19 abr. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 12 – Jaime Bolaños



La imagen que la mayor parte de los venezolanos tenemos de ballenas, orcas y delfines proviene de películas extranjeras filmadas en mares fríos. Sí alguien nos habla de esos organismos en nuestras costas creeremos que nos están tomando el pelo.

Esta situación se debe a que la mayor parte de la población urbana de Venezuela cada vez se aleja más del contacto y conocimiento empírico de la biodiversidad venezolana, y cada vez más nuestra experiencia de contacto con animales y plantas es a través del cine y la televisión. Por eso percibimos a nuestra biodiversidad como un hecho lejano y sin ninguna trascendencia para nuestras vidas.
Pero un grupo de venezolanos está buscando cambiar esa situación, y han trabajado fuertemente por llevar a las comunidades el conocimiento de su biodiversidad. Así encontramos personas trabajando con osos frontinos, tiburones, cotorras margariteñas, dantas, iguanas, tortugas marinas, jaguares y cetáceos, para sólo nombrar a los que trabajan en la conservación de especies animales.

Entre ellos, resulta de enorme valor y trascendencia el trabajo que desde hace nueve años viene realizando la ONG Sea-Vida en las costas del estado Aragua. Este equipo de trabajo es liderado por Jaime Bolaños, su fundador  y director ejecutivo. Jaime es un biólogo y conservacionista con una visión integral de su trabajo conservacionista.

Más allá de un currículo impresionante como especialista y referencia nacional e internacional en la conservación de cetáceos, su trabajo le ha llevado a desarrollar un proyecto educativo cuyo foco está en promover la apropiación afectiva y responsable de las comunidades costeras con su biodiversidad costera y en particular con esas maravillas de la naturaleza que son los cetáceos en sus múltiples especies.

Sin más presentaciones, aquí les coloco la entrevista a Jaime Bolaños:

¿Puedes decir por qué eres educador ambiental?
Bueno, fíjate que aunque fui formado como investigador, llegó un momento en el cual me di cuenta de que la información que estaba en capacidad de generar debía ser dirigida no sólo para consumo de los lectores de las revistas indexadas, sino también a los miembros de las comunidades que me ayudaban a hacer mi trabajo o que de alguna manera podrían estar interesados en las mismas especies estudiadas. En mi caso particular, poseo algo de vocación docente y por eso pienso que dar el paso de científico básico a educador ambiental tal vez no me costó mucho trabajo. Soy un admirador de los docentes que realizan su trabajo por verdadera vocación y valoro enormemente el poder multiplicador que poseen para formar ciudadanos ambientalmente sensibles.

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Mi primer encuentro formal con la educación ambiental fue durante mi formación como Guardafauna, en la época en que para ingresar al Cuerpo Nacional de Guardafaunas del entonces Servicio Autónomo Profauna, se requería de la realización de un curso de entrenamiento. Durante mis primeros cinco años al servicio del Ministerio, mi trabajo consistía en detectar infracciones a la Ley de Protección a la Fauna Silvestre e instruir expedientes sancionatorios relacionados con tales especies. Allí aprendí que el Estado no tenía suficientes guardafaunas ni funcionarios para prevenir todas las infracciones, por lo tanto, adquirí la convicción de que una buena parte de los esfuerzos debería ser dirigida a dotar a los ciudadanos de la motivación necesaria para que, por su propia cuenta, mantuvieran una conducta ambientalmente responsable, aún sin estar vigilados. Eso se puede lograr mediante la educación y sensibilización ambiental.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Más que un proyecto, yo te diría que esto ha sido una evolución, producto de varios proyectos. En los actuales momentos, después de 14 años de trabajo con la comunidad ocumareña y, producto de nuestra inserción como unos miembros más en la comunidad local, hemos establecido una serie de alianzas institucionales e individuales con las que le hemos dado forma a una iniciativa conjunta que hemos denominado “Educando Educadores para el conocimiento y conservación de especies y hábitats marinos en el Municipio Ocumare de la Costa de Oro”, proyecto para el cual tenemos financiamiento de la Fundación Rufford. Va fundamentalmente dirigido a sensibilizar a docentes y estudiantes para la conservación de SUS delfines, SUS ballenas, SUS bosques de manglar, SUS arrecifes coralinos, SUS praderas de Thalassia, SUS larvas y alevines de peces, en fin, de su entorno marino-costero. Uno de los factores de motivación en los que más énfasis ponemos es que allí se crían las larvas y alevines de esas especies de peces de los cuales algún miembro de la familia depende para llevar el sustento a su casa.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
La percepción que tengo, y aclaro que puedo estar equivocado, es que a una cierta proporción de los educadores nos hace falta un mayor nivel de coherencia entre nuestro discurso y nuestras acciones. Me explico: si le hablo a mis alumnos de la importancia de mantener el aula limpia, pero después me ven arrojando la colilla de un cigarrillo a la calle, en primer lugar, no me van a respetar y, en segundo lugar, van a repetir esas acciones.
 
¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Con la base de mi experiencia en la costa de Aragua, te diría que un mayor apoyo, entrenamiento y sensibilización para los docentes de los centros de ciencias de las instituciones educativas, y que se les reconozcan las horas dedicadas al Centro como horas académicas. Más salidas al campo o a los alrededores de la escuela, para explorar su entorno con ojos de científico. Mayor articulación entre docentes y el sector científico. Para mi equipo, la naturaleza se convierte en un aula y hemos encontrando que en una sola “expedición pedagógica”, podemos cubrir tópicos de Biología, Física, Química, Matemáticas, Castellano, Inglés, en fin, cada docente puede lograr algunos de sus objetivos académicos abandonando su aula y explorando su entorno inmediato.

Un comentario final
Indudablemente, en lo que respecta al campo en el cual me desenvuelvo, hace falta un mayor apoyo de varios entes gubernamentales para con el trabajo y las iniciativas de las ONG y no estoy hablando sólo de la parte financiera. La gran mayoría de las organizaciones no gubernamentales somos o podemos ser las mejores aliadas de las autoridades en el logro de fines comunes y, para el caso de los cetáceos, lo hemos demostrado con la producción de más de la mitad de la información científica generada en el País desde los años 70 hasta la fecha. Ese me parece que es un logro no sólo enorme, sino gigantesco, dado que la mayoría de las organizaciones que estamos en esto, contamos con presupuestos extraordinariamente exiguos. Algo más de apoyo y articulación redundaría en mejores resultados a favor de nuestra diversidad biológica.

5 abr. 2010

Educadores Ambientales de Venezuela (La gente que está trabajando para hacer un mejor país) 11 – Gustavo José Mendoza Reyes


Luego del paréntesis para hacer un resumen con los primeros diez, me propuse la idea de encontrar nuevas voces y distintas miradas sobre el tema de la educación ambiental en Venezuela.

En esa búsqueda me encontré con Gustavo José Mendoza Reyes, un educador ambiental de Barquisimeto, Edo. Lara. Lo primera particularidad de Gustavo es que sólo tiene diecisiete años y una trayectoria por demás interesante.

Ustedes dirán que en este caso estoy empujando demasiado el concepto de educador ambiental y caí en el error de considerar como tal a cualquiera que se considere más o menos ambientalista y haya dado cuatro charlas. Eso no sería nada raro en un país donde CUALQUIERA se considera educador, sin haber realizado ningún esfuerzo de desarrollarse como tal. Pero en este caso permítanme presentarle a Gustavo y ustedes se harán su propia opinión.

Este joven bachiller en Ciencias y estudiante de la carrera Ing. Agronómica de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA) es miembro fundador del Huerto “Los Ayamanes”, Centro de Educación Ambiental para Niños y Jóvenes; forma parte del equipo del programa radial “El Baúl de Jacinto” transmitido por Gente 89.7 Fm con un espacio de ambiente y ecología llamado “En Contacto con la Conservación”; ha participado en canales de televisión regionales, en programas como  “Cosas de Niños” transmitido por Telecentro y “Una Buena Mañana”, por Promar TV, con micros y espacios ambientalistas, y cómo parece que aún le sobra tiempo, ha sido monitor de programas vacacionales para niños y es practicante de Karate Do, 3er Kyu, cinta azul, perteneciente a la Organización Nippon Budo Sosei Kai.

Gustavo es el ejemplo claro que la educación ambiental es una vocación que puede expresarse a cualquier edad y que resulta de un proyecto de vida que nace de la sensibilidad ambiental y se traduce en la necesidad de trabajar para que a cada vez más personas les llegue el mensaje ambiental. Además a este joven lo que le falta en edad y formación, lo compensa con sensibilidad, voluntad y el hecho de ser parte de un núcleo ambientalista que es su propia familia.

Disfruten de esta muy interesante entrevista.

¿Puedes definirte como educador ambiental?
Desde muy pequeño me ha gustado todo lo relacionado al ambiente, siempre he creído que los animales, la vegetación, los ríos, las montañas, en fin toda la naturaleza, son importantes y juegan un papel fundamental en este planeta. Mis padres, siempre han manifestado mucho amor y respecto por la naturaleza, y ello definitivamente nos ha marcado tanto a mis hermanos como a mí desde muy pequeños, por eso considero que mi vocación como ambientalista viene desde mi infancia, y como anécdotas podría contarte desde los trabajos de campo a los que mi mamá me llevaba, hasta las clases a las cuales tantas veces la acompañé cuando ella hacia su carrera universitaria, e incluso sus profesores llegaron a convertirse en los míos también.

De igual forma fue también importante, el hecho de participar permanentemente en planes vacacionales con sentido ecologista, para luego convertirme en monitor o facilitador, en esos mismos espacios en los cuales me formé, lo que me ha permitido compartir con niños y jóvenes, ese amor y aprecio hacia nuestro ambiente.

Me considero un educador ambiental porque aprendo y facilito eso que aprendo. Resulta extraordinario cuando te das cuenta que tienes el compromiso, no sólo contigo mismo, sino con la propia naturaleza,  de  compartir lo que sabes con toda esa cantidad de gente que quiere que le enseñes

¿Cómo llegaste a convertirte en educador ambiental?
Un buen día me senté a reflexionar lo que hacía, fue como un tanto difícil porque realmente no comprendía si estaba enseñando, si estaba siendo un verdadero educador ambiental,  pero las palabras sabias llegan en el momento oportuno, y mi madre, a quien le comenté sobre esa confusión me hizo comprender que si era cierto, que esos conocimientos estaban llegando a los niños, y ellos estaban dispuestos a aprender de mi, aprender lo que yo sabia y quería que ellos comprendieran; fue así como realmente entendí y puedo decir con mucho orgullo que soy un Educador Ambiental, a Dios le doy gracias por esta gran oportunidad.

¿Cuál es el proyecto más significativo en materia de educación ambiental en el cual has participado o participas?
Yo diría que me encuentro marcado por tres proyectos, los cuales tienen un importante valor para mí.

En primer lugar, el Huerto Los Ayamanes, sembrando por el Planeta, un Centro de Educación Ambiental conformado por niños, adolescentes y jóvenes, donde realizamos muchísimas actividades como talleres, charlas, jornadas, festivales, círculos de discusión, y actividades ecológicas y recreativas, todas relacionadas con temáticas ambientales y de conservación. Inicialmente, nació con la  idea de  poder comunicar, y mostrarle al resto del mundo lo importante y valioso que es la protección y conservación de nuestro planeta y todo lo que en él habita, es así como lo refleja nuestro eslogan. Dirigiéndolo a niños y jóvenes, porque somos la generación de relevo, y debemos luchar para proteger esta gran casa donde vivimos, la cual nos proporciona y nos regala muchísimos beneficios.

Cuando lo fundé, quise colocarle un nombre que exaltara nuestros raíces y antepasados, nuestros ancestros, y para ello consulte muchísimo material acerca de los indígenas, encontrando en un libro de poesía e historias, un grupo maravilloso el cual era nombrado por casualidad, que destacaban por la gran afinidad y acercamiento con la naturaleza y todas las cosas maravillosas que ella podía brindarles: “Los Ayamanes”, tribu de indígenas que pobló nuestro estado Lara hace muchísimos años. De igual forma, el hecho de llamarse “Huerto” también tiene un significado, porque este es el lugar donde se cultiva, y particularmente aquí, se siembran conocimientos, iniciativas, valores; “El Huerto los Ayamanes”, es parte de mi vida y lo seguirá siendo por siempre.

En segundo lugar, la realización de mi  proyecto de investigación de 5to año,  que siendo un requisito de grado, significó mucho más que eso, por cuanto se convirtió  en una experiencia única y un gran aprendizaje. Éste tuvo como objetivo principal determinar el grado de conocimiento que tenían las docentes de educación básica de la Unidad Educativa Colegio “José Rafael Pocaterra” acerca de la Educación Ambiental, para ello se involucraron a las maestras y sus alumnos en la ejecución de las III Jornadas Ambientales Protege Nuestro Planeta del Huerto Los Ayamanes, y se creó el I Festival Ambientalista 2009 del colegio,  el cual tuvo como tema central “Especies Venezolanas en Peligro de Extinción”. Lo más importante y valioso de esta actividad, fue el trabajo conjunto y sostenido de estos niños y sus facilitadoras, lo cual fue comprobado mediante el seguimiento de toda la serie de actividades efectuadas, donde no solamente los alumnos aprendieron y conocieron sobre muchas especies en peligro y su situación actual, si no, que cada maestra trabajó con mucha entrega, entusiasmo y dedicación. Al observar esas cosas, sientes que has sido recompensado, y confirmas tu verdadera pasión como un educador.

Finalmente, y no por eso menos importante, mi paso por algunos programas televisivos como “Cosas de Niños”, con micros como “Cuidando tu mundo” y “Animales Asombrosos”; y luego, la oportunidad que tuve de participar con una sección de corte ambiental en “Una Buena Mañana”, programa cuyo público era completamente diferente, lo significó un verdadero reto para mí, porque estaba dirigido a adultos, especialmente amas de casa, y donde se daban consejos de cómo con actividades sencillas y prácticas podíamos contribuir al cuidado y mejoramiento del ambiente.

En la actualidad, tengo a mi cargo la sección “En Contacto con la Conservación”, trasmitida todos los lunes por el programa radial “El Baúl de Jacinto” a través de Gente 89.7 FM, la cual cuenta con un equipo excelente de producción y dos extraordinarios locutores, Froilán Álvarez y María Lovera, quienes me han dado esta fabulosa oportunidad y de quienes he aprendido mucho. Esta sección está orientada al desarrollo de temas ambientales con una visión educativa, cuyo fin último es el de promover valores hacia la conservación de nuestro planeta y todos los recursos y maravillas que en él se encuentran.

¿Cómo ves el estado actual de la educación ambiental en Venezuela?
Esta es una interrogante que siempre ha sido de gran preocupación para mi grupo familiar, al encontrarnos involucrados en esta área, siempre estamos en una constante búsqueda de la vía más acertada hacia una efectiva educación ambiental. Mi mamá, por ejemplo, es una luchadora incansable, ambientalista de profesión que se dedicó a la enseñanza y que al trabajar con sus alumnos de nivel superior, permanentemente se plantea el reto de dejar en ellos la inquietud, la preocupación por el ambiente; mi papá, abogado y también docente universitario, se ha dedicado a estudiar y promover todo el marco legal ambiental venezolano, como una forma de que la gente conozca que en este país si existen leyes que protegen a la naturaleza y sus recursos.

Particularmente considero, que la educación ambiental en nuestro país está comenzando a tener un espacio importante, de hecho la información se está difundiendo y poco a poco ha ido llegando a los distintos niveles, ahora la tarea más importante para nosotros es que se logren verdaderos cambios de conductas, por ello es  importante que podamos trabajar todos para este fin común.

¿Qué sería lo más importante que habría que hacer para mejorar la educación ambiental en el país?
Lo resumiría en dos palabras: “Deconstruir” para luego “Construir”, todo ello en pro de un mundo mejor.

Un comentario final
Primeramente quiero agradecer la oportunidad de participar en esta serie de entrevistas, me siento honrado por haber sido seleccionado. Además quiero felicitarlos por trabajo de divulgación que efectúan a través de la red, a la cual espero poder sumarme, con el esfuerzo conjunto, podemos lograr grandes cosas y de seguro nuestra “Pacha Mama” lo agradecerá.

Mil Gracias y muchos éxitos.