el silencio, el escepticismo o la suspicacia.

Dentro de este panorama de grupos blindados y mutuamente excluyentes, surgen los caudillos del ambientalismo radical. Ellos se colocan en la posición de jueces que invalidan, deslegitiman y condenan todo intento de actuar de manera distinta a sus dogmas personales.

Eso no quiere decir que no sea importante la discusión constructiva, pero no es lo mismo debatir sobre las mejores maneras para enfrentar un problema, que descalificar a priori cualquier postura distinta a la suya.

En particular, estas personalidades no perdonan ningún intento de moderación o de búsqueda de articular diferentes puntos de vista. Mucho menos parecen entender que para alcanzar objetivos mayores siempre será necesario sumar, dialogar y acercar posiciones de tal manera de  acumular las fuerzas necesarias para lograr avances efectivos, especialmente en situaciones difíciles. No entienden la diferencia entre hacer incidencia política y tirar piedras en las esquinas.

Mientras tanto, los enemigos del ambiente usan sin escrúpulos las armas de la más baja política. Así siguen avanzando en sus propósitos: logran contratos, reclutan profesionales para que les maquillen sus propósitos, seducen a otros gobiernos, blindan sus posiciones, crean ministerios y se hacen los sordos ante cualquier argumento que trate de impedir su propósito.

Únicamente un movimiento ambiental y de derechos humanos organizado, con objetivos claros de largo plazo, podrá hacer frente a esa embestida de lo peor del desarrollismo extractivista del país.

Sólo queda seguir diciendo como Bolívar: “¡Unión! ¡Unión! o la anarquía os devorará”.

Esta generación tiene frente a sí la posibilidad de que en un futuro sea conocida por haber logrado defender al país o, por el contrario, de haber permitido que un grupo pequeño de codiciosos delincuentes vendiera al país por treinta piezas de plata, o en este caso de oro.

La pelota está en el bando de los que creemos en un futuro para Venezuela más allá de  convertirse (otra vez) en espacio para el despojo y la destrucción.


5 jun 2015

Agenda urgente para las ONG Ambientalistas de Venezuela: O correr o encaramarse






Ciudadano: Habitante de… (los) Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país  (Diccionario de la Real Academia Española)


Una de las razones para celebrar el “Día Mundial del Ambiente" es que sirva  como momento para la reflexión sobre la labor realizada y proponer nuevas estrategias para ser más eficientes en el logro del propósito de avanzar en un camino de sustentabilidad.

Tal idea viene al caso porque, en mi opinión, el movimiento ambientalista (1) en Venezuela está en una situación muy delicada, por decir lo menos. Condición que lo obliga a repensarse y establecer nuevas estrategias si realmente desea tener incidencia sobre la gestión ambiental en el país.

Tal percepción de deterioro no es un invento mío, ni es nuevo.

En los últimos años he oído varios testimonios y denuncias sobre el desconocimiento y la descalificación del trabajo de las  organizaciones ambientalistas por parte de sectores del gobierno; graves y crecientes limitaciones económicas; restricciones crecientes tanto legales como por la arbitrariedad de funcionarios públicos;  discriminación y exclusión por parte de los organismos del gobierno, así como en algunos casos amenazas directas a organizaciones o sus integrantes.

Ello ha llevado a buena parte de las mismas a restringir actividades, contraer sus ámbitos de acción y en algunos casos a desaparecer. Pero también otras han seguido un camino de autocensura  y del camuflaje. en un intento, a veces vano, de pasar desapercibidos y seguir realizando su trabajo sin demasiada interferencia. El lema parece ser sobrevivir a cualquier precio.

Pero no es posible achacar todo el problema a la situación política, económica y social de la Nación. El clima de polarización y confrontación política crea bandos en apariencia, irreconciliables y mutuamente excluyentes. Por ello es muy fácil echar a otros la culpa de todos los problemas existentes (sobre todo si en muchas ocasiones puede ser verdad)

No es un asunto de distribuir culpas, sino de ser auto-críticos

Algunos de los juicios que voy a emitir pueden parecer negativos e incluso destructivos, pero lo hago no desde la idea de tirar piedras desde el exterior, sino como ejercicio de autocrítica. Nada de lo que aquí digo es una opinión contra alguien, soy parte y formo parte de todo lo que aquí voy a comentar por lo que todo lo que aquí exprese me involucra, me señala y me compromete (2)

La situación de confrontación política es una excusa perfecta para no reconocer que parte, quizás importante, del problema es causado por nuestros propios desaciertos, formas de pensamiento anacrónico e ineficiente y a veces auto-saboteador.

Algunos dirán que exagero y dramatizo, pero una serie de síntomas así lo parecen demostrar. Revisemos unos pocos:

  • La decisión de eliminar el Ministerio del Ambiente fue adversada de manera pública por un grupo de organizaciones, instituciones y personalidades (incluyendo individuos que se identifican con las políticas gubernamentales) pero también es cierto que muchas otras organizaciones nunca se manifestaron al respecto. Unos meses después, una nueva decisión vuelve a fundar el ministerio con nuevo nombre, lo que implica un cambio completo de concepción: del ministerio técnico sectorial al ministerio promotor de una doctrina política.  En este segundo momento el número de organizaciones o personas que opinaron al respecto fue marcadamente menor (ni siquiera para aplaudir la decisión) ¿Estas decisiones no les importaba o no les afectaba de ninguna manera a las mismas?
  • Recientemente se han denunciado casos graves de destrucción de ecosistemas, deterioro de la salud ambiental, amenazas sobre las áreas protegidas , menoscabo de las condiciones de vida urbana, sin que por ello se haya producido un movimiento social organizado para enfrentar estos temas ¿Si el deterioro ambiental de los venezolanos no es preocupación de los ambientalistas, de quién es?
  • Una organización muy conocida ha desarrollado un programa para ofrecer herramientas de diversos tipos para fortalecer a las organizaciones del sector, a pesar de ello frecuentemente solo unas pocas aprovechan este beneficio y algunas ni siquiera responden a los llamados a participar de las mismas ¿Estas organizaciones no creen que pueden mejorar o que ya tienen resueltos todos sus problemas y no tienen nada que aprender?.


Puedo seguir dando ejemplos, pero como se decía antes: para muestra basta un botón.

Al conversar y reflexionar con muy distintas personas dentro del sector sobre esta situación  encontré varias opiniones y patrones:

  • Organizaciones ancladas en  enfoques y modos de trabajo que no están adaptados a la realidad actual tanto venezolana como internacional.
  • Aislamiento y escasa capacidad para realizar acciones articuladas tanto con otras organizaciones, como con otros sectores de la sociedad, tanto a escala nacional como internacional.
  • Desconexión con los grandes temas sociales y socio-ambientales nacionales y globales. 
  • Poca capacidad para monitorear la realidad ambiental y conectarse con temas emergentes.
  • Poco interés en formarse, reflexionar, evaluar y cuestionar sus acciones
  • Renuencia a establecer acciones para buscar incidir y participar en el diseño y evaluación de las políticas ambientales el país.


Por supuesto que cada uno de estos temas es matizable y encontraremos ejemplos de excepciones en todos los casos. Pero como diría el viejo dicho: la excepción confirma la regla.

No es posible en este momento, analizar el origen y consecuencia de cada uno de estos problemas, así que voy a revisar  solo el último de los mismos, el cual involucra principalmente a las organizaciones que realizan proyectos en temas específicos y cuentan con personal pagado para implementarlos.

El gran tema es la participación

Estas organizaciones frecuentemente se consideran a sí mismas como “instituciones técnicas”, rechazando toda relación con temas considerados como “políticos”. Estas perciben lo “técnico” como un valor cercano a la tolerancia, la honestidad, la neutralidad, y la racionalidad, mientras que lo “político” lo entienden como la labor que realizan los partidos políticos y movimientos de activistas, lo que lo relacionan con acciones de confrontación, realizadas por personas deshonestas y sectarias que desconocen y desprecian la racionalidad científica.

Esta concepción estrecha y tergiversada de la política, ignora que las organizaciones de la sociedad civil  surgen de la acción pública de ciudadanos que se organizan en defensa de los derechos, intereses e ideales de la colectividad, y que esta labor es claramente política, aunque no partidista.

En tal sentido, las mismas  desarrollan sus actividades a través de diferentes roles. Ellos pueden incluir, entre otros: articular las demandas ciudadanas con las acciones del Estado, incidir sobre las decisiones de los entes públicos para mejorar la eficacia de sus políticas, dar respuesta a necesidades sociales insatisfechas por deficiencias de los gobiernos, promover la participación de las comunidades, así como supervisar la acción de los entes gubernamentales con respecto al cumplimiento de las leyes y acuerdos internacionales  (3).

Esto en términos sencillos, se puede resumir como: resistir, exigir, proponer y construir, tal como lo expresa Deborah Van Berkel Directora Ejecutiva de Sinergia.

Dentro de todas estas funciones quizás el elemento central es  que las organizaciones de la sociedad civil deben participar en la toma de decisiones sobre la concepción, formulación y ejecución de las políticas en todos los niveles del Estado, de tal manera que representen las aspiraciones, valores e ideas de la sociedad.

El término clave en este caso es participar. Más allá de la retórica improductiva y vacía que nos han impuesto, la sociedad civil debe involucrarse activamente en todos los temas que le interesa y compete. Participar no es opinar o asistir a actividades: Es como se ha dicho en muchas ocasiones: Ser parte y tomar parte.

Se es parte, porque como ciudadanos toda acción que nos afecte nos compromete y afecta y a partir de allí exigimos tomar parte en el diseño, planificación, ejecución y evaluación de estas decisiones.

El problema es que si no tomamos parte (no participamos) al final terminaremos no siendo parte (perdiendo nuestra condición de ciudadanos y transformados en masa o en simple público)

La participación es un derecho. Los derechos se ganaron con mucho esfuerzo, en ningún caso  fueron concesiones de los gobernantes. A los gobiernos, a ningún gobierno, les interesa ceder su poder. De allí el peligro: si no se ejercen los derechos terminan perdiéndose.

Es por ello que las organizaciones ambientales en Venezuela deben activarse, articularse y generar maneras novedosas de participar en todo los que nos compete y forma parte de nuestra misión central: la defensa de nuestros derechos ambientales.

O corremos o nos encaramamos. O mucho mejor expresado por Simón Rodríguez hace casi doscientos años: O inventamos o erramos.




NOTAS:
(1) Uso el término ambientalista en la acepción del DRAE: Dicho de una persona: Que se preocupa por la calidad y la protección del medio ambiente. En tal sentido, llamo movimiento ambiental a las distintas organizaciones de la sociedad civil articuladas o no, en cualquier nivel de la sociedad que desarrollan acciones para apoyar la gestión ambiental y la vigencia de los derechos ambientales.
(3) Este párrafo quedó por error fuera de la versión inicial publicada
(2) Recomiendo leer en la página de Civicus una discusión mucho más detallada y completa de estas ideas


8 mar 2012

Abriendo la participación: "La culpa no es (solo) de la estaca"





Este es una muy bienvenida respuesta de Alejandro Luy al artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable” colocada en una entrada anterior y que para mi permite abrir el diálogo, la discusión de propuestas, ideas y puntos de vistas, la apertura a la diversidad y a lo opuesto-complementario. 


Mis comentarios al mismo los coloco más abajo.




Complemento y respuesta al artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable” de Alejandro Álvarez.


Alejandro Luy
Gerente general de Fundación Tierra Viva

I
El 31 de octubre de 2011 y a partir de una invitación de Feliciano Reyna presidente de Sinergia, institución co-organizadora del Encuentro de Organizaciones Sociales, participe en la reunión preparatoria de dicho evento.  Lo hacía con dos cachuchas: Fundación Tierra Viva y la Red Ara, donde soy miembro del Comité Coordinador. Era el único representante de una ONG "ambiental".

Ese día, a partir del primer borrador de trabajo, se logró algo básico, importante; quizás insuficiente.  La mesa de Vivienda e Infraestructura, pasó a llamarse Hábitat e Infraestructura, a fin de que el “ambiente” pudiera hacerse presente de alguna manera en el encuentro.

A partir de allí, prácticamente al día siguiente y por varias vías, informé a decenas de ONG “ambientales” sobre el evento y las posibilidades de participar que, para ser franco, no estuvieron del todo claras incluso hasta el último momento.  La respuesta a mi llamado inicial y luego continuado por el comité organizador por parte de las ONG ambientales (al menos en Caracas) fue pobre, muy pobre.

En un evento donde hubo centenares de “organizaciones sociales”, educativas de salud, derechos humanos, de género, etc., las que tienen algún trabajo con el ambiente que identifiqué eran: Una Montaña de Gente, Fundación Vivienda Popular, Acción Campesina, Cesap, Por la Caracas Posible, Fundación Tierra Viva y Red Ara, estas dos últimas bajo mi representación.

II
En su artículo “La construcción de la cultura ambiental en Venezuela:  Parte 1.  Susanita, Carlos Genatios y la construcción de una sociedad ambientalmente sustentable”, Alejandro Álvarez expresa un legítimo malestar por la poca importancia que la sociedad, y específicamente el Encuentro de Organizaciones Sociales le da al ambiente. 

Señala: “El punto es, que sí para este personaje (Carlos Genatios), así como al resto de los prestigiosos organizadores de este evento, no les resultó del todo obvio que el tema ambiental es prioritario y estratégico para el desarrollo del país, y, que las organizaciones ambientalistas de la sociedad civil son una parte significativa del entramado social del país, entonces  ¿qué podemos exigirle al resto de los habitantes e instituciones?”.

III
Creo que uno de los retos que tenemos las ONGs ambientales es el de ganarnos el espacio necesario para hacer entender a distintos públicos (academia, políticos, ciudadanos comunes, “organizaciones sociales”) la importancia del ambiente en el desarrollo del país.  Es evidente que en este país, eso debemos hacerlo “pulseando” todos los días en todos los espacios que nos ofrezcan o donde podamos colarnos.

Pareciera que el hecho de que hagamos un trabajo bueno y significativo (de lo cual no tengo dudas), es condición suficiente para que la gente entienda sobre la importancia del ambiente y la relevancia del trabajo de las ONG ambientales.  Luego todos correrán desbocados a buscarnos.  La mala noticia es que, lamentablemente, en este país eso no es así.

IV
Yo estuve el día de la inauguración del Encuentro de Organizaciones Sociales, y luego en la Mesa de Hábitat e Infraestructura, no como expositor sino como comentarista y en 5 minutos deje tres ideas, ante un auditorio repleto de un público que pocas veces nos escucha:

  1. El desarrollo en Venezuela debe ser sustentable; y por tanto el ambiente es una pata de ese desarrollo y no un tema transversal o complementario.
  2. Se requiere fortalecer la institucionalidad ambiental en Venezuela; un Ministerio del Ambiente con el 1% del presupuesto nacional y un Instituto Nacional de Parques con el 0,04% no pueden garantizar la conservación efectiva de áreas protegidas que garantizan electricidad para el 70% de los venezolanos y agua para 20 millones de habitantes.
  3.  La biodiversidad  es un elemento para el desarrollo sustentable; no es como muchos creen y predican un obstáculo para una mejor calidad de vida.

V
Estoy agradecido de que Feliciano Reyna me haya invitado a la reunión preparatoria, con Carlos Genatios por darme espacio para los comentarios y en general a quienes concibieron el Encuentro de Organizaciones Sociales.

Sin embargo, como evaluación de ésta iniciativa, los organizadores del Encuentro de Organizaciones Sociales deben en un próximo evento estructurar una mesa específica de ambiente, y algunos de los motivos de la petición y las necesidades quedan expresados en el artículo de Alejandro Álvarez y en estas líneas.

Pero por otra parte, yo creo que las organizaciones ambientales debemos reflexionar acerca de la estrategia para captar la atención de nuestro trabajo en un público distinto al cual están acostumbrados, con el fin de lograr introducir el ambiente en la agenda de distintos sectores y en los propio ciudadanos.  No se es exitoso sólo hablándole a los conversos.

Así, no basta con culpar a aquellos para los que el ambiente no tiene la misma importancia que nosotros le asignamos (y que se merece) sino asumir nuestras fallas en el proceso de “evangelización” sobre el ambiente.

Parafraseando el dicho popular, la culpa no sólo es de la estaca si el sapo salta y se ensarta.




Mis comentarios a este artículo de mi tocayo Alejandro. 

En primer lugar, quiero decir que, estoy totalmente de acuerdo con el punto de vista de Alejandro, y que como el claramente lo expresa, es complementario a lo dicho en el primer artículo de la serie sobre la construcción de la cultura ambiental en Venezuela. De hecho, uno de los artículos de esa serie estará dedicado a las ONG ambientalistas de Venezuela sus fortalezas y debilidades, incluyendo algunas de sus debilidades estructurales, las cuales llamo patologías.

Lo que si me gustaría subrayar del primer artículo de la serie es, que si se lee con cuidado, no tiene ninguna intención de culpar de manera particular a nadie por la situación cierta de que el tema ambiental no fue incluido si no de manera un poco tardía en el Encuentro de Organizaciones Sociales, y que el episodio televisivo fue tal como se narró. 

Para mi personalmente, es totalmente inútil el ejercicio de repartir culpas. Me gusta mirar hacia adelante y en este país todos los actores debemos revisar nuestra acción y empezar a desarrollar una nueva manera de hacer las cosas. Comparto la frase atribuida a Albert Einstein que dice que: "No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo" y más aún la idea de que: "Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos nuestro talento y nuestras habilidades para encontrar soluciones, acabemos de una sola vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla" Ese es la idea que está detrás de esta serie de artículos (y de este Blog)

Un último comentario, es que asumí el riesgo de nombrar a un personaje público conocido como Carlos Genatios como recurso comunicacional para llamar la atención de una situación: el hecho cierto que el discurso y la acción ambiental no ha sido asumida por la sociedad venezolana y que necesitamos conseguir entre todos soluciones urgentes a esta situación.

Muchas gracias a Alejandro Luy y bienvenidas cualquier otra contribución a esta discusión.

Alejandro