26 ene. 2009

¿Día de la Educación Ambiental? 2

El anterior texto colgado en esta pared, fue distribuido también a través del Foro Venezolano de Educación Ambiental (FOVEA fovea@googlegroups.com) y de allí surgió la voz de Antonio Veiga el cual puso en el tapete nuevas consideraciones sobre el tema y sobre lo planteado por mi. Por lo importante e interesante de esta opinión lo incluyo en Forotuqueque.


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Apreciado Alejandro,

Tuve que leer dos veces tu escrito sobre el hipotético Día de la Educación Ambiental, reconozco estar en acuerdo contigo en buena parte de tu planteamiento, pero definitivamente en el componente más radical de tu discurso no estoy el la misma onda hertziana que tu.

Ciertamente concuerdo contigo en el elemento reflexivo que debería incluir una efeméride en nuestra disciplina, evitar trivializar una posible fecha es lo deseable. Sin embargo, viéndolo desde un punto de vista "sentimental", hasta tu Alejandro tienes una fecha especial solo por el hecho de "ser". El día de tu cumpleaños es una fecha especial sólo para ti y para tus más cercanos, seguramente como a mí, el cumpleaños me pone meditabundo sobre lo que "fui", que me ha llevado a lo que "soy" y me permite en mucho casos repensar en los objetivos para alcanzar las metas de lo que "seré". Aunque reconozco que casi es una práctica diaria.

Continuando con el análisis de tu escrito, en el último párrafo realizas un seriado de cuestionamientos que realmente dejas entrever que te salen del alma y ciertamente su respuesta es todo un tormento en tu "yo soy". A continuación las reproduzco y te doy mis impresiones:

¿Porqué luego de más de cuarenta años de educación ambiental, aún no tenemos logros suficientes? ¿Por qué aún somos un elemento minoritario y descartable en las políticas públicas de los gobiernos?

¡Importantes preguntas! No eres al primero que se las escucho, respetadas personas que son y han sido mis maestros y maestras en la disciplina los he escuchado planteársela casi de manera inconsciente, lo que me indica que este tormento de alma es compartido estimado Alejandro.

Desde mi tribuna siempre he manifestado a mis también queridos estudiantes, que la Educación Ambiental no ha tenido impacto porque nuestro dirigentes presidentes, gobernadores, alcaldes, no tienen visión biocéntrica del mundo y una visión biocéntrica es más evolucionada epistemológica, axiológica y teleológica que una antropocéntrica, y es en este último paradigma en que seguimos enseñando a la Educación Ambiental.

Aceptando el antropocentrismo en nuestra visión de difundir la EA, se une a la respuesta a tus preguntas el hecho de que los Educadores ambientales no han consolidado espacios políticos claros que permitan impulsar un rediseño curricular en todos los niveles de la educación formal e informal. ¡Si tal como lo lees!, la educación ambiental no ha impactado porque no hay voluntad política, y es debido a que los educadores ambientales no han ocupado los espacios de poder.
Ciertamente el paradigma en que nos movemos debe ser repensado, pero aunque tengamos las respuestas radicales para la solución al cambio climático, ¿Cuántos de nosotros se ha lanzado al ruedo político? ¿Realmente un discurso ambiental podría penetrar en las masas, de forma que esta apoye tal iniciativa?

Pienso que aunque la frustración en un momento nos invada, ciertamente el ser humano de hoy día ha elevado su conciencia ambiental, aunque aún en menor medida de cómo impactamos al planeta, pero algo está cambiando, y eso es perceptible implícita y explícitamente.

Considero este un momento oportuno para que comunidades como la que estamos construyendo en FOVEA fije algunas posiciones ideológicas que estén por encima de la diatriba o dicotomía actual de Venezuela, y comenzar a construir un proyecto de país con mayor visión biocéntrica. Queda como propuesta al grupo.

¿Por qué no hemos logrado avances significativos en la capacitación de los educadores ambientales y aún mucha gente cree que cualquiera que sepa tres conceptos mal aprendidos de ecología ya se llama "educador ambiental"? ¿Cuál es nuestra responsabilidad frente a las amenazas del Cambio Climático Global?

Sobre estas preguntas, quiero aclararle que me doy por aludido pues me considero dentro de la tipificación que haces Alejandro sobre las personas que con tres conceptos mal aprendidos se creen Educadores Ambientales, elemento que considero no me desmerece. Uno de los mayores educadores ambientales que conozco fue mi abuelo, hombre poco letrado aprendió a leer y a escribir de la vida, pero siempre me dio tremendas lecciones sobre el ambiente, a él le atribuyo el ser mi primer educador ambiental. Con esta experiencia, quiero ponerte en claro mi posición, es muy importante la valoración de conocimiento ancestral que aunque poco sistemático es muy inestimable. Nosotros desde que nacemos interactuamos con nuestro ambiente y este de una u otra manera nos va formando y moldeando; y cuando transmitimos ese "conocimiento por experiencia" a nuestra descendencia por ejemplo, también estamos siendo educadores ambientales.

Posiblemente tu generalización en la pregunta va dirigida a la educación formal, creo necesario definitivamente la masificación del componente ambiental en la educación formal y no formal, y aunque reconozco que has hecho mucho por la EA Alejandro, "un solo palo no hace montaña", celebro tu iniciativa de poner en contacto a esta comunidad, eso da cuenta de la gestión de vida que has hecho, tocaste a muchas personas, es momento de ir un paso más allá e impactar masivamente a la sociedad. FOVEA puede convertirse en un elemento que dé pie a ese hecho en Venezuela y America latina.

Volviendo al hilo conductor de tu planteamiento inicial, si me consultarán sobre una fecha para celebrar la EA, entre tantas propondría, el 22 de Octubre pues fue el cierre del SEMINARIO INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN AMBIENTAL donde se discutió la CARTA DE BELGRADO, instrumento directriz que dio inicio a un fuerte movimiento educativo ambiental especialmente en Latino América. Bueno yo no estuve ahí, pero referencialmente, me parece un momento clave para la EA. Alguno de ustedes podría argumentar mejor esta u otra fecha. Pero si considero importante un espacio en el calendario, que pudiera llamar la atención social.
educa
Lamento la postura de Héctor Fernando Aguilar, es posible que no conozca esa cualidad del pensamiento radical de Alejandro, muchas veces incisivo, batallando siempre contracorriente, expresando elementos a veces no muy agradables de debatir. Héctor te invito a reflexionar tu petición, por muy cerrada o abierta que sea la postura de Alejandro o de cualquier otro miembro, este espacio es para confrontar ideas, generar dialéctica y para el crecimiento colectivo. Alejando al igual que yo es o somos otro "loco más" que nos gustaría ver un mundo diferente, justo, equilibrado, de todos (y todas por supuesto, ¿qué sería de mi vida sin la contraparte de genero?).

Un saludo cariñoso a la comunidad FOVEA.

Antonio Veiga

22 ene. 2009

¿Día de la Educación Ambiental?

Recientemente me consultaron sobre la existencia de un "día de la educación ambiental". Me dijeron que aparece en algunas efemérides ambientales asociado al 26 de enero y hay personas e instituciones interesadas en celebrar ese día.

Tuve que reconocer mi total ignorancia al respecto de esa celebración ya que jamás había oído hablar de ella. Para intentar tapar mi desconocimiento he realizado algunas búsquedas en internet y he encontrado referencias a la misma en páginas Web de Ecuador, Colombia, México, Honduras, Chile, España y la propia Venezuela, incluso en alguno de los casos se hablaba de. "el día mundial de la educación ambiental", pero en ninguno de los casos se daba ninguna explicación sobre el posible origen de esta fecha y sobre los proponentes o auspiciantes de la misma.

Así mismo, realicé consultas por Internet a la red iberoamericana de educación ambiental (g-idea@googlegroups.com) y tampoco tuve ningún resultado claro.

Parece entonces que no existe algo así como un “Día de la Educación Ambiental” que haya sido propuesto u oficializado por ningún organismo internacional y que sólo tiene valor local en algunos países de Iberoamérica.

En cualquier caso, soy poco entusiasta con la celebración compulsiva y acrítica de una verdadera inundación de "días de… el árbol, el ambiente, la Tierra, los humedales, la biodiversidad, etc. etc. etc.”, ya que considero que frecuentemente terminan siendo grandes globos de aire, sin sustancia, ni pertinencia. Oportunidades perdidas en las cuáles se gastan recursos y tiempo de los problemas ambientales sin que se logre nada concreto.

A pesar de lo cual, estoy seguro que una efeméride ambiental que permita atraer la atención del público sobre un tema específico puede ayudar a consolidar y conseguir aliados para programas de gestión ambiental que estén en marcha. Las conmemoraciones son rituales que nos convocan y nos reúnen para recordar, celebrar y actuar frente a un hecho significativo para algún colectivo humano o la humanidad como un todo.

Ahora con respecto a un “día de la educación ambiental” ¿cuál sería su objetivo? ¿qué lo diferenciaría del día mundial del ambiente o del día de la Tierra? ¿para qué nos convocaría?

Para mí un Día de la Educación Ambiental, tendría sentido si fuese un día de reflexión para los educadores ambientales. Un momento para evaluar y repensar sobre nuestra acción. Preguntarnos ¿porqué luego de más de cuarenta años de educación ambiental, aún no tenemos logros suficientes? ¿porqué aún somos un elemento minoritario y descartable en las políticas públicas de los gobiernos? ¿por qué no hemos logrado avances significativos en la capacitación de los educadores ambientales y aún mucha gente cree que cualquiera que sepa tres conceptos mal aprendidos de ecología ya se llama “educador ambiental”? ¿cuál es nuestra responsabilidad frente a las amenazas del Cambio Climático Global?

Quizás si necesitemos un “Día de la Educación Ambiental” pero para unirnos a repensar y transformar a la misma.

11 ene. 2009

Foro Venezolano de Educación Ambiental – FOVEA. Una red de educación ambiental para Venezuela

FOVEA tiene como propósito facilitar el intercambio de información y opinión entre los educadores ambientales del país, así como promover el desarrollo de este campo a través de la formación de una o más redes que permitan fortalecer nuestro trabajo.

Este grupo estará abierto a toda persona interesada en los temas de educación ambiental, educación para la sostenibilidad y todos los campos afines. En este sentido FOVEA espera poder incluir a los educadores en ejercicio de cualquiera de los niveles educativos, estudiantes de pre y postgrado en estos campos, así como cualquier otra persona interesada en los mismos.

Todos los miembros registrados podrán enviar mensajes al resto de los participantes sin ninguna restricción, más allá de en lo posible utilizar el grupo únicamente para los temas relacionados con el propósito del mismo.

Sí usted está interesado en participar en FOVEA por favor envíe un mensaje a la dirección FOVEA@googlegroups.com y le llegará un mensaje del mismo invitando a participar.

10 ene. 2009

El dolor que nunca pasa

A finales de diciembre del 2008, el prof. Marcos Sorrentino envío a la lista de discusión G-IDEA un texto de Marina Silva que hacía referencia a las inundaciones sufridas en el estado de Santa Catarina en Brasil. El texto me pareció tan extraordinario que se me ocurrió que era necesario tener una traducción al castellano para enviarlo a las redes de aquí en Venezuela y otras partes, donde algunas personas pudiera costarle leer el original en portugués. Traté de conseguir alguna traducción del mismo en internet sin éxito. Por lo que se me ocurrió el atrevimiento de intentar hacer yo mismo la traducción.

Así que con un poco de paciencia, diccionarios y una pequeña ayuda de mis amig@s traté de interpretar las poderosas palabras de Marina al español. Así mismo incluí unas pocas notas para contextualizar el texto para los que no conozcan la geografía brasileña.

Un abrazo y lo mejor para el nuevo año,

Alejandro

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En el año de 1970 cuando abrían la carretera BR-364 en Acre, ésta atravesó por el medio del Seringal Bagaço, donde yo vivía con mi familia. A la deforestación le siguió una violenta e incontrolada epidemia de sarampión y malaria.

Había gente enferma y muriendo en casi todas las casas. Perdí un primo y a mi tío que era una de las personas más importantes de mi infancia. Murió mi hermana de dos años y quince días después una hermana de seis meses. Seis meses después murió mi madre. Todo era avasallador, atemorizante. Un dolor enorme, extremo, que nunca acabó. Para superarlo, tuvimos que reconstruir prácticamente el sentido entero del mundo. Aceptar lo inaceptable y cargarlo para siempre dentro de nosotros. Ir de frente, enfrentar la dureza de lo cotidiano, sobrevivir, cuidar de los otros. Vivir en fin, y dar mucho valor a la vida y a las personas.

En 1985, ocurrió una de las mayores inundaciones del Río Acre en Rio Branco, para ese entonces yo vivía en el barrio de Cidade Nova, en la periferia de la ciudad, en una pequeña casa, de donde que tuvimos que salir a toda prisa, llevando sólo lo que nos fue posible cargar en una canoa. El resto se lo llevó las aguas, incluyendo el único retrato que teníamos de nuestra madre.

Pienso ahora en todo eso y creo entender lo que sienten los catarinenses, pero aún estoy lejos de alcanzar el terrible significado de una pérdida tan total e instantánea como lo que ellos sufrieron.


La oscuridad, las laderas del moro deslizándose, destruyendo todo, la búsqueda desesperada de los hijos, la impotencia. Y, luego, descubrirse en medio del caos: Se perdió la casa, se fueron las personas amadas y el lugar en el mundo. No hay más nada, sólo la vida física y la fuerza del espíritu.

Mis hijos andan por la casa con todo el vigor y belleza de la juventud, y no me es posible imaginarme como sería, que en sólo un momento, verlos devorados por la tierra, debajo de toneladas de escombros o mutilados para toda la vida. Es algo terrible más allá de la imaginación. Hiere tu propia tu propia alma de manera tan profunda que no llega a ser posible entender la profunda tristeza de quienes enfrentan esa realidad.

En el Londres de 1624, en la catedral de San Pablo, donde el poeta John Donne era deán, las campanas tocaban casi sin interrupción anunciando las miles de muertes causadas por la peste. Afligido por una enfermedad (que llegó a ser confundida con la peste) escribió una de sus textos más conocidos, la Meditación XVII: "Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo. Cada hombre es un fragmento del continente, una parte del todo. Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, tanto si fuera un promontorio, como si fuera la casa de uno de tus amigos o la tuya propia: la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy unido a toda la humanidad, por eso nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti."

Actualmente, en el mundo las campanas doblan por todos nosotros y para que despertemos. Los grandes desastres se pueden convertir en acontecimientos cotidianos. No se puede afirmar perentoriamente que la tragedia de Santa Catarina haya sido causada por los cambios climáticos identificados por el IPCC, o Panel Internacional de Cambio Climático de la ONU. Pero se parece mucho a los posibles impactos previstos en el clima del sur del Brasil antes del final del siglo XXI.

La naturaleza, con una pedagogía siniestra, parece querer ejemplificarnos lo que significan esos fenómenos extremos que, en varias regiones del planeta, tenderán a provocar períodos de sequías más severos y en otros precipitaciones intensas.

Las acciones de mitigación necesarias y las adaptaciones para enfrentar estos efectos y reducir nuestra vulnerabilidad ante ellos, aún son precarias y están atrasadas. Los países ricos, poseedores de recursos, conocimientos y tecnologías, ya han avanzado en medidas para protegerse. Las peores consecuencias recaerán sobre los países pobres o sin desarrollo. La urgencia se explica a si misma. No es un científico quién lo dice, ni aparece en un libro. Es la naturaleza, cuyos avisos y alertas han sido insensatamente ignorados.

El Brasil que ayer lanzó su Plan Nacional de Cambio Climático, no puede dejar de hacer su parte, aún sin los medios disponibles en los países ricos. Lo acontecido en Santa Catarina es un síntoma que debe ser seguido por un esfuerzo de grandes proporciones, que se inicie inmediatamente, para evitar que se repita.

Es preciso que cada uno de nosotros, autoridades públicas, empresas y ciudadanos, pensemos en los muertos, en las familias enteras enterradas, en las vidas destrozadas bajo el barro, antes de seguir siendo tolerantes con la ocupación de las laderas de las montañas, la destrucción de los bosques ribereños, con la densificación de la población en áreas de riesgo, con los cambios de conveniencia en las legislaciones. No hay más espacio para postergar la solución de los problemas ambientales o dejar para “el próximo” el peso de tomar medidas antipáticas. Tienen que acabar las omisiones que truncan vidas humanas, incluso a pesar de la incomprensión.

En los tiempos actuales, existe un componente adicional en la agenda ética: No dejarse corromper por las presiones para ignorar la protección ambiental y las medidas de precaución exigidas por la intensificación de los fenómenos naturales. Quién detente algún tipo de cargo de representación pública debe convencerse de que es preciso transformar de manera profunda, rápida y estructural los usos y costumbres, de tal manera de preparar al país para un futuro con serios desafíos ambientales. Cada vez más, no es una cuestión de errar, corregir el error y aprender de ello. Ahora la palabra clave es prevenir el error, para que no se repitan las miradas perdidas, los rostros vacíos, el llanto inconsolable, la desesperanza y las muertes que vimos en los últimos días en Santa Catarina.

Marina Silva es profesora de historia de secundaria, senadora del PT por Acre y ex-ministra del Medio Ambiente.

Notas del traductor:

Acre es un Estado de Brasil en la región nororiental de Brasil en la frontera con Perú y Bolivia

Seringal es un bosque dominado por el árbol del caucho natural (Hevia brasiliensis)

La situación que se refiere la autora son las inundaciones sufridas por la ciudad de Blumenau (estado de Santa Catarina) ocurridas el pasado mes de noviembre y consideradas las peores sufridas en la ciudad.