26 ene. 2015

Ecosocialismo sin educación

En memoria de la Dirección General de Educación Ambiental del MINAMB (QEPD)







Dedicado a MHH, FP, MFC, AM, SA, EP y los demás que construyeron la parte bonita de esta historia y a todos aquellos que construirán el futuro de la gestión pública de la educación ambiental venezolana.


Hoy, 26 de enero, en algunas partes del mundo se estará celebrando el “Día Mundial de la Educación Ambiental”. Esa particular efeméride surgida de la espontaneidad de Internet (1) que es el primer llamado del año a revisar nuestra situación ambiental y las acciones que estamos realizando para intentar mejorar la relación con nuestro entorno.

Pero en Venezuela los educadores ambientales tendremos poco que celebrar porque aún estaremos de luto por un fallecimiento reciente.

La víctima quizás no fuera muy conocida. Eso lo digo porque su muerte prácticamente pasó desapercibida. Ni siquiera porque fue una muerte injusta y estúpida producto de algún siniestro constructor de viviendas que por quitarla del medio no dudó en atropellarla con un camión de cemento.

Sí, murió la Dirección General de Educación Ambiental y Participación Comunitaria. A su vez hija del recién extinguido Ministerio del Ambiente. Falleció a principios de enero, sin que nadie, ni sus deudos más cercanos, parecieran haber lamentado su pérdida. Y al igual que a los muertos pobres la enterraron rapidito para que sus pocos allegados pudieran volver a sus ocupaciones.

Realmente es triste leer la burocrática nota luctuosa en forma de Gaceta Oficial donde se nombra a la nueva Directora General de “Redes Populares Ecosocialistas y Atención al Ciudadano” del nuevo Ministerio de “Ecosocialismo” Vivienda y Hábitat (Gaceta Oficial Nº 40.575 del 7 de enero de 2015 [2]) la cual parece ser la heredera de los restos de la que alguna vez fue el organismo rector de las políticas de educación ambiental del país.

En ese documento oficial se especifican las funciones de la nueva directora de esa unidad dentro del organigrama del nuevísimo ministerio. Tales funciones no tienen absolutamente nada  que ver con el diseño y ejecución de políticas públicas en materia de educación ambiental y participación comunitaria en el contexto de la gestión ambiental. Es una simple lista de actividades de atención a los beneficiados de la “Gran Misión Vivienda Venezuela".

Descansa en paz la educación ambiental en el nuevo ministerio.

Algunas almas sencillas cuentan  que su fantasma pena por los pasillos y oficinas del primer ministerio de “Ecosocialismo” del mundo entero.


¿Pero quién era la víctima?

La educación ambiental como política pública en Venezuela nació con la creación del Ministerio del Ambiente. Ya en la Ley Orgánica del Ambiente de 1976 se contemplaba como elemento constituyente de la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente.  Por lo que al iniciar las actividades de ese ministerio fue creada la Dirección de Educación Ambiental, en ese primer momento inmersa dentro de oficinas relacionadas con la capacitación de personal y las relaciones internacionales. 

En los años subsiguientes, el desarrollo de programas cada vez más ambiciosos, llevó a que fuese elevada su función al rango de Dirección General Sectorial de Educación Ambiental y Participación Ciudadana  ya como una unidad sustantiva dentro de la estructura ministerial.

Durante sus primeros veinte años de vida realizó  una enorme cantidad de programas y proyectos, tanto en el ámbito educativo,  como en el inicio de los procesos participativos en la gestión ambiental. 

No fueron años fáciles. Los bajos presupuestos asignados, la ausencia de apoyo, la falta de continuidad administrativa e incluso los desencuentros y la falta de articulación con otros sectores hicieron que su gestión fuese irregular y a ratos menguada. 

Pero  su principal enemigo estaba en los grupos desarrollistas y tecnócratas que, incluso dentro del MINAMB, nunca entendieron la importancia de una gestión social del ambiente.  En varias ocasiones se llegó a considerar su eliminación. Sólo la enérgica defensa de la educación ambiental por parte de los funcionarios de la DGEAPC impidió que se concretara esta acción.

A pesar de las dificultades, la labor realizada consolidó la educación ambiental como elemento fundamental de la gestión ambiental y educativa del país. Este sentimiento llevó, en su momento cumbre, a lograr la inclusión de la educación ambiental como derecho constitucional.

Esta novedad no mejoró la situación de la DGEAPC, la cual fue cada vez más arrinconada -a pesar de algunos pocos momentos brillantes-  con presupuestos cada vez exiguos, la eliminación de las direcciones de educación ambiental en las regiones (unidades estadales del MINAMB), la desprofesionalización y politización de sus cuadros técnicos y el nombramiento de directores muy poco idóneos y algunos francamente incompetentes. 

Hace un par de años ocurrió la última batalla por la supervivencia de la DGEAPC. Una serie de personajes siniestros prepararon desde adentro del ministerio su funeral (3). Pero no tuvieron el valor de darle muerte por sí mismos y esperaron cobardemente la llegada del equipo de demolición con las consecuencias que ya conocemos. 

Ya solo faltaba emitir el acta de defunción. En el velorio alguien dijo;  “que había que refundarla bajo los lineamientos del Ecosocialismo”. Su “refundación”  tendrá que esperar por mejores tiempos.


¿Cuál es el legado que deja la DGEAPC? (esto por la moda de hablar de legados)

Es muy difícil hacer un claro inventario de los logros de la DGEAPC, en un país que parece tener fobia a la evaluación y sistematización de sus procesos y actividades. Pues, no hay indicadores o mediciones realizadas, sólo listas de actividades ejecutadas.

A pesar de ello es posible conseguir algunas pistas que nos hablan de logros alcanzados.

Para no construir esas listas de virtudes con que a veces vestimos a los muertos que queremos exaltar, deseo resaltar sólo cuatro resultados que me parecen muy importantes:

  • La incorporación de la educación ambiental en los currículos escolares en todos los niveles, desde la escuela inicial (preescolar) hasta la secundaria (media) Algunos de estos procesos se lograron desde los años 80 del siglo pasado y su acción se prolongó hasta recientemente con el desarrollo del llamado “Currículo Bolivariano”.
  • La incorporación de las instituciones de educación universitaria al proceso de ambientalización curricular. Proceso iniciado igualmente a mediados de los ochenta y continuado en el tiempo y que condujo a que una buena parte de las instituciones universitarias del país tuvieran componentes curriculares para la educación de sus estudiantes en temas ambientales. 
  • La capacitación en temas ambientales de miles educadores en ejercicio en todo el país. Este trabajo se mantuvo por muchos años y fue aparentemente eliminado en algún momento de la última década. Pero su influencia aún se deja sentir en muchos planteles escolares y docentes en todo el país.
  • El desarrollo de los procesos de participación en la  gestión ambiental. Tal acción se inició en los años 80 del siglo pasado con la formación de las Juntas para la Conservación, Defensa y Mejoramiento del Ambiente y continuó hasta el presente con la asesoría a los Consejos Comunales.

Quizás habría que agregar temas como la asesoría permanente al Ministerio de Educación, la elaboración  de materiales educativos y la reciente visibilización de temas como la agroecología y la participación comunitaria en temas como suministro de agua, gestión de desechos, etc.

No es posible dejar de nombrar la acción de la DGEAPC más allá de las fronteras venezolanas. Aquí vale la pena mencionar tres momentos importantes: En los años ochenta las asesorías para el desarrollo de programas de educación ambiental en diversos países latinoamericanos y caribeños. La organización del 3er Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental en el 2000 y el diseño del Programa Latinoamericano y del Caribe de Educación Ambiental (PLACEA). Esta acción internacional mantuvo al país como referencia en el desarrollo de programas educativo-ambientales.

En este momento nuestros vecinos y aliados de Venezuela nos miran con incredulidad y parecen decir “Camaradas, la educación ambiental es uno de los temas prioritarios de los enfoques progresistas y de vanguardia de Latinoamérica ¿y ustedes la eliminan?”


¿Qué pierde Venezuela con la muerte de la DGEAPC?

Por las pocas reacciones muchos pueden creer que no mucho. Es claro que a la DGEAPC se le había realizado un trabajo de vaciado que la llevó a que se juzgara como casi inútil. Pero es una falsa percepción creada por sus enemigos.

Así que vamos a pasearnos por algunos de los espacios que ahora quedarán totalmente desatendidos:

El artículo 107 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que: “La educación ambiental es obligatoria en los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal…” Este artículo, aparece en el capítulo de los derechos culturales y educativos de los venezolanos, por ello parece deducirse que es un derecho de los venezolanos ser educados ambientalmente y que es obligación del Estado garantizar el mismo. Esto último implica que para disfrutar ese derecho tienen que existir las condiciones, instituciones, financiamiento, planes y programas dirigidos a que los venezolanos podamos ser ambientalmente educados.

Por otra parte, el artículo 4, Numeral 6 de la Ley Orgánica del Ambiente indica que: La conservación de un ambiente sano, seguro y ecológicamente equilibrado debe ser un valor ciudadano, incorporado en la educación formal y no formal”. Igualmente el Artículo 10 de esta misma Ley precisa que es objetivo de la gestión del ambiente, bajo la rectoría y coordinación de la Autoridad Nacional Ambiental: Fomentar y estimular la educación ambiental y la participación protagónica de la sociedad (Art. 10 Num.  5) y que la misma es parte del Plan Nacional del Ambiente (Artículo 30 Num. 7)

Asimismo, TODAS las leyes ambientales establecidas en los últimos quince años incluyen artículos referidos a la educación ambiental y la participación de la población en el tema objeto de esa norma. Esto es particularmente patente en la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica del 2008, la Ley de Residuos y Desechos Sólidos del 2004, entre otras.

Por su parte, muchos de los Convenios Internacionales en materia ambiental firmados por Venezuela incluyen enunciados sobre el desarrollo de programas educativos dirigido a la población en general. Algunos de ellos con cláusulas de obligatorio cumplimiento para las Partes.

A su vez, la Ley Orgánica de Educación establece que la educación tiene como fines: “…  Impulsar la formación de una conciencia ecológica para preservar la biodiversidad y la sociodiversidad, las condiciones ambientales y el aprovechamiento racional de los recursos naturales.” (Art. 15 Num. 5)

El órgano rector para el cumplimiento de estas normas es el Ministerio de Educación. Pero es bien sabido que éste no cuenta con las capacidades, ni personal especializado en materia de educación ambiental, y que la DGEAPC ha sido la asesora permanente del despacho de educación en materia de la inserción de los temas ambientales en los programas educativos.

¿Ahora cuáles instituciones van a cumplir estas normas constitucionales y legales?, ¿Cuáles van a orientar, promover, planificar y ejecutar las acciones que la Constitución y las Leyes exigen al Estado Venezolano? Y en particular ¿Cuál institución tendrá la rectoría en materia de educación ambiental del país, particularmente en el caso de la gestión ambiental no formal asociada a los programas de gestión ambiental? Y ¿Cuál es la Autoridad Nacional del Ambiente que tiene la obligación de incluir a la educación ambiental en el Plan Nacional del Ambiente?

Lo que realmente vamos a perder es la enorme oportunidad que nos da ese marco legal y la experiencia acumulada por treinta y siete años para avanzar en lograr los objetivos que la Constitución establece y así avanzar hacia una sociedad sustentable.


¿Y qué nos queda a los demás?

Las consecuencias de un retroceso en materia de conciencia ambiental en la población de Venezuela no son siquiera imaginables. Nadie puede prever hasta donde podría llegar el deterioro ambiental cuando ya muy poca gente entienda que de la conservación de su entorno depende su vida, su salud, su seguridad y el futuro propio y el de sus hijos.

Ahora será un país corriendo en la oscuridad. Nunca como ahora estará vigente la frase del Libertador Simón Bolívar: “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”.

Y pensar que muchos apostaron por el cambio de las estructuras del ministerio ahora bajo una nueva ética Ecosocialista ¿En qué habrán quedado los llamados de los participantes en el Congreso Constituyente de Ecologistas y Ambientalistas a profundizar la educación ambiental en Venezuela? (4) Su silencio es cómplice necesario de este crimen.

Pero en términos ecológicos la vida siempre ha superado todos los obstáculos y las mayores catástrofes. La vida no se extingue, evoluciona.

Los educadores ambientales de Venezuela tenemos que evolucionar para ahora cubrir los espacios de los cuales el Estado venezolano está desertando: Para ello necesitamos desarrollar nuestras capacidades, ampliar nuestro trabajo para llegar a más personas, aprender nuevas manera de educar, ser contralores de los procesos de daño ambiental y trabajar de manera unida y en red.

La recién laureada con el premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai, cuando se le preguntó si iba a renunciar a sus objetivos, luego de ser baleada a los quince años por tropas talibanes que se niegan a que las mujeres vayan  a la escuela, contestó: "Nunca voy a renunciar. Ellos sólo dispararon a un cuerpo pero no pueden destruir mis sueños."

Ellos, y ahora vuelvo a Venezuela, sólo destruyeron una institución, pero nunca destruirán el deseo del pueblo de Venezuela expresado en su Constitución de ser un país sano, seguro y ecológicamente equilibrado.

Nos vemos en el camino hacia la Venezuela de la biodiversidad productiva y responsable.



NOTAS:

(1) Para una discusión sobre el Día Internacional o Mundial de la Educación Ambiental ver: http://forotuqueque.blogspot.com/2012/01/dia-de-la-educacion-ambiental-2.html
(2)  Esta Gaceta está disponible en: http://www.mp.gob.ve/c/document_library/get_file?p_l_id=10240&folderId=6647509&name=DLFE-8407.pdf)
 (3) Algunos ignorantes pretendieron imponer la idea de que ya la educación ambiental no existía y que se había dividido en temas separados tales como la “educación para la conservación de la biodiversidad” y otros disparates por el estilo, por lo que ya no se necesitaba una dirección de educación ambiental.
(4) Ver:  http://www.avn.info.ve/contenido/proponen-impulsar-educaci%C3%B3n-ambiental-todos-niveles-acad%C3%A9micos

13 ene. 2015

Acuerdos y desacuerdos sobre el artículo "Sacar y seguir sacando"

Imagen tomada de http://www.eluniversal.com/


Recientemente el periodista Oscar Medina publicó en el diario El Universal un artículo titulado "Sacar y seguir sacando" en el cual muestra los efectos perversos tanto sociales como ambientales de una economía basada en un modelo extractivista. Este artículo tuvo como fuentes un informe realizado por la organización civil Laboratorio de Paz y las opiniones de sus autores Rafael Uzcátegui y Lexys Rendón.

El artículo nos recuerda uno de los temas que deberían ser parte de la discusión nacional sobre nuestro modelo de país, en un momento donde la agenda pareciera estar exclusivamente en  temas como el precio del petróleo, la inflación y la escasez de productos de primera necesidad. Debería ser claro que ninguna estrategia de desarrollo nos permitirá salir de la crisis sino entendemos que, más que los precios del petróleo, dependemos de nuestra capacidad para gestionar de manera responsable y sustentable nuestros recursos naturales, y en particular la biodiversidad, el agua y los suelos.

Por ello, recomiendo leer, discutir y compartir este artículo. Pero a la vez quiero expresar mi desacuerdo con algunas afirmaciones que aparecen en el texto, algunas expresadas en el mismo a manera de preguntas y, que en mi opinión son sobre-simplificaciones de la realidad ambiental y social venezolana y que creo que no deberían ser tomadas como verdades definitivas. Peor aún si parecieran provenir de conocidos y muy meritorios defensores de derechos humanos.

Revisemos las mismas en el mismo orden en que aparecen en el artículo (los textos entrecomillados son tomados textualmente del artículo):

“¿Se ha preguntado por qué no se escucha casi nada sobre las consecuencias ambientales y sociales de estas actividades? ¿Por qué los ambientalistas no hacen ruido como antes? ¿Por qué en Venezuela, a diferencia de buena parte de Latinoamérica, esto no es objeto de discusión?”

Los ambientalistas en Venezuela estamos claros con respecto a la grave crisis por la cual está pasando el sector de las Organizaciones de la Sociedad Civil de Venezuela y, dentro de éste, el de las que trabajan en la conservación del ambiente y la defensa de los derechos ambientales de los ciudadanos. No es noticia hablar de la exclusión, aislamiento, estrangulamiento económico y rechazo a toda forma de contacto y diálogo que han venido sufriendo estas organizaciones en los últimos años. En este contexto se ha generado un repliegue del sector (Una explicación más rigurosa de este proceso lo da la profesora García Guadilla en un trabajo publicado recientemente)

A pesar de esta situación, los ambientalistas venezolanos han seguido trabajando y generando propuestas, acciones y divulgado opinión al respecto de los temas ambientales que afectan al país. Con respecto de los temas mencionados en el artículo valdría la pena mencionar los trabajos realizados por la Red ARA en los últimos años. En particular el diagnóstico de la situación ambiental del país realizado por esta red en el año 2011, así como el informe sobre los efectos de la minería ilegal de oro presentado en el 2013, así como otros trabajos recientes. Igualmente las múltiples denuncias realizadas sobre la explotación carbonífera en la Sierra de Perijá realizadas por la ONG Homo et Natura. A esto se suma un importante trabajo de articulación, diálogo, educación y comunicación tanto de forma directa como a través de medios de comunicación tradicionales, páginas web, blogs y otros medios.

"Al mirar el mapa de conflictos actuales en América Latina la resistencia a proyectos de gran minería está en primer orden", explica Uzcátegui: "Todas las comunidades indígenas y los ambientalistas están en esa lucha. Pero aquí no. ¿Cómo es posible que no sea así en un país petrolero y de vocación extractivista?"

Decir que “aquí no”, sin más explicaciones ni matices, es desconocer el enorme esfuerzo de resistencia que están realizando las comunidades indígenas en el país. En particular en los últimos años distintas organizaciones han venido realizado denuncias sobre los conflictos, tanto sociales como ambientales, relacionados con la explotación minera tanto carbonífera como de oro. Estas denuncias han sido presentadas ante instituciones del Estado venezolano, organizaciones internacionales y la opinión pública venezolana. Asimismo, organizaciones civiles, universidades y grupos religiosos han realizado denuncias e informes sobre las graves situaciones existentes en las zonas bajo explotación minera y petrolera.

Por otra parte, el hecho de que no se haya realizado un mapa de conflictos socio-ambientales del país no es atribuible al desinterés o a la negligencia de ningún grupo, sino a las enormes limitaciones, presiones y restricciones que afectan a las instituciones y organizaciones venezolanas.

Adicionalmente las sucesivas crisis políticas y económicas que ha venido sufriendo el país en la última década, han generado que la sociedad venezolana pareciera estar en una etapa de perplejidad e incertidumbre, por lo que los temas socio-ambientales, incluyendo los efectos negativos del extractivismo, no parecieran resonar en la mayor parte de la sociedad. Esto lo podemos ver en la reciente eliminación del Ministerio del Ambiente y su fusión (¿demolición?) con el Ministerio de Vivienda y Hábitat sin que esta situación haya generado más que algunas protestas por parte de organizaciones ambientalistas y universidades sin que haya generado una respuesta mayor de la población.

“En general esas organizaciones indígenas se atreven más a alzar la voz aunque se identifiquen con el chavismo porque viven el problema y lo entienden con claridad”

Entiendo claramente que en el contexto de una entrevista a veces es necesario resumir y simplificar ideas, pero este mismo proceso puede generar que algunas ideas se sobre-simplifiquen y puedan ser mal interpretadas.

Generalizar sobre la situación del mundo indígena venezolano es una tarea riesgosa. El mismo, al igual que el resto de la sociedad venezolana, es muy heterogéneo y se resiste a ser encasillado. Existen fuertes diferencias en el modo de enfocar los temas relacionados con la minería entre etnias, entre comunidades y aún en el interior de las mismas. He oído directamente a dirigentes indígenas lamentar las divisiones y enfrentamientos que la minería de oro está generando en las comunidades indígenas.

Es claro que la mayor parte de los grupos indígenas apoyaron las políticas gubernamentales generadas a partir del reconocimiento constitucional de sus derechos culturales, territoriales y económicos y que este apoyo se mantiene en gran medida. Pero a su vez, la gravísima situación de deterioro social y económico derivado de los efectos más perversos de la minería (contaminación por mercurio, violencia, pérdida de sus valores culturales, pobreza, explotación humana) está generando cambios en la percepción de las comunidades indígenas sobre las políticas desarrolladas por el gobierno nacional. En palabras de uno de sus dirigentes: “En la región se está produciendo un proceso de neocolonización tan destructivo como los anteriores”.

En conclusión

El tema del extractivismo (y en particular de su variante actual el neoextractivismo ) y sus efectos ambientales y sociales es bastante complejo en particular en la realidad actual venezolana donde nada parece ser claro y cierto. Más aún con la aparente caótica dinámica política que se ha desarrollado recientemente. En el medio de esa turbulencia aún hay esfuerzo, resistencias y acciones importantes.

Más allá de las diferencias en enfoques y percepciones, creo que debemos buscar juntar esfuerzos y trabajar cada vez más unidos para cambiar la actual narrativa del país como campamento minero tal como lo definió José Ignacio Cabrujas  y construir el país de la diversidad productiva y responsable.

Bienvenida la discusión y bienvenido la organización Laboratorio de Paz al mismo.