15 may. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 14 – Isabel Novo


Después de hacerle la entrevista a Isabel, caí en cuenta que sus virtudes más resaltantes tienen raíces profundas. Cualquiera que la conozca puede decirle que ella es una persona perseverante, paciente, trabajadora y con una enorme determinación, esas son las virtudes que uno puede conseguir en las personas que han aprendido a trabajar en el campo con la naturaleza y sus ciclos.

Asimismo, sus raíces y sensibilidad la llevaron a formarse, primero como bióloga y posteriormente como gerente ambiental, habiendo obtenido una Maestría en ese campo, así como una Especialización en Gerenciamiento de Organizaciones No Gubernamentales Ambientales.

Con todo ese equipaje a cuestas, Isabel ha desarrollado a lo largo de su vida profesional una extraordinaria labor en diversas Organizaciones No Gubernamentales de Venezuela. Asimismo, ha sido un factor de enorme importancia en la creación y consolidación de la Red de Organizaciones Ambientales No Gubernamentales de Venezuela (Red ARA)

Sin más, les invito a leer una entrevista reveladora de las fuentes que llevan a una persona a dedicar su vida a la conservación de nuestro más importante bien común, el ambiente.

¿Puedes decir por qué eres educadora ambiental?
Soy una educadora ambiental porque estoy convencida de la importancia y la urgencia que tenemos de conservar y utilizar racionalmente nuestros recursos naturales, cambiar los patrones de consumo y producción de la sociedad actual y garantizar el bienestar de la población.  Una de las mejores formas para lograrlo es a través de la educación y debemos actuar ahora antes de que sea demasiado tarde. Por ello, trato de compartir y enseñar lo que he aprendido en el área ambiental utilizando las palabras más sencillas y los ejemplos que tenemos a la mano, tomando en cuenta que la educación es un proceso y en consecuencia sus resultados son, en la mayoría de los casos, a largo plazo.

¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
La “herencia ambiental” viene de mi abuelo quién fue un verdadero conservacionista, construyó un huerto y una granja para obtener todos los insumos que requería para vivir en España durante la II guerra mundial sin utilizar fertilizantes, ni biocidas químicos, y cuando se mudó a Costa Rica, hizo lo mismo. Tengo para escribir un libro con las experiencias de mi abuelo, ya que sin ser agrónomo ni veterinario, sabía cómo hacer para sacar el mayor provecho de los recursos. Producía  abono orgánico con los desechos de la cocina, heces de los animales y restos de plantas, los cultivos eran el hablar de los vecinos que querían el “producto mágico” que hacía crecer las hortalizas y frutas más grandes y sabrosas (naranjas, nísperos, aguacates, guayabas, mangos, entre otras) y los animales desde gallinas, conejos y cabras paseaban por aquel huerto y jardín de muchos tipos de flores. Utilizaba un producto orgánico que producía él mismo, que no era tóxico, para eliminar y evitar las plagas en los cultivos. Hasta de injertos aprendí de él para obtener flores de diversos tonos y colores, cuando tan sólo tenía 10 años.  De sus enseñanzas durante mis vacaciones escolares de niña y adolescente en ese país, surgió mi interés por cuidar la naturaleza y luego estudiar biología.

Las motivaciones más importantes para iniciarme en el área de educación ambiental fueron, además de mis estudios en biología y en particular en ecología, las excursiones con el Centro Excursionista y Conservacionista de Biología (CECOBIO) y la oportunidad de ser “instructora de los Juegos Ecológicos en los Parques” bajo la dirección de la gran maestra, Maritza Pulido. En mi tesis de maestría intenté trabajar en educación ambiental particularmente con los juegos ecológicos, pero el hecho de ser bióloga me impidió hacerlo. ¡Qué contradicciones tiene la vida, mi tutora de tesis era bióloga y docente en educación ambiental y a mí no me permitieron hacer una tesis en este tema! Sin embargo, esta situación en lugar de desmotivarme aumentó mi interés por la educación ambiental. En 1989 el Dr. Stuart Strahl (quién también me motivó a trabajar en conservación ambiental), Clemencia Rodner y yo fundamos la ONG EcoNatura, Asociación Educativa para la Conservación de la Naturaleza, con el lema Educar para Conservar. En los proyectos desarrollados nos percatamos de que los problemas ambientales difícilmente pueden ser resueltos, a pesar de las inversiones que se realicen, si no participan directamente las comunidades involucradas y por ello la necesidad de trabajar en “educación ambiental y participación comunitaria”.

Durante los últimos 15 años he trabajado en el área educativa especialmente con docentes y comunidades. Uno de los principales motivadores para ello fue el Dr. Peter Feinsinger, a través de sus talleres sobre “Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela (EEPE)” dirigidos a docentes y con 5 días de duración.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Al menos dos han sido los proyectos más significativos en los cuales he participado o participo en materia de educación ambiental. El primero, los talleres Enseñanza de la Ecología en el Patio de la Escuela (EEPE) dirigidos a docentes de la primera y segunda etapa de educación básica. La EEPE es una propuesta que se apoya en la pedagogía constructivista, enfocada hacia la educación de las ciencias naturales y en particular a la ecología, donde los docentes y sus estudiantes construyen preguntas sobre su entorno (natural, social, cultural) y las responden a través de la acción. Esta “metodología” permite enfrentar los retos de dar a los estudiantes una formación de conocimientos y habilidades, y también puede ser utilizada para trabajar con comunidades, guardaparques, y guías turísticos.

El segundo proyecto más significativo y en el cual trabajo desde hace seis años, se titula “Actualización y formación de docentes de la Escuela Básica en nuevas estrategias didácticas para el enseñanza de temas ambientales y la promoción de Ciencia y Tecnología”, el cual cuenta desde el año 2008 con el aval del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Esta iniciativa busca contribuir con la formación en valores, conocimientos y comportamientos cónsonos con la conservación ambiental y el desarrollo sustentable de nuestro país, tanto de los estudiantes de educación básica como de sus docentes. Para ello, diseñamos en la ONG VITALIS un calendario ambiental y una guía docente donde están reflejadas las principales efemérides ambientales de Venezuela. Este proyecto también incluye la Juramentación como Ciudadanos del Mundo de niños, niñas y adolescentes de escuelas públicas y privadas y participan los tres capítulos de VITALIS en Barinas, Aragua-Carabobo y el Zulia. A través de los talleres realizados en el marco de este proyecto, se han capacitado 909 docentes pertenecientes a 324 unidades educativas de todo el país. Por otra parte, sólo este año a nivel nacional, se juramentaron como Ciudadanos del Mundo 300 docentes y más de 460 estudiantes de educación básica.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Si comparamos el estado actual de la educación ambiental en Venezuela con relación a otros países latinoamericanos, podríamos decir que a pesar de los esfuerzos realizados, la educación ambiental en el país es aún deficiente.

Si bien la Constitución venezolana contempla la obligatoriedad de la educación ambiental en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, así como también en la educación ciudadana no formal, se necesita trabajar mucho en este tema tanto en los altos niveles de toma de decisiones como a nivel del público en general. Es lamentable el grado de desconocimiento que tienen algunos políticos, empresarios e inclusive periodistas con relación al tema ambiental.

El trabajo que realizan las organizaciones no gubernamentales en esta materia muchas veces es desconocido y por otra parte, la escasez de recursos económicos y la falta de coordinación entre los diferentes entes que tienen competencia en la materia, no permiten extender el trabajo a los niveles esperados. Sin embargo, son muchas las iniciativas que se vienen adelantando en el país y por eso nos complace saber que cada día somos más las personas e instituciones que estamos trabajando en el área.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Es difícil identificar sólo una acción para mejorar la educación ambiental en el país, por lo cual incorporó varios comentarios a esta pregunta:
  1. Dado que muchos de los problemas ambientales tienen su origen en una deficiente gestión ambiental municipal, según las evaluaciones anuales realizadas por VITALIS, se deben dar a conocer las competencias ambientales de los alcaldes y capacitar a las comunidades para ejercer la contraloría social y evaluar el cumplimiento de dichas competencias. Se debe fortalecer la educación ambiental en las comunidades y las alcaldías deben contar con más recursos para atender sus competencias ambientales.
  2. Aprovechar las contingencias como la escasez de agua y energía eléctrica y la gran promoción de campañas de ahorro de agua y energía eléctrica que se han realizado durante los últimos meses por todos los medios de comunicación social, para colocar el tema ambiental en la palestra pública. En este sentido, los medios de comunicación deben contar con espacios dedicados a dar a conocer y debatir con las autoridades ambientales y los gobiernos locales, sobre los problemas ambientales y las formas en qué cada ciudadano puede participar en la solución de éstos.
  3. Fortalecer la capacitación de los docentes ya que ellos tienen la gran responsabilidad de educar al presente y al futuro de este país, los niños y jóvenes. En este sentido, se debe orientar a los docentes sobre cómo abordar el tema ambiental en los diferentes tipos de proyectos considerados en el diseño curricular (proyecto educativo integral, proyecto de desarrollo endógeno, proyecto de aprendizaje).
  4. Coordinar las actividades e iniciativas educativas entre los distintos sectores: gubernamental, no gubernamental, empresarial y comunidades organizadas. La corresponsabilidad ambiental recae en todos los ciudadanos y tenemos el derecho a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. Lo difícil acá sería definir quién coordina y cuáles son los mecanismos para hacerlo. Dejo el tema para la discusión de este Foro.
Un comentario final
Finalmente quisiera agradecer a Alejandro Álvarez por la invitación y felicitarlo por esta excelente iniciativa del Foro Tuqueque y de la Red FOVEA, espacios importantes para compartir y divulgar las ideas, propuestas y proyectos en el área de educación ambiental. 

3 may. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 13 – María Alejandra Faría


Sí por casualidad alguien se encuentra con María Alejandra Faría, quizás le parezca una de esas típicas chicas playeras. Además ese encuentro podría haber ocurrido en el Parque Nacional Los Roques, en Chacachare (Isla de Margarita), en una oficina de una empresa consultora o quizás en una isla perdida en el Indo-pacífico. Pero también podrías asociarla a estudios de conservación de especies marinas, a estudios de impacto ambiental o de ecotoxicología, conseguirla dando clases en varios cursos de postgrado, o incorporada al desarrollo de rutas ecoturísticas y finalmente liderando programas de educación y divulgación ambiental. Definitivamente, ella es una persona que para nada puede considerarse típica.

Es que esta bióloga marina egresada de la UDO Nueva Esparta apenas en el 2001, parece tener el universo como límite y ese universo en particular es marino, diverso, complejo y lleno de retos. Quizás para mí lo que me pareció más interesante es su sensibilidad y voluntad de construir junto con los pobladores locales una nueva relación con sus mares y su extraordinaria diversidad. Así se aparta un poco de su perfil de persona dirigida hacia la investigación y la gestión del ambiente y se sumerge (literalmente) en los temas más complejos del trabajo educativo con comunidades.

Por todo ello, creo que esta entrevista les va a resultar más que interesante, un descubrimiento del mundo marino de María Alejandra.

¿Puedes decir por qué eres educadora ambiental?
Soy educadora ambiental porque soy madre, hija, hermana, vecina, habito en un planeta donde los hombres necesitan explicaciones y orientaciones, y donde la naturaleza está a la espera de iniciativas que van desde recuperación y protección hasta aprovechamiento sustentable. Un educador ambiental no debe limitarse a solamente planificar y coordinar un programa, consiste en vivir el cambio de actitudes, el fortalecimiento de conocimientos y saberes, incluso el de que todo está en constante cambio, en ser participes y en dar el ejemplo a través incluso de cómo ejercer nuestros derechos ambientales, lo que algunos llaman activismo, y yo llamo vivir tus pasiones.
¿Cómo llegaste a convertirte en educadora ambiental?
Luego de mi carrera como bióloga marina (UDO-NE), me di cuenta lo poco que realmente podemos hacer los científicos solos, en laboratorios y con informes y tesis que muchas veces se engavetan. Así que me dedique a hacer una maestría más integradora y tome Desarrollo y Ambiente en la USB, y en ella, gracias a la Agencia Española de Cooperación Internacional con su proyecto Araucaria en el 2003,  logré unir mis conocimientos de  análisis pesqueros con un programa socio –ambiental con los pescadores del Archipiélago Los Roques donde se mantenía una retroalimentación entre los resultados estadísticos pesqueros de langostas y las expectativas y necesidades de la comunidad pesquera. Con ese trabajo me di cuenta lo importante y gratificante de co-construir realidades y soluciones ambientales con los actores, y desde allí hasta la fecha es una gratificación personal el poder trabajar de esta forma. El poder “traducir” la biología, ecología y estrategias de conservación y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales a la población común y llamar la atención para que colaboren ha sido un reto profesional y personal, y de allí han surgido por ejemplo las Guías Didácticas de Tiburones, de Iguanas y próximamente la de Langostas Espinosas, gracias al apoyo de la editorial de Fundación Empresas Polar.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Ese proyecto es el proyecto de mi vida. Me he dedicado a hacer de mi vida y orientar las cosas que me gustan hacer dentro del contexto de la educación ambiental. Actualmente ese proyecto de vida lleva el nombre de Oycos, y junto con mi tesis doctoral en Innovaciones Educativas está estableciendo prácticas, modelos y aproximaciones teóricas de educación para el desarrollo sustentable, con especial énfasis en zonas costeras. Otro punto fuerte, es la búsqueda de la integración de las diferentes ONGs, fundaciones, comunidades organizadas a través de una meta común: la educación ambiental.

Oycos es una iniciativa orientada a fortalecer dentro de las instituciones públicas, privadas, cooperativas, consejos comunales, comunidades educativas, organización no gubernamentales, asociaciones, fundaciones, y comunidad organizada en general la educación para el desarrollo sustentable. Con su slogan: “Preservar su población es mantener vivo el planeta” la iniciativa pretender hacer comprender, a través de medios didácticos y estrategias innovadoras de educación, la importancia de preservar la biodiversidad (de especies, de ecosistemas, genética y cultural), y el rol que cada ser humano y comunidades pueden desempeñar para co-construir, planificar y ejecutar proyectos con miras a un desarrollo sustentable y para ejercer sus derechos ambientales.

Hasta los momentos Oycos (www.oycos.org) ha fortalecido iniciativas fundamentalmente en la Isla de Margarita (Venezuela), también en la Isla La Tortuga, Archipiélago Los Roques y Los Testigos, y zonas costeras de Venezuela; y en el Océano Indico (La Réunion y Madagascar). Así entre los temas trabajados están: tiburones (CIT), iguanas (ABRAE), refugio de animales silvestres (Fundanisil), reciclaje (Empresas Polar, Abrae, Econatura 7), langosta espinosa (AECI, IEA, Insopesca), educación ambiental (Gobernación del Estado Nueva Esparta, Zona Educativa Nueva Esparta, Fundación Empresas Polar, Ministerio de Ambiente Venezuela, Cooperativa Transmar, SIGO), cetáceos (Cetamada en Madagascar y SeaVida en Venezuela), protección de animales domésticos (Fundación Josefina Narváez y AAMOR), el agua y plantas de tratamiento de efluentes (Hidrocaribe), humedales (ABRAE, Inparques), alianzas socio-ambientales (Red Socio Ambiental para el bienestar de la Fauna Silvestre del estado Nueva Esparta, Fundanisil), pesca sustentable (Cooperativa Cotrapmar, Insopesca), reforestación y restauración ecológica (Biomacanao, Inparques, Ministerio del Ambiente), manejo de zonas costeras (MinAmb), corales y sus comunidades asociadas (PARETO/ARVAM en La Reunión, Océano Indico), tortugas marinas (Kélonia en la isla La Réunion, Océano Indico, y en Venezuela con Econatura 7 y Fundación Tarbay).

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
La cantidad de iniciativas de educación ambiental en nuestro país ha ido en incremento, algunas veces con bases débiles y otras con esfuerzos aislados, y en otras oportunidades es tomado como bandera de fundaciones o instituciones para “hacerse propaganda” o para conseguir financiamiento a sus proyectos ya que el lineamiento de educación ambiental está “de moda”. Sin embargo, dentro de todas estas causas, existen iniciativas únicas que han demostrado que la educación ambiental se relaciona con el esfuerzo continuo, con la participación de múltiples actores, y si bien sus resultados más esperados se presentan a menudo a largo plazo la garantía es que una vez que se establecen bien sus bases es un proceso que sigue su inercia. Pero tengo fe que la creatividad de nosotros los venezolanos combinada con el trabajo en equipo que debemos aprender a coordinar, permitirá que un futuro no muy lejano podamos disfrutar de nuevas generaciones y un cambio en como interactuamos los seres humanos con nuestro planeta.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
  • Fortalecer las políticas nacionales en la materia, y la coordinación de una gestión nacional que se retroalimente de todas las experiencias promovidas a lo largo del territorio nacional.
  • Unión entre las fundaciones e institutos que se dedican a la EA, para unir esfuerzos, recursos humanos, metodologías, discursos, recursos financieros e iniciativas comunitarias. A veces una escuela tiene además de sus actividades normales la visita o iniciativa de una fundación de reciclaje, otra de animales domésticos, otra de energía solar, otra de animales silvestres y es mucha la información que reciben y poco lo que asimilan si tomáramos en consideración unir en un mismo programa bien estructurado estos temas y actividades que refuercen no sólo su aprendizaje sino también las actitudes y sus posibilidades de participación. 
  • Romper paradigmas primero en los educadores ambientales, para poder generar esos cambios que tanto deseamos en las comunidades en general.
  • Generar material de apoyo para docentes y comunidades de forma tal que sirvan de apoyo al proceso de transformación en dichas comunidades.
Un comentario final
“En la desesperación de ver el mundo he querido detener el tiempo de la niñez. Si, al verlos amontonados en alguna esquina, en esas conversaciones herméticas que para los grandes no tienen grandes importancia, he sentido la necesidad de paralizar el curso del tiempo. Dejar a esos niños para siempre ahí, en esas veredas, en ese universo hechizado. No permitir que las suciedades del mundo adulto los lastimen, los quiebren. La idea es terrible, sería como matar la vida, pero muchas veces me he preguntado en cuánto contribuye la educación a adulterar el alma de los niños. Es verdad que la naturaleza humana va transformando los rasgos, las emociones, la personalidad. Pero es la cultura la que le da forma a la mirada que ellos van teniendo del mundo. Es urgente encarar una educación diferente, enseñar que vivimos en una tierra que debemos cuidar, que dependemos del agua, del aire, de los árboles, de los pájaros y de todos los seres vivientes, y que cualquier daño que hagamos a este universo grandioso perjudicará la vida futura. ¡Lo que podría ser la enseñanza si en lugar de inyectar una cantidad de informaciones que nunca nadie ha retenido, se la vinculara con la lucha de las especies, con la urgente necesidad de cuidar los mares y los océanos!” (Ernesto Sábato – La Resistencia)