19 abr 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 12 – Jaime Bolaños



La imagen que la mayor parte de los venezolanos tenemos de ballenas, orcas y delfines proviene de películas extranjeras filmadas en mares fríos. Sí alguien nos habla de esos organismos en nuestras costas creeremos que nos están tomando el pelo.

Esta situación se debe a que la mayor parte de la población urbana de Venezuela cada vez se aleja más del contacto y conocimiento empírico de la biodiversidad venezolana, y cada vez más nuestra experiencia de contacto con animales y plantas es a través del cine y la televisión. Por eso percibimos a nuestra biodiversidad como un hecho lejano y sin ninguna trascendencia para nuestras vidas.
Pero un grupo de venezolanos está buscando cambiar esa situación, y han trabajado fuertemente por llevar a las comunidades el conocimiento de su biodiversidad. Así encontramos personas trabajando con osos frontinos, tiburones, cotorras margariteñas, dantas, iguanas, tortugas marinas, jaguares y cetáceos, para sólo nombrar a los que trabajan en la conservación de especies animales.

Entre ellos, resulta de enorme valor y trascendencia el trabajo que desde hace nueve años viene realizando la ONG Sea-Vida en las costas del estado Aragua. Este equipo de trabajo es liderado por Jaime Bolaños, su fundador  y director ejecutivo. Jaime es un biólogo y conservacionista con una visión integral de su trabajo conservacionista.

Más allá de un currículo impresionante como especialista y referencia nacional e internacional en la conservación de cetáceos, su trabajo le ha llevado a desarrollar un proyecto educativo cuyo foco está en promover la apropiación afectiva y responsable de las comunidades costeras con su biodiversidad costera y en particular con esas maravillas de la naturaleza que son los cetáceos en sus múltiples especies.

Sin más presentaciones, aquí les coloco la entrevista a Jaime Bolaños:

¿Puedes decir por qué eres educador ambiental?
Bueno, fíjate que aunque fui formado como investigador, llegó un momento en el cual me di cuenta de que la información que estaba en capacidad de generar debía ser dirigida no sólo para consumo de los lectores de las revistas indexadas, sino también a los miembros de las comunidades que me ayudaban a hacer mi trabajo o que de alguna manera podrían estar interesados en las mismas especies estudiadas. En mi caso particular, poseo algo de vocación docente y por eso pienso que dar el paso de científico básico a educador ambiental tal vez no me costó mucho trabajo. Soy un admirador de los docentes que realizan su trabajo por verdadera vocación y valoro enormemente el poder multiplicador que poseen para formar ciudadanos ambientalmente sensibles.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Mi primer encuentro formal con la educación ambiental fue durante mi formación como Guardafauna, en la época en que para ingresar al Cuerpo Nacional de Guardafaunas del entonces Servicio Autónomo Profauna, se requería de la realización de un curso de entrenamiento. Durante mis primeros cinco años al servicio del Ministerio, mi trabajo consistía en detectar infracciones a la Ley de Protección a la Fauna Silvestre e instruir expedientes sancionatorios relacionados con tales especies. Allí aprendí que el Estado no tenía suficientes guardafaunas ni funcionarios para prevenir todas las infracciones, por lo tanto, adquirí la convicción de que una buena parte de los esfuerzos debería ser dirigida a dotar a los ciudadanos de la motivación necesaria para que, por su propia cuenta, mantuvieran una conducta ambientalmente responsable, aún sin estar vigilados. Eso se puede lograr mediante la educación y sensibilización ambiental.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Más que un proyecto, yo te diría que esto ha sido una evolución, producto de varios proyectos. En los actuales momentos, después de 14 años de trabajo con la comunidad ocumareña y, producto de nuestra inserción como unos miembros más en la comunidad local, hemos establecido una serie de alianzas institucionales e individuales con las que le hemos dado forma a una iniciativa conjunta que hemos denominado “Educando Educadores para el conocimiento y conservación de especies y hábitats marinos en el Municipio Ocumare de la Costa de Oro”, proyecto para el cual tenemos financiamiento de la Fundación Rufford. Va fundamentalmente dirigido a sensibilizar a docentes y estudiantes para la conservación de SUS delfines, SUS ballenas, SUS bosques de manglar, SUS arrecifes coralinos, SUS praderas de Thalassia, SUS larvas y alevines de peces, en fin, de su entorno marino-costero. Uno de los factores de motivación en los que más énfasis ponemos es que allí se crían las larvas y alevines de esas especies de peces de los cuales algún miembro de la familia depende para llevar el sustento a su casa.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
La percepción que tengo, y aclaro que puedo estar equivocado, es que a una cierta proporción de los educadores nos hace falta un mayor nivel de coherencia entre nuestro discurso y nuestras acciones. Me explico: si le hablo a mis alumnos de la importancia de mantener el aula limpia, pero después me ven arrojando la colilla de un cigarrillo a la calle, en primer lugar, no me van a respetar y, en segundo lugar, van a repetir esas acciones.
 
¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Con la base de mi experiencia en la costa de Aragua, te diría que un mayor apoyo, entrenamiento y sensibilización para los docentes de los centros de ciencias de las instituciones educativas, y que se les reconozcan las horas dedicadas al Centro como horas académicas. Más salidas al campo o a los alrededores de la escuela, para explorar su entorno con ojos de científico. Mayor articulación entre docentes y el sector científico. Para mi equipo, la naturaleza se convierte en un aula y hemos encontrando que en una sola “expedición pedagógica”, podemos cubrir tópicos de Biología, Física, Química, Matemáticas, Castellano, Inglés, en fin, cada docente puede lograr algunos de sus objetivos académicos abandonando su aula y explorando su entorno inmediato.

Un comentario final
Indudablemente, en lo que respecta al campo en el cual me desenvuelvo, hace falta un mayor apoyo de varios entes gubernamentales para con el trabajo y las iniciativas de las ONG y no estoy hablando sólo de la parte financiera. La gran mayoría de las organizaciones no gubernamentales somos o podemos ser las mejores aliadas de las autoridades en el logro de fines comunes y, para el caso de los cetáceos, lo hemos demostrado con la producción de más de la mitad de la información científica generada en el País desde los años 70 hasta la fecha. Ese me parece que es un logro no sólo enorme, sino gigantesco, dado que la mayoría de las organizaciones que estamos en esto, contamos con presupuestos extraordinariamente exiguos. Algo más de apoyo y articulación redundaría en mejores resultados a favor de nuestra diversidad biológica.

5 abr 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 11 – Gustavo José Mendoza Reyes


Luego del paréntesis para hacer un resumen con los primeros diez, me propuse la idea de encontrar nuevas voces y distintas miradas sobre el tema de la educación ambiental en Venezuela.

En esa búsqueda me encontré con Gustavo José Mendoza Reyes, un educador ambiental de Barquisimeto, Edo. Lara. Lo primera particularidad de Gustavo es que sólo tiene diecisiete años y una trayectoria por demás interesante.

Ustedes dirán que en este caso estoy empujando demasiado el concepto de educador ambiental y caí en el error de considerar como tal a cualquiera que se considere más o menos ambientalista y haya dado cuatro charlas. Eso no sería nada raro en un país donde CUALQUIERA se considera educador, sin haber realizado ningún esfuerzo de desarrollarse como tal. Pero en este caso permítanme presentarle a Gustavo y ustedes se harán su propia opinión.

Este joven bachiller en Ciencias y estudiante de la carrera Ing. Agronómica de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) es miembro fundador del Huerto “Los Ayamanes”, Centro de Educación Ambiental para Niños y Jóvenes; forma parte del equipo del programa radial “El Baúl de Jacinto” transmitido por Gente 89.7 Fm con un espacio de ambiente y ecología llamado “En Contacto con la Conservación”; ha participado en canales de televisión regionales, en programas como  “Cosas de Niños” transmitido por Telecentro y “Una Buena Mañana”, por Promar TV, con micros y espacios ambientalistas, y cómo parece que aún le sobra tiempo, ha sido monitor de programas vacacionales para niños y es practicante de Karate Do, 3er Kyu, cinta azul, perteneciente a la Organización Nippon Budo Sosei Kai.

Gustavo es el ejemplo claro que la educación ambiental es una vocación que puede expresarse a cualquier edad y que resulta de un proyecto de vida que nace de la sensibilidad ambiental y se traduce en la necesidad de trabajar para que a cada vez más personas les llegue el mensaje ambiental. Además a este joven lo que le falta en edad y formación, lo compensa con sensibilidad, voluntad y el hecho de ser parte de un núcleo ambientalista que es su propia familia.

Disfruten de esta muy interesante entrevista.

¿Puedes definirte como educador ambiental?
Desde muy pequeño me ha gustado todo lo relacionado al ambiente, siempre he creído que los animales, la vegetación, los ríos, las montañas, en fin toda la naturaleza, son importantes y juegan un papel fundamental en este planeta. Mis padres, siempre han manifestado mucho amor y respecto por la naturaleza, y ello definitivamente nos ha marcado tanto a mis hermanos como a mí desde muy pequeños, por eso considero que mi vocación como ambientalista viene desde mi infancia, y como anécdotas podría contarte desde los trabajos de campo a los que mi mamá me llevaba, hasta las clases a las cuales tantas veces la acompañé cuando ella hacia su carrera universitaria, e incluso sus profesores llegaron a convertirse en los míos también.

De igual forma fue también importante, el hecho de participar permanentemente en planes vacacionales con sentido ecologista, para luego convertirme en monitor o facilitador, en esos mismos espacios en los cuales me formé, lo que me ha permitido compartir con niños y jóvenes, ese amor y aprecio hacia nuestro ambiente.

Me considero un educador ambiental porque aprendo y facilito eso que aprendo. Resulta extraordinario cuando te das cuenta que tienes el compromiso, no sólo contigo mismo, sino con la propia naturaleza,  de  compartir lo que sabes con toda esa cantidad de gente que quiere que le enseñes

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Un buen día me senté a reflexionar lo que hacía, fue como un tanto difícil porque realmente no comprendía si estaba enseñando, si estaba siendo un verdadero educador ambiental,  pero las palabras sabias llegan en el momento oportuno, y mi madre, a quien le comenté sobre esa confusión me hizo comprender que si era cierto, que esos conocimientos estaban llegando a los niños, y ellos estaban dispuestos a aprender de mi, aprender lo que yo sabia y quería que ellos comprendieran; fue así como realmente entendí y puedo decir con mucho orgullo que soy un Educador Ambiental, a Dios le doy gracias por esta gran oportunidad.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Yo diría que me encuentro marcado por tres proyectos, los cuales tienen un importante valor para mí.

En primer lugar, el Huerto Los Ayamanes, sembrando por el Planeta, un Centro de Educación Ambiental conformado por niños, adolescentes y jóvenes, donde realizamos muchísimas actividades como talleres, charlas, jornadas, festivales, círculos de discusión, y actividades ecológicas y recreativas, todas relacionadas con temáticas ambientales y de conservación. Inicialmente, nació con la  idea de  poder comunicar, y mostrarle al resto del mundo lo importante y valioso que es la protección y conservación de nuestro planeta y todo lo que en él habita, es así como lo refleja nuestro eslogan. Dirigiéndolo a niños y jóvenes, porque somos la generación de relevo, y debemos luchar para proteger esta gran casa donde vivimos, la cual nos proporciona y nos regala muchísimos beneficios.

Cuando lo fundé, quise colocarle un nombre que exaltara nuestros raíces y antepasados, nuestros ancestros, y para ello consulte muchísimo material acerca de los indígenas, encontrando en un libro de poesía e historias, un grupo maravilloso el cual era nombrado por casualidad, que destacaban por la gran afinidad y acercamiento con la naturaleza y todas las cosas maravillosas que ella podía brindarles: “Los Ayamanes”, tribu de indígenas que pobló nuestro estado Lara hace muchísimos años. De igual forma, el hecho de llamarse “Huerto” también tiene un significado, porque este es el lugar donde se cultiva, y particularmente aquí, se siembran conocimientos, iniciativas, valores; “El Huerto los Ayamanes”, es parte de mi vida y lo seguirá siendo por siempre.

En segundo lugar, la realización de mi  proyecto de investigación de 5to año,  que siendo un requisito de grado, significó mucho más que eso, por cuanto se convirtió  en una experiencia única y un gran aprendizaje. Éste tuvo como objetivo principal determinar el grado de conocimiento que tenían las docentes de educación básica de la Unidad Educativa Colegio “José Rafael Pocaterra” acerca de la Educación Ambiental, para ello se involucraron a las maestras y sus alumnos en la ejecución de las III Jornadas Ambientales Protege Nuestro Planeta del Huerto Los Ayamanes, y se creó el I Festival Ambientalista 2009 del colegio,  el cual tuvo como tema central “Especies Venezolanas en Peligro de Extinción”. Lo más importante y valioso de esta actividad, fue el trabajo conjunto y sostenido de estos niños y sus facilitadoras, lo cual fue comprobado mediante el seguimiento de toda la serie de actividades efectuadas, donde no solamente los alumnos aprendieron y conocieron sobre muchas especies en peligro y su situación actual, si no, que cada maestra trabajó con mucha entrega, entusiasmo y dedicación. Al observar esas cosas, sientes que has sido recompensado, y confirmas tu verdadera pasión como un educador.

Finalmente, y no por eso menos importante, mi paso por algunos programas televisivos como “Cosas de Niños”, con micros como “Cuidando tu mundo” y “Animales Asombrosos”; y luego, la oportunidad que tuve de participar con una sección de corte ambiental en “Una Buena Mañana”, programa cuyo público era completamente diferente, lo significó un verdadero reto para mí, porque estaba dirigido a adultos, especialmente amas de casa, y donde se daban consejos de cómo con actividades sencillas y prácticas podíamos contribuir al cuidado y mejoramiento del ambiente.

En la actualidad, tengo a mi cargo la sección “En Contacto con la Conservación”, trasmitida todos los lunes por el programa radial “El Baúl de Jacinto” a través de Gente 89.7 FM, la cual cuenta con un equipo excelente de producción y dos extraordinarios locutores, Froilán Álvarez y María Lovera, quienes me han dado esta fabulosa oportunidad y de quienes he aprendido mucho. Esta sección está orientada al desarrollo de temas ambientales con una visión educativa, cuyo fin último es el de promover valores hacia la conservación de nuestro planeta y todos los recursos y maravillas que en él se encuentran.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Esta es una interrogante que siempre ha sido de gran preocupación para mi grupo familiar, al encontrarnos involucrados en esta área, siempre estamos en una constante búsqueda de la vía más acertada hacia una efectiva educación ambiental. Mi mamá, por ejemplo, es una luchadora incansable, ambientalista de profesión que se dedicó a la enseñanza y que al trabajar con sus alumnos de nivel superior, permanentemente se plantea el reto de dejar en ellos la inquietud, la preocupación por el ambiente; mi papá, abogado y también docente universitario, se ha dedicado a estudiar y promover todo el marco legal ambiental venezolano, como una forma de que la gente conozca que en este país si existen leyes que protegen a la naturaleza y sus recursos.

Particularmente considero, que la educación ambiental en nuestro país está comenzando a tener un espacio importante, de hecho la información se está difundiendo y poco a poco ha ido llegando a los distintos niveles, ahora la tarea más importante para nosotros es que se logren verdaderos cambios de conductas, por ello es  importante que podamos trabajar todos para este fin común.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Lo resumiría en dos palabras: “Deconstruir” para luego “Construir”, todo ello en pro de un mundo mejor.

Un comentario final
Primeramente quiero agradecer la oportunidad de participar en esta serie de entrevistas, me siento honrado por haber sido seleccionado. Además quiero felicitarlos por trabajo de divulgación que efectúan a través de la red, a la cual espero poder sumarme, con el esfuerzo conjunto, podemos lograr grandes cosas y de seguro nuestra “Pacha Mama” lo agradecerá.

Mil Gracias y muchos éxitos.

22 mar 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) Los primeros diez




“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”
Bertolt Brecht

He decidido hacer un alto en las entrevistas de los educadores ambientales de Venezuela para hacer una primera mirada a las entrevistas publicadas hasta ahora, y así tratar de conseguir algunos patrones e ideas comunes, quizás incluso algunas pistas acerca de las tendencias e identidad de la educación ambiental en Venezuela.

En beneficio de los que no hayan leído las entradas anteriores, les resumo cómo va esto: En julio pasado comenzamos a publicar en este blog una serie de entrevistas a educadores ambientales de Venezuela. El cuestionario de la entrevista era sencillo, formado por cinco preguntas abiertas y un comentario libre al final. Las preguntas se repitieron en todas las entrevistas de tal manera de poder tener una base común de comparación.

Otro elemento importante fue el criterio de selección de los participantes. En particular se quería contactar con personas que estuvieran ligadas a proyectos educativos ambientales de largo plazo; que estuvieran laborando en los distintos ámbitos del territorio nacional y que usaran temas y enfoques novedosos e interesantes.

Estos criterios  excluyeron (al menos en esta etapa) a las personas que trabajan únicamente como docentes de educación formal. Pero además de esta, no había ninguna otra limitación referida a edad, formación profesional, orientación ideológica o tema de interés en el campo ambiental.

Con esta idea en mente, publicamos las opiniones, ideas y querencias de Esmeralda Mujica, Maritza Pulido, Pablo Kaplún, Carelia Hidalgo, Anita Reyna, Cecilia Gómez, Nay Valero, María Eugenia Gil, Jordana Ayala y Marisabel Santana.  Sus respuestas fueron variadas, nos contaron sobre importantes proyectos y nos hablaron sobre su visión de la educación ambiental en Venezuela.

¿Qué elementos comunes o interesantes conseguimos?
El primero que salta a la vista, es que en esta muestra, la enorme mayoría son mujeres (Pablo: vaya compromiso el tuyo de representar a todo el gremio tú solo) No es que no invitáramos a más hombres a hablar, pero quiénes aceptaron la invitación con mayor entusiasmo fueron las mujeres. Por otra parte, no estoy seguro sí esta tendencia pueda estar relacionada con que la educación en nuestro país, al menos en los niveles iniciales, sea una profesión mayoritariamente femenina o también al enorme crecimiento de la profesionalización y visibilidad social de las mujeres en Venezuela en las últimas décadas. En todo caso son el grupo que ha estado más dispuesto a expresar sus ideas y valorar los esfuerzos que han realizado.

Igualmente, hay variados sitios de trabajo, principalmente ONG y universidades. Incluso los que combinan más de un sombrero (todavía no logro vencer la reticencia a hablar libremente de los que trabajan en la administración pública)

Así mismo parece que es posible transitar el camino de la educación ambiental desde muy variados inicios. Si nos atenemos a la formación inicial de este primer grupo encontramos a tres educadoras, dos ingenieras: una agrónoma y otra en conservación de recursos naturales renovables, una bióloga, un geógrafo, una actriz de teatro, una periodista y una TSU en administración e informática. Muchos caminos conducen, no a Roma, si no a la educación ambiental. Lo que finalmente importó no fue donde se iniciaron, sino la pasión con que transitaron sus caminos. Para la mayoría, como nos cuenta María Eugenia, hacer lo que hacen es celebrar la vida.

A pesar de los diferentes orígenes, la mayoría nos habla de cómo ha buscado desarrollarse como profesionales de la educación ambiental, algunos incluso con un alto nivel de formación. No importa dónde se iniciaron lo que importa es que se están preparando continuamente para la acción educativa ambiental.

Lo que los une, es una fuerte vocación de servicio: Casi todos hablan de la necesidad de educar, de ayudar, de actuar frente al deterioro de la naturaleza,  así como también como nos dijo Pablo, “poner la ciencia al servicio de la gente”. La educación ambiental es una pulsión que empuja y transforma, es, como dice Nay,  comprender que ser educador ambiental es un proyecto de vida.

La mayoría tuvieron grandes influencias que los marcaron: padres, maestros, profesores, hasta figuras de la conservación. Muchos tuvieron contacto temprano con la naturaleza y los problemas ambientales. Así Cecilia nos habla con orgullo de la influencia que tuvieron su padre y sus profesores y Anita y Jordana nos cuentan de las excursiones y campamentos que realizaron cuando eran niñas.

Muchas de estas personas son aún jóvenes, pero en su mayoría tienen una larga trayectoria de trabajo educativo y activismo ambiental y social, tal como nos relató Jordana que viene trabajando en el ambientalismo desde la época de Río 92.

Es muy interesante ver que muchos de los entrevistados hablan de que al inicio de sus carreras un proyecto en el que se involucraron, los impactó de tal manera que los impulsó hacia la educación ambiental. Es dramático oír a Marisabel recordar como la visión de aves muertas y niños asustados que vio en un operativo contra la extracción ilegal de fauna silvestre, la empujó hacia la educación ambiental de las comunidades.

Un alerta que nos dejan, es que muchos de los proyectos de gran importancia en los cuales nuestros entrevistados fueron actores principales, ya no existen o fueron desvirtuados.  Un ejemplo triste nos lo trajo Esmeralda al contarnos como el proyecto del Ecomuseo de San Esteban, es ya "historia"  a pesar del extraordinario trabajo de desarrollo social que nació de relacionar el patrimonio histórico-cultural con el patrimonio ambiental. Pero a la vez, muchos siguen luchando, hasta con las uñas, por mantener a largo plazo sus proyectos "imposibles"; y así sigue adelante, a pesar de todo,  proyectos como el  CenecoAgro y “Mi pequeño planeta” como nos cuentan Carelia y Marisabel respectivamente. Igualmente, es hermoso sentir el enorme orgullo con que Jordana y Anita nos hablan de los proyectos de la Fundación Tierra Viva.

¿Hay alguna conclusión preliminar en este primer corte?
Me quedó claro que hacer educación ambiental en Venezuela es asunto de una pasión por la naturaleza y por el ser humano. Es también tratar permanentemente de responder con acciones a la pregunta con que nos interpela Esmeralda: “¿de verdad la educación ambiental sirve? O es algo que inventamos, pero no lo sabemos expresar a los demás seres humanos lo que queremos”

Finalmente entiendo que la educación ambiental en nuestro país está siendo hecha por  personas luchadoras, tercas y con una visión de servicio en la vida. Todos luchan contra las dificultades, a veces de manera muy intensa y dura, pero todos parecen creer vivamente en la extraordinaria frase que nos regaló Maritza: “el pecado más grande es no hacer nada porque piensas que solo puedes hacer muy poco” E. Burke (1729-1797).

Hasta las próximas diez.

8 mar 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) y 10 – Marisabel Santana


Al principio me parecía un proyecto un poco complicado conseguir a diez personas que estuvieran haciendo proyectos educativo-ambientales en Venezuela. Por supuesto que sabía que existen muchísimos educadores ambientales en el país, pero buscaba a aquellos que estuvieran relacionados con proyectos trascendentales, profesionales y sustentables en el tiempo que sirvieran como ejemplo de lo posible. Quizás me dejé llevar por el pesimismo de una época en que tantas crisis nos asaltan. Pero ahora me doy cuenta que mi temor era infundado, que son innumerables, que la mayoría realiza esfuerzos callados y constantes. Me encontré con personas voluntariosas, solidarias y positivas que no se dejan arredrar por las dificultades y que todos los días avanzan un poco más y nunca se resignan al "no se puede". A pesar de eso,  no son reconocidos por las instituciones, ni los medios de comunicación social, ni conocidos por una mayoría de nosotros los educadores ambientales. Ahora sé que puedo traer a este blog a a muchos más para que todos los conozcamos y reconozcamos. Por esto, luego de esta entrevista número 10 voy a hacer un breve alto para hacer un resumen de lo más importante que hemos encontrado en esta experiencia y luego seguiremos con los próximos veinte o treinta, quién sabe, educadores ambientales que están trabajando, de verdad, para hacer un mejor país.

Hoy les presento a Marisabel Santana, artífice del programa “Mi Pequeño Planeta” que durante veinte años se ha venido desarrollando en el Zoológico Paraguaná. Marisabel es como antes se decía con mucho orgullo: “una maestra” y así se formó desde muy joven al haberse formado como Maestra Normalista en la Escuela Normal Miguel Antonio Caro. Posteriormente se graduó como Licenciada en Educación en el Instituto Pedagógico de Caracas y comenzó a especializarse en educación ambiental a través de múltiples cursos y programas de especialización. Actualmente es la referencia más importante en educación ambiental en el estado Falcón, territorio con una larga tradición e historia de formadores y gente luchadora.

¿Puedes definirte como educadora ambiental?
Soy maestra por vocación, convicción y profesión; es mi forma de vida, si llegase a reencarnar no dudaría en volver a convertirme en educadora.

Mi comunión con la naturaleza comenzó en la población de Jadacaquiva, pueblo del Estado Falcón en el año 1980, en esos momentos cumplía funciones ad hoc, para el Ministerio del Ambiente, como apoyo educativo  a la guardería ambiental de la región.

En un decomiso ejecutado a un grupo de pescadores que traficaban con aves canoras (turpiales, arrendajos, cardenales) entre otros,  atrapados para ser vendidas en las Antillas Neerlandesas de Aruba y Curazao; observe con asombro sobre el suelo de la embarcación, una alfombra de pájaros muertos deshidratados  y a un grupo de niños de muy corta edad asustados;  pues ellos eran los principales actores del ecocidio. Impactada por estas vivencias decidí utilizar los conocimientos adquiridos en la docencia para ejercerlos en el universo ambiental. 

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Para ejercer la docencia, me preparé como Maestra Normalista, luego curse estudios para lograr la Licenciatura en Educación; como Educadora Ambiental me formé a través de vivencias en ambientes naturales y talleres fuera del país; ya que la especialidad tiene poco tiempo en  nuestras universidades. Hace 2 años me dieron el título de Monitor Ambiental, después de ejercer como tal desde hace 26 años.

En el año 1985, Petróleos de Venezuela inauguró en la Península de Paraguaná, el Parque Zoológico Gustavo Rivera (hoy Zoológico Paraguaná), por mi condición de educadora, me designan directora de la institución. El perfil de esta nueva organización estaba planificado para desarrollar programas educativos por la comunidad. Nuestra primera estrategia fue mostrar en las exhibiciones sólo animales de la fauna autóctona, porque percibimos que la ciudadanía conocía la africana, pero desconocía la nacional.

En la práctica los promotores del primer de las instalaciones, nos convencimos que es fundamental en los parques, que sus visitantes tengan a su alcance la interpretación de las colecciones de animales vivos, de manera de que sean fáciles de atraer, inspirar y permitir al público de todas las condiciones sociales, para que interpreten de una manera positiva todo lo relacionado con los animales ex situ.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Para emprender cualquier proyecto primero hay que diseñar las herramientas necesarias para ejecutarlo. Soy la autora del programa de Educación Ambiental denominado “Mi Pequeño Planeta”, su filosofía es sencilla “nadie cuida lo que no conoce”, su potencialidad radica en que se inicia como una necesidad de los habitantes de la región.

Fue un gran reto preparar el material didáctico con las estrategias idóneas, que lograran alcanzar los objetivos de enseñanza propuestos. Los módulos los confeccionamos de acuerdo a los ecosistemas de la región, siguiendo los lineamientos de su objetivo principal, concientizar a la comunidad sobre la imperiosa necesidad de defender el equilibrio de nuestras interacciones con nuestros espacios naturales, como el único camino para preservar las especies.

En la fase inicial utilizamos como método el adiestramiento de los docentes de las escuelas urbanas y rurales, de manera de que éstos actuaran como facilitadores. Después de 20 años  hemos ido cambiando los procedimientos para adaptarnos a los nuevos tiempos; en la actualidad hemos entendido que debemos responsabilizarnos de manera directa por la enseñanza de los participantes, de manera de aprovechar al máximo, el tiempo que pasan los niños en la Ecoaula.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Hemos hecho grandes esfuerzos a partir de los años setenta, época en la que en Venezuela, se le dio  prioridad a esta asignatura; pero cada día nos esperan nuevos retos, por la dinámica con que se mueve la problemática de la biosfera. Tenemos el tiempo en contra para hacer entender a los humanos, que debemos cambiar el modelo de desarrollo, los malos hábitos de derrochar nuestros recursos, esta mala praxis está poniendo en riesgo la supervivencia.

En la actualidad se han preparado en las instituciones educativas muchos jóvenes, con la mirada puesta en el futuro y la misión de custodiar miles de hectáreas de parques nacionales, monumentos naturales, reservas, santuarios y/o instituciones ambientales, que deben resguardar como el patrimonio tangible de las generaciones que continuaran.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Los educadores percibimos que falta voluntad política del Estado, se refleja en la irracionalidad ecológica de los patrones dominantes de producción y consumo, aún estamos a tiempo de marcar los límites, para el crecimiento económico sustentable. Estamos obligados a formar una cultura ambiental en el ciudadano, los seres humanos que se sienten parte de la naturaleza, son capaces de disfrutar el ambiente y utilizar sus bondades. Un hombre que sabe convivir con su entorno no tendría los problemas cotidianos que nos afectan, energía eléctrica, agua, desechos, contaminación etc.

Un comentario final
En nuestra época ser educador ambiental no es tarea fácil, porque nuestras propuestas están apoyadas sobre la ética del comportamiento; competimos con la vorágine tecnológica en que estamos sumergidos, ésta apabulla nuestros intentos pedagógicos; por lo que estamos obligados a innovar con toda nuestra capacidad de crear, con el objeto de captar la atención con tácticas atractivas, que nos lleven a alcanzar captar a la población, para que perciba en una forma contundente la importancia de nuestros mensajes.
Al respecto, la Madre Teresa de Calcuta, señalaba “A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos, si esa gota faltara”.

17 feb 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 9 – Jordana Ayala


Siguiendo con el ciclo de entrevistas del Foro Tuqueque, traigo en esta ocasión a una persona que se mueve como pez en el agua de la Cuenca del Lago de Valencia: Jordana Ayala.

Jordana es un caso particular entre los educadores y educadoras ambientales que hemos entrevistado. Eso lo digo porque la mayoría tienen formación previa en alguna carrera de educación o en ciencias ambientales o biológicas. Ella por su parte empezó desde una perspectiva muy distinta ya que es TSU en Ciencias Administrativas y Gerenciales mención Logística y también TSU en Informática. Ustedes dirán esto no me suena nada a educación, ni a ambiente. Pero Jordana es persona de retos y compromisos y se lanzó a formarse como educadora a través del Componente de Capacitación Pedagógica. Universidad Pedagógica Experimental Libertador y a tomar una enorme cantidad de cursos en el área ambiental. Así se formó a sí misma para convertirse en el motor de la Fundación Tierra Viva en sus programas en la cuenca del Lago de Valencia.

Por eso y con orgullo, aquí les presento la entrevista a Jordana:

¿Puedes definirte como educadora ambiental?
Me gusta pensar que contribuyo acercando ideas y experiencias a la gente que les hace pensar y reflexionar en la manera como perciben la realidad, cuanto saben sobre el estado de su ciudad, su país, nuestro mundo, la manera como están haciendo las cosas y en la necesidad de un cambio que al final es un cambio en el estilo de vida. Desde ese punto de vista, me considero una educadora ambiental que trabaja en diversos contextos, participando como aprendiz, como facilitadora, como conectora y catalizadora de equipos de trabajo, acciones y proyectos.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Creo que tiene que ver con dos aspectos importantes de mi infancia, por una mi contexto familiar dónde viví muchas experiencias de excursiones al aire libre y de contacto con la naturaleza y dónde participé y disfrute mucho del hacer docente de mi mamá, una maestra comprometida e innovadora que definitivamente me contagio de su amor por la educación. También forme parte de las Guías Scouts de Venezuela dónde aprendí el valor del servicio y apoyo a los otros.

Fui excursionista y tomé parte de grupos de activismo ambiental, durante los años de pre y post de "la Cumbre" la Cumbre de Rio de Janeiro en el 92 que fue un evento que nos movilizó a muchos hacia la causa ambiental. Entendí el rol de la educación para la transformación de la sociedad y el ambiente y me enganche en esa tarea.

Estudié informática, logística y obtuve el componente docente para profesionales no docentes en la UPEL. Desde 1997 formo parte del equipo de trabajo de Fundación Tierra Viva una organización que tiene como misión contribuir al desarrollo sustentable, organización a la que me siento muy identificada porque –siempre lo digo- me permite trabajar en lo que me gusta!.

He tenido y tengo muchos maestros con los que he compartido el quehacer de la educación ambiental, aprender es parte del viaje de la vida, siempre estamos aprendiendo, en ese sentido continúo aprendiendo.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Tengo más de una década trabajando en Fundación Tierra Viva, son muchos y variados los proyectos en los que he trabajado, todos han tenido aspectos significados bien sea por lo aprendido, por lo logrado por la gente, por lo logrado por el equipo de trabajo. En todo caso, ser parte de esta organización es lo que es significativo para mi porque es la evidencia de que los cambios son posibles, de que la gente tiene la posibilidad de movilizarse en una dirección común y lograr lo que se propone; bien sea desarrollando un proyecto ambiental escolar o comunitario, actuando desde equipos interdisciplinarios e interinstitucionales, divulgando información ambiental o produciendo de manera sustentable. Todos estos son ejemplos concretos de como los ciudadanos ponemos nuestro grano de arena y ayudamos a tener un mejor lugar para vivir, nosotros y las generaciones futuras.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
En materia de educación ambiental el marco legal es favorable pero no suficiente. Pienso que hay educadores ambientales –incluyendo aquí no sólo al profesional de la docencia- haciendo el trabajo desde diversos espacios académicos, comunitarios y hasta desde medios de comunicación social, sin embargo, estamos poco articulados de allí que sea difícil estimar a ciencia cierta cuánto somos, que información nueva se está produciendo sobre el estado de los recursos naturales y la sociedad y, sobre las maneras de hacer educación ambiental. Adicionalmente, considero que nos hace falta una agenda común y consensuada que nos permita empujar a todos en la misma dirección.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Como comenté antes la articulación y el intercambio de experiencias es clave en la medida de que hace posible la construcción de balances sobre el estado de la educación ambiental en el país, la identificación de temas o áreas críticas y la promoción de buenas prácticas. Así también, la formación permanente del educador ambiental y el intercambio a nivel de Latinoamérica y resto del mundo, somos parte de un grupo humano que desde sus países también está contribuyendo y del que estamos aislados.

Un comentario final
Celebro la idea de este blog como espacio para conocernos y compartir, te le felicito por ello y gracias por la invitación.

24 ene 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 8 – María Eugenia Gil



En este primer post de este año 2010, continuo con la serie de entrevistas con educadores ambientales de Venezuela. En esta ocasión con una pequeña modificación, ya que en vez de una persona dedicada a la educación ambiental conseguí (finalmente) entrevistar a una periodista ambiental.

La comunicación ambiental en el país tiene una larga e importante trayectoria que nos lleva desde los trabajos de Francisco Tamayo, hasta las actúales generaciones de periodistas que están trabajando por informar y divulgar los valores ambientales con mística y formación en las herramientas comunicacionales que nos ponen a nuestra disposición los medios de comunicación masivos.

María Eugenia es para mí sinónimo de persona luchadora y constante. Su determinación la ha llevado a no contentarse con lo poco y siempre exigirse al máximo. Comunicadora Social egresada de la UCV, con un post grado en la Universidad de Columbia (USA) y actualmente cursando el doctorado en FACES- UCV.

Ella comparte su tiempo entre el activismo en la Fundación Aguaclara, la conducción de un programa de radio, una columna ambiental en un medio impreso y una permanente labor de formación de las nuevas generaciones de periodistas dedicados al tema ambiental.

Luego de esta muy breve presentación, les presento las ideas de esta periodista y ambientalista a dedicación exclusiva.

¿Puedes definirte como comunicadora ambiental?
Cada persona tiene sus aptitudes, me la llevo bien con la comunicación, creo que comunicándonos es como nos podemos entender y el ambiente me da lo que quiero compartir, que es básicamente la vida, sus procesos y sus maravillas.
Ser una comunicadora dedicada a la fuente ambiental me proporciona el material que quiero compartir, que quiero comunicar, es un material que celebra la vida que es lo que más me gusta hacer.

¿Cómo llegaste a convertirte en comunicadora ambiental?
Primero fui verde y luego comunicadora. Desde muy tempranito estuve siempre en contacto con animales, plantas y cerca de profesionales y amantes  del ambiente que compartieron conmigo el milagro de la vida y me enseñaron mis primeras lecciones de biología, de ecología, de entender la vida como un proceso más allá del fenómeno en un espacio maravilloso: el Parque Nacional Henri Pittier, un privilegio que definitivamente me marcó.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
El tema ambiental aunque está de moda es una fuente muy mal tratada por los medios venezolanos, a pesar del esfuerzo de algunos colegas. Por eso creo que "el Ambiente como Fuente de Noticias" es un proyecto que a largo plazo puede contribuir a cambiar ese mal trato que actualmente recibe la fuente. Este proyecto es un seminario electivo, a nivel de pregrado, que a manera de ensayo se dio por varios semestres en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central, gracias a que contamos con el patrocinio de Conservación Internacional (CI). Se parte del ambiente como el bien común planetario que nos permite disfrutar de derechos individuales, pero que por supuesto genera deberes individuales y colectivos.

El pasado semestre (septiembre –diciembre del 2009) se suspendió por la salida de CI del país y por otras condiciones de la misma escuela, pero gracias al proyecto de Tierra Viva de fortalecimiento a las ONG ambientales, a partir del 2010 volvemos a tener financiamiento y se dictará de nuevo. Algunos de los puntos importantes de este seminario es que permite hacer una reflexión sobre tres puntos básicos: 1) El ambiente como gran proveedor y procurador de vida (bien común), 2) el comunicador social y su rol en la sociedad y 3) el individuo como factor de cambio social. Logramos motivar muchísimo a las estudiantes y por primera vez, después de 63 años de vida, la escuela de comunicación de la UCV cuenta con un grupo "verde" que se llama "Ecomunica". Los estudiantes que participaron salen a los medios muy pronto, así que esperamos ver algunos cambios. Lo que más nos interesa es que el ciudadano se reconozca como factor de cambio en la sociedad y creemos que los medios definitivamente deben brindar la información y las alternativas que todo ciudadano tienen derecho a saber para entender su entorno y actuar en consecuencia. Esto equivale a ejercer su ciudadanía, hacer su contraloría social sobre el bien común y por su puesto profundizar la democracia.

¿Cómo ves el estado actual de la comunicación ambiental en Venezuela?
Aunque ha tenido "mejoras" aun falta que el ambiente tenga su espacio propio como las otras fuentes: economía, internacionales, deportes. Es triste ver como hasta la farándula tiene mucho más espacio que la fuente ambiental. Quiero hacer una aclaratoria porque no quiero que los lectores piensen mal de nuestros medios, lo pueden hacer, y sin pretender defenderlos ni justificarlos, creo que es importante entender de donde viene la industria de la prensa: los medios se generan en un ambiente urbano totalmente intervenido, profundamente antropocéntrico y dentro de unas condiciones de productividad determinadas. Por eso, a la industria no le es fácil entender que el  ambiente urbano también es ambiente y que aunque parezca lejano el ambiente está presente donde estemos. Por otra parte los tiempos de la industria y sus exigencias (inmediatez, cercanía, antropocentrismo, etc.) no tienen nada que ver con los tiempos de los procesos biológicos (aunque todos los periodistas seamos mamíferos). Eso ha traído como consecuencia que las noticias que tienen que ver con ambiente por lo general se refieran a fenómenos naturales y cuando implican perdidas de vida humanas. Esa es la visión que hay que cambiar, por una que nos permita entender que somos parte de un proceso o sistema de vida mucho más grande, donde no somos los únicos habitantes del planeta, y que nuestro bienestar depende de la salud de todo ese sistema. Hay otros países donde la fuente ambiental, lo verde, también vende, que también tiene su público. Ahora afortunadamente los medios electrónicos permiten otro flujo de información al cual los medios se han tenido que plegar, ojo esto no quiere decir que todo lo que se encuentra en la Internet sea válido. Lo que quiero decir es que al igual que las demás fuentes, el ambiente está aprovechando la tecnología, pero no todos los venezolanos tienen acceso al Internet ni a la información ambiental que fluye por la red.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la comunicación ambiental en el país?
No tengo recetas, los medios como ya mencioné anteriormente son generados por una industria que a veces olvida su función: permitir que la información fluya dentro de los miembros de una comunidad para que puedan compartir saberes, sus miembros se puedan integrar, expresar sus diferencias, manejar sus alternativas y actuar en consecuencia. Tenemos razones muy venezolanas para tratar mejor esta fuente: somos un país dependiente de un solo recurso natural, somos un país megadiverso, con casi la mitad de su territorio protegido en Áreas Bajo Régimen de Administración Especial, algunas de ellas son lugares estratégicos para la seguridad nacional, como el parque nacional Canaima. Si bien es cierto tenemos que mejorar las escuelas donde se forman los futuros periodistas, también como ciudadanos debemos exigir a los medios que proporcionen información ambiental, porque los medios son servidores públicos y no voceros de las parcialidades de sus dueños.

Un comentario final
Creo que hasta ahora los periodistas y los ciudadanos hemos visto el ambiente desde un punto de vista muy técnico, muy de especialista, creo que es tiempo que lo veamos como ese bien común que nos permite vivir y sobre el cual todos tenemos derecho y por supuesto deberes. La información ambiental por lo tanto es pública, es nuestra y de ella depende nuestro bienestar individual, social, económico y político.

14 dic 2009

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 7 – Nay Valero


Para finalizar con las entrevistas por este año le traigo una muy particular. Y digo particular, porque ella les presenta a una persona que su vida es una lucha. A la batalla de la vida, le une la valentía de hacerlo por su vida, por la vida y por todas las vidas.

Nay es una educadora que no se acobarda por trabajar donde tiene que ser la absoluta pionera, donde las cosas no están dadas por hechas, y para ese camino se ha preparado constantemente, y aún sigue haciéndolo. Ella es licenciada en educación, mención biología graduada en la ULA, ha realizado especialización y maestría en educación ambiental y se desempeña como docente e investigadora en la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG) Su acción no se ha limitado a la educación ambiental y tiene una larga e importante trayectoria promoviendo el desarrollo del conocimiento ambiental en la región de Guayana.

Sin más aquí les presento las ideas de esta compañera y luchadora por un país cada día mejor.

¿Puedes definirte como educadora ambiental?

Pudiera decir, como dijo algún filósofo, que soy humana y, por lo tanto, nada humano me es ajeno. Mi constante preocupación por un mundo mejor y las ganas de dejar para la humanidad futura un planeta que cobije me hicieron seguir la senda de la Educación Ambiental. Me considero una educadora ambiental porque identifico oportunidades de apropiación del conocimiento y valoración de lo ambiental desde los problemas ambientales. Es decir, intento explorar con los actores el significado de una situación de amenaza colectiva para revertirlo o por lo menos hacernos conscientes de ella y promover un cambio de conducta.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Por intuición e instinto en mi formación de Pregrado había “algo” particular en aquellas asignaturas relacionadas con la ecología que me apasionaban. Luego en mi práctica profesional estaba muy pendiente de los procesos en el aula y su vinculación con el entorno. Admiraba el trabajo de la Dra. Katty Phelps y veía que ella era como una luz que orientaba algunas de mis acciones. Finalmente, el día maravilloso que concreté el primer proyecto en la Alcaldía de Caroní sobre el “Manejo de los residuos sólidos en las escuelas” (1997) materialicé mis sueños sobre el pasar de una teoría utópica a una realidad concreta en EA. De ahí, se dispararon una serie de eventos y procesos de aprender y reaprender desde la Educación Ambiental, que hasta hoy corre por mis venas el sueño de ir preparando el terreno y abonando semillas para lograr comprender nuestro rol como seres humanos en este planeta y la contribución que desde lo individual estamos comprometidos a realizar para establecer una red con el colectivo en armonía con el significado de vida. En síntesis, comprendí que ser educadora ambiental es mi proyecto de vida.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Realmente son dos, uno el que mencioné anteriormente porque ahí contribuí con la formación de maestros y maestras de las escuelas, organizamos una Brigada Ecológica en cada escuela del Municipio Caroní y se generó una dinámica interesante alrededor de las escuelas y sus comunidades en materia ambiental, que aún hoy en día algunos maestros practican. Fue el comienzo de una espiral…

Mi segundo proyecto es uno que recientemente concluí en una comunidad ribereña llamada “Las Galderas”. El proyecto se denominó “Investigación pedagógica en el Corredor Ribereño del Orinoco” y en él descubrí el significado práctico del reconocimiento de los saberes y la integración de éste en el discurso científico; así como cuáles son los diversos caminos de la participación y el cómo emergen los líderes después de un proceso de empoderamiento. También comprendí la dócil y compleja tarea que tenemos como maestros al recibir niños y su comunidad para orientar un proceso de aprendizaje desde el contexto más próximo “su lugar a orillas del Orinoco” y la dinámica socio-económica y cultural en la cual ellos interactúan, y cómo la escuela integra o desintegra el aprendizaje, activa la creatividad o cercena a ésta; abre oportunidades para continuar o cierra el camino porque descontextualiza o subvalora las potencialidades de sus actores. Es hoy mi proyecto, para evaluación profesional de mi hacer en EA; es mi referencia sobre las potencialidades de hacerlo diferente por convicción y con utopía, pero con una profunda responsabilidad que al ingresar a una comunidad el tiempo no es definido, pero la claridad de lo que ahí se puede generar debe ser la referencia y el compromiso para empoderar a la comunidad y fortalecer sus capacidades para la independencia y no para la dependencia. En conclusión, son dos proyectos que marcan mi hacer desde la EA en la vertiente de lo educativo institucional y lo comunitario, haciendo de ellos un híbrido, que potencia el centro de la EA y abre un abanico de arcoíris.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Considero que hay regiones en el país que están muy fortalecidas en el hacer de la EA, que cuentan con suficientes profesionales formados y con claridad en el proceso que desde ella se promueve. Sin embargo, aquí en este gran nicho de la Región Guayana y con las particularidades ambientales que ella tiene, considero que tenemos una debilidad, la existencia de pocos profesionales y de proyectos académicos para la formación de ellos; situación que nos hace vulnerables en el abordaje, porque entonces se asume como una actividad puntual y como una asignatura sin impacto.

Para mí, al igual que para todos los que estamos en este proceso, considero que el marco legal que hoy en día ampara la EA debe ser el orientador de una dinámica más integral e integrada a los procesos educativos en todos los ámbitos, desde una EA práctica, que realmente genere revisión y valoración de los procesos de deterioro y degradación de los ecosistemas que sostienen la vida de todos en el planeta y que somos los únicos responsables como individuos sociales de lo que ocurre. Tenemos mucho aún por hacer, y debemos concentrar los esfuerzos en el hacer y sistematizar para evaluar el avance y conectarnos en red para monitorear las semillas e identificar en dónde debemos sembrar para irradiar las acciones e ir cultivando y transformando. Se debe asumir la EA no como una acción puntual, sino como un proceso que transita un tiempo y debe generar cambios desde la aprehensión y el empoderamiento.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Además de lo anterior, considero que debemos activar los eventos estadales y regionales de la EA para intercambiar enfoques y metodologías y sistematizar lo que estamos haciendo en el país, además de divulgarlo. Así como también, debemos como equipo de EA elaborar propuestas viables en el corto y mediano plazo que permitan disminuir la brecha del cómo hacer EA en nuestras regiones, ya sea por la falta de profesionales formados en el área o por la falta de sistematizar o desarrollar proyectos que minimicen los problemas en algunas comunidades.

Finalmente, considero que debemos reflexionar: 1) Sobre nuestro radio de acción como educadores ambientales y los impactos que el hacer de la EA genera. 2) Cómo estamos formando la generación de relevo. 3) Cuáles son los ejes temáticos que estamos abordando y hasta dónde realmente estamos asumiendo el enfoque de la interdisciplinariedad y el logro de los objetivos de la EA. 4) Cómo podemos abrir un espacio mayor y de reflexión práctica en las instituciones de educación superior, para que la EA se posicione en la formación de todos los profesionales.

Un comentario final
Primero darte las gracias por la invitación y por la oportunidad de reflexionar sobre mí hacer en EA. Esta experiencia en el transitar por la EA en esta tierra llena de oportunidades abre las puertas para conocer, comprender y aprehender desde un hacer utópico. Desde la utopía me atreví a diseñar una propuesta para formación y actualización, el Diplomado de EA, que próximamente (2010) se ofertará a la comunidad desde la Universidad Nacional Experimental de Guayana.

9 nov 2009

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 6 – Cecilia Gómez Miliani


Por fin nos llegó la entrevista a una educadora ambiental que es una referencia importante en la región barinesa del país.

Cecilia Gómez formó parte de una de las primeras generaciones de ingenieros ambientales egresados de la UNELLEZ y le ha dedicado su vida a desarrollar una importante labor como docente y promotora de la educación ambiental en esa universidad. Cecilia tiene una maestría en Gerencia Ambiental del IUPFAN hoy UNEFA y es Doctora por la Universidad de Málaga, España. Actualmente docente a dedicación exclusiva en la UNELLEZ y Coordinadora del Capítulo Barinas – Portuguesa de la Asociación Civil VITALIS.

Para mi Cecilia es sinónimo de fortaleza y tenacidad. Sus virtudes nacen de raíz y se hicieron  presentes como persona y como madre. Cecilia no siempre ha tenido las cosas fáciles, pero su espíritu ha sido más fuerte que la adversidad y aquí la tenemos aportando ideas y propuestas para un país mejor.

¿Puedes definirte como educadora ambiental?
Creo que un educador ambiental es aquel que principalmente practica lo que predica, en especial aquello que tiene que ver con el comportamiento amigable hacia el ambiente. No necesariamente tienes que tener un título académico, haber recibido una educación formal en el área, para ser un educador ambiental. El “título” de educador ambiental te lo ganas a fuerza de ser un ejemplo para los demás, cuando, independientemente del escenario en que te encuentres, al hacer referencia a los temas ambientales es a ti a quien se dirigen las miradas, porque a lo largo de tu trayectoria personal has mostrado que no solo tienes algunos conocimientos (no siempre te las sabes todas y lo reconoces) sino también la actitud para mejorar, desde el punto de vista ambiental, aunque sea el entorno inmediato en el que te desenvuelves.

Soy una educadora ambiental porque converso con mis vecinos sobre lo que hay que hacer para evitar generar tantos desechos sólidos y como pueden ser aprovechados algunos de ellos en beneficio de la comunidad; porque involucro a mis alumnos en diversas actividades, que sin ser una parte formal del contenido de la materia que manejo, se que le permitirán comprender el papel fundamental del ciudadano en la conservación del ambiente; porque enseño a mis hijos el valor de cada especie por insignificante que parezca;  porque constantemente entre mis colegas intento transmitir la importancia que tiene para todos poder tener un mundo mejor, desde el punto de vista ambiental, ahora y en el futuro; porque cada vez que tengo oportunidad participo en programas radiales o publico artículos en la prensa de la ciudad de Barinas, donde resido actualmente, sobre temas relacionados con el comportamiento ambiental de los ciudadanos y de los integrantes de los entes gubernamentales y privados.

En síntesis, soy una educadora ambiental porque creo firmemente que es la herramienta fundamental para la formación de los seres humanos que necesitamos, si queremos seguir siendo parte del planeta que habitamos. La Tierra continuará sin nosotros, somos nosotros los que vamos a desaparecer si mantenemos  nuestros comportamientos actuales.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Eso ha sido gracias a varias influencias que recibí a lo largo de mi vida: la primera de mi papá, quien siendo ingeniero agrónomo siempre nos inculcó a mi hermana y a mí el amor por la naturaleza, el respeto hacia el ambiente, la comprensión de que los seres humanos somos parte de ese maravilloso sistema que es la Tierra. En nuestros paseos junto a él no faltaba la pregunta relacionada con las especies vegetales que nos rodeaban, con las referencias a la altura, temperatura y rumbo del lugar donde nos encontrábamos y siempre llevábamos una bolsita para recoger nuestra basura y la que otros habían dejado, cosa que originalmente nos parecía absurda pero que ahora yo sigo practicando con mis hijos. Mi papá era un educador ambiental.

Luego, en mi paso por el Instituto de Educación Integral en Maracay, donde hice mi primaria y parte de mis estudios de bachillerato, se reforzaron las enseñanzas paternas pues allí era constante la práctica “conservacionista” a través de diversas actividades: obras de teatro relacionadas con una  situación ambiental particular, la siembra y mantenimiento constante de árboles tanto dentro como fuera del colegio, la visita a áreas naturales cercanas, la práctica del reciclaje y reutilización de materiales, los bailes típicos relacionados con el entorno.  Ello hizo que mi interés por el ambiente se acrecentara y probablemente por eso escogí la profesión que hoy tengo.

Ya en la UNELLEZ una influencia importante para mí fue la del  profesor Jesús Delgado quien me inició en el mundo maravilloso de los juegos ecológicos, actividades que se llevaban a cabo a nivel nacional y que gracias a él y a Alejandro Álvarez-Iragorry, en Guanare, ciudad de provincia a veces olvidada, también tuvimos la ocasión de incorporar a los niños a esta experiencia educativa-recreativa. En esa oportunidad muchos estudiantes de la UNELLEZ, específicamente de la carrera en Ingeniería de Recursos Naturales Renovables, formamos parte de los “instructores” encargados de canalizar la energía de los niños para enseñarles, en forma divertida, los conceptos esenciales de la ecología y del funcionamiento del ambiente.

Finalmente el postgrado en el IUPFAN, hoy UNEFA, hizo posible que mi camino se cruzara con el de Diego Díaz Martín, un ser comprometido en cuerpo y alma con la causa ambiental, quien no solo me enseñó cómo era la gerencia de la educación ambiental (título que recibía la materia que tenía bajo su responsabilidad en el postgrado) sino que me mostró los caminos para llevarla a la práctica en forma eficaz, efectiva y eficiente, a través del trabajo dentro de las organizaciones no gubernamentales. Así me involucré primero con FUDENA y luego y hasta  hoy con la acción de VITALIS.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Puedo mencionar dos: El Proyecto de los Juegos Ecológicos en los Parques que fue el primer proyecto de educación ambiental en el que estuve involucrada (año 1979). Este proyecto me permitió poner en  práctica la parte lúdica de la educación ambiental despertando a la niña que tengo dentro y poniéndola en contacto con otros niños, quienes muchas veces fueron mis maestros. Fue un proyecto muy interesante y divertido. Con él aprendí que el proceso de enseñanza-aprendizaje no tiene que ser una actividad rígida, donde solo hay una persona que habla (el docente) y un grupo de oyentes que toman nota como autómatas (los alumnos), que tiene que llevarse a cabo en un recinto cerrado y donde solo se utilizan el lápiz, el cuaderno, el pizarrón y las tizas. Este proyecto me dio la visión de que la educación ambiental puede practicarse en cualquier parte y con cualquier herramienta, siempre y cuando se tengan claros los conceptos que se desean compartir y a qué audiencia van dirigidos.

El segundo proyecto en el que estoy involucrada desde el año 2004 se lleva a cabo a nivel nacional bajo la conducción de VITALIS y se denomina “Actualización y formación de docentes de la Escuela Básica en nuevas estrategias didácticas para el enseñanza de temas ambientales y la promoción de Ciencia y Tecnología”. Este proyecto busca contribuir con la formación en valores, conocimientos y comportamientos cónsonos con la conservación ambiental y el desarrollo sustentable de nuestro país, tanto de los estudiantes de educación básica como de sus docentes. Para ello se diseñó un calendario ambiental y una guía para el docente donde están reflejadas las principales efemérides ambientales de Venezuela. En la guía estas efemérides son descritas de forma sencilla y concisa, resaltando su origen y la razón de su declaración, presentando además una serie de actividades que el docente puede realizar con sus estudiantes, para reforzar los contenidos ambientales descritos. Con este proyecto se ha llevado el mensaje conservacionista a un gran número de docentes y a sus alumnos en varias ciudades del territorio nacional. Este proyecto me ha gustado mucho porque creo que es una manera de apoyar a los docentes que están ávidos de recibir información actualizada en la temática ambiental. Además nos permite llegar indirectamente a muchos niños. Los resultados de este proyecto son evaluados anualmente de manera que nos permite hacer los ajustes necesarios para que cada vez el calendario sea un mejor instrumento para la educación ambiental.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
A pesar de los esfuerzos realizados por diversas instancias, cada vez veo como las actuaciones de los ciudadanos evidencian el desconocimiento que existe en relación a la interconexión que hay entre los factores sociales y el ambiente. Actualmente se da prioridad a otros asuntos, sobre todo a los aspectos materiales, el interés por el tener más que por el ser. El aumento de la población, con todas sus consecuencias (más desechos sólidos, más demandas de servicios, mayores requerimientos de energía y alimentos, entre otras) y la falta de planificación de los entes gubernamentales, son una pequeña muestra de que la educación ambiental no ha rendido sus frutos. Los procesos educativos ven sus resultados a largo plazo y si las manifestaciones sociales antes mencionadas aún se mantienen y muchas veces se incrementan es porque no se han internalizado las enseñanzas de la educación ambiental. Se supone que si todos tuviésemos claro el papel que nuestro comportamiento individual o colectivo tiene sobre el ambiente la situación debería ser diferente.

Desde el año 1986 he estado oyendo las intenciones del Ministerio del Ambiente de dedicar parte de su esfuerzo a actividades de educación ambiental. En la UNELLEZ se forman Ingenieros de Recursos Naturales Renovables desde el año 1977, y existe un postgrado en Educación Ambiental desde 1992, entonces ¿por qué nuestra sociedad sigue comportándose como se comporta? ¿Por qué estos esfuerzos no han cumplido su cometido? Tal vez los títulos académicos se están utilizando más como estatus social que como muestra real del compromiso adquirido.  Tal vez los proyectos se quedan en el papel y no son ejecutados como se planifican.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Creo que las organizaciones e instituciones que llevan a cabo proyectos de educación ambiental deben ponerse de acuerdo con respecto a los trabajos que están desarrollando o que tienen planificado ejecutar, de manera que no se dupliquen esfuerzos en proyectos similares. Los recursos son escasos y hay que hacer un uso eficiente de ellos. Además, como lo dije antes, los resultados de los proyectos de educación ambiental se ven en el largo plazo por lo que el trabajo debe ser colaborativo, sumativo, no puede verse como una competencia feroz por ver quien figura más o quien obtiene más financiamiento.

Por otra parte es necesario ir más allá de la planificación de los proyectos. Es importante ejecutarlos y más importante aún evaluarlos y divulgar los resultados de esta evaluación. ¿Cuántas experiencias han sido exitosas y no se han dado a conocer sus resultados para replicarlos en otros entornos o para repetirlos en el mismo donde fueron aplicadas? ¿Cuántas simplemente no se sabe si alcanzaron los resultados esperados? ¿Cuántas se quedan en simples papeles que cumplieron un requisito? Este proceso de evaluación debe ser una labor seria que arroje los resultados reales del proyecto y no ser una operación que recoja una verdad manipulada para complacer a los que lo financiaron.

Un comentario final
Creo en la educación ambiental como una herramienta para la formación del ciudadano ambientalmente consciente que estamos necesitando desde hace varios años atrás. Si todos recibimos una educación que nos permita entender e internalizar la importancia de actuar conforme lo establecen las normas del entorno natural, independientemente de la profesión, del trabajo, de la responsabilidad que tengamos y en cualquier etapa de nuestra vida, siempre sabremos comportarnos anteponiendo la lógica ambiental a cualquier otro interés que nos aparezca.

8 oct 2009

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 5 – Anita Reyna


Hoy presento  la quinta entrada de las entrevistas a los educadores ambientales venezolanos, presentando quizás una de las más importantes educadoras ambientales del país.

Anita Reyna en este momento está fuera del país, pero su acción ha sido tan intensa y tan importante que desde literalmente el otro lado del mundo, nos ha dejado un legado enorme y sigue caminando por la vía de hacer y reflexionar sobre la educación como instrumento de desarrollo humano.

Para mi Anita, es sinónimo de acción y valentía, al asumir retos y riesgos importantes con éxito, siempre con una sonrisa de esas que derriban cualquier obstáculo. Así mismo Anita se ha formado a conciencia y con perseverancia, por lo que tiene una claridad y madurez profesional excepcional.

Esta presentación, tiene además un objetivo adicional, estimularla para que siga apoyándonos, no importa a donde la lleve la vida.

¿Puedes definirte como educadora ambiental?
Creo en los procesos; tengo una fe profunda en el otro y en su capacidad de transformarse si se le dan las herramientas y oportunidades.  Como educador ambiental me veo como facilitador, proporcionando oportunidades para establecer contacto directo con la naturaleza, creando espacios para desarrollar la observación y admiración por ella, al tiempo que sembrando valores de conservación y respeto para comprender nuestra interdependencia hombre-ambiente y de cómo todos formamos parte en la solución de los problemas socio-ambientales.

Es allí, desde este contexto que propongo un aprendizaje práctico y vinculado con la vida, nuestro quehacer cotidiano y el ambiente local. Me interesa mucho  la sustentabilidad y continuidad de las acciones y proyectos, ya que la atención de los problemas se inicia por un proceso amplio y general, en el que intervienen muchos factores y es sólo en el largo plazo y en la medida que la espiral se va focalizando que se va llegando a los problemas y soluciones socio-ambientales que nos relacionan con una realidad más amplia del ambiente y el estado de los recursos naturales, adaptadas a sus contextos, asumidas por la gente y sustentables en el tiempo.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Desde niña comencé en las Guías de Venezuela, así que fui Alita… con frecuencia salíamos a hacer caminatas por lugares como el Marqués y El Cafetal, había muchas áreas verdes, no estaban urbanizadas. También hacíamos campamentos maravillosos donde aprendí a observar aves, insectos… a apreciar la naturaleza, esa fue una impronta muy fuerte que luego traté de recrear con mis alumnos de preescolar, logrando desarrollar un programa de educación ambiental para mi salón. Luego con la creación de Fundación Tierra Viva, capitalizo sobre mi experiencia educativa y mi interés por el ambiente, llegando a concretar un modelo educativo de intervención socio-ambiental que hasta el día de hoy guía a la organización.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Desde luego que participar en la creación de la ONG, Fundación Tierra Viva ha sido un aspecto muy significativo en mi vida. No puedo negar que la consolidación del modelo educativo  que caracteriza a esta organización, ha sido el desarrollo de un proceso que se inició con mi formación como educador.  Tengo el orgullo de haber egresado de un proyecto educativo de la Universidad Simón Rodríguez que transformó mi vida.

La metodología del Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (CEPAP) y a través de la práctica de uno de sus postulados más importantes “la construcción colectiva de conocimientos”,   me montó sobre un proyecto de vida que me impulsó a concretar muchas cosas. Logré sistematizar y publicar junto a Ma. Angélica Salas, un manual para maestros llamado “Los Guardianes del Planeta” que trabajaba dos temas ambientales que desde hace mucho nos aqueja a los venezolanos, “Ruido” y “Basura”.

Luego, al involucrarme con un proyecto de educación de madres en los sectores populares en Macarao, logré identificar que en la dinámica del trabajo nos íbamos transformando y creciendo, producto de las fortalezas en las capacidades adquiridas, esto me apasionó y me di cuenta que definitivamente, si queríamos incidir en la realidad venezolana, donde hay tantas carencias en la educación, había que desarrollar proyectos educativos con adultos.

En 1992 cuando se realizó en Congreso Mundial de Parques en Caracas y se concretó la iniciativa que hoy en día es Fundación Tierra Viva, esto me dio la oportunidad de trabajar por y para el ambiente, desde proyectos educativos. Fuimos coincidiendo varias personas en ese enfoque y desde entonces, entre todos los que han estado y todavía están en la organización, hemos ido aportando y construyendo un modelo educativo.

Fundación Tierra Viva ha logrado desarrollar una metodología de intervención que involucra a empresas, comunidad y gobierno para incidir y cambiar la perspectiva de la realidad de las personas, a la vez que promover un cambio en la manera de actuar, a través de la generación de nuevos conocimientos, el establecimiento de relaciones positivas de cooperación y la formación de interlocutores que puedan facilitar la comunicación en función de atender los problemas socio-ambientales locales.

El impacto de esta metodología lo hemos estado viendo en distintos niveles; cambios en el entorno inmediato: zonas limpias y recuperadas; cambios en las persona: mejoramiento de la autoestima y desarrollo de capacidades para trabajar con la comunidad y el ambiente; cambios en la comunidad: grupos organizados que asumen jornadas y tareas socio-ambientales comunitarias; cambios en las instituciones: comienzan a trabajar coordinadamente y a emprender proyectos conjuntos; y cambios en el manejo sustentable de los recursos naturales, esto se refiere a crear las condiciones para la definición de políticas y programas socio-ambientales de largo plazo, como por ejemplo, haber logrado la certificación de cacao orgánico de los productores aledaños al Parque Henri Pittier entre otros.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
En Venezuela la Educación Ambiental a nivel de básica tuvo muchos adelantos, sin embargo a nivel de educación superior hay mucho trabajo por hacer, este es el contexto ideal para introducir proyectos socio-ambientales que de manera transversal y práctica toquen las distintas áreas de conocimiento, dándole al educando una visión integral de la situación para comprender los retos de desarrollo en nuestro país e introducir al desarrollo sustentable como una vía para lograrlo.

En nuestro país tenemos tantas ventajas, diversidad de ecosistemas, ABRAES y espacios naturales en muchos casos en condiciones casi prístinas para aprender y apreciar y enamorarse de la naturaleza pero también tenemos pobreza que hay que superar a través del desarrollo, esto representa un reto y plantea un dilema en el modelo de desarrollo, esta es una discusión que debe darse, nuestros universitarios deben salir con una visión de país y de futuro sustentable, de manera que la EA tiene allí un gran reto y oportunidad.

Hay mucha gente y organizaciones trabajando en EA, sin embargo hay una gran desintegración entre los actores y sectores. No veo espacios de encuentro y de aprendizaje para compartir experiencias, lo veo como una debilidad.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Tratando de hacer una secuencia con lo que mencione en la pregunta anterior, son varias las cosas importantes, y necesitamos de muchos educadores ambientales a lo largo del territorio nacional.

  • Ocupar espacios más protagónicos en el cumplimiento de las leyes que dan cabida a la EA.
  • Ganar voluntades políticas, los educadores ambientales deben ocuparse de educar ambientalmente a los entes decisores, para que se entienda más la magnitud de los problemas y lo importante de los cambios culturales.
  • Dentro de la EA formal, debemos trabajar fuertemente con la formación docente a todos los niveles, hay mucho desconocimiento y manejo de conceptos herrados.
  • Otros aliados fundamentales en la EA, son los medios de comunicación.  Tenemos que ganarlos en la promoción de valores para la vida en el planeta.
  • Formular  y ejecutar proyectos que midan los impactos que generan, se podría hacer un uso más eficiente de los recursos que muchas veces son escasos para los asuntos ambientales.

Creo que la Educación Ambiental debe ser la dimensión que abarque toda la red social que nos une, los educadores ambientales tienen que participar en los programas de desarrollo para darle el sentido ambiental e integrador que ameritan.
Un comentario final
Felicitarte por esta iniciativa, es una forma de conocernos y difundir ampliamente, actores, proyectos e ideas que enriquecen y motivan, así como ponernos en contacto. Gracias por invitarme a participar.

19 sept 2009

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 4 – Carelia Hidalgo


Continúo con la cuarta entrega de las entrevistas a los educadores ambientales de Venezuela, Hoy quise incluir una educadora ambiental que sabe mezclar la pasión, la perseverancia y el profesionalismo. Carelia Hidalgo siempre me ha impresionado por su capacidad para asumir con éxito trabajos donde a muchos otros les daría miedo o flojera.
Carelia, asumió su carrera de Ingeniería Agronómica y de profesora de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado con un enfoque humano y ambiental, con sentido de justicia y una mirada abierta a una realidad compleja e integral. Por eso, se impuso abrirse en su profesión haciendo una maestría en educación ambiental, a la vez que trabajaba profesionalmente, no en donde está el negocio agronómico, sino donde están los problemas de la gente que trabaja y sufre en las zonas semiáridas del estado Lara.

Espero entonces que disfruten esta entrevista tan interesante:

¿Puedes definirte como educadora ambiental?
Bueno, creo que lo más importante de ser “humano” es educarse, nos diferencia del resto de los animales. Cuando logremos sociedades emancipadas entonces podremos alcanzar unas mejores relaciones en y con el ambiente, es cuestión de conocimientos bien entendidos en la complejidad y relatividad de lo que somos y para que pasamos por este planeta. Así que creo que puedo aportar un granito de arena a esa gran tarea de educar, considero que la palabra que me acompaña es esperanza dentro de esta gran incertidumbre que vivimos y entendiendo la gravedad de los problemas.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Creo que la vida va abriendo puertas y mostrando caminos. La preocupación por el ambiente es algo que me motivó desde niña. Siempre me llamó la atención cosas relacionadas con la naturaleza. Luego a los 13 años decidí por la ingeniería agronómica, durante mi formación profesional me gusto lo relacionado con la conservación de cuencas y el control biológico, eso fue a finales de los 80, nadie me hablo en la universidad de la educación ambiental.
Pero lo de educar fueron otras circunstancias, principalmente por no dispersarme en la vida. En un momento se abrieron muchas puertas al mismo tiempo y decidí por la Educación Ambiental (EA). Me inicie en el 1994 como docente en EA en el Colegio Universitario Fermín Toro y ahí comenzó mi historia con este apostolado, entonces decidí comenzar una maestría en esa misma área. Desde ese momento he pasado por muchas fases como educadora ambiental, y me gusta pensar que ¡es mi evolución!

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Realmente es el que yo misma he ido creando y al cual le han surgido nuevas madres y padres, es el Centro Demostrativo de Técnicas Agroecológicas para el Semiárido, conocido por estos lados como CenecoAgro. Nuestra misión es la lucha contra la desertificación. Desde allí desarrollamos el componente educativo ambiental como un eje transversal dentro de todo lo que nos proponemos y en proyectos de desarrollo regional donde nos invitan a participar. Desde aquí realizamos actividades de docencia, investigación y extensión en el área agroecológica y la misma educación ambiental. Nos han visitado, para realizar giras, miles de personas de Lara y Portuguesa principalmente. Las personas que nos visitan en su mayoría son estudiantes y docentes, de los diferentes niveles educativos, así como grupos de productores.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
La veo, con esperanza. Aun cuando en 30 años no se ha avanzado todo lo que se esperaba, hoy contamos con herramientas que debemos aprovechar. Los educadores ambientales podemos ocupar espacios más protagónicos en el cumplimiento del artículo 107 y capítulo IX de CRBV y la amplitud decretada en la LOA para poner en práctica la corresponsabilidad en los asuntos ambientales. Claro, tenemos que ganar voluntades políticas que estén realmente convencidas que debemos dar un vuelco al modelo productivo venezolano, que nos causa un gran dilema ético entre el rubro que nos mantiene y los problemas ambientales globales a los cuales aportamos.

En la EA formal, creo que a nivel de educación primaria se tienen claros logros, pero la educación diversificada me preocupa fuertemente, la veo muy divorciada de lo que debe ser el componente educativo ambiental en los currículos. Y no hablemos de la educación superior, ahí más lejos estamos aun, se hacen acciones muy puntuales. Es un grave problema de discontinuidad, incumplimiento de uno de los principios más importante de la EA.

En EA no formal existen iniciativas puntuales, en organismos gubernamentales y ONG, pero muchas veces anda cada uno por su lado y no se concretan proyectos de alto impacto ambiental. Pareciera que existe desconocimiento de lo que hace el otro; y muchas veces, porque no decirlo, el miedo a perder el protagonismo, como si lo importante fuera ser actor principal, y no entender que el principal actor es el planeta y su futuro.

A nivel de los medios de comunicación, creo que aún falta mucho de sus aportes en asuntos ambientales. Existen desconocimiento e información indebida en materia ambiental, aun cuando no podemos negar que casi siempre los medios impresos dan aportes, y poco los medios televisivos.

Otro punto que veo débil en la EA, son las investigaciones en evaluación de los impactos generados por los proyectos que se formulan en esta área. No nos gusta evaluar y mucho menos que nos evalúen, tenemos que cambiar esa cultura y reflexionar cada día.

También creo que otra ley importante para avanzar en asuntos ambientales es la LOPCYMAT, la cual está permitiendo tomar consciencia ante asuntos ambientales que afectan la calidad de vida de los trabajadores venezolanos.
Siento que el MPPA ha perdido el protagonismo que merece en los asuntos ambientales, por lo menos hablo desde la región que ocupo. Aun cuando no tenemos que negar que la Misión Árbol está llena de buenas intenciones, tenemos que esperar los frutos de esta inversión del Estado.

Me preocupa que no se tenga claridad en lo que es realmente ambiente. No dudo que se está tratando de hacer un esfuerzo por incorporar el componente ambiental en los programas de desarrollo, pero resultan siempre muchas incongruencias, que son resultado de las concepciones que se manejan.

Entre los educadores ambientales debemos generar espacios de discusión para promover posiciones y defender nuestra disciplina, pero no ocupar mucho tiempo en ello. Sabemos que el desarrollo sostenible es un modelo con muchas patas inciertas aun, es algo que esta en construcción, por lo tanto como podemos decir que somos educadores para la sostenibilidad, que es algo sobre lo que aun no se tiene claridad. Somos educadores ambientales, lo importante es que avancemos y demostremos con hechos los logros alcanzados.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Tratando de hacer una secuencia con lo que mencione en la pregunta anterior, son varias las cosas importantes, y necesitamos de muchos educadores ambientales a lo largo del territorio nacional.
  • Ocupar espacios más protagónicos en el cumplimiento de las leyes que dan cabida a la EA.
  • Ganar voluntades políticas, los educadores ambientales deben ocuparse de educar ambientalmente a los entes decisores, para que se entienda más la magnitud de los problemas y lo importante de los cambios culturales.
  • Dentro de la EA formal, debemos trabajar fuertemente con la formación docente a todos los niveles, hay mucho desconocimiento y manejo de conceptos errados.
  • Otros aliados fundamentales en la EA, son los medios de comunicación. Tenemos que ganarlos en la promoción de valores para la vida en el planeta.
  • Formular y ejecutar proyectos que midan los impactos que generan, se podría hacer un uso más eficiente de los recursos que muchas veces son escasos para los asuntos ambientales.
  • Creo que la Educación Ambiental debe ser la dimensión que abarque toda la red social que nos une, los educadores ambientales tienen que participar en los programas de desarrollo para darle el sentido ambiental e integrador que ameritan.

Un comentario final
Mi comentario final, sería que de todo lo que expresamos en este espacio de desahogo para los educadores ambientales nazca algo muy bueno. Tenemos que conocernos, valorarnos, reconocernos en nuestros espacios de lucha, con respeto ante lo que hacemos y desde la óptica que lo vemos. Creo en la herramienta electrónica como una buena vía para compartir experiencias y generar discusiones, pero debemos usarla para hacer grandes acciones como educadores ambientales. Te felicito por esta iniciativa y gracias por invitarme.

10 sept 2009

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 3- Pablo Kaplún


Después de un mes de vacaciones forzadas de este blog, reinicio las entrevistas a los educadores ambientales venezolanos, que para mí son los que con trabajo, honestidad y profesionalismo están construyendo el ideal de un país donde todos tengamos derecho a un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado.

En esta ocasión les traigo la entrevista hecha a Pablo Kaplún. Me parece muy interesante que salga en este momento, ya que Pablo recientemente presentó con éxito su tesis en el Doctorado Universitario de Educación Ambiental que se realiza en España, y esta es una buena razón para celebrarlo y felicitarlo.

Cuando pienso en Pablo, hay dos imágenes que me vienen a la mente. En primer lugar la de la persona, ya que es uno de los mejores seres humanos que he conocido: bondadoso, honesto, y consecuente amigo. Por otra parte, me viene la idea de la fidelidad a un ideal de justicia y equidad que ha guiado toda su vida profesional. A pesar de su tradicional humildad Pablo tiene un currículo importante: Geógrafo y Educador y magister en Andragogía. Actualmente es tesista del Postgrado Interuniversitario en Educación Ambiental en Educación Ambiental. Trabajó como docente e investigador de la UCV, así como en el extinto CONAC. Fue el fundador de Geografía Viva, y ha trabajado en una enorme cantidad de proyectos comunitarios, educativos y de comunicación alternativa tanto en Caracas como actualmente en Mérida.

Sin más presentaciones aquí les pongo las respuestas de Pablo al cuestionario que le enviamos.

¿Puedes definirte como educador ambiental?
Lo soy por una causa un tanto accidental, mi vocación vital siempre, desde muy pequeño era ser geógrafo, como estudiante de esta ciencia y luego como profesional mi preocupación fundamental era cómo poner esa ciencia al servicio de la gente, especialmente de las comunidades populares en ese esfuerzo, casi sin quererlo me fui acercando a la educación y de ese cruce de cosas me hice activista de la EA.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Creo haber respondido un poco esto en la respuesta anterior. En el año 1984 se abrió la posibilidad de hacer un componente docente en la Escuela de Educación de la UCV a los estudiantes de Geografía....eso me hizo educador formal y al tener formación y vocación ambiental por mi carrera de origen me hice EA en ese puente, pero sobre todo ha sido el trabajo comunitario lo que ha marcado mi vida, mi sensibilidad por las causas sociales que provienen del hecho de haber nacido en un hogar de políticamente de izquierda y marcado por todo lo que significa D. Paulo Freire. Me tocó vivir una época en que la noción de izquierda había entrado en crisis y en realidad lo que predominaba en la gente que veníamos de esa formación era un espíritu crítico, de esa criticidad fue surgiendo la idea de que uno de los puntos más débiles del modelo civilizatorio actual es el consumismo y su carácter no sustentable. Ejerciendo como geógrafo al servicio de la comunidad de Barlovento, hacia 1985 y 1986, alguien me dijo que lo que hacía era Educación Ambiental, supongo que a partir de ahí supe que trabajaba en esa línea y comencé a acercarme a quienes decían ejercer esa profesión. Un punto de inflexión muy importante en ese sentido fue cuando mi actual entrevistador, Alejandro Álvarez, dio un curso de “metodologías efectivas de educación ambiental” en el Jardín Botánico de Caracas, allí fue que no tuve más dudas que eso era una parte importante de mi vida.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
El más significativo que he participado y participo es el Programa “Participamos por un Ambiente Sano (PAS)”; de Geografía Viva que promueve el ejercicio de la ciudadanía ambiental y la contraloría ambiental de parte de niños, niñas y adolescentes. Soy su coordinador para el Estado Mérida y, pese a que está hoy en día muy limitado de recursos, sigue con fuerza en dos municipios de ese entidad federal.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Esta es una respuesta muy difícil de dar. Tal vez en el discurso oficial estamos con más fuerza que en otros tiempos (debemos ser el único país del mundo en que la EA tienen rango constitucional), pero más allá del discurso, gente valiosa que teníamos trabajando en nuestra área hoy día está alejada o ejerciendo cargos jerárquicos en el Estado con lo cual ya no se cuenta con su talento y esfuerzo para nuestra causa. Me consta que en muchas escuelas hoy día se hacen mayores esfuerzos que antes en nuestro campo, como por ejemplo casi todas las escuelas bolivarianas rurales cuentan con huertos orgánicos, pero la dispersión de los educadores ambientales, con su consecuente pérdida de protagonismo público es mayor. Hay algunas iniciativas oficiales interesantes como la Misión Árbol o el convenio Cuba-Venezuela, pero lucen como poca fuerza desde el punto de vista de su aplicación práctica.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Que los medios de comunicación masivos la trabajen con una fuerza tal que se vuelva un tema de moda y masa.

Un comentario final
En la respuesta anterior me concentré en la temática de los medios de comunicación. Pero lo hice porque la pregunta está estructurada de una forma tal que obligaba a una sola respuesta. Pero hay otras muchas cosas importantes que hacer. Una de ellas es el logro de la existencia de una política de Estado en EA realmente seria y de largo aliento. A la par de ello, es necesario impulsar con fuerza instancias de articulación entre los educadores del área. Estamos demasiado dispersos y nuestro esfuerzo es totalmente asistemático o espasmódico. No se trata de negar la autonomía de las experiencias, sino de articularlas, que es la mejor manera de crear sinergia y así potenciarlas, requieren además que se les dote de recursos y no de limosnas, que es lo que actualmente tenemos. Debemos hacer una educación ambiental participativa, dinámica, fresca, mucho más pendiente de la formación crítica de la gente y de la resolución de sus problemas (ambientales y de todo tipo) donde lo prioritario no sea la pulcritud de los términos teóricos.