29 jul. 2011

RIP A JUEGOS ECOLÓGICOS




"Un millón de niños participarán en el Plan Vacacional Comunitario" este titular apareció en la prensa nacional, y lo retransmitió INPARQUES en su cuenta de tuiter (@inparquesgob) dándonos a entender, sin querer queriendo, que finalmente desaparecerá el “Programa Juegos Ecológicos en los Parques” realizado por esta institución.

Juegos Ecológicos, fue un programa de educación ambiental dirigido a niños en edad escolar. Su particularidad era el uso de estrategias lúdicas, creativas y activas dirigidas al desarrollo  de su conciencia ambiental.

El Programa se inició en 1979 con apenas 50 niños. Su crecimiento fue casi exponencial. En 1999 se realizó en  17 sedes en todo el país, participando más de 2.800 niños y adolescentes. Para ese momento, se calculaba que a lo largo de su historia habían participado más de 40.000 niños y adolescentes en todo el país. 

El incremento cuantitativo, fue seguido por un desarrollo cualitativo notable. Durante los 20 años (1979-1999) que Maritza Pulido lo coordinó, se establecieron lineamientos y orientaciones educativas novedosas para el país. El núcleo central de su planteamiento, fue la realización de programas de actividades divertidas e interesantes, dentro de un contexto educativo de apoyo, aprecio y respeto hacia los participantes. De esta manera, se promovía que los niños y adolescentes pudieran re-crear su relación con la naturaleza, incluyendo asumir nuevos valores tales como: respeto, participación, solidaridad y cooperación.

Por otra parte, el programa estableció procesos sistematizados para la planificación de los diseños instruccionales que se usarían para cada grupo de niños. Ellos estaban basados en una metodología participativa y centrada en las necesidades de los niños y adolescentes, con un fuerte componente local y regional, ya que no existían programas estándares para todo el país. Así mismo, implantó procesos  minuciosos para la selección, capacitación y supervisión de los guías. La metodología de capacitación, estaba orientada a estimular su creatividad, así como su sensibilidad, aprecio por los niños, habilidades para la educación al aire libre, así como actitudes tendentes a garantizar la seguridad de todos los participantes.

La alta calidad de Juegos Ecológicos, no fue un simple decir. El programa fue pionero en el desarrollo de metodologías para la evaluación de su desempeño y en él se generó una cultura de la evaluación permanente. Igualmente fue objeto de investigaciones realizadas por investigadores y tesistas de diversas universidades del país. Pero la mejor de las evaluaciones realizadas, fueron los constantes testimonios dados por jóvenes participantes y guías que, aún hoy en día, desean  expresar y valorar su experiencia. Ellos se expresan frecuentemente con frases como: “mi aprendizaje verdadero”, “mi verdadera escuela”, “la base donde ahora me apoyo” “la magia de Juegos”, entre otras ideas. Y es que realmente Juegos Ecológicos fue mágico, al convocar a importantes grupos de jóvenes del país a plantearse una nueva manera de comprender y valorar su ambiente e incluso a sí mismos, basados en la búsqueda permanente de la calidad y la superación.

Este esfuerzo fue reconocido nacional e internacionalmente. A Maritza Pulido se le concedió el premio Global 500 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 1991, y ese mismo año se le concedió la Orden Henri Pittier en su 2da clase. Así mismo, el Programa  fue seleccionado en 1998 por la Asociación Venezuela Competitiva como programa modelo debido a su permanente empeño por mejorar sus estándares de calidad y cobertura.

La experiencia de Juegos Ecológicos sirvió de modelo y matriz para el surgimiento, consolidación y desarrollo de otras actividades similares, tanto en Venezuela, como en otras partes del mundo. Como anécdota al respecto, el libro que recoge su metodología “Juegos Ecológicos en el Aula” (Fundambiente, 1997) aún se usa como texto de apoyo en una gran cantidad de programas de formación docente.

En el año 2000 INPARQUES excluyó a Maritza Pulido de la coordinación del programa y se desecharon las orientaciones que lo fundamentaban. A partir de ese momento, Juegos Ecológicos luchó por sobrevivir a través del esfuerzo, coraje y tenacidad de grupos de guías y coordinadores que intentaron mantener la calidad del programa. A pesar de ello, en los últimos años ya de Juegos Ecológicos sólo quedaba un nombre y una historia lejana.

En  Ecojuegos (la fundación creada para apoyar a Juegos Ecológicos) por costumbre y cariño nos dedicábamos a observar, y cuando podíamos, a apoyar las actividades realizadas en el programa. Esta experiencia fue casi un acto masoquista en los últimos tiempos, al encontrar sólo un montón de actividades meramente recreativas, con muy poca educación ambiental, y ninguna de las virtudes que lo hicieron significativo en otras épocas.

Ahora, este año, parece que por fin le dieron el tiro de gracia al que fue por muchos años el programa bandera de educación  ambiental de INPARQUES. Quizás sea para darle paso a otro que refleje mejor los tiempos que vivimos y las nuevas necesidades.

 En el nuevo programa sus promotores indican que llegará a un “millón de niños” y que contará con 14.511 “recreadores”. Esos números lanzados al voleo nos producen frio en la espalda a los que tuvimos que ver algo con la organización de Juegos Ecológicos, ya que cuando tuvimos que conseguir 400 facilitadores (es decir personas bien seleccionadas y capacitadas) se nos hizo un trabajo titánico y a veces frustrante, porque no toda persona tiene las habilidades, valores y sensibilidad para servir de guía de niños y adolescentes.  

Pero en fin, se usan otras escalas, otras capacidades y otras racionalidades y en este caso el tema prioritario es la inclusión y la atención a los niños en situaciones de riesgo. Aún cuando en este caso inclusión parece apoyarse en la idea de muchedumbre y no en la de calidad.

Por otra parte, los que hemos trabajado en programas para niños y adolescentes, sabemos que los niños en situación de riesgo, y en particular los que sufren niveles altos de pobreza, marginación, desarraigo y  limitaciones graves a la satisfacción de sus necesidades primarias, tienen carestías afectivas, sociales y educativas importantes. Y sus necesidades no pueden ser llenadas por cualquier muchacho reclutado como recreador, por muy buena voluntad que tenga. Por el contrario se necesitan personas con la debida formación, aptitudes y compromiso, de tal manera que estén en la capacidad de ayudar y acompañar a esos chicos en el camino hacia la recuperación de las condiciones que les permitan desarrollarse como personas y ciudadanos dignos, sanos y útiles a la sociedad.

En cualquier caso, volviendo a Juegos Ecológicos, ya sólo nos queda decir: Descansa en paz.

Mucha gente te va a extrañar. En particular la gran cantidad de niños, adolescentes y jóvenes que se formaron contigo, y que ahora son ciudadanos de bien y personas con conciencia ambiental y social.

Eso sí, el futuro nos deparará sorpresas. Los que crecimos contigo volveremos a encontrarte reflejado en nuevas formas de hacer educación ambiental  divertida, respetuosa y por supuesto efectiva. Los ambientalistas sabemos que cuando cae un  árbol,   millones de semillas comienzan a crecer para volver a poblar el bosque.