26 sept 2011

MARCELINA Y LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN COMUNIDADES INDÍGENAS




Pequeña, de manos fuertes y edad indefinida. Tan silenciosa que a veces pareciese que no estuviese presente. Cuando tuvo la oportunidad se presentó como artesana Warao. 

Al hablar de su trabajo se le iluminan los ojos y la sonrisa. Nos contó que ha logrado buenas ventas de sus productos. Habló también de su labor de enseñanza de artesanía usando materiales naturales en las comunidades de sus hermanos Waraos.

Aparentemente no le interesaron mucho las exposiciones de un taller de educación ambiental al cual  asistía. Quizás eran demasiado abstractas para su gusto. Pero pareció estar atenta a las intervenciones de los presentes. Al final nos regaló una despedida en su idioma, y nos cantó – y bailó – canciones tradicionales de su cultura.

Su presencia me dio mucho que reflexionar sobre la educación ambiental en comunidades indígenas.

A menudo, al hablar de educadores ambientales nos viene a la mente la imagen de una persona con un título universitario en educación o en ciencias ambientales impartiendo lecciones sobre temas ecológicos.

Esta idea resulta poco adecuada en muchos casos, y es totalmente contraproducente cuando hablamos de educación ambiental en el ámbito de comunidades indígenas.

Los conceptos ecológicos son herramientas teóricas imprescindibles para el trabajo en las ciencias ambientales. Pero con frecuencia éstas no son útiles para concebir propuestas prácticas para vivir de manera sana, segura y responsable  –  el propósito  final de la educación ambiental. Además, estos conceptos tienen muy poco sentido en la visión del mundo de los pueblos autóctonos.

Pero por otra parte, el mundo indígena también se está transformando de manera acelerada. En estas circunstancias, actualmente tampoco son adecuados algunos de sus conocimientos tradicionales para enfrentar los cambios que están sufriendo sus ambientes, sus culturas y sus sociedades.

Por ello se necesitan nuevas propuestas y nuevos enfoques para incorporar los temas ambientales a la educación en sus comunidades y territorios.

Una ruta posible, es el desarrollo de programas que permitan a estas comunidades empoderarse para afianzar el control cultural de su sus vidas. Esta acción puede motivarles a crear, de manera autónoma, nuevas visiones y nuevas rutas para alcanzar futuros sustentables, basados en la reflexión crítica sobre sus realidades.

Trabajar con estos enfoques puede parecer complejo. Pero principalmente necesita de mujeres y hombres que puedan tender puentes entre las distintas visiones humanas del mundo, y ayuden a encontrarle sentido a las ideas ambientales en el contexto de los pueblos y comunidades indígenas.

Es allí donde personas como Marcelina serán cada día más valiosas. Ellos utilizarán su sabiduría y sus capacidades de comunicación para ayudar a las comunidades indígenas a discutir sus realidades ambientales y crear nuevas propuestas de solución. Pero también volverán para  traernos a nuestro mundo nuevas visiones que ensanchen nuestros pobres conceptos sobre la vida y la naturaleza.

Al final, casi que estoy seguro que ella coincidiría, a su manera, con las ideas del escritor alemán Hermann Hesse que nos dice en su novela Siddhartha: “Yo lo aprendí del río, a ti también te lo enseñará. El río lo sabe todo y todo se puede aprender de él. Mira, ya te has enterado por el agua de que es necesario dirigirse hacia abajo, descender, buscar la profundidad”.

Foto: Fundación Tierra Viva-Delta

 Notas:
  • Marcelina Bermúdez trabaja en la Fundación Tierra Viva – Delta, en Tucupita, edo. Delta Amacuro.
  • Waraos: Son un grupo indígena que habitan en los caños o brazos que forman el delta del río Orinoco en Venezuela.
  • Las ideas presentadas sobre la educación ambiental en comunidades indígenas provienen de: Álvarez Iragorry, A. y M.A. Ortega. 2007. Comunidades Indígenas y Educación Ambiental: Un Modelo de Control Cultural. En: La Educación Ambiental Frente al Desafío Ambiental Global: Una Visión Latinoamericana. González Gaudiano, E. (Coordinador) Plaza y Valdéz / CREFAL. México.

8 sept 2011




SOBRE RÍO +20 y la educación: Comentarios en la ruta


Anexo el link del Blog "On the Road to Rio" en relación con los preparativos para la reunión Cumbre Río +20 (United Nations Conference on Sustainable Development) que se realizará en Brasil en junio del año que viene. http://training.dw-world.de/ausbildung/blogs/un/ Allí encontrarán los resultados de la Conferencia "Sustainable Societies: Global Responsibilities", realizada en Bonn Alemanía recientemente y divulgado a través de la red iberoamericana de educación ambiental G-IDEA por el Dr. Edgar González Gaudiano de la Universidad de Veracruz.
Tres temas me preocupan sobre la información que está llegando:
  1. Está únicamente en inglés y aún no hay traducciones para los otros idiomas oficiales de la ONU (francés, español, chino mandarín y árabe) por lo que no le está llegando a mucha gente.
  2. El tema educactivo está siendo tratado únicamente de forma declarativa Es decir volver a lo de siempre, hablar de lo importante, imprescindible, prioritaria, etc. que es la educación para el desarrollo sostenible, pero no llevar esta importancia a términos que promuevan efectivamente el desarrollo de propuestas claras de educación que permitan que los distintos actores sociales se incorporen a trabajar en los retos derivados de la búsqueda de sociedades sostenibles, y
  3. El silencio en Venezuela es abrumador. No parece haber ningún tipo de información sobre la presencia de Venezuela en esos preparativos. No parece haber ningún tipo de convocatoria para que los ciudadanos participemos de manera protagónica en el desarrollo de las propuestas que serán discutidos en esa importante reunión y tampoco sea divulgado información sobre este evento a los distitos actores sociales interesados en estos temas.
Creo personalmente que el derecho a la participación efectiva - en todos los niveles - tenemos que ganárnoslo.

Río +20 tiene que tener un enfoque ciudadano. Vamos a construirlo.

Adiciono el link de la conferencia: http://www.uncsd2012.org/rio20/

29 jul 2011

RIP A JUEGOS ECOLÓGICOS




"Un millón de niños participarán en el Plan Vacacional Comunitario" este titular apareció en la prensa nacional, y lo retransmitió INPARQUES en su cuenta de tuiter (@inparquesgob) dándonos a entender, sin querer queriendo, que finalmente desaparecerá el “Programa Juegos Ecológicos en los Parques” realizado por esta institución.

Juegos Ecológicos, fue un programa de educación ambiental dirigido a niños en edad escolar. Su particularidad era el uso de estrategias lúdicas, creativas y activas dirigidas al desarrollo  de su conciencia ambiental.

El Programa se inició en 1979 con apenas 50 niños. Su crecimiento fue casi exponencial. En 1999 se realizó en  17 sedes en todo el país, participando más de 2.800 niños y adolescentes. Para ese momento, se calculaba que a lo largo de su historia habían participado más de 40.000 niños y adolescentes en todo el país. 

El incremento cuantitativo, fue seguido por un desarrollo cualitativo notable. Durante los 20 años (1979-1999) que Maritza Pulido lo coordinó, se establecieron lineamientos y orientaciones educativas novedosas para el país. El núcleo central de su planteamiento, fue la realización de programas de actividades divertidas e interesantes, dentro de un contexto educativo de apoyo, aprecio y respeto hacia los participantes. De esta manera, se promovía que los niños y adolescentes pudieran re-crear su relación con la naturaleza, incluyendo asumir nuevos valores tales como: respeto, participación, solidaridad y cooperación.

Por otra parte, el programa estableció procesos sistematizados para la planificación de los diseños instruccionales que se usarían para cada grupo de niños. Ellos estaban basados en una metodología participativa y centrada en las necesidades de los niños y adolescentes, con un fuerte componente local y regional, ya que no existían programas estándares para todo el país. Así mismo, implantó procesos  minuciosos para la selección, capacitación y supervisión de los guías. La metodología de capacitación, estaba orientada a estimular su creatividad, así como su sensibilidad, aprecio por los niños, habilidades para la educación al aire libre, así como actitudes tendentes a garantizar la seguridad de todos los participantes.

La alta calidad de Juegos Ecológicos, no fue un simple decir. El programa fue pionero en el desarrollo de metodologías para la evaluación de su desempeño y en él se generó una cultura de la evaluación permanente. Igualmente fue objeto de investigaciones realizadas por investigadores y tesistas de diversas universidades del país. Pero la mejor de las evaluaciones realizadas, fueron los constantes testimonios dados por jóvenes participantes y guías que, aún hoy en día, desean  expresar y valorar su experiencia. Ellos se expresan frecuentemente con frases como: “mi aprendizaje verdadero”, “mi verdadera escuela”, “la base donde ahora me apoyo” “la magia de Juegos”, entre otras ideas. Y es que realmente Juegos Ecológicos fue mágico, al convocar a importantes grupos de jóvenes del país a plantearse una nueva manera de comprender y valorar su ambiente e incluso a sí mismos, basados en la búsqueda permanente de la calidad y la superación.

Este esfuerzo fue reconocido nacional e internacionalmente. A Maritza Pulido se le concedió el premio Global 500 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 1991, y ese mismo año se le concedió la Orden Henri Pittier en su 2da clase. Así mismo, el Programa  fue seleccionado en 1998 por la Asociación Venezuela Competitiva como programa modelo debido a su permanente empeño por mejorar sus estándares de calidad y cobertura.

La experiencia de Juegos Ecológicos sirvió de modelo y matriz para el surgimiento, consolidación y desarrollo de otras actividades similares, tanto en Venezuela, como en otras partes del mundo. Como anécdota al respecto, el libro que recoge su metodología “Juegos Ecológicos en el Aula” (Fundambiente, 1997) aún se usa como texto de apoyo en una gran cantidad de programas de formación docente.

En el año 2000 INPARQUES excluyó a Maritza Pulido de la coordinación del programa y se desecharon las orientaciones que lo fundamentaban. A partir de ese momento, Juegos Ecológicos luchó por sobrevivir a través del esfuerzo, coraje y tenacidad de grupos de guías y coordinadores que intentaron mantener la calidad del programa. A pesar de ello, en los últimos años ya de Juegos Ecológicos sólo quedaba un nombre y una historia lejana.

En  Ecojuegos (la fundación creada para apoyar a Juegos Ecológicos) por costumbre y cariño nos dedicábamos a observar, y cuando podíamos, a apoyar las actividades realizadas en el programa. Esta experiencia fue casi un acto masoquista en los últimos tiempos, al encontrar sólo un montón de actividades meramente recreativas, con muy poca educación ambiental, y ninguna de las virtudes que lo hicieron significativo en otras épocas.

Ahora, este año, parece que por fin le dieron el tiro de gracia al que fue por muchos años el programa bandera de educación  ambiental de INPARQUES. Quizás sea para darle paso a otro que refleje mejor los tiempos que vivimos y las nuevas necesidades.

 En el nuevo programa sus promotores indican que llegará a un “millón de niños” y que contará con 14.511 “recreadores”. Esos números lanzados al voleo nos producen frio en la espalda a los que tuvimos que ver algo con la organización de Juegos Ecológicos, ya que cuando tuvimos que conseguir 400 facilitadores (es decir personas bien seleccionadas y capacitadas) se nos hizo un trabajo titánico y a veces frustrante, porque no toda persona tiene las habilidades, valores y sensibilidad para servir de guía de niños y adolescentes.  

Pero en fin, se usan otras escalas, otras capacidades y otras racionalidades y en este caso el tema prioritario es la inclusión y la atención a los niños en situaciones de riesgo. Aún cuando en este caso inclusión parece apoyarse en la idea de muchedumbre y no en la de calidad.

Por otra parte, los que hemos trabajado en programas para niños y adolescentes, sabemos que los niños en situación de riesgo, y en particular los que sufren niveles altos de pobreza, marginación, desarraigo y  limitaciones graves a la satisfacción de sus necesidades primarias, tienen carestías afectivas, sociales y educativas importantes. Y sus necesidades no pueden ser llenadas por cualquier muchacho reclutado como recreador, por muy buena voluntad que tenga. Por el contrario se necesitan personas con la debida formación, aptitudes y compromiso, de tal manera que estén en la capacidad de ayudar y acompañar a esos chicos en el camino hacia la recuperación de las condiciones que les permitan desarrollarse como personas y ciudadanos dignos, sanos y útiles a la sociedad.

En cualquier caso, volviendo a Juegos Ecológicos, ya sólo nos queda decir: Descansa en paz.

Mucha gente te va a extrañar. En particular la gran cantidad de niños, adolescentes y jóvenes que se formaron contigo, y que ahora son ciudadanos de bien y personas con conciencia ambiental y social.

Eso sí, el futuro nos deparará sorpresas. Los que crecimos contigo volveremos a encontrarte reflejado en nuevas formas de hacer educación ambiental  divertida, respetuosa y por supuesto efectiva. Los ambientalistas sabemos que cuando cae un  árbol,   millones de semillas comienzan a crecer para volver a poblar el bosque.

6 jun 2011

El día después del día mundial del ambiente: En Venezuela poco que celebrar, mucho trabajo que hacer





Ayer fue el día Mundial del Ambiente. Muchas organizaciones e instituciones en Venezuela se esforzaron por mostrar la importancia del ambiente desde muchos puntos de vista.

¿Pero qué había para celebrar? y ¿Qué nos queda como tarea después del 5 de junio?

Hace unos pocos días, la Red de Organizaciones Ambientalistas de Venezuela (Red ARA) presentó un estudio sobre los principales problemas ambientales del país. El documento llamado: “Aportes para un diagnóstico de la problemática ambiental de Venezuela: La visión de la Red ARA” muestra las principales situaciones existentes en siete áreas temáticas: Disminución de la biodiversidad, contaminación, gestión de los residuos sólidos, impactos de la explotación petrolera, gestión de recursos hídricos, gestión de las áreas naturales protegidas y cambio climático global.

Los resultados obtenidos en el trabajo, muestran la existencia de importantes y muy graves problemas ambientales, muchos de ellos de larga data. Estos, al no haber sido  atendidos de manera eficaz, se han convertido en amenazas al desarrollo humano, al incidir a corto y largo plazo sobre la salud, seguridad y potencial de desarrollo de la población.

En tal sentido, resulta particularmente alarmante constatar la existencia de problemas ambientales que están generando graves impactos sobre la salud humana. Algunos, aún cuando son conocidos desde hace tiempo por la comunidad académica y los gobiernos, parecen haber quedado ocultos bajo la desidia, la negligencia y la apatía de los gobiernos y la sociedad en general.

En esta categoría, se presentan situaciones tales como la intoxicación mercurial de las comunidades mineras en el estado Bolívar, importantes incrementos en daños a fetos producto de la contaminación por metales pesados en la costa oriental del Lago de Maracaibo, la contaminación de personas, alimentos y aguas por pesticidas (muchos de ellos prohibidos), la contaminación de las aguas suministradas por acueductos, entre otros casos.

Todos ellos, no son temas abstractos, detrás de cada uno de los mismos se encuentran personas y comunidades enteras sufriendo terribles dramas humanos.

Así mismo, el documento muestra como la falta de acción, la indiferencia y la ignorancia están poniendo en peligro nuestras posibilidades de desarrollo sustentable y humano. En este caso, el texto presenta datos inquietantes tales como: la enorme tasa de deforestación del país, el daño a las cuencas productoras de agua, la destrucción de hábitats, la intervención ilegal de áreas naturales protegidas, el manejo irresponsable y anárquico de los desechos y la sobre-explotación de los recursos naturales. Todos los cuales están teniendo un efecto negativo directo sobre diversos grupos humanos en el país, al aumentar su vulnerabilidad ante eventos adversos, disminuyendo la producción de agua y alimento,  deteriorando las condiciones humanas en los núcleos urbanos, así como destruyendo culturas y formas de vida tradicionales.

Igualmente, el país, y sus instituciones de gobierno, parecen querer ignorar los peligros del Cambio Climático Global y de la necesidad de actuar de manera urgente, razonada y sostenida para ayudar a mitigar el calentamiento global y actuar frente a los problemas que esté fenómeno está generando.

Está claro que hay soluciones posibles a todos estos problemas, algunas de ellas aparecen como recomendaciones en el trabajo. Pero más allá de las diferentes estrategias y acciones posibles, queda la necesidad imperiosa de enviar un mensaje apremiante a todos los venezolanos sobre la urgencia de incorporar el tema ambiental en todos los aspectos de la vida nacional. Esta vieja recomendación, es hoy más importante que nunca, cuando algunas de las pesadillas de los ambientalistas comienzan a hacerse realidad.

Esto es una recomendación que debe ser enviada a nuestras autoridades gubernamentales: Es conocido que la importancia que los gobiernos les dan a temas específicos, se expresa en la inversión que hace en el tema. En un país que el Ministerio del Ambiente tiene asignado el 1% del presupuesto nacional, la importancia no es cero, pero se le parece. La agenda gubernamental,  en particular en los temas sociales, de ninguna manera puede desligarse de los temas ambientales. Está claro que el desarrollo social sin protección ambiental es un fracaso, ya que lleva a cada vez mayor empobrecimiento y deterioro del “buen vivir” de la población.
Igualmente, es necesario que nuestro gobierno entienda que el tema ambiental es extremadamente complejo y debe formar parte de una estrategia común nacional que nos reúna y nos movilice a todos como Nación. Para ello, hacen falta todas las miradas y todos los brazos posibles. Hoy nos están haciendo falta la acción entusiasta del militante, la vigilancia atenta del comunero, la sabiduría ancestral del campesino, el indígena y el pescador; pero también es urgente, incorporar el conocimiento técnico profesional, la mirada a largo plazo del planificador y en particular, la acción comprometida de los miembros de la sociedad civil organizada. Por lo contrario, con acciones excluyentes y discursos sectarios no lograremos avanzar.

Así mismo, debe ir a los empresarios. Es insensato, y a veces criminal, pensar que destruyendo la base ambiental de un país se puede generar verdadera prosperidad. Es absurdo pensar que las empresas viven en ambientes aislados sin conexión con los problemas de las comunidades que las rodean.

Pero también, es necesario que el mensaje vaya a las instituciones educativas. Hay que transformar profundamente la educación en el país. La situación ambiental exige de cada ciudadano un alto nivel de conciencia sobre el valor de la vida y una acción responsable y sostenida a favor de la misma. Estos valores no surgirán a partir de actividades educativas desarticuladas, inocuas y a veces espurias. Para ello necesitamos revisar y cambiar todas las estructuras que impiden una educación democrática, inclusiva, pero a la vez de alta calidad y efectividad.

Finalmente tiene que llegar este mensaje a cada persona, cada comunidad y cada gremio. El daño ambiental ya no es un problema lejano, abstracto y desconectado de la vida cotidiana. Son situaciones que nos afectan a cada uno de nosotros en lo que nos importa: la vida, la salud y el futuro de nuestras familias, nuestras comunidades y nosotros mismos. Tendremos muy poco que dejar a nuestros hijos si no cambiamos las conductas que generan el daño ambiental, a la vez que exigimos se haga realidad nuestro derecho a un ambiente, sano, seguro y ecológicamente equilibrado, como dice nuestra Constitución.

Por todo esto, al día siguiente del día mundial del ambiente: Muy poco que celebrar, mucho trabajo por hacer.

4 feb 2011

Educadores Ambientales de Venezuela 22 – Hector Barrios-Garrido




Ha tenido que pasar mucha agua bajo el puente de la investigación ecológica hasta que se aceptara que no es posible separar los sistemas ecológicos de los sistemas humanos. Que la acción humana es la fuerza de cambio más importante actualmente sobre la biósfera. Pero que además que los problemas humanos son siempre en última instancia problemas ambientales.

En esta onda, los nuevos investigadores venezolanos que trabajan en la conservación de nuestra biodiversidad, cada día son más conscientes de que necesitan trabajar en conjunto los temas biológicos con los sociales. Que es imposible la conservación de ninguna especie, sin pensar en la mejora del bienestar humano y en su incorporación activa en la conservación de sus bienes naturales.

Por estas razones, luego de un breve receso de fin de año, volvemos al Foro Tuqueque con una entrevista Héctor Barrio-Garrido joven investigador de la Universidad del Zulia –LUZ– biólogo y presidente de la ONG Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas del Golfo de Venezuela (GTTM-GV) el cual trabajando con las comunidades Wayúu del Golfo de Venezuela ha venido desarrollando un programa educativo para la conservación de las tortugas marinas adaptado a las condiciones y creencias de esas comunidades.
El credo de Héctor se manifiesta en la frase: “Creo en la educación ambiental a todo nivel, desde el salón de clase en pre-escolar, hasta debajo de un Cují rodeado de amigos pescadores, mientras compartimos experiencias de la vida, en todas sus expresiones. Tengo 31 años de edad, y soy fiel creyente de que la protección de los ecosistemas debe de provenir de la mano del hombre”.

¿Puedes decir por qué eres educador ambiental?
El ambiente por ser todo lo que nos rodea, es muy fácil que pase desapercibido para muchas personas en el día a día, de ahí a que educar teniendo como bandera el ambiente, es “fácil” porque las personas se saben reconocer dentro del contexto ambiental, pero “no es tan fácil” porque muchas veces se tiene la falsa creencia de que el trabajo de protección de la naturaleza es solo para: biólogos, ecólogos, naturalistas, vegetarianos, “hippies” o “come-flores”; sin considerar de que cualquier persona desde su realidad puede aportar para su protección o atentar contra el equilibrio ecológico.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
En mis inicios caminando kilómetros de playas, y entrando en puertos pesqueros en toda la zona costera del Golfo de Venezuela, fui “chocándome” con una gran pared que era la de mi postura de preservar la vida a como diera lugar versus la realidad social, económica y cultural. No fue hasta que me permití insertarme en la comunidad y participar en el “modus vivendis” de los pobladores de estas zonas, cuando entendí que aun y cuando los científicos sigamos produciendo conocimientos científicos a todo nivel, sino tenemos una línea de educación ambiental clara, real y adecuada a las condiciones de las áreas de acción, será poco lo que podremos rescatar de una inminente extinción, llámese: tortuga marina, manatí, pingüino, manglar, arrecifes coralinos u oso frontino. La clave es: ¡Educar, educar y educar… es la única vía!

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
 Nuestra línea de educación ambiental dentro de la ONG: GTTM-GV, es el Proyecto Shäwa, una palabra en Wayuunaikii, que en español significa “Tortuga Marina”. Abarcamos charlas en colegios, liceos, institutos de educación superior, talleres a pescadores, amas de casa, dinámicas con los niños, rallyes ecológicos, murales con mensajes ambientales, juegos ecológicos. Tenemos campañas de educación que son el eje transversal de nuestro trabajo en la ONG. En el 2009 se llamó: “Una mano amiga para las tortugas marinas”; 2010: “¡Cada tortuga marina cuenta!” y en el 2011: “Unidos por las Tortugas Marinas”. De igual manera he coordinado un proyecto de Servicio Comunitario (desde hace 4 años), a nivel universitario en donde hemos trabajado con ya cerca de 210 alumnos que han cumplido sus 120 horas de Servicio en la Integración de las comunidades indígenas-pesqueras en el rescate, rehabilitación y reinserción de tortugas marinas en el Golfo de Venezuela.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Hoy en día son muchas las iniciativas en materia ambiental, pero que muchas han quedado en buenas intenciones o primeros intentos; o solo son iniciados porque el tema ambiental está de moda, o “ser verde” es bien visto… Son pocos los proyectos que se mantienen en el tiempo. Creo que es necesario llevar un mensaje claro y directo de educación a todo nivel; pero sin caer en los amarillismos ni extremos.

El venezolano ha vivido tras generaciones enteras en un entorno rico de vida, y nos ha parecido que ir a un río limpio, o una playa de “foto para postal” es un derecho que tenemos por solo el hecho de haber nacido en este país, que si bien es verdad, pero no nos hemos dado por aludidos que el nuevo reto que tenemos es proteger lo que hoy tenemos porque las generaciones futuras (que vienen con un enfoque ambiental mucho más arraigado) nos preguntaran en el futuro sobre las acciones concretas que asumimos como generación para proteger a nuestra ambientalmente hermosa Venezuela.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Fomentar la integración de las iniciativas ambientales por regiones (p.ej. varios Estados que compartan un Parque Nacional) e ir así trabajando en redes de acción y aprovechar el efecto dómino que puede resultar de una línea de trabajo en común. 

Educar en cualquier parte, sin pena de ser señalado… Esa es la tarea de todos; por ejemplo, cada vez que voy al mercado o al abasto, le pido en voz alta al cajero o cajera que no me de bolsas plásticas para llevar los insumos que acabo de adquirir y siempre viene la pregunta que te permite educar “Señor ¿por qué no quiere las bolsas plásticas?” y respondo con una sonrisa de agradecimiento por su pregunta: “Es que así cuidamos el planeta;… las bolsas plásticas muchas veces terminan en los mares y los océanos del planeta, y ahí las tortugas marinas las confunden con medusas (“aguas malas”); por eso prefiero usar bolsas de tela o llevármelas en la mano, porque no me quiero sentir responsable de una posible tortuga asfixiada”; vuelvo a sonreír y me retiro… En ese momento sentirás que esa persona (y las que están rodeándote y que te escucharon) pensaran al menos por 5 segundos que aportes podrán hacer ellos, desde su realidad para proteger a nuestra madre Tierra; ya por solo haber hecho eso te estás sumando a la iniciativa mundial de proteger el ambiente.

Un comentario final
Si estás leyendo estas líneas, es porque tienes vocación para el cuidado del ambiente; y este es el primer gran paso. Ahora bien se hace necesario sumar muchas más voluntades (gobiernos, iniciativas privadas, instituciones educativas, plazas, parques, murales, el ascensor…) para transmitir el mensaje de activación de nuevos ambientalistas, pero tienes que tener lista una invitación para que se inserten en una iniciativa de trabajo voluntario (¡así que prepárate!), para que no seas uno más de los que “habla del ambiente”, pero hace poco por él. Es inminente la visión de herencia viva que recibimos de nuestros padres y abuelos; pero eso no es la mejor herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos. Yo a las nuevas generaciones, sobre todo a los más pequeños (entre 4 y 12 años) les llamo la “Generación Daniela” (nombre de mi sobrina que tiene 7 años), que se han formado con un criterio ambiental muy fuerte y una educación con fuertes “características ecologistas”; ellos nos recibirán de nuestras manos un ambiente: o muy deteriorado, o algo conservado; solo depende de nosotros como estará. Finalmente, estimados lectores les comento: En la misma medida que protejamos a todas las especies con las que compartimos nuestro espacio y le garanticemos su supervivencia en el planeta, será proporcional a la garantía para nosotros como Homo sapiens en permanecer sobre la faz de la tierra.

P.S. de Alejandro. El GTTM-GV tiene una página en Facebook en la dirección: http://www.facebook.com/group.php?gid=27478852977

30 dic 2010

2010: FIN DE AÑO, EL AMBIENTE Y LA EDUCACIÓN AMBIENTAL

 Imagen: "La Nave de los Locos" de Hieronimus Bosch (fragmento)


Estamos finalizando un año complejo, difícil y lleno de situaciones alarmantes.

La Naturaleza nos ha dejado bien claro que sus procesos son tan poderosos que se burla de nuestra soberbia de "especie dominante" y que sino respetamos sus leyes naturales, el sufrimiento humano será cada vez mayor, y en última instancia nos encontraremos en un sitio nada privilegiado de la existencia sobre este planeta.

En simultáneo, la miopía, falsedad, cobardía y avaricia de gobiernos (de todos los colores), empresas y sociedades, parecen querernos decir que mejor nos olvidemos de los temas ambientales, ya que ahora debemos cuidar de los temas "serios": Economía, política, política, política y que para que nos entretengamos no nos perdamos ni un sólo minuto de los espectáculos que nos presentan en nuestro circo cotidiano (farsas políticas, misses, reality shows políticos, wiki leaks, escándalos judiciales y mucho beisbol y futbol)

Esta situación se mezcla con el hecho de que a escala global en los últimos años la política de los grandes bloques de poder, tanto tradicionales (USA, Europa) como emergentes (Brasil, China, Rusia),  ha estado marcada por este nuevo pragmatismo político, que en gran medida es simplemente la caída de las caretas ideológicas que permiten dejar de aparentar que a su gobernantes les importan los temas éticos, sociales y ambientales.

A esta situación se nos une que la política nacional en nuestra historia reciente pasó de la hipocresía, el abandono, el desprecio por las mayorías y la "ilusión de armonía", al enfrentamiento, la violencia, la polarización, el menosprecio al conocimiento, así como a la exclusión de cada vez más actores sociales. En ese panorama los temas ambientales sólo quedan para los discursos internacionales y las declaraciones descabelladas y sin visos de realidad.

Pero a la vez, hay signos alentadores: este año con mucha timidez se lograron algunos avances en la reunión de Cancún que ya dábamos por ilusorios luego del estruendoso fracaso de la cumbre de Copenhague; asimismo, el tema ambiental, a través del cambio climático, toma un segundo aire y se recogen las banderas de impulsar planes nacionales que les permitan a los países disminuir su contribución al aumento de los niveles de gases invernaderos y prepararse (adaptarse) para los impactos generados por este fenómeno global; simultáneamente se redescubre que la lucha por el cambio climático es en la práctica hacer gestión ambiental de manera eficiente, integral y de largo plazo; se reencuentra el discurso de la sostenibilidad con el de la protección ambiental y volvemos a mirarnos como comunidad global amenazada de manera conjunta. A esto debemos agregarle que en nuestra sociedad venezolana, aún de manera incipiente, pero cada vez más importante, las comunidades populares, los movimientos sociales y los grupos de base toman conciencia de la conservación ambiental es también de importancia para su supervivencia y desarrollo.

Los que trabajamos en el tema ambiental, especialmente educadores y comunicadores, ahora tenemos nuevas herramientas de trabajo a través de los nuevos medios de comunicación basados en Internet y especialmente en la Web 2.0, pero además comenzamos a asumir que el éxito en nuestro papel como promotores del gran cambio que es necesario realizar, no depende de las herramientas a nuestra disposición, sino de presentarles a la sociedad mensajes poderosos, coherentes, socialmente pertinentes y en los cuales las personas se sientan identificados y motivados para la acción.

Los educadores ambientales ahora comenzamos a entender que, si queremos cambiar las actitudes de las mayorías, debemos modificar nuestros paradigmas y metodologías, salir de los guetos académicos, doctrinales y sectoriales y abrirnos a una nueva síntesis que facilite la integralidad del trabajo ambiental, la incorporación real de todos los actores sociales a la gestión ambiental, a la hibridación de nuestros enfoques con los temas de salud, gestión de riesgo, la educación para la participación, sostenibilidad económica, producción y consumo responsable, democratización del conocimiento y un largo etcétera, así como al desarrollo de una nueva visión del ambiente como un tema verdaderamente prioritario para todos y cada una de las personas que habitamos este planeta.

El 2011 no le veo con demasiado optimismo, lo siento un reto difícil y a veces duro, pero así son tan las cosas, y como dice mi admirada Michele Sato: "... no elegimos la educación ambiental en busca de la victoria. La escogimos para asumir los riesgos y luchar por las esperanzas. Al final, como el deseo es tropical lo improbable puede acontecer"

Un abrazo para todos y mi deseo de que cada uno de nosotros logre hacer su parte para alcanzar lo improbable.

Feliz Año

28 nov 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 21 – Adriana Boccalon



Muchos de los profesionales que trabajan en el tema ambiental viven intensamente la pasión por la búsqueda de la verdad y la justicia. Y la verdad en temas ambientales es frecuentemente compleja, afecta intereses y muestra los desatinos de los poderes políticos y económicos: Recordemos la famosa frase de Lord Northcliffe: “Noticia es lo que alguien hace en alguna parte, que no quiere que sea publicado. Todo lo demás es publicidad".

En este contexto, vamos a recorrer las ideas y vivencias de una periodista que ha vivido intensamente su profesión y que de esas vivencias nos puede mostrar el difícil camino de informar a la población como se lesionan sus derechos ambientales y como luchar para hacer valer estos derechos. Para mi, esta entrevista es una forma de homenaje a todos los comunicadores que trabajan intensamente, a través de su trabajo de información, en hacer de este país un sitio más democrático, justo y donde se respeten los derechos de todos los venezolanos.

En un giro interesante de estas entrevistas, Adriana se presenta a sí misma, por lo que los dejo directamente con sus palabras:

La lectura siempre fue mi pasión, así como la lucha por el bienestar de la sociedad basado en el desarrollo de sus ciudadanos, la educación y, por supuesto, la justicia, quizás por eso no fue difícil para mí tomar la decisión de estudiar Comunicación Social, sabiendo desde que comencé mi formación académica que jamás me dedicaría a hacer diarismo, sino mas bien a estudiar los procesos para interpretarlos desde sus diferentes aristas y entonces, desde mi tribuna como Periodista, desempeñarme de acuerdo a mi propuesta.

Tuve excelentes profesores, quizás los mejores que han pasado por la Escuela de Comunicación Social de la UCV, quienes contribuyeron con creces a abonar mis ideales que logré materializar con éxito durante mis años de ejercicio profesional, especialmente en el diario El Correo del Caroní, en Ciudad Guayana, donde gracias a la confianza de su Director, el Dr. David Natera Febres, consolidé un espacio valiosísimo donde el medio ambiente fue siempre el principal protagonista. En paralelo, mis años de desempeño en Fundacite-Guayana me permitieron estrechar vínculos con investigadores y científicos especializados en diferentes disciplinas, participar con ellos en múltiples actividades como jornadas, congresos, simposios y charlas, incluyendo, por supuesto, salidas de campo, lo que me permitió ganar su confianza y respeto, así como la credibilidad de mis seguidores.

Durante años trabajé el tema ambiental desde dos ópticas: La primera, la información para la educación; la segunda, la denuncia, y fue precisamente esta ultima la que prácticamente me forzó, bajo amenazas,  a alejarme de los medios de comunicación social a finales de 2006, acabando de recibir el Premio de Periodismo en Biodiversidad que otorga Conservation International. Desde entonces sigo activa, pero desempeñándome freelance para revistas, trabajando en mi taller de diseño y confección de bolsos, y sintiéndome siempre Periodista Ambiental.

 ¿Puedes decir por qué eres una comunicadora ambiental?
Primero me gustaría puntualizar que entiendo el “ambiente” desde su óptica más amplia, es decir, mucho más que flora y fauna, pues integra al hombre y todo lo que este hace para modificar para bien o para mal, su entorno natural. Y ha sido desde esa visión que he trabajado la mayoría de mis reportajes periodísticos relacionados al tema ambiental, siempre asesorada por especialistas en cada disciplina.

¿Cómo llegaste a convertirte en comunicadora ambiental?
Como comenté al inicio, siempre supe que el diarismo no sería mi fuerte, y no porque desestime esta actividad, sino porque me interesaba mucho más hacer trabajos de investigación que explicaran el por qué y el para qué de los acontecimientos, de los sucesos, de las tendencias, y de este modo poder transmitir un mensaje más completo, integral, con posibilidades de razonamiento y reflexión. Entonces, estando en la Universidad, cayó en mis manos un libro sobre Periodismo Científico de Manuel Calvo y decidí que indudablemente esa sería mi especialidad, aunque académicamente no existía nada parecido en el país. Mucho menos el periodismo ambiental, por supuesto, quizás porque el “ambiente” no estaba de moda.

Al cabo de varios años, después de graduarme, me fui a vivir a Ciudad Guayana y allí fue justamente donde tuve la oportunidad de involucrarme con la gente de los centros de investigación de las universidades y las empresas, conocer los proyectos, estudiarlos, entenderlos y servir de puente entre el científico y su lenguaje, y el público en general. Recorrí un largo trayecto antes de sentirme una periodista ambiental, pues hay que derrumbar algunos muros rígidos que levanta, generalmente, el mismo investigador, quien celoso de su trabajo de años, teme, con sobrada razón, que este termine siendo malinterpretado por algún profesional de la comunicación social que por falta de formación en tan delicada lid o acostumbrado a hacer sólo diarismo, escriba o hable con ligereza de temas que podrían tener una génesis muy remota, un sinfín de interpretaciones, términos que son necesarios aprehender o resultados que a su vez generan información para nuevas investigaciones, y a la hora de divulgar estos tópicos al ciudadano común, es importante que el periodista haya establecido un vínculo estrecho con su principal fuente de información: el científico o el investigador. Y así fue justamente como me formé como Periodista Ambiental.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de comunicación ambiental en el cual has participado o participas?
 Honestamente debo confesar que no tengo UN proyecto que considere el más significativo en lo que a comunicación ambiental se refiere, pues desde el más sencillo hasta el más engorroso cumplió su objetivo; sin embargo, la serie de seis reportajes de investigación que titulé “Aguas” fue quizás uno de los trabajos que más revuelo causó en Guayana, pues quedaron al descubierto muchos entuertos que tenían como escenario el Lago de Macagua, donde van a parar todo tipo de desechos, desde los biológicos hasta los tóxicos y químicos, sin haber sido tratados adecuadamente antes de llegar al cuerpo de agua, donde a escasos metros están ubicadas las tomas de la Planta de Tratamiento de Agua Potable, que dicho sea de paso tiene una infraestructura obsoleta y un mantenimiento muy básico, tal como quedó demostrado por los resultados de laboratorio de las muestras de agua, indicando que la salud de los sectores que reciben esa agua está en permanente riesgo, amén del otro porcentaje de la ciudad que solamente recibe agua industrial. Esta serie de reportajes generó reuniones de emergencia, visita de la entonces Ministra de Ambiente, declaraciones de altos funcionarios de la CVG, ofertas, promesas, pero la ciudad sigue creciendo y la situación empeora con el transcurrir del tiempo.

El caso de las lagunas de Lodos Rojos de CVG Bauxilum también fue a parar a mis páginas de ambiente, cuando comprobamos que las mismas tienen filtraciones que terminan drenando su compuesto de agua, hierro, alúmina, sílice, galio y soda cáustica, una combinación altamente tóxica, junto a los lixiviados del relleno sanitario de Cambalache, hacia la laguna natural de Cardonal donde la gente pesca para alimentarse, o hacia el mismísimo río Orinoco. Han transcurrido varios años desde aquella denuncia refrendada entonces por representantes y técnicos del Ministerio de Ambiente en la región, la vice-presidencia de Ambiente Ciencia y Tecnología de la CVG, la Defensoría del Pueblo y la Guardería Ambiental de la GN; sin embargo, la situación se torna cada día más delicada y la indiferencia gubernamental asusta.

¿Cómo ves el estado actual de la comunicación ambiental en Venezuela?
Evidentemente, de unos años a esta fecha los medios de comunicación han entendido que el tema ambiental merece un espacio privilegiado, aunque siguen siendo muy pocos los periodistas con dedicación exclusiva a la temática ambiental; sin embargo, este esfuerzo no es suficiente si en paralelo el estado venezolano no implementa responsablemente un programa sostenido, no una mera campaña, dirigido a la educación ambiental en escuelas, colegios, liceos y universidades, tal como lo señala la Constitución Nacional. Y para que este programa resulte efectivo con el transcurrir de los años, debe contar, además, con el apoyo de los medios de comunicación y las ONG, así como la asesoría de científicos, especialistas e investigadores, de modo que se establezca una sinergia a favor de una cultura ambiental que lamentablemente no tenemos en el país. Observo apreciadas iniciativas en algunos medios de comunicación social, ONG que hacen un trabajo excelente y el esfuerzo de profesionales conocedores del tema que transmiten mensajes en positivo, pero del mismo modo percibo un preocupante vacío oficial así como la participación en público de personas como locutores de radio y entrevistados, por ejemplo, que opinan a la ligera sobre temas ambientales, probablemente con la mejor intención, pero sin bases sólidas para hacerlo.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la comunicación ambiental en el país?
Concretamente, creo que la simbiosis debe establecerse entre científicos/investigadores, comunicadores sociales y Estado, pero en vista que este último parece ser el más difícil de integrar, quizás por ser sus empresas las que más atentan contra la sanidad del entorno natural, entonces deberíamos comenzar por estrechar vínculos entre los otros dos componentes. Para ello, los primeros deben perder el miedo de conversar con los periodistas y dedicarles un poco de su tiempo a “educarlos” en materia ambiental para contribuir a derrumbar el muro, mientras que la nueva generación de comunicadores sociales debe interesarse en el tema y comprender que el periodismo dejó de ser, hace años, la noticia que responde al qué, quién, dónde, cuándo y cómo, para aclarar el por qué y el para qué, y para eso es necesario el estudio, la reflexión y la especialización.

Un comentario final
Durante mis 6 meses de “exilio” en Montreal, Canadá, de marzo a septiembre de 2007, a diario compraba el diario Gazette de la prensa local. Una sola vez llegué a leer un suceso en aquellas páginas, recuerdo que se trataba de un asesinato pasional en Alberta, mientras que el tema ambiental con frecuencia abría la edición. Entre lo que más me llamó la atención, recuerdo el caso de un crucero de verano por el río Saint Laurent al que una periodista descubrió que no tenía planta de tratamiento y dejaba colar los excrementos humanos al cuerpo de agua. El gobierno sancionó a la empresa con suspensión de licencia y una multa millonaria. Otro caso interesante fue el Presidente de la Comisión de Ambiente del Senado, al que otro periodista lo hizo seguimiento para descubrir que el susodicho sacaba la basura de su casa colocando en la misma bolsa todo tipo de desecho, cuando por regla cada tipo de residuo debe ir en su respectiva bolsa y depositado, en consecuencia, en el pipote que le corresponde. El hombre no hacía lo que predicaba, como tantos otros. Fue sancionado y removido de su cargo.

10 nov 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 20 – Adolfo Cardozo

 
 
En Venezuela, el desarrollo de modelos y experiencias exitosas en el tema de la educación ambiental en el medio rural, es como dicen: “una asignatura pendiente”, “un área virgen”, “una prioridad olvidada”. Prácticamente hay que buscar con lupa para conseguir experiencias profesionales, de largo plazo y bien sustentadas dentro de este tema. En este caso esta búsqueda, no sólo permitió conseguir una experiencia interesante, sino un verdadero tesoro de trabajo, creatividad y honestidad profesional a través de la vivencia y acción de Adolfo Cardozo.

Comencé a oír hablar de este educador e investigador ya hace unos cuantos años asociado a la CENDIGRANJA, una experiencia de granjas integrales demostrativas donde se trabajaba-investigaba-educaba con procesos agrícolas sostenibles dirigidos principalmente al pequeño campesino. Este programa asociado a la Universidad de los Llanos “Ezequiel Zamora” en Guanare era (y es) una referencia nacional de desarrollo de prácticas agroecológicas dirigidas al mejoramiento de la vida de los pequeños productores rurales a través del desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles y la valoración de la cultura y conocimiento campesino. Su creador Adolfo Cardozo, un Ingeniero de Producción Animal profesor de esa Universidad, se sale de todos los esquemas y preconcepciones del docente universitario asociado a las prácticas tradicionales de extensión agrícola y su acción genera un impacto mucho más allá de las fronteras institucionales y geográficas.

La entrevista que hoy les traigo, es una verdadera piedra preciosa que, como ellas, está llena de facetas, brillo y valor. No exagero lo más mínimo si digo que debería ser leída y discutida en los distintos programas de formación de educadores ambientales y en especial en las instituciones que hacen gestión de la educación ambiental en el país.

Por favor disfrútenla y divúlguenla.

¿Puedes decir por qué eres un educador ambiental?
Al principio, yo creía que para ser educador ambiental era necesario tener un título que lo acreditara a uno como educador y luego una especialización en el área obtenida por experiencia laboral o por formación académica. La verdad es, que si realmente soy un educador ambiental, se debe al tipo de trabajo que desarrollo desde hace unas dos décadas, al menos así me lo han hecho saber algunos especialistas en el área, seguramente, por el aprecio que me tienen. Si tuviera que presentar el por qué soy educador ambiental, los argumentos podrían ser:

1) Creo firmemente en el inigualable poder que tiene la educación para incidir positivamente sobre las causas por las cuales el ser humano, en la mayoría de los casos, (de manera individual o colectiva, como sociedad), no convive de manera armoniosa y respetuosa con su entorno natural. 

2) A lo largo de mi vida familiar, en sociedad y como docente universitario, he comprobado una y otra vez que a las personas, cuando se les motiva de manera adecuada para que reconozcan la existencia de determinado problema ambiental que afecta su calidad de vida y se desarrollan con ellas unas metodologías pedagógicas básicas de diagnóstico-acción local, el resultado, en materia de identificación y abordaje de soluciones alternativas es notorio y satisfactorio. 

3) Si como investigadores y facilitadores de este proceso humano, tenemos la suficiente constancia, más temprano que tarde, comienzan a evidenciarse los cambios de aptitud y actitud en las personas, el “santo grial” de la educación ambiental.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
La Etapa Temprana: Aprovecharé esta entrevista para narrar una versión personal sobre como llegué al fascinante oficio de la educación ambiental, o más bien, ¿cómo se fundaron esas bases tempranas en mi persona? Mi niñez y adolescencia transcurrió en una parcela agropecuaria, ubicada en Samán de Güere, estado Aragua. Desde niño me identifiqué con el espíritu por explorar, conocer y entender la naturaleza que tenía mi padre César Bernardo (†). De mi madre Ana Minerva, maestra rural, recibí el gusto por la pedagogía sencilla y vivencial, que nos conduce a disfrutar la satisfacción que se siente cuando tu aporte como educador, se siembra para siempre en las mentes y corazones de los niñ@s. No obstante, fue de mi hermano mayor Luis Beltrán (†) de quien tengo el recuerdo más lejano que pudiera terminar de explicar mis orígenes como educador ambiental. Una de las pasiones de mi hermano Luis, era reunir a todos los hermanos menores en unas dinámicas lúdicas de recolección de basura, siembra de árboles y atención de plantas, tanto en la parcela como en la comunidad. ¿Su estrategia motivacional?, juegos, paseos y algunas golosinas. Nos agradaban tanto estas jornadas, que hasta se las pedíamos cuando pasaban varios fines de semana sin practicarla. También él acompañaba estos animados trabajos voluntarios con conversaciones, fotografías y lecturas de algún material que tuviera a su alcance.

La Etapa AgroAmbiental: Ya graduado en la UNELLEZ-Guanare, como Ing. De Producción Animal, al poco tiempo ingresé a esta universidad como profesor. Desde el inicio de este período, mi mayor preocupación fue desarrollar una línea de investigación, docencia y extensión orientada hacia el desarrollo de sistemas sostenibles de producción agropecuaria. Cuando comencé a salir al campo, visitar las fincas de los productores y recorrer las comunidades rurales, no tardé mucho en darme cuenta de una dramática realidad. La insostenibilidad de la mayoría de los sistemas de producción agropecuaria, cuyo rostro social es la pobreza rural, estaba estrechamente ligada al alto costo ambiental de la actividad agroproductiva y a un modelo educativo poco efectivo en este campo. ¿Qué podíamos hacer para contribuir a la solución de estos problemas?. Como primer paso, optamos por organizarnos como grupo de trabajo en la Asociación Civil CENDI (Centro de Investigación y Divulgación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria). Desde esa plataforma de acción local, canalizamos esfuerzos de investigación y extensión para poner en práctica los principios de la agroecología. Progresivamente, fundamos también CENDIGRANJA, una red de fincas campesinas que sirvieran como centros socioproductivos e intercambio de saberes para desarrollar Granjas Integrales que les sirviera a sus familias propietarias y a la vecindad, a modo de “Escuela AgroAmbiental de Campesino a Campesino”.

No obstante, limitados por los paradigmas mismos de las profesiones agropecuarias del equipo CENDI y CENDIGRANJA, siempre me preguntaba: ¿y los niñ@s ?, ¿Qué ajustes metodológicos debíamos realizar para trabajar con ellos?, concibiéndolos a ellos como protagonistas. En esa búsqueda y casi sin darme cuenta, surgió el proyecto “La Doctora Gallina en Las Escuelas de Portuguesa”.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Indudablemente que para mí ha sido el proyecto “La Doctora Gallina en las Escuelas de Portuguesa”. Se trata de una propuesta de educación ambiental basada en la música popular venezolana y la literatura infantil, como concluimos en uno de sus talleres: “buena para el niño, ideal para el maestr@, necesaria en la escuela y útil a la conservación del ambiente”.

La Necesidad de Innovación Metodológica: Volviendo a los orígenes, desde muy joven yo he tocado el cuatro, instrumento con el que me uní gracias a mi hermana, Rosa María. Cuando apenas tenía 6 años, ella nos regaló un pequeño cuatro a la hermana Carmelina y a mí. Más tarde, al inicio del año 2000, me encontraba trabajando en talleres de investigación y capacitación participativa con comunidades campesinas del estado Portuguesa. Allí pude observar que los maestros de las escuelas rurales cerraban sus salones y se dirigían por su propia cuenta con sus pequeñ@s alumnos a participar de los talleres comunitarios, que en ese entonces llamábamos “Convites de Conocer y Solucionar Haciendo”. Obviamente, no estábamos preparados para trabajar con niñ@s y adultos a la vez, por lo que tuvimos que improvisar.

Ese proceso de improvisación fue conformando un creciente repertorio metodológico que incluía: Contar historias, jugar, cantar canciones con los niñ@s, hacer pequeñas exploraciones por los patios, los cultivos, el bosque, las quebradas y los basureros, tomar,  exponer y comentar fotografías, entre otras. En ese lapso, comencé a escuchar de algunos educadores términos nuevos para mí como: Educación ambiental, interpretación ambiental, ejes transversales, aprendizaje significativo, pedagogía lúdica, y en fin, una larga lista de definiciones propias de la pedagogía escolar como ciencia. Lo cierto es que se trataba de un provechoso aprendizaje personal. No obstante, me di cuenta que tanto a los niños como a mí, lo que más nos gustaba era tocar el cuatro y cantar canciones. En principio, el repertorio que usé eran las canciones que lograba recordar de mi infancia, aquellas que mis maestras nos cantaban en la escuela: “El Elefante”, “Las Cinco Vocales”, “Allá en la Fuente”, “La Pulga y El Piojo”, entre otras. En una de esas ocasiones, noté que los maestros les introducían letras improvisadas a las canciones para hacerlas más cercanas a la realidad local conocida por sus niñ@s. Otra novedad metodológica para mí en ese entonces fue observar la pedagogía propia de los maestros con vocación quienes “dramatizaban” las canciones que cantábamos. Justo allí descubrí el poder de la comunicación multisensorial (visual, táctil-corporal y auditiva). Inmediatamente me di cuenta que si pudiéramos contar con un repertorio de canciones cuyas melodías fueran rítmicas, lo suficientemente “pegajosas a los niños”, con letras que plantearan un propósito educativo y dramatizables por los maestr@s, tendríamos en mano una excelente herramienta metodológica. Hasta ese entonces, jamás había compuesto una canción propia.

Del Sueño a la Metodología de Educación Ambiental: En una de esas madrugadas, tuve un sueño en el que recreaba el momento de la infancia cuando mi madre regresaba los viernes del campo, donde se desempeñaba fuera de la casa como maestra rural. En el sueño, recreaba la felicidad de ver a mamá entrando por el largo camino, entre el portón de la parcela y la casa, sus hijos teníamos ya cinco días sin verla. En su llegada, ella cargaba en sus brazos a su “bordona” (Rosaura, la hija menor), los más pequeños nos guindábamos de su vestido y los grandes la abrazaban, como escoltándola todos por el largo camino. No obstante, en el trayecto del camino que recorríamos en el sueño, mi madre, como por arte de magia, se “convertía” en gallina, y todos nosotros en pollitos. Ella nos cantaba “clo, clo, clo” y nosotros respondíamos “pio, pio, pio”, mientras escarbaba en el suelo lleno de hojarasca para mostrarnos algo que ella veía para nosotros. En alguna parte del sueño me levanté, agarré un lápiz y un papel y escribí la letra de mi primera canción “La Doctora Gallina” y casi simultáneamente, le compuse la melodía. A los pocos días, “probé” la canción con un grupo de niños campesinos en una comunidad rural de las montañas altas del estado Portuguesa. A las pocas semanas, observé el carácter “pegajoso” de la melodía y algunas estrofas. Pocos días después, en otro Convite de Investigación-Capacitación, trabajando el tema la problemática alrededor del recurso agua (escases, inundaciones, contaminación, erosión hídrica, etc.), compuse el tema” Una Gotica de Agua”. A finales del año 2000 tenía ya compuestas y probadas en campo, las primeras 10 canciones.

El Cancionero Ecológico Infantil Como Herramienta Didáctico-Ambiental en Escuelas y Hogares. Al tener reunida  las primeras 10 canciones sobre temas ambientales me propuse publicar el trabajo, en un intento por hacerlo llegar como medio didáctico a las manos de los maestr@s en las escuelas. Para ello editamos una cartilla con pequeñas historias, las letras de las canciones, dibujos para colorear e indicaciones para tocarlas en el cuatro o la guitarra, recurso impreso acompañado del CD con las canciones y principales pistas musicales. Nació así el “Cancionero Ecológico Infantil Vol. 1. La Doctora Gallina”. Este primer volumen tuvo inmediato éxito en un grupo de escuelas piloto del estado Portuguesa, lo que me motivó a continuar el proceso de composición y edición de los siguiente volúmenes 2 (El Gallinero Feliz) y 3 (La Camada de Pollitos), para un total de 30 canciones. La idea siempre fue que estos recursos le facilitan al docente y padre el proceso de enseñanza-aprendizaje de temas como: Los animales domésticos, varias especies de fauna silvestre venezolana, la extinción de la biodiversidad, la agricultura ecológica, algunos fenómenos naturales, el agua, el manejo adecuado de los desechos sólidos, la flora, entre otras. Entre el año 2002 y 2007, en una alianza entre al autor, CENDI, La Asociación Cooperativa LOMACRILLAN, la UCER-Gobernación y muchos usuarios particulares de la colección de los tres cancioneros, desarrollamos el proyecto de educación ambiental “La Doctora Gallina en las Escuelas de Portuguesa”. Este proyecto ha llegado a mas de 500 escuelas y se han capacitado y dotado con los materiales didácticos a mas de 1000 maestr@s. Los docentes acogieron muy bien la propuesta y la implementaron con un tan alto nivel de creatividad. Los resultados han sido evaluados por un equipo técnico de la UCER, la zona educativa, la dirección de educación y dos tesis de grado. Debido a ello, podría decirse que la propuesta metodológica ya ha demostrado sus bondades. Faltaría ahora, su difusión hacia el resto de Venezuela.

La Doctora Gallina en la Web. En octubre de 2010 salió al ciberespacio  la página www.ladoctoragallina.com . Los objetivos de este nuevo medio de información y comunicación son:

a) Ofrecer un espacio para compartir los resultados del Proyecto de Educación Ambiental “La Doctora Gallina” con la comunidad global. Para ello, la página ofrece opciones de “Artículos”, “Fotogalería”, “Documentos Descargables”, “Videos” para despliegue y descarga gratuita,  “Comentarios”, “Noticias”, “Foros” y “Suscripciones” como usuarios registrados.

b) Ofrecer una vía para que el usuario pueda adquirir, a bajo costo, la colección multimedia del Cancionero Ecológico Infantil (Volúmenes: 1, 2 , 3 y DVD).

Esta nueva edición especial multimedia, cuya adquisición se pone a la disposición desde la página, incluye los tres discos con las 30 canciones didácticas y un DVD que le permite al usuario: Imprimir desde su computadora las cartillas didácticas cuantas veces lo requiera; Disponer de una guía de aplicación del cancionero en la escuela o el hogar; Ver y compartir videos didácticos; Así como ver, imprimir y compartir una fotogalería.

En los primeros 30 días con la página web al aire, las estadísticas muestran que hay posibilidades de lograr los objetivos propuestos por esta nueva vía de ejecución del proyecto “La Doctora Gallina” como propuesta de educación ambiental basada en la música popular y la literatura infantil. El tiempo, la participación y los aportes de los usuarios tendrán la última palabra.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
En mi opinión, la educación ambiental actual en Venezuela presenta las siguientes cuatro características:

a) La que se desarrolla como contenido curricular formal en los niveles básicos, medios y universitarios, se muestra muy “expandida”. No hay duda que la obligatoriedad del eje transversal ambiente, unido al crecimiento de la matrícula estudiantil universitaria, ha producido sus resultados en este campo de cobertura curricular. 

b) La educación ambiental como actividad de extensión de estas instituciones educativas, atraviesa un período de “automatismo”, es decir, se ejecuta predominantemente como “obligaciones” académicas. En ella no destaca aquel fervor que se observaba cuando era la enérgica acción del voluntariado y las ONG que marcaron la pauta para impulsar la inclusión de estos contenidos curriculares. 

c) Los aportes que en materia de educación ambiental venían desarrollando las ONG muestran una tendencia a disminuir en cuanto a su cobertura y la cantidad de organizaciones con proyectos locales, sin desmeritar la calidad de su trabajo. En contraste, parecieran incrementarse elementos de “personalización”, “globalización”, y “deslocalización” de los mensajes educativos en el campo ambiental, posiblemente ayudado por la expansión que han experimentado las opciones que ofrece Internet. 

d)  Las instituciones públicas venezolanas con competencias ambientales, durante los últimos años, han sido fuertemente presionadas para  fundir en un solo proceso, el mensaje político-partidista con el mensaje ambiental. El balance de consecuencias de este enfoque amerita una evaluación científica de impacto.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Algunas ideas, podrían ser:

1. Si aceptamos que hoy por hoy el país dispone de una mayor población de potenciales “educadores ambientales” preparados por el sistema educativo formal, habría que desarrollar acciones orientadas a equilibrar cantidad con calidad, basada esta en evaluación de resultados.

 2. Diseñar y ejecutar un gran proyecto nacional e investigación, entre las principales universidades nacionales orientadas a evaluar objetivamente el impacto que ha tenido la fusión de mensajes político-partidistas con mensajes ambientales.

3. Aún hay que articular y comunicar más las experiencias locales exitosas venezolanas en materia de educación ambiental.

4. Hay que hacer llamados de “volver a los cauces” en materia de educación ambiental. Más emoción, menos obligación; mas responsabilidad, menos evasión; más argumentación y consenso, menos dogma; más honestidad, menos maquillaje; más unión natural, menos división; más humor y sonrisas inteligentes, menos amargura estancadora; mas contenido, menos vacíos; más amor, menos culpas; más poesía y música, para que la letra sabia y convincente empape el alma.

Un comentario final
Por recomendación del autor de la entrevista aquí les pongo su correo electrónico por si alguien desea entrar en contacto con él: adocardo@gmail.com Así como no dejen de visitar su página web: www.ladoctoragallina.com

31 oct 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 19 – Nora Ruiz



Puedo comenzar la presentación de esta entrevista como una carta de recomendación: “Mediante la presente hago constar que tengo conocimiento y trato desde hace casi veinte años con Nora Ruiz” esto suena excesivamente formal, pero es verdad, y desde que la conozco me impresionó su carácter aparentemente muy suave, pero de extraordinaria fortaleza y tenacidad.

Nora trabajó por muchos años como Coordinadora del Programa Juegos Ecológicos en los Parques, realizado por INPARQUES en la ciudad de Mérida. Allí no sólo tuvo una labor destacada, sino que además se convirtió en una formadora de educadores ambientales, muchos de los cuáles actualmente realizan una importante labor educativa desde muchas instituciones, tanto merideñas, como de otras partes en la región andina.

Este bagaje de trabajo en formas de educación ambiental no convencional, la llevaron a estar como nadie preparada para el trabajo con comunidades en distintas zonas de los Andes, y en los últimos años a desarrollar un excelente trabajo de participación comunitaria y educación ambiental en el Monumento Natural Laguna Urao, de la cual ya es uno de sus duendes protectores.

Así que con orgullo y satisfacción (porque me costó un poco conseguir esta entrevista) les dejo con la voz de Nora Ruiz.

¿Puedes decir por qué eres una educadora ambiental?
Luego de veinte años de trabajo en áreas protegidas como técnico del Sistema de Parques de Venezuela, he llegado a la conclusión que ser  educador o interprete ambientales es la única vía posible para mejorar la apreciación y el respecto de las comunidades y cualquier actor social hacia el ambiente y la importancia de su protección a futuro, a través de procesos de educación y sensibilización y no de simples restricciones, que en la mayor parte de los casos generan reacciones negativas en la colectividad, comprometiendo  el dialogo necesario entre las partes y  el eficiente desempeño de los técnicos y educadores en la conservación del mismo.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Desde muy joven, mi padre que es periodista de profesión, nos llevaba en largos paseos por los pueblos de Mérida, contándonos a mis hermanos y a mí las historias y leyendas de los sitios que visitábamos, que incluían la singular Laguna de Urao, donde actualmente laboro y por la que siento un especial cariño.

Años más tarde, ya graduada comencé mi trabajo en INPARQUES, allá por  el año 1988,  sin embargo la educación ambiental no tenía mayor peso en los programas de manejo en la región y básicamente se circunscribía a las tradicionales charlas en escuelas. Sin embargo, mi incorporación al instituto ocurre a través   del Programa Juegos Ecológicos en los parques de recreación, donde fui guía y luego coordinadora. Este Programa me permitió adentrarme en los procesos de sensibilización ambiental y con el transcurso del tiempo, teniendo como soporte la experiencia del Juego como herramienta, tuve oportunidad de experimentar con los docentes y las comunidades. Hoy día la interpretación y la educación ambiental funcionan como un  eje transversal en todos los procesos de gestión, que tienen lugar en las áreas protegidas donde trabajo.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Desde el punto de vista de formación profesional, sin lugar a dudas el Programa Juegos Ecológicos, a través del cual accedí a una serie conocimientos que complementaron lo que yo conocía como forestal. Por otra parte, en los talleres que realizamos durante más de diez años, con profesionales convencidos de la importancia de los procesos educativos ambientales, nos capacitamos en herramientas novedosas de planificación  y evaluación que actualmente se hacen imprescindibles en los proyectos de educación ambiental.

En la actualidad, estamos iniciando  conjuntamente con los Guardaparques del Monumento Natural Laguna de Urao, en Lagunillas, estado Mérida, el Programa Guardaparquitos, para los grupos indígenas, que esperamos sea un logro a corto plazo.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Considero que estamos perdiendo espacio ya que no nos hemos adecuado  rápidamente a los nuevos lineamientos en materia de participación comunitaria; entender cómo funcionan y hacerlos nuestros, es una tarea laboriosa pero necesaria que nos permitirá  abonar el terreno para sembrar  nuestro mensaje. Sin embargo, los educadores ambientales tenemos una ventaja, somos muy flexibles y podemos encajar perfectamente y apropiarnos de muchos procesos en el seno de las comunidades para llevar nuestro mensaje de conservación.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Fortalecer,  mediante la capacitación y la formación de valores  ambientales a los actores claves  (educadores, líderes locales, gobiernos locales, consejos comunales, etc.), para generar en el seno de la sociedad procesos de reflexión y discusión, lo que sería el punto inicial a nuevas propuestas de conservación ambiental originadas de estos procesos internos en cada localidad o comunidad donde se necesiten.

Un comentario final
Probablemente en el momento histórico que vivimos, sea una utopía alcanzar cambios decisivos  en la colectividad en lo que respecta al cuidado de nuestros recursos naturales, aun así, el educador ambiental está consciente de esta situación y sin embargo seguirá abordando este tema, porque  sabe, que es una forma de vivir  y de enseñar muy particular, por la que vale la pena seguir trabajando.

10 oct 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 18 – Gilberto Carreño


Antes de iniciar esta entrevista, quizás vale la pena recordar que la educación, la comunicación y la participación son las tres herramientas sociales de la gestión ambiental. Todas ellas se interconectan y retroalimentan, y en las buenas prácticas de gestión ambiental todas deben estar presentes.

Es por ello que deseaba poder incluir en esta serie a más comunicadores ambientales y es para mí un orgullo tener la oportunidad de entrevistar a alguien con la trayectoria de Gilberto Carreño. Este comunicador formado en la UCV y egresado en 1979 tiene una extensa e importante hoja de vida que lo llevó a trabajar en importantes diarios tales como Ultimas Noticias, El Universal y El Nacional entre otros; pero también en instituciones del Estado venezolano como el Ministerio del Ambiente y la Alcaldía de el Hatillo, entre otros retos y aventuras periodísticas que le llevó a acometer su enorme impulso como divulgador y promotor ambiental.

En todas estas etapas, una de sus preocupaciones permanentes fue la formación de los periodistas como comunicadores ambientales y su desarrollo como colectivo importante y trascendente. Este esfuerzo tuvo su época dorada en los años ochenta y noventa del siglo pasado al haberse consolidado un extraordinario grupo de periodistas que fueron factores muy importantes de las luchas ambientales de esa época. Pero aún en este momento presente lo conseguimos trabajando con gran pasión en la formación de los nuevos talentos necesarios para informar y estimular a los venezolanos a actuar responsablemente por la protección de nuestro ambiente.

Sin más aquí los dejo con Gilberto Carreño.

¿Puedes decir por qué eres un comunicador ambiental?
Después de más de 40 años vinculado al manejo de la temática ambiental, desde diversas posiciones,  sospecho que mi inclinación predominante es la de comunicar a distintos públicos, a través de los más variados medios, lo que en el curso de todo este tiempo he venido conociendo y aprendiendo en materia de ambiente y recursos naturales.
 
¿Cómo llegaste a convertirte en comunicador ambiental?

La preocupación  por el deterioro que venía observando de la Caracas que  comencé a conocer desde el año 1946, cuando me trajeron de apenas un año de nacido desde Carúpano, mi ciudad natal, me impulsaron a solicitar siempre un espacio en el primer periódico al cual preste mi servicios en 1972. Fue en el diario La Verdad, donde pese a que mi pauta estaba generalmente orientada hacia la búsqueda de informaciones políticas, siempre me las arreglé para que mis jefes de información me aceptaran las informaciones “coladas” sobre asuntos relacionados con el maltrato a la vegetación caraqueña  y al progresivo desmejoramiento de la calidad de vida en nuestra querida ciudad capital.

Últimas Noticias fue el otro periódico que, durante mi paso por ese diario (1979-80), me permitió adentrarme en los barrios para conocer de una manera directa sus diversos problemas, y adonde a simple vista resaltaban las paupérrimas condiciones en las que se desenvolvía (y se sigue desenvolviendo) la vida de sus pobladores.

Mi desempeño como periodista al servicio del Ministerio de Agricultura y Cría y Corpomercadeo (1975), me permitió conocer sobre la realidad ambiental de las comunidades campesinas del país, que contribuyeron a darme otra visión sobre el modo de vida de una gran porción de venezolanos; pero puedo asegurar que mi afirmación como comunicador ambiental la logré en el diario El Universal (1980-1989), donde tuve por parte de mis jefes de información la más amplia libertad y apoyo para desempeñarme en el área. Ya no sólo se trataba de abordar sobre los distintos temas ambientales de la ciudad, sus problemas y sus propuestas, sino que me permitió ir al encuentro de otros grupos de pobladores de nuestro país, para conocer la vida y problemas ambientales de comunidades indígenas como las los guarao, en el Delta, o de  los yanomami y otras etnias, en Bolívar y Amazonas.

Es importante señalar la importancia que ha tenido en este proceso, que me llega a la conclusión de considerarme un periodista ambiental, mi participación en curso dictados por variadas instituciones, entre las que debo destacar a las empresas que en su momento formaban parte de la industria petrolera (Maraven, Lagoven, Corpoven), el Ministerio del Ambiente, así como organizaciones no gubernamentales del país, entre otras.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de comunicación ambiental en el cual has participado o participas?
 Considero que mis proyectos ambientales más significativos, además de lo que considero mi realización personal como periodista ambiental, es y ha sido el de promover el ejercicio de la comunicación en esta materia. Puedo, en primer lugar, citar uno pasado: como director de Información y Relaciones Públicas del Ministerio del Ambiente (1989-1990), cargo a través del cual me propuse conformar en el país un amplio grupo de comunicadores ambientales. Así, con el apoyo del Círculo de Periodismo Científico (CPC), representado en su oportunidad por una de las periodistas que más ha aportado en esa interminable y encomiable tarea de formar comunicadores ambientales, Marisela Salvatierra, fuimos a varios estados del país a promover el ejercicio de esta actividad y a conformar capítulos ambientales del CPC en ciudades como Maracaibo, Porlamar y Puerto La Cruz, entre otras, cosa que en su momento se logró de una manera aceptable.

También los considero de importancia, dos proyectos que llevó a cabo actualmente: por una parte, el desarrollo del portal informativo www.circuloambiental.net  concebido como un instrumento dedicado a divulgar las actividades de las diversas instituciones, gubernamentales y no gubernamentales relacionadas con el tema ambiental y, en segundo lugar, la labor que despliego en las aulas de la escuela de comunicación social de la Universidad Santa María, destinada a continuar esa que me he trazado como una de las tareas que más me animan en la vida, como es la de convencer y entusiasmar, en este caso a estudiantes, para que entiendan la necesidad de contribuir a la conformación de  la cultura ambiental que el país requiere.

¿Cómo ves el estado actual de la comunicación ambiental en Venezuela?
Observo que no se encuentra en su mejor momento. El espacio es muy reducido y el tema es sólo atendido en casos cuando se presenta como suceso (un incendio forestal, un derrame petrolero, un ecocidio demasiado evidente…). No se desarrolla de una manera sistemática, ni hay institución (por lo menos no la visualizamos) que se ocupe de la formación científica del periodismo ambiental. Muy atrás quedaron los tiempos, como aquellos que no tocó vivir en Caracas, cuando reporteros de distintos medios desplegaban un reporterismo sistematizado en distintos medios. Recordamos en los periódicos a destacados comunicadores ambientales como Asdrúbal Barrios en El Nacional; Doris Seguí en el Diario de Caracas; Marinella Hernández en Ültimas Noticias, y en televisión la estelar María Teresa Gutiérrez.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la comunicación ambiental en el país?
En primer lugar, establecer entre las materias prioritarias en las universidades que forman comunicadores sociales en el país, cursos de periodismo ambiental. Segundo, que los organismos oficiales faciliten la comprensión de los variados temas ambientales, mediante la promoción de cursos especialmente dirigidos a los comunicadores sociales, con visitas de campo incluidas. Cabe señalar también en este sentido, la necesidad de que las autoridades ambientales abran sus puertas a la prensa, ya que en la actualidad el acceso a las fuentes oficiales en materia ambiental se encuentra bloqueado, y lo afirmamos con propiedad demostrable. Y, en tercer lugar, que organizaciones no gubernamentales de carácter científico asuman un papel activo en la inaplazable tarea de formar a los comunicadores en las materias que les permitan una mejor comprensión y dominio de la temática ambiental.

3 oct 2010

Educadores Ambientales de Venezuela 17 – Milagro Montes



Luego de un tiempo desconectado, regreso con una nueva entrevista, ahora con la educadora ambiental falconiana Milagro Montes.

Milagro es una mujer polifacética que se desdobla de su función de educadora universitaria en las universidades Francisco de Miranda (UNEFM) Coro y Universidad de Falcón (UDEFA) Punto Fijo, y realiza su labor educativa junto a las comunidades de El Supí y Tiraya en la Península de Paraguaná en el estado Falcón. En su doble labor de educadora formal y comunitaria lucha por rescatar los valores naturales y culturales asociados a los recursos naturales locales afectados por esa especie de desapego y abandono que los venezolanos actuales tenemos con relación a nuestro ambiente.

Pero también su experiencia incluye haber trabajado como educadora del Zoológico Gustavo Rivera en Punto Fijo por más de ocho años, institución en la cual también se desempeñó como directora por cuatro años.

Milagro es una educadora formada profesionalmente en la LUZ en el núcleo de Punto Fijo y tiene un Máster en Educación Ambiental de la Universidad Yacambú.

Conocí a Milagro a consecuencia de un evento que ella coordinó, como muchas cosas en Venezuela, con las uñas, para tener un espacio de educación ambiental en el contexto del VIII Congreso Venezolano de (Coro en Noviembre de 2009) Allí mostró sus dotes de persistencia, sensibilidad social y gran poder de convocatoria que me convencieron que estaba frente a una gran profesional y mejor ser humano.

Aquí les dejo la entrevista.

¿Puedes decir por qué eres educadora ambiental?
Educar es una virtud que todo ser humano tiene, eso me ha llevado a involucrarme en la búsqueda de alternativas  para minimizar los problemas ambientales permitiéndome transmitir mis experiencias y conocimientos a mis alumnos en la Universidad y en especial en aquellas comunidades necesitadas de conocimientos ambientales. Estoy convencida que ello se logra a través de la continua formación en materia ambiental, la aplicación de  estrategias educativas  y la promoción de valores ambientales desde las escuelas y en cada comunidad. Solo así, podremos lograr mejorar nuestro ambiente y por ende la calidad de vida del ser humano.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Todo comenzó desde mis inicios de estudios de pregrado al cursar la Unidad Curricular de Educación Ambiental. Allí realicé investigaciones sobre los problemas ambientales que ocurrían a nivel Mundial y en Venezuela, ello logró  motivarme a incursionar en las actividades ambientalistas. Desde allí, me intereso mucho especializarme en el área ambiental, teniendo la oportunidad de trabajar como Coordinadora del Departamento de Educación Ambiental del Zoológico Gustavo Rivera en la Ciudad de Punto Fijo por más de 8 años y luego 4 años como Directora del mismo, allí aprendí el valor de la perseverancia ante los momentos más críticos para lograr el mantenimiento de muchas colecciones animales.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?

Entre los proyectos que he realizado, uno de los que considero más significativo, es el que estoy trabajando actualmente como asesora en las comunidades de el Supí y Tiraya en relación al Plan de Conservación y Manejo del Refugio de Fauna Silvestre y Reserva de Pesca Laguna Boca de Caño del Municipio Falcón; gracias a ello, he logrado involucrarme con la realidad ambiental de nuestras áreas naturales en Venezuela, donde se observa a diario como habitantes y turistas que conviven cercanos a estas áreas naturales son responsables de las actividades desarrolladas en dichas zonas.

Este proyecto lo inicié en el 2006, al realizar la Maestría de Educación Ambiental en el cual estudié las actitudes de los pobladores de El Supí y Tiraya en relación a la conservación y manejo del Refugio. Este proyecto me permitió iniciar un trabajo que continúo hoy en día a través del Decanato de Extensión de la UNEFM- Coro, desarrollando una propuesta sobre las líneas de acción ambiental para el Refugio. Ello me ha permitido trabajar con las comunidades de ambas poblaciones; ejecutando un Plan de Sensibilización Ambiental en relación con la conservación ambiental del refugio de fauna silvestre y sobre los desechos sólidos generados en el mismo. Actualmente continúo trabajando con la Comuna de la Parroquia de Adícora, apoyándoles en la elaboración de proyectos ambientales dirigido a lograr que las mismas puedan potenciar el refugio como un icono ecológico-ambiental de gran importancia que tienen en su comunidad y aprendan a desarrollar actividades sustentables, bien sea socio-productivas y/o turísticas manteniendo siempre el equilibrio, respeto y conservación de las áreas naturales del refugio. Ello, demostraría que una comunidad informada y sensibilizada ambientalmente puede lograr la administración de áreas naturales en conjunto con los organismos competentes en materia ambiental. Si logramos brindarles esa oportunidad a las comunidades, considero que se lograría la verdadera participación protagónica de nuestras comunidades.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Desde mi punto de vista, ha tenido algunos avances derivados de los Derechos Ambientales de la Constitución Bolivariana de Venezuela y otros lineamientos legales de gran importancia en materia ambiental; pero aun nos falta el cambio actitudinal de muchas personas hacia la realidad ambiental que estamos viviendo en Venezuela.

Por eso nos preguntamos ¿porque aun algunas personas presentan poco cultura ambiental con tantas alternativas y programas en materia ambiental?
Definitivamente es necesario aumentar la información ambiental, la constancia, permanencia y participación en programas y/o acciones ambientales por parte de las comunidades, escuelas, universidades, organismos públicos y privados, sólo así lograremos la incorporación de una  cultura ambiental en cada uno de los venezolanos.

En el Edo Falcón específicamente en Paraguaná, han sido significativas las actividades y/o programas en materia de Educación Ambiental, lográndose expandir en las diferentes modalidades del área de Educación desde el área de Educación Inicial hasta la etapa de Educación Superior. Un ejemplo de ello es ver innumerables educadores ambientales en Falcón formando a muchos niños y logrando la consolidación de muchas brigadas ambientalistas en las escuelas. Así  mismo, grupos ambientalistas y ONG realizan actividades en defensa del ambiente, un ejemplo de ello es AEPA (Asociación Ecologista para la Preservación Ambiental del Estado Falcón) cuyo objetivo es mejorar la calidad del ambiente y protección de los derechos humanos.  Igualmente, los medios de comunicación en Paraguaná han sido aliados en llevar información en materia ambiental a la gente. También es necesario nombrar a algunos organismos ambientales como ejemplo MINANB área Paraguaná en conjunto con las Universidades apoyando el desarrollo de programas ambientales en las escuelas y comunidades.

Considero que quizás aún nos falta mucho por educar y sensibilizar a nuestra gente, solo falta unirnos aun más a nivel de otros sectores económicos, sociales, políticos, universitarios e institucionales para seguir apoyando el desarrollo sustentable de nuestro país y en especial en lograr preservar y conservar nuestro entorno.
¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Creo que debemos analizar, cuáles han sido los factores limitantes que aun no han permitido fortalecer la Educación Ambiental en el país. En función de lo cual pudiéramos proponer:

1.- Asignación de mayores recursos por parte del sector gubernamental a organismos competentes en el área ambiental, para llevar a cabo programas permanentes y constantes hacia las comunidades, y escuelas en materia de Educación Ambiental.
2.- La participación y trabajo mancomunado entre instituciones oficiales, ONG, sector educativo  y  empresas privadas de tal manera de diseñar, ejecutar, evaluar y dar seguimiento a las actividades ambientales y no trabajar aislados en proyectos de la misma temática.

2.- Las Universidades representan una alternativa de apoyo en la formación y capacitación integral de las comunidades para mejorar su calidad de vida y enseñanza sobre el cuidado de su ambiente, es por ello que deben existir  apoyo de los diferentes decanatos y departamentos indiferentemente de las especialidades de cada área, para desarrollar y ejecutar  programas ambientales dirigidos a las comunidades.

3.- Realizar Programas continuos de Formación Ambiental de los Docentes y Alumnos de los diferentes niveles de educación; permitiéndoles diagnosticar, planificar y ejecutar acciones en materia ambiental en áreas comunitarias, y/o áreas  naturales de cada región.

4.- Promover en las escuelas y comunidades la formación de brigadas ambientalistas, solo así se lograra la participación y búsqueda de alternativas ante la problemática ambiental; así como también promover valores, actitudes y aptitudes conservacionistas en cada uno de los venezolanos, como parte de nuestra cultura ambiental.

En fin, son muchas las recomendaciones, pero en realidad queda por parte de cada uno de nosotros, desde donde nos encontremos laborando o viviendo, el lograr minimizar la problemática ambiental y participar en la búsqueda de mejorar nuestro ambiente y por ende la calidad de vida para nuestra generación siguiente.

Un comentario final
“El tiempo de Dios es perfecto”... Doy gracias adiós por permitirme conocer excelentes personas en el área ambiental, y cada día concluyo con cada uno de ellos, que la mejor manera de cambiar poco a poco los problemas ambientales que cada vez son mayores, es través de la Educación. ¡Gracias Alejandro por ser una de esas personas! y sigue con tan loable proyecto de permitir a muchos divulgar excelentes y lindas experiencias ambientales a través del Foro Tuqueque. Mi agradecimiento por permitirme expresar estas pequeñas reflexiones y experiencias a lo largo de mi carrera dedicada a lo más bello que todo ser humano puede hacer Enseñar y Enseñar para lograr el respeto y amor hacia nuestro ambiente. Recordemos: “la naturaleza es grande en las cosas grandes, más es grandísima en las cosas diminutas” Saint-Pierre.